• La directora de fotografía Halyna Hutchins murió y el director Joel Souza resultó herido en un accidente del que todavía no se han determinado bien sus circunstancias. Aunque en la industria del entretenimiento las balas de salva son comunes y relativamente seguras, su mal manejo puede ser tan mortal como el de un proyectil de verdad. Foto: Cortesía Santa Fe New Mexican

Una persona muerta y otra herida fue el resultado de un accidente ocurrido el 21 de octubre de 2021, durante el rodaje de la película Rust. La directora de fotografía, Halyna Hutchins, de 42 años de edad, murió poco después de ingresar al hospital, mientras que el director de la cinta, Joel Souza, se mantiene en estado de salud reservado.

Ambos fueron impactados por proyectiles que disparó el reconocido actor Alec Baldwin durante una escena que salió mal. La Oficina del Sheriff de la ciudad de Santa Fe, Nuevo México, ya comenzó las investigaciones y entrevistas con los testigos para aclarar las circunstancias en las que ocurrió el incidente. “Estamos tratando de determinar en este momento cómo y qué tipo de proyectil se usó en el arma de fuego”, declaró el portavoz del departamento policial, Juan Ríos.

En un comunicado, la productora Rust Movie Productions LLC expresó sus condolencias a la familia de Hutchins y su consternación por la tragedia. También anunciaron que el rodaje de la película se detendrá de manera indefinida. Por su parte, Baldwin, de 63 años de edad, acudió voluntariamente a la policía para cooperar con las averiguaciones. Varios medios de comunicación señalaron que el actor fue visto claramente afectado y entre lágrimas.

¿Qué son las armas de fogueo?

Rust es una cinta de acción del género western, por lo que se grababa una escena de tiroteo al momento de ocurrir el accidente. Si bien en algunos sets se utilizan armas falsas o imágenes recreadas por computadora (CGI), lo normal en muchas películas es usar armas de verdad modificadas. Esto es para darle mayor realismo y naturalidad a las secuencias.

Estas pistolas suelen disparar cartuchos de fogueo, o también conocidos en la industria como balas de salva. Se trata de municiones a las que se les suprime el proyectil y recorta el casquillo para que no puedan hacer daño. Solo se conserva la carcasa con el fulminante y la pólvora. Cuando se trata de cartuchos semimetálicos, como los de una escopeta, se le retiran todos los perdigones de modo que sea totalmente hueco.

Ejemplo de balas de fogueo de punta plana. Foto: Cortesía

De este modo al apretar el gatillo, el arma se retrae, suena y suelta un fogonazo como en una detonación real. Pero sin disparar ninguna bala.

Los cartuchos de salva también suelen usarse en paradas militares y actos ceremoniales. Un ejemplo son los 21 cañonazos que las fuerzas armadas de varios países ejecutan como saludo, tributo o conmemoración de un evento importante, como el funeral de un jefe de Estado. En la actuación, sirven para guiar a los actores a través del fogonazo cuando deben esquivar o hacerse los muertos, así como activar las bolsas de sangre falsa.

¿Son peligrosas las balas de salva?

Sí, y más de lo que se piensa. A pesar de no contar con un proyectil, aún conserva parte del casquillo o vaina, además del detonante, por lo que todavía suponen un riesgo potencial al usarse en el set. El fogonazo del arma y la fuerza de expansión de los gases al quemar la pólvora pueden provocar heridas graves si son accionados desde una corta distancia. 

A través de redes sociales, un estudiante de Criminalística identificado como Sergio Rubio ilustró el riesgo de las armas de fogueo mal manipuladas. Explicó que con cada disparo, quedan en el cañón de la pistola residuos de pólvora, cobre, estaño y antimonio. Estos se deben limpiar cuidadosamente para evitar que se acumulen y salgan disparados en un “efecto bala”. Por ese motivo también se debe revisar que no haya ningún sedimento o material suelto en el arma, ya que se puede convertir en un potencial proyectil.

Las armas reales con balas de fogueo se suelen usar principalmente en escenas donde lo más importante es el tiroteo, con enfoques al actor que dispara, como en las cintas de Quetin Tarantino o la saga de Rambo. No obstante, para tomas donde el arma tiene un rol secundario, como peleas cuerpo a cuerpo o amenazas, sí se usan armas descargadas o de utilería por razones de seguridad. Incluso con los avances tecnológicos, algunas producciones intentan recrear los fogonazos con CGI, de la misma manera que actualmente se hace con las explosiones.

Muertes sobre el escenario

Brandon Lee, en su papel en El Cuervo. Foto: Cortesía

Generalmente los sets de grabación mantienen estrictas medidas de seguridad en el uso de armamentos, por lo que estos accidentes son realmente raros en el medio. Pero como en toda regla hay excepciones, y existen casos anteriores al de Rust donde actores han perdido la vida por un arma cargada de verdad.

El incidente más conocido fue el de Brandon Lee, hijo del mítico actor de artes marciales Bruce Lee. Su carisma y condición física similar a la de su padre le hicieron ascender rápidamente su carrera, la cual quedó truncada por su misteriosa muerte el 31 de marzo de 1993, a los 28 años de edad.

Durante la producción de la película El Cuervo, hubo una escena en la que su personaje recibía un disparo. Por razones económicas, aunque la toma necesitaba cartuchos inertes (sin proyectil ni fulminante), se decidió usar balas de salva que el equipo de utilería había creado a partir de balas reales. Un cartucho con proyectil se mezcló con los de fogueo en el tambor del revólver calibre 11 milímetros utilizado, y fue precisamente el que se disparó, hiriendo a Lee en el abdomen. Falleció horas después en el hospital. 

Otro caso que sí involucró balas de salva ocurrió en 1984 en el set de la serie de televisión estadounidense Cover up. Su protagonista, Jon-Erik Hexum estaba en un descanso entre escenas, cuando en una broma a su equipo se disparó en la sien con una de las armas de fogueo pensando que no le haría daño. La fuerza de la onda expansiva y el impulso del casquillo le fracturaron el cráneo, provocando su muerte tras cinco días en coma.

Marco Antonio Ettedgui. Foto: Cortesía El Universal

En Venezuela hubo también un caso bastante similar al de Brandon Lee, pero ocurrido sobre las tablas de una producción de teatro. El 2 de septiembre de 1981, el periodista y actor de 22 años de edad, Marco Antonio Ettedgui, presentaba la obra Eclipse en la Sala Rajatabla cuando recibió un disparo real del arma de fogueo.

De acuerdo con la investigación de la Policía Técnica Judicial (PTJ), una barra de hierro fue olvidada en el cañón del arcabuz (tipo de fusil del siglo XVII). Al apretar el gatillo, la detonación hizo que la barra fuera disparada como proyectil y se le incrustara en el corazón. Ettedgui cayó ante un público fascinado por lo que creía era actuación, hasta que sus compañeros lo auxiliaron y llevaron al Hospital Universitario de Caracas. Murió 11 días después. Su caso luego fue recreado en la película Homicidio culposo, de 1983, donde Julie Restifo, actriz implicada en el accidente original, interpretó a un personaje secundario. 

La seguridad primero

Aunque posiblemente deba pasar tiempo en la comisaría en calidad de testigo, no se esperan acciones legales contra Baldwin por tratarse de un accidente. En todo caso, el foco de la responsabilidad podría recaer en el equipo encargado del manejo de las armas.

En una nota del portal de la BBC, los armeros Mike Tristano y Steven Hall, explicaron que muchas cosas estaban mal en el rodaje de Rust. Ambos señalan que por razones de seguridad el equipo debe estar protegido con máscaras faciales o pantallas de acrílico resistente. También se debe contratar expertos para el manejo de ese tipo de utilería y entrenar a los actores en el uso correcto de las armas. «Lo que no entiendo en este caso es cómo dos personas resultaron heridas, una trágicamente muerta, en el mismo evento», comentó Hall.

Muchas teorías circulan en redes sociales. Desde residuos convertidos en proyectiles hasta un cartucho real cargado fortuitamente. Como señala Rubio en su hilo de Twitter, una bala no se detiene hasta perder su potencia o impactar en un blanco. En este caso ocurrió lo segundo. Solo las investigaciones policiales determinarán qué fue lo que salió mal durante el rodaje de la película de vaqueros.

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