• El equipo de El Diario conversó con Alejandro Marius, presidente de la organización Trabajo y Persona, y con los artistas Betsayda Machado, Jhoabeat y Hana Kobayashi sobre la realización y motivación de este proyecto 

La madrugada del llano venezolano, más allá del horizonte y la luz de la luna entre los terraplenes, está caracterizada por un canto que acompaña la faena de los ordeñadores. En el amanecer los rayos nacientes del sol van a la par de las tonadas que conforman los cantos de lavandería o de arreo. En el resto de la mañana, en distintas partes del territorio, el oficio del campo se constituye con el canto de los recolectores de cacao y café. Ya en el atardecer, cuando las barcas salen de la costa para adentrarse  en las afiladas olas del mar para la pesca nocturna se escucha, en la mayoría de los casos, un canto que los guía entre la noche. 

El proyecto de Venezuela: Música y Trabajo, bajo la dirección y producción musical de Aquiles Báez, persigue el reconocimiento de la función humana del trabajo a través de los cánticos que engalanan el oficio. La fundación Trabajo y Persona, presidida por Alejandro Marius, realizó la estructuración del proyecto para establecer, a través de la música, la difusión de la relación armónica de los seres humanos con su entorno de trabajo.

Venezuela: Música y Trabajo, un reconocimiento a la cultura laboral
Foto cortesía
¿Dónde encontrarlo? El álbum está en Spotify, Youtube, Apple Music, Itunes Store, Amazon Music, Deezer, Napster, Tidal y Pandora.

Asimismo, el proyecto fue apoyado por la Fundación Bigott, la firma de abogados Antequera Parilli & Rodríguez y tuvo el aporte de más de 30 artistas venezolanos, entre los que destacan Betsayda Machado, Horacio Blanco, Hana Kobayashi, Jhoabeat, José Delgado, Ensamble B11, Jorge Torres, Andrea Paola, entre otros. Cada uno de ellos, desde su rincón musical, logró asimilar la riqueza cultural de estos cánticos y, siguiendo las instrucciones del maestro Aquiles Báez, innovar lo entendido como parte de una tradición inamovible de la función laboral. 

Aquiles, José Francisco y yo quisimos que el disco tuviera una sonoridad contemporánea y no solo fuera una reproducción fiel a los cánticos. Los artistas de distintos géneros le permiten un nuevo sonido; así vamos desde artistas emergentes, hasta consagrados. Lo que unió todo esto fue el respeto hacia Aquiles. Después la propuesta fue muy llamativa porque era reconocer el valor de la música venezolana en el trabajo y su labor. Son puntos de encuentro para el equipo. Además, mantuvimos el proverbio de Aquiles: ‘Que sean buenos músicos, desenrollados y panas’”, comenta Alejandro Marius en exclusiva con El Diario.

El álbum está conformado por 15 piezas musicales que se organizan bajo la premisa de la jornada de trabajo: madrugada, amanecer, mañana, mediodía, tarde, atardecer, noche. De esta manera, más allá de utilizar los cánticos de la tradición oral, se incluye la formalidad de la labor. El primer canto de la madrugada es un canto de ordeño en la voz de Betsayda Machado que dice: “A tu puerta Lucerito./ Lucerito y banco largo/ que cuando un amor se va/ no hay un dolor más amargo” y fue recopilado por el maestro Vidal Colmenares. Ese verso retumba en la soledad de la madrugada llanera, al compás de los grillos y las voces escondidas en la oscuridad, para acompañar el trabajo del ordeño. 

Venezuela: Música y Trabajo, un reconocimiento a la cultura laboral
Foto: Aquiles Báez

Ahora, aunque las composiciones tradicionales de la geografía venezolana representan el foco principal del álbum, existen algunas canciones compuestas por Aquiles Báez, Otilio Gálindez, José Delgado y Cruz Felipe Iriarte, para reconfigurar el canto puro y ampliarlo musicalmente. 

Venezuela: Música y Trabajo, un reconocimiento a la cultura laboral
Foto: Betsayda Machado

Un ejemplo de ella es la pieza “Göttweig” que está en la sección de Mediodía, como un quiebre apaciguado para el descanso de la labor mañanera, y nace de un recuerdo de Aquiles Báez en su paso como profesor de música en un antiguo monasterio austriaco. Báez notó, al mediodía, un ritmo diferente que provenía de las campanas. Detuvo la clase y presenció con curiosidad la melodía que emulaban las campanas. Por eso mismo, la canción en el álbum representa el intervalo de reposo y contemplación antes de continuar con el trabajo. 

La historia de una idea 

El primer germen para el surgimiento de este proyecto nació de la amistad entre Aquiles Báez y Alejandro Marius. Una de las preocupaciones de la fundación Trabajo y Persona, relata Marius, era el reconocimiento del trabajo musical como una pieza primordial para entender la tradición y cultura venezolana. Por su parte, Aquiles Báez sentía curiosidad por los cantos que acompañaban la labor de la siembra y recolección del cacao o café y las fiestas que se realizan al finalizar la cosecha. En 2019 ambas curiosidades se fundieron en uno solo proyecto que, de una u otra manera, reúne los dos objetivos para difundir el trabajo musical y la música que forma parte del trabajo. 

Venezuela: Música y Trabajo, un reconocimiento a la cultura laboral
Foto: Alejandro Marius
Aquiles siempre me decía: ‘En Venezuela se trabaja cantando’, desde la madrugada con el ordeño y el arreo hasta la tarde con la salida de los pescadores. ¿Entonces, por qué no recuperar esa característica de la sociedad venezolana?”, agrega Marius.

Uno de los principales patrocinadores del proyecto fue la editorial italiana Ítaca y, en ese momento, Alejandro Marius conversó con Francisco Sánchez para proponer la realización de un libro y un álbum. La editorial aceptó. El libro se enfocó en la representación gráfica de las zonas de trabajo y el álbum, como hemos visto, presenta los cantos de las mismas. 

El proyecto comenzó a finales de 2018 y las grabaciones comenzaron en marzo de 2019, cuando el país se oscureció durante más de siete días por un apagón general. Entre la oscuridad nació el canto de los ordeñadores para llamar al lucerito del sol. Las máximas del proyecto estuvieron apegadas al proverbio repetido por Aquiles Báez: “Lo importante es que sean buenos músicos, desenrollados y panas”. 

Venezuela: Música y Trabajo, un reconocimiento a la cultura laboral
Foto: cortesía

Esto permitió que cada uno de los participantes, desde sus diferencias artísticas, se compaginaran en un canto unitario. De esta manera, Horacio Blanco, Jhoabeat, Rafa Pino unieron sus voces al cuatro de Aquiles Báez para cantar el estribillo de los pregoneros de las calles. Esa voz que escuchan los ciudadanos en una parada de autobús, en las calles de la ciudad, frente a un puesto de perros calientes o el chichero que musicaliza su oficio. 

“Este álbum está caracterizado porque no te vas a encontrar en canto de trabajo típico, junto a todos los músicos, sino que intentamos llevarlos a la actualidad. Por ejemplo, el sonido de los colectores de autobús en la ciudad también son parte de un canto de trabajo venezolano; el del zapatero o el amolador. Este álbum tiene todos estos cantos”, dice Jhoabeat en exclusiva con El Diario. 

El álbum se estrenó primero en Italia y, relata Marius, hubo una anécdota interesante durante esos días: una de las primeras presentaciones en vivo del proyecto fue en la cárcel de máxima seguridad de Padua, en Italia. “Fue un encuentro agradable entre la música venezolana y los presos que tenían años sin escuchar música en vivo”, agrega. 

Foto: Ensamble B11

El cronograma de la organización Trabajo y Persona era presentar el proyecto en Venezuela con una gira nacional, pero la pandemia detuvo todo. Las personas se encerraron en sus hogares para evitar el contagio de covid-19 y los pregones grabados en Venezuela: Música y Trabajo se silenciaron por un tiempo. Luego, al ver que el tiempo pasaba, decidieron hacer la difusión del álbum a través de las redes sociales. 

“El lanzamiento del disco es un hito más. En 2020 ganamos el Premio Pepsi Music a video de música tradicional venezolana. Este año es el lanzamiento digital. Por eso el disco es una propuesta más amplia y en constante evolución. De alguna manera, este proyecto tiene las dos veredas de un río: por un lado dignificar el oficio de los músicos y el valor cultural que tienen en el país y, por otro lado, que inspire al trabajo y sirva para valorar a los cultores locales. El objetivo principal es un proceso educativo de la persona con su entorno”, puntualiza Marius. 

La tradición bajo una nueva perspectiva 

Betsayda Machado, vocalista principal de la Parranda de El Clavo, comentó en exclusiva para El Diario sus razones para participar en este álbum. Primero fue el llamado de Aquiles Báez, pero, a su vez, también fue la recuperación de los cantos de trabajo que se han visto olvidados bajo las paladas del tiempo. “Es inspiradora la expresión de nuestros cantos tradicionales en medio de este sonido y llevarlo a la parte contemporánea de un nuevo sonido para trasladar a los oyentes a nuestras raíces”, dice. 

Foto: cortesía 

Una de las características de Venezuela: Música y Trabajo es la actualización de los cantos tradicionales de trabajo. Además, no está dirigido, solamente, a los cantos del campo, la minería o la pesca; unifica los cantos cotidianos de la ciudad que no parecen notarse entre el caos de la urbanidad. Esto permite que las nuevas generaciones reconozcan la importancia de la voz del folklore venezolano que, más allá de las expresiones conocidas, está presente en cada acción que realizan los ciudadanos.  

“Para vivir el presente es necesario entender el valor del pasado. Es importante reconocer y valorar nuestra tradición de trabajo, de oficio, como país que vive del campo, de la pesca, de la relación con la naturaleza. Al recuperar nuestra tradición podemos tomar fuerza para trabajar en el presente y es el punto de partida para adecuarnos a los retos del futuro. En ese sentido, todo el oficio de los músicos y los cánticos nos pueden ayudar para reencontrarnos como venezolanos”, explica Marius. 

Foto: Hana Kobayashi

Es una forma de recobrar un sentido identitario que, ante la adversidad, puede verse golpeado o, a veces, hasta desaparecido. Para Hana Kobayashi, en exclusiva para El Diario, la importancia del álbum reside en el tributo a la relación intrínseca de la identidad nacional con los oficios que son parte de nuestra historia. “El hecho de que los músicos, desde nuestro oficio, hagamos este trabajo hace que el proceso sea un círculo perfecto. Desde nuestro oficio, que es cantar y entretener, le damos tributo a cantos que acompañaban las labores de la recolección del café, cacao, entre otros. Nos unimos en un círculo con la herencia que le canta a la dignidad del trabajo”, agrega. 

El canto “Viene la barca” inspirado en los cantos que acompañaron el camino de los pescadores entre las oscuridades del mar, en la noche abarrotada de nubes en altamar, dice que la barca viene burlando la tormenta y que, al final, halló el camino entre los acantilados. De esta manera, siguiendo la metáfora de los pescadores, los cantos de trabajo encuentran el camino hacia los oyentes que buscan una conexión con la tradición que constituye su identidad. 

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