• En el envoltorio de cada tableta de chocolate de 100 gramos de la marca Choco Guardián viene impreso un código, el cual permitirá – mediante una página web – conocer la ubicación del árbol de cacao que se está beneficiando con la compra de cada barra. La idea busca generar un vínculo entre consumidor y cultivo, mediante un sistema de donativos, donde los productores obtengan un fondo de dinero para mejorar prácticas en sus haciendas cacaoteras

Los expertos en chocolatería explican que se requieren al menos 11 procesos para transformar un grano de cacao en una tableta de chocolate: desde la hacienda, con la recolección de las mazorcas del árbol, pasando por la extracción de los granos, la fermentación y el secado. Luego se hace el tostado, el descascarillado y la molienda del grano, para finalmente hacer el chocolate. Todos estos procesos requieren inversión en tecnología y capacitación; de ahí parte la idea de Choco Guardián de crear una iniciativa que permita al productor generar ingresos extras para reinvertir en mejoras que garanticen la calidad en el chocolate final.

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Sinahy Lugo, chocolatera y fundadora de Choco Guardián, define su marca como chocolates artesanales de triple impacto. Un modelo de negocio conocido por querer impactar de manera positiva no solo a los propietarios y accionistas, sino con un compromiso real con la sociedad y el ambiente. “Nuestro propósito es apoyar a las haciendas a que mejoren sus procesos, preservar la genética del cacao y apoyar económicamente a mujeres que se dediquen al chocolate”, explica Lugo en entrevista para El Diario.

Los guardianes del chocolate

El objetivo de Choco Guardián es ofrecerle al consumidor la oportunidad de relacionarse con el chocolate más allá de la parte gustativa. La marca propone que cada comprador apadrine un árbol de cacao; para ello aportan un 5% de sus ventas como un donativo que va directo a los cacaoteros para mejorar sus prácticas de cosecha. Con la compra de una barra de chocolate de 100 gramos el consumidor se convierte, simbólicamente, en guardián de un árbol de cacao. Tras las ventas generadas hasta ahora, estiman otorgar el primer aporte a finales de este año a una hacienda ubicada en el estado Carabobo.

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La idea de los guardianes comenzó a gestarse a finales del año 2019 cuando, tras haber culminado un curso de bombonería, la propietaria de la marca decidió profundizar e introducirse en la fabricación del chocolate desde el grano hasta la barra, a través de una profesionalización que ofrece la experta Maria Fernanda Di Giacobbe con su marca Cacao de Origen. Este último curso Lugo, ahora chocolatera, lo afrontó mientras estaba en un proceso de quimioterapia. Afirma que el chocolate era su catarsis para el dolor y el miedo, lo que motivó a tratar de retribuirle al chocolate todo lo que le brindó en esa época.

Una conexión entre amantes del chocolate y plantas de cacao a través de la tecnología

Todo comienza con una evaluación técnica de la hacienda, para detectar los puntos de mejora. “Lo común son fallas de cosecha, fermentación, secado, o almacenamiento. El fondo de guardianes va a generar un aporte monetario que permita mejorar algunos de esos procesos. El objetivo de la marca, además de preservar la genética del cacao venezolano – valorada a nivel mundial – es también lograr cada vez mejores prácticas en las haciendas, lo que nos dará un chocolate de mejor calidad”. Destacan Sinahy y Barbára Lugo, creadoras y voceras de Choco Guardián.

El mapeo y numeración de las plantas de cacao se realizará para enero 2022. La idea es que cada comprador pueda entrar en la web de Choco Guardián, ingresar el código que aparece impreso en el empaque de las tabletas de chocolate de 100 gramos de la marca, y conocer dónde está ubicada la planta de cacao que se ve beneficiada con su compra.

Esto no le genera ninguna obligación, porque eso lo han preguntado. Todo lo contrario, le genera la satisfacción de saber que ayudó a proteger ese árbol y el cacao que se recoge de esa mata. El que lo desee podrá hacer aportes adicionales, y seguir colaborando”, resalta Sinahy Lugo, quien se encarga de elaborar las barras de chocolate.

Venezuela es un país lleno de plantas de cacao por doquier, desde la zona costera hasta el Amazonas, y desde oriente a occidente. Sin embargo, los expertos en el mundo del chocolate recalcan la desconexión global que existe entre los consumidores y amantes de la chocolatería con los cultivadores de cacao. La iniciativa de Choco Guardián busca una manera de restablecer ese vínculo, respaldando a una plantación, que a su vez – a lo macro – se traducirá en el apoyo a una comunidad cacaotera venezolana.

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Quienes quieran convertirse en guardianes del chocolate, unirse al proyecto, o simplemente conocer los chocolates de la marca, pueden hacerlo a través del Instagram @Chocoguardian

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