• César Amaya debió enfrentar varios obstáculos para participar en la evento de danza, donde obtuvo la mejor puntuación de todo el evento. Foto principal: Isaac Loeza

La bandera de Venezuela se alzó con orgullo en Cancún, México. El bailarín venezolano Cesar Amaya logró la mejor puntuación de la competencia de danza Universal Dance Championship que se realizó en la isla mexicana. Oriundo de Magdaleno, estado Aragua, Amaya obtuvo el primer lugar del evento luego de representar una pieza lírica que evocó un proceso sentimental y personal en su vida. 

Un repentino e inesperado cambio en los planes propició su participación en la competencia. La academia de baile Musa Estudio no tenía previsto que Amaya concursara como solista, él sería el coreógrafo de un grupo de bailarines que participarían en la primera ronda eliminatoria del concurso. Sin embargo, varios bailarines se contagiaron de covid-19, por lo que consideraron retirar su participación. 

Pero retirarse no era una opción. Ya estaban inscritos y el dinero no podía ser reintegrado. Entonces, la academia decidió incluir a Amaya entre los competidores. Inesperadamente pasó de coreógrafo a competir como solista en un evento internacional. 

De Aragua a Cancún, el venezolano que triunfó en una competencia internacional de danza
Foto: César Amaya vía Facebook

Dos días antes del cierre de las eliminatorias virtuales, Amaya envió su video para ingresar al concurso y fue aceptado. El reto sería encontrar los fondos para viajar a Cancún y representar a Venezuela en una competencia de esta magnitud. 

Mi participación era un poco incierta por temas de fondos y todo lo que acarrea un viaje internacional. Gracias al universo y a Dios fue posible realizar el viaje. Pedí ayuda económica a entes del Estado con el pasaje. La respuesta siempre era ‘estamos trabajando en eso’. Llegó un punto en el que dejé de preguntar y tuve que resolver por mi cuenta. Pedí dinero prestado a amigos y de esa manera fue que pude venirme a México”, narra para El Diario el bailarín César Amaya.

La pieza con la que Amaya obtuvo la mayor puntuación y con la que recibió la distinción de mejor bailarín masculino se llama “Morfo”, que es la tercera parte de un amplio trabajo coreográfico que desarrolló durante la cuarentena en Venezuela por la pandemia de covid-19. Las dos primeras partes se llaman “Retorno», pieza con la cual ganó el campeonato latinoamericano de la misma competencia, y la segunda parte se llama “Insight, más abajo de la piel”. 

Cada una de las piezas tiene un significado para Amaya y se convirtieron en una alusión a varios procesos en su vida. 

“Toda esta historia habla de cómo yo comencé y cerré un ciclo en mi vida. Todo eso tuvo una explosión en la cuarentena. Todo el viaje que yo realicé en la búsqueda de mí mismo hasta llegar acá. ‘Morfo’ para mí es una oruga que pasa por todos esos cambios, al final se convierte en mariposa y emprende su camino después de un largo viaje. Se convierte en esa belleza que siempre aspiró a ser. Esa belleza no es algo físico, sino una belleza de experiencia, de vivencias y de la vida”, expresa. 

La cuarentena como momento clave

El confinamiento fue el punto de quiebre de Amaya, pues atravesó por varios momentos de estrés y sentimentales. Las clases de la universidad estaban paralizadas, había terminado con su pareja y se tuvo que mudar. Por lo que encontró en la danza la forma de representar todo lo que estaba viviendo en ese momento. 

“Me quería graduar pero todo estaba paralizado, estaba despechado, estaba lesionado de los dos tobillos y no podía entrenar como quería”, comenta. 

Afirma que todo eso le estaba ocurriendo porque de alguna manera se había descuidado, por eso su primera pieza se llama “Retorno”, como una forma de reencontrarse consigo mismo. “Insight, más abajo de la piel” hace referencia a los “demonios”que están dentro de cada persona y que Amaya descubrió durante la cuarentena. Finalmente, “Morfo” representa la forma en la que toma todo lo anterior y lo convierte en su fortaleza. 

La danza como parte de la vida de este venezolano

Su primer acercamiento con la danza fue en el colegio, en Magdaleno. Estaba cursando primer grado y recuerda lo mucho que le gustó participar en un baile escolar. Posteriormente se inscribió en las audiciones de la escuela de danza del poblado. 

El apoyo de su familia siempre ha estado presente, principalmente porque el arte forma parte de su árbol genealógico. Su bisabuelo fue parte del cuerpo de baile de Yolanda Moreno, bailarina de danza nacionalista. Sus tíos son músicos y su hermano también es bailarín, por lo que destaca el apoyo que siempre ha tenido de sus seres queridos.

De Aragua a Cancún, el venezolano que triunfó en una competencia internacional de danza
César Amaya. Foto: Isaac Loeza

Participó en teatro, danza, radio, doblaje y muchas actividades artísticas en el estado Aragua. Gracias a su participación y triunfo en diversos festivales obtuvo una beca para estudiar danza en la academia de Mery Cortez, bailarina venezolana. Amaya debió organizar su tiempo entre sus estudios en el colegio y los viajes a Caracas para formarse en la academia. 

Viajaba tres veces a la semana a Caracas, pero cuando pasó al bachillerato su familia tomó la decisión de que dejara de estudiar en la academia porque era muy costoso el pasaje y él no estaba rindiendo en el colegio. 

Varios años después le volvieron a ofrecer una beca en la academia de Mery Cortez. Fue entonces cuando decidió mudarse a Caracas con su abuela y su hermana. 

Al finalizar el bachillerato ingresó a la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), donde obtuvo el título de licenciado en Danza, mención intérprete en danza contemporánea. 

El apoyo que recibió de sus amigos y familiares al obtener el primer lugar lo reconforta. Todas las emociones se desbordaron en el momento que lo anunciaron como el ganador de la competencia. César Amaya logró representar a Venezuela a través de un viaje lleno de experiencias, vivencias, pero sobre todo, de amor por el arte.

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