• El productor y compositor caraqueño tiene tres producciones discográficas. En 2017 representó a Venezuela en el Festival Viña del Mar. En entrevista para El Diario, habló sobre sus inicios en la música y la amistad que formó con Simón Díaz, Cheo Hurtado y Aldemaro Romero. También dio un adelanto de sus venideros proyectos | Foto: cortesía

Romántico, melómano y disciplinado, de esta forma se describe Ignacio Salvatierra. Le gusta cumplir con sus metas y hacer las cosas de la mejor manera posible. La venezolanidad y su amor por la música forman parte de su esencia. Antes de migrar a Panamá, estuvo 45 años dedicado a proyectos ajenos a la música. Ahora está disfrutando uno de sus sueños: producir y componer.

Ignacio ya tiene tres producciones discográficas: Inspiraciones (2018), Pasión Latina (2020) y Venezolanidad (2021). En 2017 representó a Venezuela en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, con su tema “El Platanal”, interpretada por la cantante panameña Lydia Arosemena. Sus trabajos, además, han sido reconocidos con medallas de bronce y plata en las ediciones 2018 y 2020 de los Global Music Awards.

En estos seis años he compuesto más de 100 temas; de los cuales, he grabado la mitad. En los tres discos están representadas 50 de mis canciones, y tengo la bendición de seguir componiendo. Todos los meses hago una o varias canciones”, dice el caraqueño en exclusiva para El Diario.

Venezolanidad rinde homenaje a la riqueza cultural de su país de origen. Reúne a artistas como Ensamble Gurrufío, Trina Medina, Rafa Pino, Alfredo Naranjo, Annaé Torrealba y Alejandro Zavala. Son 13 temas y 5 videoclips, con 20 ritmos diferentes. Su tema promocional —lleva el mismo nombre del álbum— contó con la participación de Betsayda Machado, Cheo Hurtado, Francisco Pacheco y los Gaiteros del Pozón. Desde su perspectiva como migrante, esta producción discográfica surge como resultado de 11 años viviendo en Panamá. 

La Venezolanidad de Ignacio Salvatierra
Foto: Cortesía

“Todos mis recuerdos de Venezuela son bonitos, positivos, porque allí fue donde nací; donde me eduqué, donde conocí a mis amistades y formé mi familia. Yo me inspiro en Venezuela, en su geografía, su cultura, su música y su rítimica. Ese sentimiento de recuerdo bonito por lo nuestro, a pesar de que no lo podemos estar tocando diariamente porque estamos fuera, me llevó a crear la poesía de la venezolanidad; esa misma que siente el que no se ha ido del país, con la ventaja de que está allá y la puede disfrutar. Aunque la canción gira en torno a la migración, el disco está dedicado tanto a los venezolanos que estamos afuera como a los que están dentro”, explica.

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Polo oriental, vals pasaje, orquídea, merengue, gaita, calipso y parranda son algunos de los géneros venezolanos y caribeños que se aprecian en esta producción, editada bajo el sello independiente Inspiraciones Music. En la cartelera Record Report, su primer single homónimo ha alcanzado el puesto 2 del Top Tradicional, y el 25 y del General.

“Gracias al maestro Cheo Hurtado, quien produjo conjuntamente el disco conmigo, en este disco han intervenido más de 215 personas, entre músicos, técnicos, ingenieros de sonido y de video. Para mí, esa simbiosis entre el compositor y el artista es una maravilla, y me siento muy satisfecho y halagado con este proyecto. No tengo sino palabras de agradecimiento a todos los que se unieron al equipo de Venezolanidad”, manifiesta.

Inicios en la música

Salvatierra se interesó en el universo musical cuando tenía entre 10 y 11 años de edad. Es una pasión hereditaria, que lleva en las venas; y es que su madre, Josefina Palacios, y su bisabuelo, Esteban Palacios, tocaron piano. Independientemente de su melomanía, jamás pensó que se dedicaría de lleno a la música. 

De banquero en Venezuela a músico en el mundo: la historia de Ignacio Salvatierra
Foto: Cortesía

“Sin duda que mi madre fue la que me orientó a tocar piano. Ella lo hacía muy bien, y a mí me encantaba oírla; sus valses, sus tangos. Ese fue mi primer contacto con la música. Más allá de que mi bisabuelo también fue un gran músico, la vena musical y artística me la dio mi madre; porque yo soy muy melómano, me gusta todo tipo de música”, enfatiza el compositor de barba y cabello blanco.

Josefina Palacios era descendiente del Libertador Simón Bolívar.

Su padre, Salvador Salvatierra, fundó el Banco Unión en 1946. Después falleció en 1974. Esto le obligó a Ignacio —de 23 años de edad, para ese momento— a tomar las riendas de la institución. 

Mientras estuvo en funcionamiento, Banco Unión se ocupó de promover la música venezolana. Inclusive, Ignacio y su padre editaron la obra de Simón Díaz, quien aparecía en las cuñas de televisión de la institución. “Con Simón Díaz me unió una amistad muy familiar, de muchos años. Mi papá lo apoyó muchísimo en su carrera musical; eran muy amigos. Después de que él murió, Simón siguió muy ligado a la imagen del banco”, agrega.

Asdrúbal José Hurtado, mejor conocido como Cheo, es otro de los emblemas de la música venezolana con los que Ignacio Salvatierra forjó lazos de amistad. Banco Unión, de hecho, fue el que patrocinó el primer disco de Ensamble Gurrufío, cuarteto musical al que pertenece Cheo Hurtado.

La Venezolanidad de Ignacio Salvatierra
Foto: Cortesía

“Después continuamos la amistad musical —porque yo soy muy melómano— y me gustaba seguir la línea de mi padre, de promover las artes; el folklore y la música de Venezuela, a través del banco y sus empresa. Lo mismo pasó con Aldemaro Romero, porque el banco también lo apoyó muchísimo”, enfatiza.

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Cuenta que Aldemaro Romero, como compositor, le pedía a Cheo Hurtado que interpretara sus boleros, en vista de que tenía una voz “aguardientosa”. Pero Cheo le decía que él no era cantante, sino cuatrista. Ignacio, a raíz de eso, se involucró en la conversación y les dijo que el banco les iba a apoyar. Después le propusieron que también formara parte de la producción discográfica.

“Esa fue mi primera experiencia como productor musical. Tristemente, el día que íbamos a comenzar con la grabación del disco, Aldemaro no apareció en el estudio; ingresó al hospital con una oclusión intestinal y murió a los 15 días. Lamentablemente, no pudo ver su primer disco de bolero: Cheo Cuenta Boleros”, recuerda el exbanquero.

Salvatierra en Panamá

Antes de abandonar de manera definitiva los negocios, Ignacio Salvatierra quiso formar parte de un programa universitario de actualización en finanzas. Sin embargo, debido a un problema con la base de datos de la casa de estudios, quedó fuera del curso. En su frustración, cuando regresaba a su casa, vio un letrero sobre la Academia de Música de Panamá y decidió inscribirse.

“Cuando empecé en la Academia de Música de Panamá —que, por cierto, es de un venezolano— no esperaba conseguir lo que he conseguido hasta ahora. Mi sueño era aprender a tocar piano. Un día, echándole broma a mi señora, le dije que le iba a regalar una canción en un aniversario. La broma me salió bien, porque los profesores me dijeron que eso estaba muy bien hecho”, relata con entusiasmo.

De banquero en Venezuela a músico en el mundo: la historia de Ignacio Salvatierra
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Luego de su primera experiencia en la composición, Ignacio comenzó a estudiar con los teclados; aprendió a leer y a escribir música. En cuestión de ocho meses ya tenía 12 temas. De ahí sacó su primer disco: Inspiraciones, conformado por 16 canciones. Allí participaron 45 músicos y 10 intérpretes.

Yo sigo siendo estudiante de cuatro y de piano. A mí me gustan todos los instrumentos, pero esos dos son los que más me atraen y con los que me defiendo para componer. Como no se me ha acabado el proceso creativo, escribo poesía, hago música instrumental, y voy acumulando creaciones para pensar cuáles voy a sacar en futuros proyectos. Para mí, ha sido maravilloso componer música y letras”, expresa.

“El Platanal”, uno de los sencillos de Inspiraciones, compitió en el festival de Viña del Mar 2017. “En ese momento todavía ni se había terminado el disco. Entre miles de canciones solo seleccionaron diez, y una de esas fue la mía. De manera que tuve la responsabilidad y el sueño de representar a Venezuela como compositor. Fue una experiencia inolvidable, porque son muy pocos los que logran ir al festival. El hecho de haber sido seleccionado para participar fue un gran premio”, comenta con orgullo.

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Futuros proyectos

Salvatierra afirma que trata de hacer sus trabajos musicales con la mejor calidad posible, para exhibirlos en las plataformas digitales y llevarlos a escenarios internacionales. “Venezolanidad lo lanzamos en marzo de 2021. Apenas está arrancando su vida musical para exponerlo en distintos sitios, como los Global Music Awards. También estoy llevando el disco a competir en los Grammy Latino, porque es una ventana que uno nunca debe cerrar. Posiblemente, cuando se reactive el Festival Viña del Mar podría participar con alguna canción”, vaticina.

La Venezolanidad de Ignacio Salvatierra
Foto: Cortesía

En estos momentos, el hombre de 69 años de edad está planificando dos proyectos: la continuidad de Venezolanidad, pero con música instrumental venezolana; y un disco de boleros, en el que busca combinar artistas reconocidos y de trayectoria con cantantes emergentes.

“Los temas ya están compuestos, ahora falta la producción con los músicos. Pienso buscar gente muy amiga, como Alexis Cárdenas en el violín. Para mí, cada canción es un mundo. Yo no tengo un grupo definido para todas las canciones, a cada canción le busco su banda y su cantante adecuado”, adelanta.

Después de haberse entregado al sector financiero en venezolano durante casi la mitad de un siglo, Salvatierra considera que debe cumplir etapas y dar paso a la juventud. “Me encontré con este mundo de la música que me ha llenado y ha sido otro sueño hecho realidad”, reflexiona.

El artífice de Inspiraciones, Pasión Latina y Venezolanidad no ha podido visitar Venezuela desde que migró hace 11 años. Lo que más extraña del país es el Cerro El Ávila, porque gran parte de su vida la disfrutó en Caracas.

“Yo creo que todos los venezolanos que estamos dentro y fuera del país aspiramos un mejor país. No sé en qué momento se dará la oportunidad de regresar a Venezuela, pero el día que tenga la posibilidad ahí estaré para dar mi aporte, como siempre lo he hecho. Ahora mi actividad es hacer música cada día mejor, porque es mi manera de retribuirle a la gente cosas bonitas”, concluye con determinación.

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