• El candidato izquierdista a la presidencia de Colombia aseguró que Maduro es un “integrante muy conservador de las facciones más regresivas de la política mundial”

En medio de la campaña presidencial en Colombia, el izquierdista Gustavo Petro le dio la espalda a Nicolás Maduro. “Es una persona que está dentro de las dirigencias de las políticas de la muerte”, dijo a la revista Semana el candidato de la coalición Pacto Histórico, que lidera las encuestas cómodamente a falta de tres meses para la primera vuelta electoral, el 29 de mayo.

Cuestionado sobre qué piensa de Maduro, sin embargo, Petro no hizo mención a las violaciones de derechos humanos ni a las condiciones democráticas de Venezuela. “Es un tipo que no ha sido capaz de desligar a Venezuela del petróleo”, fue la primera definición que hizo el candidato izquierdista sobre el jerarca del chavismo, antes de catalogarlo como dirigente de las “políticas de la muerte”.

“La imagen de Maduro no es de un líder de izquierda, es un integrante muy conservador de las facciones más regresivas de la política mundial que están tratando de defender que el mundo permanezca en una economía fósil”, añadió.

Al compararlo con Hugo Chávez, Petro destacó que el expresidente fallecido intentó desligar a Venezuela del petróleo, “pero fracasó”. También criticó a Chávez pero, nuevamente, enfocado en la idea de las materias primas y no de asuntos clave como libertad de expresión o democracia.

Chávez hace parte de un progresismo que no le dio respuestas a América Latina y por eso fue derrotado una y otra vez en elecciones, no Chávez, sino la idea del nacionalismo ligado a subir el precio de las materias primas, pero no salir de las materias primas, que es lo que creo que debe hacer el progresismo hoy en día”, señaló.

El historial de Petro

La relación de Gustavo Petro con el chavismo, y en general con Venezuela, ha tenido sus vaivenes entre mensajes complacientes y otros más duros con el modelo de Chávez y Maduro, en críticas a la oposición venezolana y, no en pocas ocasiones, en sumarse a la narrativa chavista. No en vano, la comparativa con el chavismo es una sombra que persigue constantemente al candidato izquierdista más allá de lo netamente ideológico.

En 2016, durante el auge de la crisis económica y humanitaria en Venezuela, Petro aseguró en Twitter que la oposición venezolana “es peor que Maduro”. Desde la oposición le han respondido con la misma contundencia. En su visita a Colombia en el año 2020, el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, dijo sobre Petro: “Es cómplice de la dictadura de Maduro, además, con claros indicios de que ha sido financiado a través de dinero de la corrupción venezolana”.

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También en 2016, en pleno proceso de desabastecimiento en el país, Petro publicó unas fotografías en sus redes sociales de un supermercado en Venezuela en el que se notan varios anaqueles con comida. “¿Me habrá engañado RCN?”, cuestionó en referencia al canal de televisión colombiano, poniendo en duda la escasez alimentaria en Venezuela para ese momento.

Aunque son muy pocos los casos, Petro también ha tenido confrontaciones con dirigentes del régimen de Maduro. La más importante ocurrió en 2018, cuando en medio de las manifestaciones sociales en Colombia aseguró que en ese país, como en Venezuela: “También quieren poner presos a los estudiantes y criminalizar la protesta social”. Diosdado Cabello fue el encargado de responderle y agrandó las sospechas que giran en torno a Petro de supuesto financiamiento por parte del chavismo.

Para acá vino una vez ese señor Petro a pedir apoyo para su campaña, para acá, para Venezuela, y ahora los chavistas le hieden. Por eso es que perdió y no va a ganar nunca porque los pueblos desprecian a los cobardes, los pueblos desprecian a los guabinosos, los pueblos desprecian a los que no asumen responsabilidad”, reveló Cabello en su programa Con el mazo dando.

Petro respondió: “No me interesa el apoyo a Maduro porque no hay revolución en una rosca (camarilla) que se perpetúa solo para captar rentas petroleras. Eso no es una revolución”.

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Petro ha usado al petróleo como excusa permanente para justificar la crisis en Venezuela. En un debate presidencial para las elecciones en el año 2018, aseguró que la situación en Venezuela obedecía a la dependencia del petróleo y que la riqueza generada por este hidrocarburo había dejado de fluir. Y a pesar de que había evitado en varias ocasiones definir a Maduro como un “dictador”, fue en una entrevista con el periodista Jorge Ramos que lo definió por primera vez como tal:

“Analizo la época de Chávez a diferencia de la de Maduro, y el que quiera analizar a profundidad el tema venezolano debe establecer esas diferencias. Si usted me pregunta si Chávez fue un dictador yo le digo que no. Si usted me pregunta si Maduro es hoy un dictador, yo le digo que sí”, respondió Petro ante la presión de Ramos.

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Ya son tres

Las declaraciones de Petro se suman a una nueva ola de dirigentes de izquierda que marcan distancia del chavismo. En una semana, ya son tres –con el candidato presidencial de Colombia- que han criticado el modelo de Maduro: el presidente de Perú, Pedro Castillo, dijo “jamás” adoptaría ese sistema; mientras que el presidente electo de Chile, Gabriel Boric, aseguró que en Venezuela el retroceso democrático ha sido “brutal”.

Boric ha sido el más contundente de los tres líderes izquierdistas. A diferencia de la ambigüedad de Petro o de Castillo, el presidente electo chileno habló abiertamente de las violaciones de los derechos humanos en Venezuela, así como la migración de 6 millones de venezolanos.

Gabriel Boric, presidente electo de Chile.

“A mí me gustaría establecer un principio irreductible que es la defensa irrestricta de los derechos humanos, independiente del gobierno de turno. No podemos tener doble estándar, no nos podemos perder. El alegato permanente que hacen ciertas izquierdas a la autodeterminación de los pueblos para terminar incluso justificando sus desviaciones o conductas que no son apropiadas, como limitaciones a libertad de expresión, a la reunión, es algo que tenemos que enfrentar más abiertamente”, dijo Boric.

El alegato de autodeterminación que mencionó Boric, es el mismo que incluso ha hecho el propio Pedro Castillo para evitar referirse sobre si el régimen chavista es una dictadura o si Maduro es el presidente legítimo de Venezuela. “No quisiera que ningún otro país o persona se entrometa en la vida de los peruanos”, dijo el mandatario peruano en entrevista con CNN para evadir una respuesta sobre si en Cuba o Venezuela hay una dictadura. 

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