• Más de 6.000 aficionados compraron su entrada para el primer juego entre los eternos rivales en la capital después de tanto tiempo sin público en el estadio debido a la pandemia por covid-19

Se iluminaron los postes del Estadio Universitario de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. Este 18 de noviembre se llevó a cabo el primer partido entre los Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes de la temporada 2021-2022 en la capital. 

El público caraqueño volvió a disfrutar del encuentro entre los eternos rivales desde el estadio. A pesar de que solo se permite el 40% del aforo, 6.164 asistieron para ver el juego de pelota. 

Ambos equipos llegaban con una racha de triunfos. Magallanes, en el primer lugar, con 13 victorias y siete derrotas; y Leones, en la tercera posición con 12 juegos ganados y nueve perdidos. 

En los primeros partidos en la capital la asistencia no había pasado de los 1.500 fanáticos. Pero tanto en Valencia como en Caracas, el encuentro entre ambos rivales despierta pasiones que llevan al fanático al estadio, al que no se había podido asistir desde hace dos años debido a la pandemia por covid-19.

En los alrededores del parque de Los Chaguaramos el ambiente era diferente. Había más funcionarios policiales de lo habitual, y los revendedores también estaban alerta ante cualquier persona que llegaba interesada. Vendían entradas por cinco o 10 dólares más del precio en taquilla, que está entre los ocho, 10 y 15 dólares, y a medida que llegaba la hora del juego, el costo aumentaba.

El primer lanzamiento se realizó a las 6:07 pm, hora en que aún no todo el público había llegado al Estadio Universitario. Pero las emociones no se hicieron esperar. 

Los fanáticos volvieron a disfrutar de un Caracas-Magallanes en el Universitario

En el primer episodio, los Leones del Caracas evitaron una carrera cuando hicieron out en home al tercera base Alberto González y luego en su primera oportunidad al bate fabricaron tres carreras. Uno de los jugadores más reconocidos de los Navegantes del Magallanes es el slugger Pablo “El panda” Sandoval, quien fue el cuarto bate y designado del conjunto valenciano.

Cada turno que El panda se acercaba al home era abucheado por la fanaticada caraquista y los magallaneros aprovechaban de sacar sus celulares, a la espera de que Sandoval diera un gran batazo para capturar el momento.

En el tercer episodio, los turcos fabricaron dos anotaciones y el juego estaba por la mínima diferencia. A medida que avanzaba el partido, la tribuna del parque universitario comenzaba a llenarse a excepción de los lados más lejanos cercanos a los jardines. Nuevamente el estadio de Los Chaguaramos tenía casa llena en un Caracas-Magallanes.

Emociones de lado y lado

Si algo caracteriza a los juegos entre Leones y Navegantes es que ambos equipos siempre tratan de brindar emociones hasta el último out. En el cuarto episodio, los fanáticos gritaron y aplaudieron cuando Romer Cuadrado, jardinero izquierdo del equipo melenudo, bateó un cuadrangular solitario, y luego los capitalinos anotaron tres carreras más para ponerse adelante 7-2. Pero en un encuentro de esta magnitud aún quedaba mucho por definirse.

Comidas y bebidas

En los alrededores del terreno, la gente hizo filas para comprar comida y bebidas. Las cervezas costaban un dólar, al igual que el agua mineral, y el refresco tenía un precio de dos dólares. Incluso se podía pagar un servicio de ron.

En los puestos de comida había mayor variedad. Desde arepas mixtas hasta paletas acarameladas, hamburguesas, pepitos, tequeños, entre otros. Los precios de los alimentos variaron entre tres y 10 dólares.

En el sexto inning, el conjunto magallanero comenzó una remontada al tener tres hombres en las bases sin out. El pitcheo de los Leones ha sido el talón de aquiles del equipo durante la temporada. Y con dos fuera, el tercer bate y jardinero derecho, Alejandro de Aza conectó un grand slam que provocó que el público saltara y aplaudiera. Incluso algunos lanzaron cerveza desde las sillas que están ubicadas más arriba.

El juego tenía una duración de más de tres horas y ningún equipo parecía rendirse. Los más de 6.000 aficionados que asistieron al estadio y a la espera de un final dramático, que pareciera ser una condición tácita en estos juegos. Algunos de ellos se sentaron en las sillas que estaban separadas por una cuerda debido al distanciamiento para prevenir contagios de covid-19, pero las autoridades no prestaron atención a la situación.

En el séptimo y octavo episodio, ningún equipo hizo anotaciones. El juego continuó con la mínima diferencia, los Leones querían asegurar esa carrera y esperar que su inconstante pitcheo pudiera salir triunfante ante cada bateador.

Un final dramático 

Los fanáticos volvieron a disfrutar de un Caracas-Magallanes en el Universitario

Como escrito por alguien amante del beisbol, llegó el noveno inning. Ningún fanático se quería sentar, de un lado los caraquistas gritaban al unísono “Un, dos, tres. Un, dos, tres”, a la espera de que el lanzador hiciera los tres outs de forma consecutiva. Del otro lado, los magallaneros respondían “Sí se puede, sí se puede”, soñando con la remontada de su equipo.

Y así fue. Con un out, Magallanes conectó cinco hits de forma consecutiva al cerrador José Torres y se puso adelante en el marcador por primera vez en el encuentro 8-7. Los fanáticos visitantes eran quienes gritaban de júbilo.

A los Leones del Caracas aún les quedaba la esperanza de hacer una carrera para empatar o dos para dejar en el terreno a los Navegantes. Sin embargo, el exgrandeliga Bruce Rondón pudo hacer out a los tres bateadores y darle la victoria a Magallanes, su segundo triunfo de la campaña 2021-2022 entre los eternos rivales.

Los aficionados acudieron nuevamente para disfrutar del pasatiempo número uno del venezolano en Estadio Universitario, y que a pesar de la crisis social y económica, sigue encontrando en el espectáculo deportivo una manera de entretenimiento que aún parece mantener vestigios de años anteriores.

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