• Conductas autolesivas, pensamientos fatalistas y evitar hacer planes a futuro son algunos indicadores de que una persona pueda estar presentando ideaciones suicidas

La prevención del suicidio es de vital importancia en la cotidianidad para los especialistas en salud mental. Durante la pandemia por covid-19 aumentaron en el mundo las cifras de depresión, ansiedad e ideación suicida. Pese a esto, aún se considera como un tema tabú. 

Cada 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio con la intención de generar espacios de concientización sobre esta realidad.  En Venezuela, existen iniciativas varias de profesionales en salud mental para facilitar el acceso a la atención psicológica y así fomentar la prevención. 

“Este es un tema del que no se habla y al no tener conciencia de esto se desconoce cómo solucionarlo o cómo prevenirlo. La mayoría de las personas asisten a consulta cuando ya hay una ideación suicida o pasaron por un episodio previo. Entonces al concientizar podemos detectar fácilmente esto y rompemos un poco los mitos que lo rodean”, dijo Jacmar Guzmán, psicóloga clínica, en entrevista para El Diario

La especialista indicó que existe una creencia errónea de que las personas que toman el suicidio como una opción son “muy valientes” o “muy cobardes”. Aclaró que en realidad suele ser una decisión que precede a varios conflictos a los que el individuo no encuentra otra solución. 

Estas personas puede que de alguna manera sientan que ya no pueden más y creen que esa decisión es la única forma de resolver el problema. Si bien hay ciertas tendencias biológicas, también es un tema muy cultural y si la persona se siente sobrecargada emocionalmente y no tiene los recursos psicológicos para manejar esos conflicto llegan a considerar el suicidio como una opción”, detalló.

Prevención desde el hogar 

Guzmán explicó que la prevención del suicidio puede epezar desde el hogar y en el contexto familiar. Indicó que la mejor forma de iniciar es fomentando la comunicación. También señaló que estar atento a los cambios de conducta de algún miembro de la familia es una herramienta fundamental en este proceso. 

“Todas estas conductas tienen indicadores, en el momento que ves un cambio de comportamiento en el  día a día tienes que encender una señal de alarma, independientemente de que haya un riesgo suicida o no”, expresó.  

Posibles indicadores 

–  Pensamientos fatalistas 

– Pasar mucho tiempo en cama

– No querer enfrentar la realidad

– Estar constantemente sin energía, cansado o con malestar

– Llorar con mucha frecuencia 

– Sentir mucha tristeza

– Conductas autolesivas

– Evitar hacer planes a futuro

– Estar constantemente en una actitud de despedida con otras personas

Cuando una persona detecta alguno de estos indicadores en un familiar o amigo, debe buscar la forma de hablar sobre sus sentimientos y emociones para indagar sobre los conflictos que le afectan. 

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Ir acercándose a la persona para dar esta ayuda preventiva puede evitar que llegue a considerar el suicidio como una opción. Es importante escuchar y validar lo que siente esa persona para buscar posteriormente soluciones”, agregó Guzmán.

La psicóloga resaltó que en ningún momento se debe menospreciar ni invalidar el sentimiento de la persona. “Si a una muchacha le dicen en su colegio que es fea y lo cuenta en su casa, tal vez le digan que no le preste atención y no es importante. Sin embargo, si es una persona con problemas de autoestima y autocuidado, estos comentarios seguirán calando dentro de ella y no va a tener los recursos para superar esa situación”. 

El reto de abordar el tema del suicidio con niños y adolescentes 

Jannia Orta, psicóloga del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), explicó para El Diario que parte de los mitos que rodean al tema del suicidio son los que hacen que padres y cuidadores eviten hablar de este tema con niños, niñas y adolescentes. 

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Una de estas creencias es que hablar sobre el suicidio incita a las personas a cometerlo. Sin embargo, la especialista aclaró que conversar sobre estas situaciones favorecen el proceso de prevención. 

“Podemos hablarlo a partir de un hecho particular como un caso cercano de alguno persona que haya cometido suicidio o alguna noticia. También se puede conversar tras ver películas que traten el tema o si se escucha a algún amigo hablar sobre el tema”, comentó Orta.

La especialista indicó que los padres pueden planificar cómo hablar del tema con sus hijos. Antes de buscar un motivo para conversar, el adulto debe instruirse para poder responder aquellas preguntas que puedan surgir en el debate. 

El representate puede buscar una película o serie, apropieda para la edad del hijo, que aborde el suicidio para luego discutirla. 

Con respecto a los adolescentes, la especialista recomienda estar atento a sus rutinas de sueño y alimentación, porque un cambio abrupto puede ser un indicador de alteraciones del estado de ánimo. 

Otros cambios en su cotidianidad como apartarse de sus amigos o de actividades que le gustaban también deben llamar la atención del representante. Además deben encender las señales de alerta cuando escuchan comentarios como “ya no puedo más”, “mi vida es insostenible”, “estoy cansado de mi realidad”. 

No son comentarios que hablan drectamente del suicidio, pero si deben prender las alertas. Ahí es cuando un padre puede tomar eso para hablarlo, preguntarle por qué dijo ese comentario, por qué piensa de esa manera. Muchas veces nos dicen estos comentarios, pero por miedo los obviamos y no es que no queramos hablarlo sino que es difícil hablar de esto”, agregó la psicóloga de Cecodap.

¿Cuándo se debe buscar ayuda profesional?

Jacmar Guzmán sugiere buscar ayuda de algún profesional en salud mental cuando ya hay dos indicadores evidentes. También cuando alguno de ellos cohabita con síntomas de ansiedad o depresión. Incluso se debe considerar cuando se ha tratado un conflicto dentro del hogar al cual no le puedan encontrar solución. 

“Si hay un punto de incomodidad que ya no pueda trabajar la persona, que sienta que no tiene los recursos suficientes para manejarla y lo hace explícito porque busca que lo escuchen, manifiesta que algo le hace daño o ya comienza con alguna conducta autolesiva es porque ya busca ayuda de otra persona”, agregó la psicóloga.

Aunque la terapia puede resultar beneficiosa para evitar la ideación suicida, Guzmán recomienda complementar con una supervisión constante en casa. Un familiar o persona relevante debe estar ahí para escuchar, acompañar y atender en un momento de crisis.

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Jannia Orta señaló que en el caso de niños y adolescentes, los representantes deben tomar la decisión de ir a terapia cuando, a pesar de que se hable sobre la situación en casa, no encuentren una solución. 

La especialista agregó que si un padre o representante encuentra a un niño o adolescente a punto e cometer suicidio o con conductas autolesivas debe llevarlo a una sala de emergencia psiquiatrica lo antes posible. 

En Caracas está a disposición la emergencia psiquiátrica del Hospital Universitario de Caracas (HUC) para atender este tipo de casos. 

Pasos a seguir en la consulta 

El primer paso, de acuerdo con Jacmar Guzmán, es contar con un familiar o amigo de apoyo que acompañe el proceso y vele por que se resguarde la vida de la persona. 

Posteriormente, el paciente, la persona de apoyo y el psicólogo deben identificar el conflicto que está ocasionando la ideación suicida. Adicionalmente deben plantear por qué no le encuentra solución al problema y por qué considera que el suicidio es una opción. 

El siguiente paso es trabajar en el día a día: generar planes, crear estrategias y situaciones que le den a la persona más motivos para vivir que para quitarse la vida”, agregó.

La especialista argumentó que si un paciente acude por su cuenta a la terapia y no tiene un familiar o amigos que asuma la supervisión constante, inmediatamente el psicólogo se convierte en el apoyo principal hasta que consiga a una persona relevante dispuesta a emprender ese proceso. 

“Cuando tenemos a un paciente con algún tipo de riesgo suicida debe estar a la disposición a toda hora. Siempre estamos atentos a si la persona desea hablar, si se siente mal, si tiene algún tipo de recaída y pedir que llame o escriba. Esto es para buscar distintas estrategias para tratar de conectarse nuevamente con ese deseo de vivir”, indicó la psicóloga. 

Influencia de la pandemia por covid-19 en el contexto de salud mental

La pandemia por covid-19 trajo consigo muchos cambios de trabajos, hábitos, rutinas y realidades en general. También representó pérdidas y la falta de oportunidades para lidiar con los duelos. 

“El riesgo de suicidio aumentó porque muchas personas perdieron su trabajos, sus espacios, amigos, familiares y tuvieron que aprender a vivir de otra manera. Esto lleva a que piensen en el suicidio como una opción porque hay mucha incertidumbre y se hace más dificil aferrarse a pensamientos y actividades cotidianas”, dijo Guzman.

Agregó que una persona con síntomas de ansiedad, depresión o con ideaciones suicidas previas pueden desarrollar pensamientos fatalistas durante el confinamiento. Señaló que el vínculo que le preste apoyo a esa persona debe motivarla a hacer actividades variadas aunque no pueda salir de su hogar. 

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“En este proceso de pandemia se vio que el trabajo de muchos especialistas en salud mental consistió en promover a través de las redes sociales fijarse rutinas, hacer actividades en casa y estructurarse para evitar la aparición de pensamientos negativos”, destacó. 

Las líneas telefónicas de la Federación de Psicólogos de Venezuela y el Servicio de Atención Psicológica (SAP) de Cecodap también fueron iniciativas relevantes en medio de la pandemia para facilitar el acceso a servicios de salud mental. 

Jannia Orta explicó que, además de brindar un apoyo a quienes lo requieren, el SAP también ha funcionado para recopilar estadísticas sobre salud mental en Venezuela. 

A través de este servicio, los especialistas han determinado que en el año 2019, antes de la pandemia, 22% de los motivos de consulta eran alteraciones del estado de ánimo. En el año 2020 esa cifra ascendió a 39% y en el primer trimestre de 2021 tuvo otro repunte que llegó a 48%.

“Esto nos tiene que alertar porque han crecido las alteraciones del estado de ánimo como motivo de consulta, estas son personas que están sufriendo ansiedad, depresión, tristeza y todo esto que tiene relación con este tema”, añadió. 

La incertidumbre y los constantes cambios pueden ser abrumadores desde el punto de vista emocional, por esto es esencial hallar espacios en los que se hable y se proteja la salud mental fomentando la prevención. 

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