• En un reciente informe del Centro de Derechos Humanos de la UCAB se expuso que las mujeres, niños y adolescentes son los grupos más vulnerables en el contexto migratorio

La severa crisis política, económica y social que atraviesa el país produjo que miles de venezolanos se hayan visto forzados a abandonar sus hogares en busca de desarrollo propio y calidad de vida. No obstante, el contexto en el que ocurre la migración desde Venezuela hacia otras naciones de la región exponen a los migrantes a condiciones de vulnerabilidad.

El Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) reveló que las mujeres, niños, niñas y adolescentes son los grupos especialmente más vulnerables en el contexto migratorio y bajo las condiciones irregulares en las que se produce su movilidad. Esta situación incrementa las posibilidades de que sean víctimas de formas de esclavitud moderna.

“Bien sea por que tomen rutas regulares e irregulares, o por documentación, sus condiciones les hacen más propensos a ser captados o sometidos a situaciones que se constituyen en formas análogas a la esclavitud moderna”, se lee en el cuarto informe de la organización, titulado: Formas de esclavitud moderna y su impacto en las personas migrantes forzadas y refugiadas venezolanas.

Movilidad humana

En el documento se detalla que durante los últimos 20 años, Venezuela ha presenciado una transformación en las dinámicas de movilidad humana, que tienen un trasfondo político, social y económico.

De acuerdo con el informe, esta transformación se ha desarrollado en dos etapas: la primera, que tuvo lugar en el periodo 1999 -2014, con 768.181 personas; y la segunda, en el periodo 2015- 2021, con 5.4 millones de personas migrantes y refugiadas.

“Como consecuencia, Venezuela pasó de ser un país que tradicionalmente era receptor de migrantes a uno de expulsión de la población, donde sus habitantes huyen de la crisis”, indicó la CDH de la UCAB.

Situación de vulnerabilidad 

En el documento se indica que la omisión de respuestas institucionales tanto en el país de origen como en las naciones receptoras da lugar a una situación de vulnerabilidad que decanta en flagelos como el sometimiento a condiciones y formas análogas a la esclavitud sobre la población migrante.

La CDH de la UCAB detalló que en el año 2018 se dio a conocer que alrededor de 40,3 millones de personas en el mundo eran víctimas de esclavitud moderna. De ellas, dos millones se encontraban en Latinoamérica, destacando Venezuela con una tasa de 5,6 víctimas por cada 1.000 habitantes.

“De las formas modernas análogas a la esclavitud, la trata de personas (con fines de explotación laboral o sexual) se presenta con mayor frecuencia (…) agravada en Venezuela con el éxodo masivo de sus nacionales y las múltiples vulnerabilidades con las que llegan estas personas a otros países”, precisó la organización.

En el informe se menciona que la trata de personas es uno de los delitos trasnacionales más rentables en todo el mundo. Según la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, se estima que para el año 2012 este flagelo generó 32.000 millones de dólares anuales en ganancias, y el 72% de las víctimas son mujeres y niñas.

Sin embargo, no es posible conocer el número real de víctimas debido a que muchos casos aún no son descubiertos.

Debido a que muchos de los migrantes y refugiados venezolanos se encuentran en condición migratoria irregular, la mayor parte de estas personas tienen empleos informales y otros son víctimas de explotación laboral, trata de personas, prostitución forzada, reclutamiento forzado y mendicidad infantil. 

Esclavitud moderna

En el documento se menciona un informe que elaboró la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Panamá, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Costa Rica y Guyana, que reveló que el 21% de 4.600 venezolanos encuestados estuvieron obligados a trabajar sin recibir ningún tipo de remuneración, o retenidos contra su voluntad desde que salieron de Venezuela. 

El Centro de Derechos Humanos de la UCAB precisó que se tiene información de que algunos venezolanos que se trasladaron al exterior tuvieron contacto con los tratantes mediante las redes sociales.

“Contactan directamente a las víctimas y les ofrecen empleos como cuidadoras, atención al cliente, aprender idiomas y cursar estudios en el extranjero. El CDH-UCAB registró casos de mujeres que por cuenta propia o bajo engaño se trasladaron a Trinidad y Tobago, Colombia y Brasil”, subrayó el organismo.

Foto: EFE.

Trata de personas

En Trinidad y Tobago la mayoría de las víctimas se captaron mediante ofertas engañosas de empleo y una vez que llegan al destino, las obligaron a prostituirse. Además, se conoció que una vez las víctimas se encuentran en ese país, deben pagar hasta 2.000 dólares por su libertad a los líderes de las bandas organizadas de trata. 

En el caso de los migrantes y refugiados venezolanos que van rumbo a Brasil, la organización señala que existen elementos suficientes que afirman la existencia de redes de trata de personas que captan a estos migrantes con fines de explotación.

Niñas, mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+ han tenido que recurrir a relaciones sexuales transaccionales en los países de acogida (Colombia, Ecuador y Perú). 

En Colombia se han identificado a madres que empujan a sus hijas a realizar estas prácticas y hombres y adolescentes que se dedican al contrabando de combustible y de drogas”, puntualizó la organización.

En el informe también se expone que es común que a las mujeres venezolanas se les ofrezca trabajo solamente en bares. Estos lugares son conocidos por ser la puerta de entrada para caer en redes de trata de personas. 

Prostitución forzada

En el informe se destaca que un estudio regional que abarcó cuatro países receptores de venezolanos (Colombia, Curazao, Ecuador y Trinidad y Tobago), sobre la explotación sexual y trata de mujeres y niñas venezolanas migrantes forzadas y refugiadas, registró que estas suelen llegar a los países de la región con escasos recursos, desnutridas y pocas pertenencias personales. 

“Este contexto ha generado que el trabajo sexual se convierta en el medio más común con el que cuentan para ganarse la vida. Esta vulnerabilidad, sumada a las condiciones migratorias irregulares, genera que sean potenciales víctimas de explotación”, indicó el CDH de la UCAB.

Detalla que los tratantes prometen regularización migratoria y empleo, pero una vez que la persona llega al país de destino, se ven forzadas a trabajar sin percibir ninguna remuneración, y a tener sexo para poder sobrevivir. 

La organización menciona que los datos sobre el número de mujeres y niñas venezolanas víctimas de trata y explotación sexual en el extranjero son escasos. A su juicio, esto se debe a que muchas de estas personas temen denunciar ante las autoridades debido a su estatus migratorio irregular y la posible deportación a su país de origen.

En algunos casos, las mujeres que no tienen dinero para pagar a los grupos armados que controlan los cruces fronterizos irregulares desde Venezuela a Colombia, son forzadas a pagar con sexo.

Se determinó que en el Norte de Santander el 90% de las trabajadoras sexuales son de nacionalidad venezolana. En el documento también se expone que hombres de nacionalidad colombiana ofrecen su ayuda a mujeres venezolanas con hijos a cambio de labores de servidumbre doméstica y esclavitud sexual. 

Niños vulnerados

El infome detalla que en la región del Catatumbo (Norte de Santander, Colombia) se pudo constatar la existencia de prácticas de explotación sexual y sometimiento de niños y adolescentes venezolanos a situaciones similares a la esclavitud.

En Bucaramanga, Colombia, se denunció la existencia de una red de alquiler de niños venezolanos que son utilizados para pedir limosnas en las calles. De acuerdo con la organización, se conoció que los propios padres son quienes someten a los niños a estas prácticas.

“Fue reportado que estos niños son dopados por sus tratantes a los fines de que se mantengan quietos durante todo el día. Este fenómeno está en aumento en Colombia, pero se desconocen cifras oficiales sobre el número real de víctimas”, indicó el CDH de la UCAB.

Recomendaciones

El Centro de Derechos Humanos de la UCAB resalta que es indispensable que los países que acogen a los venezolanos acaten el cumplimiento de los principios de protección internacional.

En las conclusiones del informe se detalla que durante la situación de cuarentena por la pandemia del covid-19, se registró un leve incremento de la tasa de retorno y reingreso al país en el segundo trimestre de 2020. 

“No obstante, tanto las condiciones locales, como las condiciones de estas personas en los países de acogida, dinamizan las posibilidades de que estas poblaciones sensibles, vulnerables y con necesidad de protección internacional estén expuestas a ser involucradas dentro de las dinámicas de esclavitud moderna”, precisó.

El organismo considera imperante la necesidad de un reforzamiento de políticas, buenas prácticas y de la institucionalidad, a nivel nacional y regional, que prevenga, investigue, sancione y repare las situaciones evidenciadas en el informe. 

Además, cree necesario que las propuestas de cambio inmediato deben estar enmarcadas en políticas sostenibles que beneficien a la población y le permitan alcanzar niveles de vida adecuados en su desarrollo individual. 

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