• Camacho, de 15 años de edad, falleció el martes 3 de agosto luego de someterse a diálisis durante siete años debido a una insuficiencia renal crónica

“He visto a muchos compañeros fallecer por la espera de un trasplante. Es difícil para mí porque yo no quiero que me pase lo mismo y por eso pido que reactiven los trasplantes. Que por favor se haga algo, quiero una mejor calidad de vida”, denunció la adolescente venezolana Niurka Camacho el pasado 30 de junio ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En esa intervención exigió su derecho a la salud y explicó las dificultades del contexto actual del Hospital J.M. de los Ríos. 

Sin embargo, la organización no gubernamental Prepara Familia informó la muerte de Niurka Camacho el martes 3 de agosto, luego de someterse en los últimos siete años de su vida a varios tratamientos de diálisis por una insuficiencia renal crónica. “Hacemos un reconocimiento a su valentía, a su liderazgo, a su fortaleza para enfrentar los desafíos, a su dulzura y ternura, a 7 años dializándose en espera de un trasplante”, agregó la organización.

La familia de Niurka Camacho, de 15 años de edad, se mudó de su hogar en Valle de la Pascua, estado Guárico, hacia Caracas luego de su diagnóstico. Durante siete años vivió las rudezas de la crisis hospitalaria en Venezuela y, al final, pidió con lágrimas en sus ojos por un trasplante. El 30 de junio, en su sesión con la CIDH dedicada al derecho a la salud de niños, niñas y adolescentes en Venezuela, la adolescente propuso a todos “hacer algo” para reactivar los trasplantes en el país.

En los últimos años Niurka había sufrido desequilibrios en su tratamiento por la realidad hospitalaria y la escasez en el departamento de nefrología del hospital. En ocasiones sufrió la disminución de horas en su tratamiento y, además, en 2019 contrajo una bacteria que le produjo la pérdida de otro acceso vascular. Por estas razones su madre se convirtió en una de las voceras más importantes para la reactivación de los trasplantes en el país. 

Captura de video

Niurka habló de sus ansias de vivir, crecer y estudiar medicina para ayudar a todo aquel que lo necesitase. En 2021 la organización Prepara Familia informó el fallecimiento de Elián Graterol, de dos años; Anastasia Delgado, de ocho años; Jeandel Silva, de 14 años; Jhojanyerlis Camejo, de ocho años y Samira Oyer, de cinco meses. 

La realidad de los trasplantes en Venezuela

El Programa de Trasplantes en Venezuela fue suspendido en el año 2017. De acuerdo con la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (ONTV), encargada de coordinar el uso clínico de órganos en el país desde 2001 hasta 2014, más de 700 personas no pudieron optar por un trasplante desde la paralización del programa, el cual está, en este momento, en manos de la Fundación Venezolana de Donaciones de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene).

Esta misma organización estima que el 10% de la cifra anterior está conformada por niños del departamento de Nefrología del Hospital J. M. de los Ríos y del hospital militar Carlos Arvelo. 

Además, de acuerdo con la organización no gubernamental Amigos Trasplantados de Venezuela (ATV), la cifra de personas en diálisis disminuyó considerablemente entre 2015 (15.000 personas) al año 2020 (6.000). El director y fundador de ATV, Reymer Villamizar, explicó que la mayoría de las personas emigraron o fallecieron al verse sin ninguna posibilidad de trasplante en el país.

Foto: cortesía

Por ejemplo, en el año 2019 se contabilizó el fallecimiento de seis niños en menos de una semana en el hospital J. M. de los Ríos en espera de un trasplante. Giovany Figuera (6 años), Robert Redondo (7 años) y Yeidelberth Requena (8 años) y Erik Altuve (11 años); Yoider Carrera (2 años) tenía un tumor cerebral y Nicole Díaz (3 años).

La paralización de los trasplantes en los centros públicos tiene tres años y eso ha afectado a la mayoría de las personas en tratamiento porque eran posibles receptores, pero al frenar esto, muchas de ellas fallecieron por complicaciones”, explicó Villamizar en el año 2020.

Los pacientes del J.M. de los Ríos están amparados por medidas cautelares de protección, otorgadas por la CIDH. Sin embargo, el caso de Niurka Camacho y de decenas de niños es un reflejo de la realidad hospitalaria en Venezuela. 

Noticias relacionadas