• Por primera vez en mucho tiempo, una hembra junto a dos cachorros fueron vistos en el páramo trujillano. La especie se encuentra en peligro de extinción y su avistamiento es un avance importante para la conservación y registro de cuántos de estos osos quedan en Venezuela

De pronto, la calma de un monitoreo de las cámaras trampa se transformó en sobresalto y emoción. Primero se escuchó el ruido de un animal que se abría paso en la cordillera norte del Ramal de Calderas, en el municipio Boconó (Trujillo). Luego apareció un ejemplar hembra de oso andino que emergía del bosque nublado del páramo y, a sus espaldas, guiaba a dos pequeñas crías.

Las imágenes corresponden a un hecho que ahora se traduce en un respiro para la región y para los conservacionistas que luchan para que el oso andino no se extinga en Venezuela.

Cámaras trampa Son equipos que capturan videos o fotografías y sirven para monitorear y conocer de manera detallada el comportamiento de la fauna silvestre

El hallazgo de las dos crías y su madre es el resultado de un seguimiento que comenzó con la localización de una madriguera en noviembre de 2020. Las sospechas y los períodos de espera han valido la pena, pues el encontrar un nuevo individuo es un avance muy importante en los esfuerzos por el registro de cuántos ejemplares de esta especie quedan o nacen en el país. 

El nacimiento de dos osos andinos en Trujillo: un avance para la conservación de la especie
Oso andino. Foto: @osoandinoguaramacalve

La búsqueda de señales

El Proyecto Oso Andino Guaramacal fue la organización que hizo posible el avistamiento. El equipo se trasladó hasta la cordillera trujillana en noviembre y diciembre, época de apareamiento del oso andino, para estudiar si habitaban en la zona. Allí encontraron rastros de senderos, huellas y señales que indicaban la presencia de un ejemplar en el páramo andino. 

Desde entonces, los investigadores instalaron cámaras trampa en puntos estratégicos en los que consideraron que la osa volvería a pasar. Estos dispositivos se encienden automáticamente al detectar la presencia de un animal, por lo que la espera se prolongó por al menos siete meses.  

Marcos Hidalgo, coordinador e investigador del proyecto de conservación Oso Andino Guaramacal, explicó para El Diario que la reproducción de crías de osos es una situación esperanzadora en el futuro de la especie, y es, sobre todo, un avance importante en las labores de conservación. 

“Esto es una gran noticia porque representa un éxito reproductivo de un animal que se encuentra en peligro de extinción y, no solo eso, sino que también es un paso a su conservación. El hallazgo representa la vida y que estamos haciendo algo bien por cuidar a esta especie”, dijo el investigador.

El nacimiento de dos osos andinos en Trujillo: un avance para la conservación de la especie
Oso andino. Foto: @osoandinoguaramacalve

Una fotografía de fe de vida 

La aparición de los ejemplares en la cordillera trujillana también permitió que los investigadores tuvieran la oportunidad de describir nuevos aspectos en el comportamiento del oso andino y detallar su aspecto con mayor precisión.

El tener un registro fotográfico, comenta Hidalgo, es de mucha importancia para el estudio de los ejemplares. Les permite diferenciarlos, conocer cómo se comportan y hacia qué zonas les gusta buscar refugio en la región. Una foto de una cría de un ejemplar es muy poco común.

Investigadores, exploradores y turistas han podido ver un cachorro, sí, pero muy pocos son los registros digitales para poder estudiar a la especie y así diferenciarlos. 

Oso andino. Foto: @osoandinoguaramacalve

De esta manera es que la organización ha podido confirmar el avistamiento de otros dos ejemplares de osos machos que también frecuentan la zona. Otro de los descubrimientos que deja el hallazgo es que este hábitat dispone de las condiciones necesarias para que se pueda dar la reproducción de crías.

Esto es posible cuando no hay muchas presiones antrópicas cercanas que afecten al animal, lo que evidencia que el ecosistema está funcionando correctamente.

“Sabemos que hay otros ejemplares adultos, machos probablemente, que están cercanos a la estación donde están ubicadas las cámaras trampa. Los equipos son los que nos permiten entender quiénes están, cómo están y evaluar el ecosistema. En este caso, pudimos comprobar que existen las condiciones para que puedan convivir cinco ejemplares de osos en esta zona”, indicó Hidalgo. 

Salvando a un oso que muy poco se puede ver

El oso de anteojos, como también se le conoce en América, está en peligro de extinción, de acuerdo con el Libro Rojo de la Fauna Venezolana.

La última evaluación que figura en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), del año 2017, señala que Venezuela ha mostrado la mayor pérdida de hábitat, de hasta 70%.

No obstante, los investigadores y biólogos venezolanos no se atreven a estimar su población en el país, pues los últimos registros datan de hace algunos años.

El investigador Hidalgo explica que se trata de un animal que se adapta a las variaciones de su medio ambiente, pero requiere de amplias áreas para satisfacer sus necesidades, de alimento y refugio.

Al recorrer áreas tan amplias, es necesario un estudio reciente y este hallazgo es un paso más para lograrlo. 

Y es que con muy poca información es que el proyecto de conservación se dio a la tarea de ayudar a preservar y cuidar a la especie.

Actualmente la organización tiene más de 12 estaciones con cámaras trampa a la espera de nuevos indicios de actividad de osos andinos en los bosques del páramo en Trujillo.

Estiman que la población crezca, ellos crezcan y se logre el objetivo de conservar y proteger a estos animales. 

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