• El medicamento, comercializado bajo el nombre de Wegovy, posee la capacidad de reducir el apetito y controlar los niveles de glucosa en la sangre. No obstante, las autoridades aclaran que su uso debe venir acompañado de un estricto tratamiento de control de peso, con dieta y ejercicio

El Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido (NICE, por sus siglas en inglés) recomendó el uso de la semaglutida como tratamiento contra la obesidad. El ente publicó el 8 de febrero de 2022 una guía para el uso del fármaco, comercializado por la farmacéutica Novo Nordisk bajo el nombre de Wegovy.

Aunque el medicamento muestra resultados alentadores, está lejos de ser una solución mágica. La guía aclara que la semaglutida solo se puede recetar por un especialista como parte de un programa de control de peso. Igualmente, no actúa por sí mismo, sino que es usado como complemento a otras opciones como la dieta baja en calorías, el ejercicio físico, e incluso cirugías. Su prescripción no puede superar los dos años.

Sabemos que el manejo del sobrepeso y la obesidad es uno de los mayores desafíos que enfrenta nuestro servicio de salud, con casi dos tercios de los adultos con sobrepeso u obesidad. Es una condición de por vida que necesita intervención médica, pues tiene efectos psicológicos y físicos que pueden afectar la calidad de vida”, declaró la directora del Centro de Evaluación de Tecnología de la Salud del NICE, Helen Knight.

De esta forma, Reino Unido se suma a Estados Unidos en la lista de países que han aprobado el uso de Wegovy. En junio de 2021 la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) le dio luz verde a su presentación inyectable para tratamientos de control de peso crónicos.

Leer más  ¿Cuánto debe ganar un ingeniero en Venezuela?

¿Qué es la semaglutida?

Fármaco para la obesidad
Foto: Cortesía

De acuerdo con el portal Medline Plus, la semaglutida es un medicamento mimético de la incretina. Esta clase se usa en pacientes diabéticos al simular la actividad de la hormona GLP-1, que desempeña diversas funciones en la regulación del apetito y la glucosa. También jugó un papel importante en el control de los niveles de azúcar en la sangre.

“Su acción consiste en ayudar al páncreas a liberar la cantidad correcta de insulina cuando los niveles de azúcar en la sangre son altos. La insulina ayuda a trasladar el azúcar de la sangre hacia otros tejidos del cuerpo en donde se utiliza como fuente de energía. La inyección de semaglutida también actúa al reducir el movimiento de los alimentos a través del estómago, y puede disminuir el apetito y causar pérdida de peso”, explica el portal.

Los ensayos clínicos del NICE comprobaron que el uso de la semaglutida en combinación con el entrenamiento supervisado arrojó una pérdida de peso corporal de 12 % en comparación con los pacientes que recibieron el placebo. “El fármaco suprime el apetito al imitar la hormona GLP-1, que se libera después de comer. Hace que las personas que lo usan se sientan llenas, lo que resulta en que coman menos y reduzcan su ingesta total de calorías”, completa el informe.

Leer más  Premios Grammy 2023: ¿cuándo es y dónde ver esta edición?

¿Para quiénes está recomendado?

Semaglutida: el fármaco inyectable que Reino Unido recomienda para tratar la obesidad
Foto: Cortesía

El comité evaluador independiente del NICE recomienda aplicar el tratamiento en pacientes adultos que sufran de obesidad mórbida. Esto se determina por el Índice de Masa Corporal (IMC), que es el valor matemático calculado a partir del peso y altura de un individuo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el ideal para un adulto sano es un IMC de entre 18,5 y 24,9 kilos sobre metros cuadrados. Cualquier cifra superior se considera sobrepeso, mientras la obesidad de clase I escala a partir de 30.

El NICE recomienda el uso de la semaglutida para personas con un IMC superior a 35, lo cual se clasifica como obesidad de clase II. La obesidad mórbida, o de clase III, es para valores de IMC mayores de 40 y se considera de alto riesgo. Generalmente requiere de cirugía bariátrica para salvar la vida del paciente. En casos excepcionales, los evaluadores señalan que el medicamento puede recetarse a pacientes con IMC de entre 30 y 34,9, aunque son de bajo riesgo.

La otra pandemia

Semaglutida: el fármaco inyectable que Reino Unido recomienda para tratar la obesidad
Foto: Cortesía

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés) advierten sobre los graves peligros que puede tener el sobrepeso y la obesidad en el cuerpo. Entre otros problemas de salud, destacan la propensión a sufrir hipertensión y enfermedades cardíacas, así como afecciones respiratorias, apnea del sueño y artrosis. En los casos más graves, se eleva incluso el riesgo de padecer diabetes tipo II, accidentes cerebrovasculares y cáncer.

Leer más  #TeExplicamosLaSemana | Domingo 29 de enero

En 2019, la encuesta de salud para Inglaterra (NHS) arrojó que 28 % de los adultos de ese país sufre alguna clase de obesidad, mientras 36 % tiene sobrepeso. “Las estimaciones del gobierno indican que los costes actuales de la obesidad en el Reino Unido son de 6.100 millones de libras esterlinas para el NHS y de 27.000 millones de libras esterlinas para la sociedad en general”, destaca el NICE.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) confirma que actualmente Estados Unidos es el país con el mayor porcentaje de personas obesas del mundo. Le siguen México, Nueva Zelanda, Hungría y Australia. Durante la pandemia de covid-19, la cuarentena y el sedentarismo dispararon estas estadísticas, siendo en el caso de Estados Unidos equivalente al 42,4 % de su población en 2020.

Entre los años 2010 y 2014, el Instituto Nacional de Nutrición (INN) determinó que Venezuela poseía uno de los mayores índices de obesidad y sobrepeso de Latinoamérica. Para ese momento, era de 38,4 %. Actualmente no existen cifras oficiales que permitan medir la evolución de este problema de salud durante la emergencia humanitaria compleja que vive el país desde 2016; sin embargo, se estima que estos niveles pueden haber subido desde 2019.

Noticias relacionadas