• Alegando motivos de salud mental, la gimnasta estadounidense se retiró de parte de las competencias de Tokio 2020. Su equipo la mantiene en seguimiento médico y aún no se decide si participará en los próximos eventos. Los psicólogos deportivos Carla Barreto, Jorge Hernández y Leonardi Delgado comparten para El Diario sus opiniones sobre el caso | Foto: Efe

En el inicio de las competencias de gimnasia artística de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la estadounidense Simone Biles decidió abandonar las competencias por equipos e individual, que se disputaron el 27 y 29 de julio, respectivamente, en el gimnasio de Ariake de la capital de Japón. La atleta no se retiró por su bajo rendimiento en el primer salto de la final por equipos, sino por motivos relacionados a su salud mental.

Tengo que concentrarme en mi salud mental. Simplemente creo que la salud mental ha tomado más relevancia en los deportes en este momento. Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos y no solo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos. Ya no confío tanto en mí misma”, comentó la gimnasta de 24 años de edad a BBC Mundo tras retirarse de la final por equipos femenina.

Horas antes de la actuación individual del 29 de julio, el equipo de gimnasia de Estados Unidos anunció en su cuenta de Twitter que Biles tampoco participaría en las competencias individuales. En su lugar, la mantendrían bajo seguimiento médico, de cara a sus encuentros restantes, que se llevarán a cabo el 1°, 2 y 3 de agosto.

Fue una decisión poco común, pero no es una novedad a lo interno del mundo deportivo. “Que no sea común no quiere decir que muchos otros atletas no hayan tenido el deseo de retirarse. Fue un acto de amor propio, de salud mental y responsabilidad consigo misma. Ojalá este caso se repita en muchos otros atletas. En momentos de presión o ansiedad, ellos deben poder poner un alto y saber decir que no ante ciertas circunstancias”, comenta a El Diario Leonardi Delgado, psicólogo deportivo con más de 10 años de experiencia.

La gimnasta en Tokio 2020

El 25 de julio, Simone Biles dominó el primer lugar en las rondas clasificatorias de gimnasia artística de Tokio 2020 en las subdivisiones 1, 2, 3 y 4. El 27 de julio no logró el rendimiento esperado y no figuró en los primeros lugares en salto de potro en la final por equipos. Tras el bajo desempeño decidió abandonar para proteger su salud mental. Decidió así no participar en el resto de la final por equipos que se disputó ese día y la decisión se mantuvo para la final individual del 29 de julio.

La salida le costó el oro a Estados Unidos en la final femenina por equipos, donde obtuvo la medalla de plata. En la final femenina individual, Sunisa Lee, compañera de Simone Biles, logró la medalla de oro.

Aunque el desempeño fue bajo para Biles en las competencias previas a su retiro, aún está clasificada para participar en las finales femeninas de salto (1° de agosto), barras asimétricas (1° de agosto), gimnasia en suelo (2 de agosto) y viga de equilibrio (3 de agosto). Se desconoce aún si decidirá participar o no en las competencias, pues el equipo de gimnasia estadounidense continúa evaluando su situación.

Simone Biles
Foto: EFE.

En la mente de Simone Biles

La retirada de Simone Biles por razones de salud mental expone una realidad poco conocida para quienes siguen y aplauden las competencias deportivas en sus distintos niveles y disciplinas. La alta exigencia de los entrenadores y autoexigencia del atleta, las expectativas del equipo, del país, de los medios de comunicación y el peso de una carrera exitosa, pueden dar como resultado estrés, depresión y ansiedad sobre el deportista, que siempre buscará brindar los mejores resultados.

A juicio de Jorge Hernández, presidente de la Asociación Venezolana de Psicólogos Deportivos (AVPD), Simoné Biles, producto de una presión psicológica, desarrolló ansiedad competitiva, que por muchos años manejó bien. En este sentido, ella puede tener una percepción catastrófica de la realidad, pues percibió que tenía el mundo a sus espaldas.

Para el presidente de la AVPD, la gimnasta pudo tener altas expectativas y no estaba satisfecha con el desempeño que tuvo en lo que llevaba de competencia. Destaca que los atletas de alto rendimiento tienden a tener un nivel alto de exigencia y estrés que hace que sean más autoexigentes.

En este sentido: “Se puede inferir que viene un trabajo psicológico posterior a la decisión. Ella puede asumir que la responsabilidad de no haber ganado es de ella. Debe incluirse al equipo para expresar las emociones, pues también pudo haber sido un impacto para ellos”, agrega Hernández.

Las recomendaciones de los expertos

Para que la gimnasta pueda volver a participar en lo que resta de la justa olímpica, la psicóloga clínica y deportiva Carla Barreto recomienda trabajar ciertas variables psicológicas para que Biles desarrolle nuevamente la autoconfianza, autoestima, autoimagen y autoaceptación. De no actuar a tiempo, su salud física y emocional se pudo ver afectada a corto y largo plazo.

“El solo hecho de haber tomado la decisión ya hizo que superara parte de su proceso. Ella podrá seguir participando en otras competencias y ser una mejor atleta”, opina Leonardi Delgado, psicólogo deportivo que trabajó con los Cardenales de Lara.

Pero el acompañamiento psicológico no solo debe ser en situaciones de crisis, sino en todo proceso de preparación deportiva. Barreto cree que los atletas de alto rendimiento y de otro tipo de categorías deben ser entrenados mentalmente desde el momento en que se preparan para ser profesionales, con el fin de que sepan manejar este tipo de adversidades como los buenos o malos comentarios que surgen de las redes sociales.

“El trabajo psicológico forma parte de la vida y rendimiento de los atletas. No es solo participar, sino conseguir buenos resultados. El deporte se mide en resultados”, comenta Delgado.

Aunque Simone Biles tenga el apoyo de su equipo técnico, la presión sobre ella seguirá. “El cuerpo de gimnasia estadounidense suele ser un equipo muy exigente, pues están convencidos que presionar al atleta puede generar mayores rendimientos. Los estilos de liderazgo en la gimnasia suelen ser muy confrontativos y autocráticos o inflexibles”, expresa Hernández.

Foto: EFE.

Preparación en pandemia y participación olímpica sin público

Aparte de las presiones externas se suma el contexto pandémico, que mantuvo encerrado a los atletas y deportistas por más de un año, alejándolos de hacer lo que comúnmente hacían. Por lo tanto, no solo se enfrentan a las expectativas y la presión, sino también a las medidas generadas por el covid-19.

La bioquímica cerebral de los atletas está habituada a entrenar día a día, a tener un alto nivel de competencia y de superación diaria, con metas y objetivos a cumplir. Con la cuarentena este proceso se interrumpió o se entorpeció, generando en ellos, e incluso en los espectadores, niveles de depresión y ansiedad elevados.

“Las competencias pospandemia como Tokio 2020 no solo tienen que ver con quien se preparó mejor físicamente, sino también el que resistió mentalmente el proceso pandémico”, subraya Carla Barreto, psicóloga del equipo de fútbol A.C. Mineros de Guayana.

Además, algunos atletas se deben a las motivaciones externas, que brindan los espectadores durante las competencias. Producto de la pandemia, en Tokio 2020, ninguna de las disciplinas tiene público. No obstante, para la psicóloga Carla Barreto esta medida no tiene tanto impacto sobre la mayoría de los deportistas.

Apostar a la resiliencia

Los especialistas coinciden en que además del acompañamiento psicológico, los atletas dentro de sí mismos tienen las herramientas necesarias para salir adelante ante cualquier adversidad. Y dependerá entonces de los recursos internos que maneje cada deportista.

“Hay factores importantes que hacen la diferencia entre un atleta ganador y uno que no lo es. Es la resiliencia, la capacidad de manejar la adversidad. Muchos de ellos, están mentalizados para ganar sobre las circunstancias que se presentan”, afirma Jorge Hernández.

Simone Biles no es la única que ha expresado tener problemas relacionados a su salud mental. La tenista japonesa Naomi Osaka, el nadador estadounidense Michael Phelps, el basquetbolista estadounidense Kevin Love y el futbolista estadounidense Brandon Marshal también expresaron en algún momento de su carrera afectaciones de estrés y presión en sus disciplinas.

Además, la gimnasta estadounidense ya ha superado otros retos. Tuvo una infancia poco común, pues sus padres, Nellie Biles y Ronald Biles, consumían drogas y sufrían de alcoholismo. Sus abuelos Evarista Cayetano y Silas Cayetano la adoptaron y la cuidaron desde entonces.

Simone Biles
Foto: EFE.

En 2011 comenzó su carrera profesional y en 2013 alcanzó la categoría senior participando en la Copa Americana de la Federación Internacional de Gimnasia. En 2018 anunció que fue víctima de abuso sexual por parte de Larry Nassar, uno de los médicos de la selección de gimnasia estadounidense.

Labró una carrera profesional que la ha posicionado como la gimnasta más importante de todos los tiempos. Además de haber ganado varios títulos en Estados Unidos, Simoné Biles tiene 19 medallas de oro en campeonatos mundiales de gimnasia (2013, 2014, 2015, 2018, 2019) y cuatro medallas de oro olímpicas (Río 2016).

Ahora que tomó una pausa en plena cita olímpica para atender su salud mental, su futuro en Tokio 2020 y en el mundo de la gimnasia es incierto, pero sienta un precedente que le permitirá a ella y a otros atletas atender a tiempo cualquier afectación emocional en competencias futuras.

“El estado mental influye en el desenvolvimiento de los atletas. No es solo un tema de salud mental. La presencia de psicólogos en deportes no solo está vinculada con elementos de salud mental, está vinculado con el aumento o entrenamiento de habilidades psicológicas para el incremento del desempeño deportivo. Es una herramienta más dentro del entrenamiento”, resalta Jorge Hernández sobre la importancia del acompañamiento psicológico en contextos deportivos.

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