• Al ritmo del cuatro, arpa, maracas y el bajo, los artistas venezolanos difunden la cultura de su país. Ellos se han convertido en los embajadores de la tierra en la que nacieron y enaltecen la música venezolana y muestran una cara diferente de la migración desde Lima, Arequipa, Trujillo y otras ciudades de Perú

Cada vez son más los músicos venezolanos que llegan a Perú en búsqueda de una mejor calidad de vida. Son migrantes que se dedicaban a promover la música llanera y andina, las gaitas, el joropo y los valses venezolanos en su país de origen. Ahora trabajan para reconectar con su pasión desde otras fronteras. 

De hecho ya hay quienes fabrican el cuatro y las maracas venezolanas en Perú, instrumentos musicales que eran prácticamente imposibles de encontrar años atrás en el país andino.

Algunos admiten que no escuchaban música llanera en Venezuela, incluso en algunas fiestas este género musical era mal usado para anunciar el fin de la celebración y despedir a los invitados. Hoy estas canciones se han convertido en un himno de los migrantes que sueñan con regresar a una Venezuela próspera y llena de oportunidades para todos.

Los artistas venezolanos contaron que vivir de la música en Perú es todo un reto, más cuando se trata de la música tradicional de Venezuela, ya que se requiere de un esfuerzo mayor para que esta obtenga reconcomiendo. 

Es por ello que, la mayoría se dedica a otros oficios durante los días de semana para obtener ingresos estables, mientras que los sábados y domingos cantan y tocan en locales de comida venezolana, eventos sociales y actividades culturales a las que son invitados.

Migrantes promueven la música venezolana en Perú
Crédito: Natalia Cordoves

Cada agrupación hace un esfuerzo para ensayar una o dos veces a la semana un par de horas a partir de las 9:00 pm, cuando terminan de trabajar. Se reúnen, planifican y definen el repertorio musical de cada presentación. Algunos de ellos trajeron sus instrumentos desde Venezuela, otros los pidieron por encomienda, unos lo compraron en Perú y hay quienes saben fabricarlos.

Con la llegada de la pandemia del covid-19 el sector musical fue uno de los más afectados. Todas las presentaciones y eventos que convocaran a una gran cantidad de personas fueron suspendidos por varios meses, por lo que los proyectos musicales de decenas de venezolanos se paralizaron de un día para otro.

Con el corazón en Venezuela

Durante las presentaciones de los fines de semana, se crean espacios donde los venezolanos sienten que pertenecen. Ellos se conectan con su país, hogar, familia, sus tradiciones y con todo lo que extrañan. Quienes asisten a estos encuentros sociales, aseguran que por unas horas no hay tiempo para los problemas ni las preocupaciones y confesaron que es una manera de recargar energías y sentir ese impulso que los motiva a seguir trabajando lejos de Venezuela a pesar de las adversidades.

Además cuentan que estos shows musicales sirven para demostrar la verdadera esencia del venezolano y borrar la mala imagen que se tiene de ellos en Perú, en donde unos sectores de la sociedad y algunos medios de comunicación los vinculan constantemente con actos delictivos y estereotipos negativos que perjudica su estadía en el país.

Desde Lima, Arequipa y Trujillo los migrantes enaltecen la cultura venezolana

Mi llanura es una agrupación musical que nació en Venezuela, sin embargo, Daniel González (bajista) y Antonio Bello (arpista) -algunos de sus integrantes- actualmente viven en Lima y decidieron continuar con las presentaciones musicales que hacían en Maturín (estado Monagas), pero ahora desde la capital peruana para que los venezolanos estén conectados con sus orígenes y no olviden su cultura a pesar de la distancia.

Es así como, desde Lima, Daniel González y Antonio Bello, junto a Luis Fierro (cuatro) y Leonardo Guevara (maracas) cada fin de semana con su talento, profesionalismo y pasión por la música venezolana, hacen que otros venezolanos valoren su cultura y se sientan como en casa aunque estén a miles de kilómetros de los suyos.

Aquí estamos trabajando honradamente promoviendo nuestro folclor venezolano.  Lo importante es que estamos haciendo cultura, haciendo las cosas bien y difundiendo un mensaje de unión que ayuda a los venezolanos en su proceso migratorio”, contó Antonio Bello, arpista de Mi Llanura para El Diario.

Daniel González, bajista de Mi Llanura, aseguró que en la agrupación siempre han confiado por el talento venezolano y contó que dentro de los próximos proyectos está la creación de escuelas de artes en la que niños y adolescentes venezolanos y peruanos aprendan a tocar instrumentos e interpretar varios géneros musicales con el canto y el baile, en especial los relacionados con Venezuela.

Mirantes en Perú
Crédito: @Normanchaca

Al norte de Perú también se difunde la música venezolana. Carlos Vásquez (voz masculina), Gresy Hernández (voz femenina), Wilmer Hernández (arpa), Eric Araujo (cuatro), Paúl García (bajo), Jholfrang Aponte (marcas) conforman una agrupación desde hace casi un año en la ciudad de Trujillo y la han decidido llamar Tierra nuestra. Ellos se presentan cada fin de semana en locales en los que venden comida venezolana, también animan cumpleaños, aniversarios, despedidas y eventos sociales.

A mis compatriotas les  digo que no dejen de soñar, que se mantengan firmes en sus metas y en el momento en el que menos se lo esperen la vida los va a premiar. Donde quiera que estén no se olviden que son la imagen de Venezuela y hagan lo que hagan es para dejar el nombre de nuestro país en alto”, expresó Carlos Vásquez cantante de Tierra nuestra para El Diario.

Los integrantes de Tierra Nuestra señalaron que los peruanos que asisten a sus presentaciones se dan cuenta que su paso por Perú no es por turismo ni placer, saben que han llegado a ese país escapando de una crisis que los obligó a  huir, vender las pertenencias que con tanto esfuerzo lograron obtener y dejar a sus familiares con la incertidumbre de no saber cuándo se reencontraran.

Ellos aseguran que mientras continúen en Perú seguirán dejando el nombre de Venezuela en alto para que las personas que vean sus presentaciones, sepan que los buenos son mayoría y que con su talento pueden aportar al crecimiento del país al que emigraron.

Migrantes promueven la música venezolana en Perú
Crédito: cortesía

Mientras que, desde Arequipa al sur de Perú, Fernando Ramos, quien llegó hace nueve años a tierras incas, creó hace un año la agrupación musical Relancinos, gracias a la convocatoria que se hizo en las redes sociales para ubicar a los músicos interesados en difundir el folclor venezolano.

Fernando empezó promoviendo el baile de joropo pero tiempo después se enfocó en las presentaciones musicales con las que semana tras semanas él, quien toca el arpa, Hiram Moro el cuatro, Simón Carpio las maracas, Ronny Guzmán y Elvis Coronel el bajo, Rohony Farias técnico de grabación de audio, Jennifer González, Xiomara Ojeda y Esteban Garido los cantantes de Relancinos, buscan que la música venezolana sea conocida en cada rincón de Perú.

La música venezolana se empieza a valorar más cuando se está en el extranjero. Hay venezolanos que jamás la habían escuchado o no les gustaba, pero ahora corean temas de Luis Silva, Reinaldo Armas, Simón Díaz, Scarlett Linares o Reyna Lucero y es porque los hace sentir más cerca de su país”, contó Fernando Ramos, arpista de Relancinos para El Diario.

Ellos piensan ofrecer un concierto gratuito dedicado a venezolanos y peruanos para celebrar el fin de la pandemia, cuando así lo permitan las autoridades sanitarias. En el evento esperan crear un espacio para reunirse y festejar que ya terminó la emergencia sanitaria, en el que puedan celebrar y donde no existan restricciones. También están trabajando en algunas producciones musicales y esperan iniciar las grabaciones de videoclips de canciones venezolanas con paisajes peruanos.

Crédito: cortesía

Estos artistas venezolanos apuestan por la integración de ambos países y aunque ya han realizado algunas fusiones de la música venezolana y peruana, en las que han interpretado temas de Perú con los instrumentos venezolanos, señalaron que muy pronto estos intercambios culturales serán más comunes en territorio peruano. 

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