• La especialista Grecia Marquís se ocupa de atender a los animales silvestres que sufren arrollamientos y caídas en la región capital. Esta red ha crecido de boca en boca gracias a bomberos, protección civil y vecinos. Foto: Pexels

Una llamada entra al celular de la veterinaria Grecia Marquís. Le avisan que miembros de Protección Civil recogieron a dos guacamayas que fueron arrolladas en una calle de Caracas. Las aves llegan al consultorio cubiertas con un paño y el daño es tan grave que una de ellas muere. Era una pareja de guacamayas azules y amarillas que descendieron y colisionaron de frente con un automóvil de la ciudad. 

Una logró sobrevivir, pero por el golpe que sufrió en la cabeza ya no puede comer sola, mucho menos volar hasta que se recupere por completo. A las manos de Marquís llegan entre cuatro y cinco llamados semanales con casos similares de animales silvestres que pueden ser salvados si se sabe cómo ayudarlos. 

Aunque hay muchos caraqueños que las estiman y se preocupan por estas aves, existen casos en los que se desconoce a quién llamar o qué hacer cuando un animal está lesionado. Su atención después de un accidente es vital, pues de lesionarse una ala o sufrir algún daño en su cuerpo, corren el riesgo de que puedan ser rechazadas por miembros de su misma especie.

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Poco a poco, durante la pandemia, Marquís empezó a publicar los casos que llegaban a su fundación Plumas y Colas, ubicada en la capital. Allí, entre mensajes y la difusión de su número de teléfono para vecinos y proteccionistas de animales en Caracas, los llamados de rescate aumentaron.

De esta manera se fue tejiendo una red de atención para los animales silvestres que son hallados en las calles. La gente también la contacta por casos de perezosas, lechuzas o rabipelados que sufren un accidente, que quedan huérfanos de su hábitat natural o se encuentran desorientados en la calle. La especialista los alimenta, los cura y, cuando se cumple el tiempo necesario para su recuperación, los libera. 

En esto lleva más de 10 años, pero en los últimos meses, desde la llegada de la cuarentena, agradece que la red creciera. Marquís vio una oportunidad, a través de las redes sociales, para enseñar a las personas a tratar con animales heridos en Caracas. Con el tiempo recibió consultas, vía telefónica, para saber qué hacer y qué no en los casos que no puede atender personalmente.

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Si bien la disminución de la circulación de personas y transporte debido al confinamiento es un factor que ha influido en mayor presencia de animales en las avenidas, Marquís también menciona que, ante esta situación, ha existido una cadena de concientización sobre las especies con las que se convive en la capital y que ha influido en un llamado para cuidar a la fauna silvestre.

“Anteriormente yo misma podía ir a buscarlo, pero ahora son tres casos al día y por tener que atender la consulta privada, no puedo ir. Me ha tocado dar las indicaciones a través de llamadas. A veces recibo consultas remotas de personas que ven una perezosa en un árbol y solo por eso piensan que necesita ayuda. Es importante educar a la sociedad para también entender que viven en lugares donde también hay fauna y que si el animal no está corriendo peligro debe dejarse para que siga su camino en su hábitat y entorno”, explicó.

La veterinaria perdió la cuenta de las guacamayas que ha despedido. Recuerda mejor a las que sobreviven, al igual que los loros que ha podido rehabilitar. Relata que a su consultorio llegan casos de aves que se lastiman sus alas por pedazos de nylon que dejan en los árboles. Recientemente, tuvo que amputar el ala de una guacamaya azul y amarilla por la gravedad de su herida tras enredarse y caer al suelo. Para tener una idea, ya es el segundo caso que termina de esta manera, y aunque ya no podrá volar, le hará compañía a otra guacamaya que quedó bajo la misma condición luego de su rescate.

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Visibilizar y conocer el ecosistema de Caracas

Es común, en las tardes caraqueñas, ver a las bandadas de guacamayas cruzar de un lado a otro los edificios e incluso colarse entre las ventanas. Son animales mansos, además de inteligentes, amigables y se adaptan rápido. Sin embargo, para otras especies que no son tan vistosas, Marquís también menciona que es importante conocerlas para que así se reduzcan los casos de arrollamiento. 

Una de las especies más amenazadas por este tipo de acciones son los rabipelados y los puercoespines. 

Animales en Caracas
Foto: Grecia Marquís

Los ciudadanos desconocen a estos animales en Caracas y los consideran agresivos. Sus hábitos nocturnos los condenan a morir atropellados por personas que manejan sin cuidado. Marquís también cuida a crías que quedan huérfanas producto de la situación. Estos mamíferos tienen un rol vital en el ecosistema. Recorren las tierras esparciendo semillas y así asegurando el crecimiento de plantas y árboles. Además, son depredadores de insectos, plagas y alacranes. Ellos anidan y trabajan con otras especies de manera silenciosa para así contribuir con el equilibrio. Arrollarlos solo representa un retroceso.

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Fauna de Caracas
Foto: Grecia Marquís

Marquís cree que al residir en zonas boscosas y con grandes espacios verdes es importante asumir la responsabilidad de conocer sobre las especies que concurren la zona, sobre todo, porque estos animales se sienten atraídos al ver las avenidas solas. Por eso, espera que la red de rescate de fauna se expanda aún más porque cada vez que recibe llamadas para atender mamíferos y aves, entiende que el interés por querer cuidar a los animales está ahí. Y es un paso gigantesco. 

La fundación Plumas y Colas recibe todo tipo de animales en Caracas que necesiten ser rehabilitados. A pesar de la crisis, este espacio se mantiene gracias a donaciones y la autogestión de Marquís al vender arte que contribuya a generar dinero y salvar una nueva vida. Aunque Caracas se ha convertido en un lugar ideal para las guacamayas, también lo debe ser para las especies poco conocidas. Queda en cada ciudadano tratar de derribar el estigma que recae sobre estos animales y así cuidar lo que queda, y es mucho, del ecosistema. 

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