• En entrevista con El Diario, el embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en Canadá aseguró que la continuidad del interinato en 2022 es necesaria por tres factores: por la protección de los activos en el extranjero, por la necesidad de conservar alianzas internacionales y por el peso político en el contexto de las negociaciones con el régimen de Nicolás Maduro en México

“El que le pega a su familia, se arruina”, dice el embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en Canadá, Orlando Viera Blanco. Aunque es cauteloso al hablar y no personaliza, la referencia es clara: cree que desde el propio interinato se han hecho declaraciones que dejan mal parada a la delegación. Las palabras de Viera Blanco, sin embargo, son un llamado a calmar las aguas después de semanas de agitación de la diplomacia del interinato.

La primera sacudida, paradójicamente, la dio el canciller del gobierno interino, Julio Borges. En un comunicado público, Primero Justicia, el partido de Borges, acusó directamente a Guaidó y a Voluntad Popular de “falta de voluntad política” para escuchar ideas y alternativas con el fin de proteger empresas y bienes del Estado. Días después, y en calidad de dirigente de PJ, Borges llamó a “despartidizar” el manejo de activos de su país en el extranjero y puso en duda la continuidad del interinato.

Las declaraciones causaron roces con el cuerpo diplomático del gobierno interino. Como lo confirmó Viera Blanco para El Diario, los embajadores pidieron a Borges separar su rol de PJ del de la Cancillería. A su juicio, ponen al interinato “en una situación de descalificación inoportuna”.

Como una respuesta a ello entiende los dardos del exvicepresidente de Colombia y exembajador de ese país en Estados Unidos, Francisco Santos, quien señaló a Borges de “hacer todo lo posible” por tumbar a Guaidó y por “destruir Monómeros”. Sobre el emplazamiento que le hizo Santos al canciller a renunciar al cargo, Viera Blanco solo dice que dependerá del propio Borges en la medida que cumpla con sus funciones.

Y si algo no pone en dudas Viera Blanco, a diferencia de Borges, es que el interinato debe continuar en 2022. Aun así, asegura que dependerá de los partidos políticos.

Orlando Viera Blanco, embajador del gobierno interino en Canadá. Foto: Cortesía.

Gobierno interino en 2022

—¿Cree usted que hay una campaña en contra de los embajadores del gobierno interino y contra el mismo Juan Guaidó?

—No. Yo creo que lo que existe, en todo caso, es una dinámica política que inevitablemente ha causado fricciones. No es fácil tratar de generar un gobierno interino que no repose estrictamente sobre una persona o sobre una figura presidencial sino una suerte de gobierno colegiado, parlamentario, donde tienes dirigentes de partidos y diferentes factores que tienen que ponerse de acuerdo continuamente y decidir por unanimidad cada uno de los asuntos.

De tal manera que no son campañas. La dinámica te va produciendo una suerte de fricción inevitable. Además, hemos llegado a un punto en el que estamos a pocos meses de que se venza lo que se llama el Estatuto de la Transición, que es lo que le da reglamentación al gobierno interino y, sin dudas, allí comienza nuevamente a evaluarse estas situaciones y la conveniencia de la continuidad. Es allí donde uno de los partidos de esa conformación ha expresado públicamente que el interinato debería llegar hasta el 4 de enero de 2022.

Primero Justicia fue el partido que, como usted ha dicho, puso fecha límite. ¿Ese día se acaba el interinato entonces?

—Este es un asunto que, como ocurrió el año pasado, se irá definiendo en la medida de que se haya logrado un objetivo fundamental, que es la ejecución de elecciones libres, transparentes y verificables para poder llenar el vacío de poder. Sin duda alguna, si esa condición fundamental que establece el Estatuto de Transición, que es entrar en el proceso de transición política venezolana, no se ha cumplido, se valida el elemento de continuidad.

La continuidad es un factor que sigue estando presente y esto ha sido una preocupación no solamente de los partidos políticos, sino también del cuerpo diplomático del gobierno interino. Pero más aún es una inquietud y una situación que nuestros aliados internacionales verán con cercanía de cara a ese vacío institucional que hay en el país.

¿Pero qué utilidad podría tener seguir con los embajadores? Hay quienes creen que ya no cumplen ninguna función.

—Es que el cuerpo diplomático es el que ha dado, durante todos estos años, entre otras cosas, vocería para entender múltiples factores en Venezuela. Para entender que existe una crisis humanitaria y que además continúa, independientemente de lo que el propio régimen y algunos quieran disimular; para generar logros en materia de apoyo humanitario a venezolanos tanto en la diáspora como en Venezuela; y para definir a nivel internacional cómo se justifica desde el punto de vista contitucional la conformación de un gobierno interino; es el cuerpo diplomático, con todos los aliados que no son poca cosa, que les ha dado contenido a todo procesos inclusive ante la Corte Penal Internacional por violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad; el que ha explicado la injerencia cubana en Venezuela.

Por lo cual, si algo se justifica en este momento, es la continuidad de esa misión diplomática que le ha dado fortalecimiento, continuidad, solidaridad y compromiso a todas las alianzas con las que aún cuenta no solamente el presidente Guaidó sino la lucha por la restauración democrática venezolana.

Orlando Viera Blanco. Foto: Cortesía.

—¿Entonces usted como embajador y otros embajadores han hablado con otros gobiernos aliados para extender el interinato en 2022?

—Son conversaciones que, al igual que el año pasado, están en la agenda. Seguramente cada uno de los embajadores en su momento, después de los eventos internos en Venezuela, va a conversar. Aquí hay tres elementos fundamentales que se van a poner sobre la agenda pronto para evaluar el hecho de la continuidad.

Primero, la protección misma de los activos. Mientras tengas una institución que representa el proceso restaurador, sobre lo cual existe una responsabilidad en la vigilancia y en la protección de los activos, el interinato debe continuar.

Número dos, mientras exista la necesidad de conservar alianzas internacionales y diplomáticas que descansan y reposan en el interinato, todo ese proceso de reconocimiento y de apoyo a través del intercambio de información que tienen con la representación diplomática, se justifica la institucionalidad.

Número tres, en la medida que nosotros tenemos en Venezuela una negociación política en este instante que viene representada por un acompañamiento internacional y hay una Plataforma Unitaria donde su principal componente, sin dudas, es el gobierno interino representado por Juan Guaidó, eso debe tener sustentabilidad y validez desde el punto de vista de respaldo internacional.

La dualidad de Borges

—Hablando de lo que sucede ahora, ¿se siente respaldado por el canciller Julio Borges y por su equipo?

—El respaldo diplomático obviamente ha existido, porque existe un lineamiento en los elementos. En mi caso, cuando yo le he pedido al canciller que seamos coherentes en cuanto a un respaldo de nuestra narrativa diplomática, claro que hemos tenido respaldo, porque la protección de los derechos humanos; la búsqueda de mecanismos y salidas institucionales pacíficas al menor costo humano, social y político así como de apoyo humanitario; la búsqueda de la protección de los venezolanos en la diáspora; la denuncia de lo que ocurre en Venezuela; sin duda alguna ha sido una línea diplomática que tanto la ha tenido el canciller como la hemos tenido todos los embajadores en nuestra gestión. En ese sentido, hemos mantenido una línea coherente y una función propositiva.

Ahora, cuando políticamente, no diplomáticamente, confluye la narrativa del propio canciller, que cuestiona el manejo de algunos activos y señala al propio presidente, sin duda alguna hay una contradicción que, en el caso particular, hemos pedido al canciller que la revisemos porque, sin duda alguna, ponen frente a la comunidad internacional al propio interinato en una situación de descalificación inoportuna.

¿Y cuál ha sido la respuesta del canciller a esa solicitud de revisar esa narrativa?

—Son situaciones políticas que merecen ser revisadas en todo caso a nivel de los partidos, que escapan estrictamente de lo diplomático. Tienen que ser respondidas no necesariamente en su nivel como líder de un partido político sino por todos los líderes de los partidos políticos que tienen que discutir qué soluciones se le da, por ejemplo, a la administración de activos. Si la oferta que Primero Justicia está generando sobre llevarlo a un fideicomiso es viable o no. Que sea una discusión, te repito, estrictamente de los partidos que forman parte del interinato.

Es verdad, es una discusión que tiene un tinte político. Sin embargo, lo que he planteado es que tratemos de evitar este tipo de declaraciones públicas que dan la percepción que habría algún tipo de pliegue en el cuerpo diplomático a ese tipo de divisiones. Nosotros no tomamos ninguna decisión sobre el manejo administrativo de los activos; nosotros mantenemos la institucionalidad de la restauración democrática venezolana. Pero como en el propio actor confluye la figura de canciller con el de presidente de Primero Justicia, es ahí donde pedimos que se trate de armonizar una función con otra, evitando que se den ese tipo de manifiesto que, sin duda alguna, nos ponen en una situación de desmejora respecto a nuestros propios aliados.

—¿Cree que la continuidad tendría apoyo internacional sin los apoyos de todos los partidos?

—Sí. La discusión sobre la protección de los activos es un compromiso público sobre lo cual no cabe duda debe haber transparencia y rendición de cuenta. Pero debatir o cuestionar el modelo de tutela o administración corresponde a los partidos que conforman la estructura de gobierno. Afortunadamente el respaldo internacional no se ha visto perjudicado por las denuncias hechas desde la vocería de un partido. Pero ello no quiere decir que pueda producir vulnerabilidad.

Divisiones y renuncias

¿Hay división en el cuerpo diplomático del gobierno interino? Esa es la sensación que generan.

—Obviamente no ahorita, siempre en el gobierno interino ha habido puntos de vista con relación a cómo debe ser la agenda o cuál debe ser la jerarquía o la priorización de esa agente. En este caso, muchos de mis compañeros embajadores han reflejado con mucho respeto también su preocupación porque nuestra gestión diplomática depende mucho de la cohesión que nosotros podamos reflejar de quienes llevan a cabo el liderazgo directo del gobierno interino. Entonces no es, a fin de cuentas, una división entre nosotros, porque no hay enfrentamiento. Lo que hay es una situación democrática, ciudadana y profundamente venezolana de quienes queremos regresar a casa, de que por favor mantengamos la armonía de rigor, sobre todo a nivel diplomático para poder darle la solidez al interinato.

¿Qué opinión le merecen las declaraciones del exvicepresidente colombiano Francisco Santos?

—Uno no puede celebrar este tipo de señalamientos porque precisamente son prueba de lo que te he dicho anteriormente. Cuando uno cabalga por una declaración pública que cuestiona al gobierno interino, siendo el presidente del propio partido el canciller, se hace entonces receptor de este tipo de señalamientos que no solamente son inconvenientes en cuanto a lo individual a Julio Borges, sino que termina cuestionando o poniendo en la luz pública una situación de fragmentación que no es positiva ni prudente.

Julio Borges, canciller del gobierno interino. Foto: Cortesía

Lo que yo quiero rescatar es que uno no condena ni aprueba lo que pueda hacer cualquiera de los partidos, ni Primero Justicia ni ninguno de los que conforman el G4. Uno, formando parte de ellos, sabe la eficiencia de lo que ha sido el cuerpo diplomático. Y cuando vienen estos señalamientos que cuestionan la labor de Julio Borges, que debo rescatar que ha sido una labor ejecutivamente buena, eficiente, dedicada, puntual, esto lo que hace no es perjudicar a un actor. Mi preocupación, más que como embajador, como ciudadano, es que eso nos perjudica a los que queremos conseguir unas elecciones libres para rescatar la democracia. De tal manera que no lo celebro.

En todo caso, la dinámica política venezolana sigue avanzando, no es estática, y esperamos que estas cosas se reconduzcan favorablemente y que quede claro que ciertamente que mientras que no haya cese de usurpación, la devolución de los principios republicanos, pareciera que el interinato debe continuar y con ella, su cuerpo diplomático.

¿Entonces no se une usted al llamado que hizo Santos al canciller Borges a renunciar?

—Esa es una decisión de Julio Borges y una decisión que el propio país le podrá pedir al canciller en la medida de que manifiestamente esté reflejando un conflicto de interés entre el cargo que ocupa como canciller y el cargo que ocupa como actor político. Esa es una situación que queda de manifiesto cuando se incurre en este tipo de publicidad, pero uno en lo personal no puede aplaudir o celebrar que se estén produciendo en boca de actores importantes de otros gobiernos situaciones que dejan en evidencia que estamos en una situación de tensión o de fractura. Eso es lo que tenemos que tratar de evitar y eso estará en la conciencia de cada uno de los actores políticos, y en este caso específico, en la conciencia del canciller.

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