• Pese a las dificultades para ejercer el periodismo en el país, los comunicadores mantienen la lucha por el derecho a la información. A propósito del Día del Periodista, en El Diario conversamos con dos comunicadores que relataron su experiencia trabajando la fuente de sucesos

Desde hace al menos dos décadas los comunicadores venezolanos se han enfrentado con diferentes dificultades para poder ejercer el periodismo. Los hostigamientos, agresiones y la censura, agravadas por la pandemia del covid-19, son problemas con los que viven a diario quienes ejercen esta profesión, especialmente quienes cubren la fuente de sucesos en Venezuela, pues conviven de cerca con la violencia.

No obstante, a pesar de los riesgos y los retos que amerita esta profesión, los periodistas en el país continúan en la lucha para llevar a los venezolanos y al mundo información veraz y de calidad, que muestre la realidad de Venezuela.

El periodista Román Camacho, conocido por su experiencia en la fuente de sucesos, comentó en entrevista para El Diario que dedicarse al periodismo en el país es difícil; sin embargo, muchas personas creen que es tranquilo, porque aunque tiene sus riesgos hay mucha información.

“Pese a que se maneja mucha información y se está constantemente detrás de una noticia, he hablado con colegas de otros países que han estado en conflictos y reportado en guerras en Medio Oriente. Me dijeron que eso es lo que más se parece a reportar en Venezuela”, explicó.

Un trabajo con dificultades

Camacho sostuvo que en el país hay grupos armados y existe mucha violencia. A eso se le suma la censura que se vive, por lo que trata de reportar de la forma más objetiva, debido a que tampoco desea que lo etiqueten respecto a bandos políticos. 

Quiero que la gente conozca una información y saque sus propias conclusiones. Todo el mundo sabe que no simpatizo mucho con el gobierno, pero eso es algo que trato de no llevar en mis publicaciones”, aseveró.

Considera que el mayor desafío que existe es la censura y el miedo, por lo que conseguir en el país una fuente resulta difícil, debido a que las personas quieren hablar de forma extraoficial. “Nadie quiere dejar algo por sentado o firmar alguna información que da”. 

Para el periodista el mayor reto que tienen los profesionales de esta área es ganar suficiente credibilidad para que una información extraoficial que pueda brindar una fuente se publique. Que las personas sepan que lo que se dice es la verdad.  

“No me arrepiento de haber elegido el periodismo”

Camacho, quien reporta sucesos y conflictos en el país, relató que el gusto por el periodismo lo desarrolló con los años, debido a que le tocó vivir varios acontecimientos históricos en el país. Recuerda el golpe de Estado de 1992, donde fue testigo del arduo trabajo periodístico que se realizó.

Recuerdo las primeras planas de los periódicos, los sucesos, las imágenes y todo lo que era la cobertura de las noticias en vivo”, añadió.

Sin embargo, el periodismo no le llamó la atención al principio, nunca lo consideró como profesión cuando era pequeño. En esa época quería estudiar para ser veterinario. 

Indicó que al salir de bachillerato, en el año 2001, el país estaba comenzando a cambiar un poco y había más movimientos políticos. Esto se veía constantemente en televisión. 

“En ese momento, al ver en televisión a periodistas como Isnardo Bravo, Noé Pernia, Sergio Novelli, todas esas grandes personas, me sorprendí de ese trabajo y lo quise estudiar”, enfatizó.

Al tomar la decisión, Camacho comenzó a estudiar Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Destacó que a pesar de las dificultades, no se arrepiente de haber elegido el periodismo como profesión.

Sin miedos y con más motivación

Aunque cubrir la fuente de sucesos en el país se considera arriesgado, Camacho señaló que no le da miedo ir a lugares peligrosos durante enfrentamientos. 

“No me gusta sentir ese temor cada vez que estoy en un operativo, o que voy a tratar de hablar con bandas, o que entro en un sector catalogado como peligroso. Trato de no pensar en eso y me dejo llevar por la adrenalina”, aseveró.

El comunicador indicó que le motiva más llevar la información, tener una imagen o video que  transmita algo a las personas y así también formar parte de esa historia que está ocurriendo en ese momento.

No obstante, mencionó el temor que se tiene por el equipo de trabajo, debido a que en el país es difícil contar con una cámara o un buen teléfono. Por ello, cada vez que cubre una noticia, lo que más protege son sus implementos.

Cobertura de sucesos en Venezuela
Foto: Getty Images

Amenazas y detención

Camacho recordó el episodio que vivió en el año 2016 cuando publicó un video del joven que intentó tomar la sede del Banco Central de Venezuela (BCV), lo cual le trajo como consecuencia que funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) lo detuvieran para interrogarlo.

“Me mantuvieron detenido todo el día, desde la 1:00 pm hasta las 2:00 am. Fue una experiencia desagradable, realmente vi que ellos no tenían nada, simplemente como que eran órdenes de arriba para averiguar quién me había enviado el video, pero nunca dije quién lo hizo”, detalló.

Hasta la fecha, el periodista no ha recibido amenazas y comenta que le preocupa más no escuchar de ellas.

Yo le temo más a las amenazas que no me envían que a las que me llegan. Ahorita tengo más temor que antes porque todo está muy callado, entonces no sé si no se quieren meter conmigo o están planeando algo”, precisó.

Sucesos en Venezuela que impactan

Camacho subrayó que lo más difícil que le ha tocado vivir en el periodismo son los sucesos que han involucrado a niños. 

Relató un caso que cubrió en El Valle, donde un adulto asesinó a tres menores de edad con un martillo y abusó sexualmente de ellos. 

“Estuve en todo ese proceso de las investigaciones, desde que levantaron los cadáveres y luego en el velorio.  Ese creo que es el caso más difícil que me ha tocado vivir y el que más me impactó”, lamentó.

Un trabajo gratificante

Además de cubrir sucesos, Camacho también realiza reportajes periodísticos en los que, a través de audiovisuales, comparte historias de personas o familias de bajos recursos que requieren ayudas.

La solidaridad de algunas personas luego de ver el reportaje y la ayuda que le brindan a estas familias son los momentos que más le generan satisfacción.

Debido a la pandemia por covid-19, Camacho comenta que le tocó reinventarse, porque aunque estaba con un ritmo de trabajo constante desde 2019, debido a la cuarentena todo se paralizó. Le tocó idealizar un nuevo plan, por lo que reactivó sus redes sociales y comenzó con proyectos propios de streaming.

El periodismo se aprende en la calle

Karina Peraza, periodista de sucesos en el estado Lara, indicó para El Diario que muchas cosas que se viven y aprenden en la calle no se ven en la universidad. “Allí es donde aprendes verdaderamente a hacer el oficio y entre golpes y aciertos uno se va forjando la carrera”, 

Sin embargo, comenta que la escasez de combustible dificulta poder movilizarse, lo que representa un retraso para los nuevos periodistas que quieren cultivar una fuente y no pueden ser constantes yendo a los sitios de los sucesos y estar con las personas.

“La fuente confía en ti es cuando le das la cara. Si en el día a día no se demuestra el trabajo que se realiza, no se genera suficiente credibilidad. Llamar a una persona y que te dé una declaración sin saber quién eres es bastante difícil”, indicó.

Además, al problema de la gasolina se le suman las fallas del suministro de energía eléctrica, Internet y la mala recepción telefónica. Lo que representa un desafío para poder ejercer periodismo. De hecho, Karina contó que tuvo que retirarse de un trabajo por las fallas  de Internet que tenía. 

Inicios y trabajos

La licenciada en Comunicación Social relató que su pasión por la carrera la desarrolló en los años de estudio en la Universidad Fermín Toro, en el estado Lara.

“A medida que iban pasando los semestres le fui agarrando más amor a la carrera, pero la realidad fue cuando la ejercí”, sostuvo.

Peraza ha trabajado en diferentes medios de comunicación en sus inicios, como el diario La Prensa y El Impulso, donde realizó diarismo hasta 2018. Después comenzó a trabajar freelance y actualmente colabora para el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) y con Monitor de Víctimas. Además, realiza colaboraciones para diferentes medios.

Autocensura por seguridad

Peraza actualmente se enfoca en el tema de los privados de libertad y las víctimas de ejecuciones. Subrayó que el miedo de cubrir estos temas ya lo ha superado un poco y aunque ha vivido situaciones peligrosas en barriadas, las propias comunidades apoyan el trabajo periodístico. 

No obstante, hubo un momento en el que se tuvo que autocensurar. No publicaba información sobre un delincuente y si lo hacía no firmaba el trabajo, por la seguridad de ella y la de su familia.

Mencionó una ocasión cuando trabajaba para el medio El Impulso. Publicó una nota sobre una narcoavioneta que detuvieron en República Dominicana proveniente de Venezuela. A través de personas conocidas supo que “gente de alto rango” estaba preguntando por ella y le dijeron que cuidara lo que publicaba.

Motivación

Peraza también cubre las denuncias que realizan algunas comunidades y las publica en las redes sociales para darle mayor visibilidad a los problemas de esas personas que necesitan ser escuchadas.

“Mi motivación es ser esa voz de quien lo necesita, porque la gente merece hacer denuncias y saber que hay violaciones de derechos humanos”, puntualizó.

Para la periodista lo más grato de ejercer el periodismo es poder dar respuesta a algunas víctimas o ver cuando se hace justicia en algunos de sus casos. 

Siempre hay personas que te recuerdan y eso es algo muy bonito de la carrera”.

El periodismo no tiene descanso

Peraza relató que en el año 2013, estando embarazada, le tocó vivir el desalojo de la cárcel de Uribana. Pese a estar en estado, había días que terminaba de trabajar a la 1:00 am.

“Presencie todo el tiroteo, que fue bastante fuerte. Todo lo que fue el desalojo y los días siguientes de esta situación fueron difíciles, había muchas emociones y se vivió la angustia con los familiares y hasta con las mismas autoridades”, detalló.

Foto: cortesía.

La periodista indicó que actualmente trabaja de forma freelance y que una de las ventajas es que puede estar desde la casa.

¿Irse o quedarse en Venezuela? 

“Pensé en irme en 2018, estando en El Impulso, porque era una situación país muy difícil y tenía que pensar en mi hija. Sin embargo, se me abrieron otras puertas y después de eso no volví a sopesar la idea de salir del país”, enfatizó Peraza.

Añadió que por fortuna ha podido sobrevivir con el trabajo que realiza y que hasta donde pueda quiere seguir en el país y poner un granito de arena para poco a poco seguir construyendo país.

Por su parte, Román Camacho contó que en algún momento también consideró irse de Venezuela, y que además es algo que aún piensa a diario cuando padece las fallas de los servicios básicos como agua y electricidad.

Sin embargo, le ha tocado poner en una balanza cómo sería irse o quedarse. Esto lo lleva a pensar que en Venezuela tiene su vida, donde es periodista y lo conocen, además es donde está su familia; en cambio en otro país tendría que empezar desde cero.

Peraza recalcó que muchas veces no es tanto el pago que se puede recibir, sino poder ayudar y ser el canal para que las personas puedan transmitir su mensaje. 

Ejercer el periodismo es algo muy bonito, y sí, quizás no es bien remunerado, pero es una pasión que cuando se desarrolla no se puede dejar a un lado”, expresó la periodista.

Ambos coinciden en que la mayor satisfacción es saber que se está informando y aportando. Que no hay silencio comunicacional y que la gente sabe lo que está pasando en el país.

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