- Los desalojos en la ciudad chilena de Iquique en los que los venezolanos que vivían en carpas se vieron obligados a abandonar la zona no son los primeros en su naturaleza. Colombia y Brasil también reportaron casos similares con migrantes en las mismas condiciones de pobreza años atrás
Los migrantes venezolanos indocumentados o en condiciones de pobreza se enfrentan al desalojo forzoso en Latinoamérica. La diáspora que busca establecer una nueva vida fuera de Venezuela, a diario tiene el reto de encontrar un territorio en el que sus derechos no sean vulnerados por autoridades locales y ciudadanos residentes.
Para el sábado 25 de septiembre, la tensión continuó en la zona. Al menos 3.000 habitantes de Iquique marcharon en contra de la migración indocumentada. Las protestas incluyeron el canto de himnos locales y el alzamiento de las banderas chilenas. Al sonido de la consigna xenófoba “no más migración ilegal” los manifestantes se pronunciaron mientras que los venezolanos continúan sin encontrar un sitio que les brinde las oportunidades que buscan.
Colombia y Brasil también desalojan venezolanos
Entre los años 2018 y 2019, autoridades de Brasil y Colombia desalojaron a personas en las mismas condiciones en las que se encontraba el campamento en Iquique, entre disturbios y protestas a favor y en contra de los indocumentados que viven en condición de hacinamiento y sin acceso al trabajo formal o al alquiler de una vivienda.
En 2018, en el municipio Pacaraima, al norte de Brasil, ocurrió una serie de disturbios con un grupo de migrantes venezolanos que vivían en tiendas de acampar. Los habitantes locales los atacaron con palos y piedras, destruyendo el único espacio donde pernoctaban.
Un año después, funcionarios de Migración Colombia desalojaron un campamento de al menos 300 venezolanos indocumentados en los alrededores de la Central de Abastos, en Cúcuta. De ellos, 120 eran niños y otras 10 eran mujeres. Lo que hacían los indocumentados era hurgar en la basura y reciclar cartón para obtener dinero y poder alimentarse.
El 86% aseguró que la pandemia generó deudas. Para el 41% de consultados las amenazas se concretaron y el 11% de ellos se vio obligado a vivir en la calle. La encuesta reveló que cinco de cada diez personas se encontraban en situación irregular en los países de acogida. Sin embargo, para la mayoría de los que participaron en el estudio, volver a Venezuela es una opción lejana.
Perú y su plan de “deshacerse” de venezolanos
Con la llegada en 2021 de Pedro Castillo a la presidencia de Perú, los venezolanos indocumentados y en situación de calle temen que su situación empeore. Durante la campaña de Castillo, dejó clara su línea sobre la población migrante venezolana; y aseguró que esperaba regresar a una gran parte de ellos a Venezuela.
En este sentido, durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) el sábado 18 de septiembre, Nicolás Maduro aseguró que mantuvo conversaciones con el mandatario peruano para tratar el tema de la migración venezolana.
El régimen espera regresar al país a al menos 42.000 venezolanos con el plan vuelta a la patria. No obstante, ni el gobierno peruano ni los representantes de Maduro han anunciado el retorno de venezolanos del país andino a Venezuela.
Las trabas legales que imposibilitan regularizar el estatus de los venezolanos
Al igual que otros indocumentados, muchos corren el riesgo de ser deportados hacia Venezuela, sobre todo en territorios con la mayor cantidad de venezolanos; que son Colombia, Perú y Chile. En total, hasta septiembre de 2021, esos países albergan cinco millones de venezolanos según la Plataforma de Coordinación Interagencial de Refugiados y Migrantes de Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El gobierno colombiano ha abocado sus esfuerzos para atender a la población migrante en condición de pobreza e inseguridad económica y alimentaria. En Chile y en Perú, la dificultad para regularizar el estatus se debe principalmente a los altos costos de los procesos, la lentitud en trámites; e incluso los ataques xenófobos, que impiden que los venezolanos trabajen, se establezcan formalmente y encuentren finalmente un país donde vivir.