• La reestructuración de la deuda con el Fondo Monetario Internacional no solo reavivó las tensiones sociales con esa instancia, sino que también evidenció la fractura en el gobierno que preside Alberto Fernández, tras el voto negativo del kirchnerismo más radical

Mientras que diputados de Argentina discutían el proyecto de ley que autoriza al Ejecutivo a refinanciar la deuda contraída en el año 2018 con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que finalmente fue aprobado el viernes 11 de marzo con el apoyo de la principal coalición opositora, una turba de manifestantes protestaba en las afueras del Congreso. La multitud, convocada por sectores de la izquierda, incendiaron neumáticos en las afueras del Congreso y apedrearon la oficina de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Los incidentes evidenciaron una vez más las tensiones históricas de parte de la sociedad argentina con el FMI. Ante la inminente aprobación de la ley propuesta por el gobierno de Alberto Fernández, que ya contaba con el visto bueno de Juntos Por el Cambio, la coalición que encabeza el expresidente Mauricio Macri, algunos encapuchados rodearon el Congreso en modo de protesta. Aunque aguardarían hasta conocer los resultados, en la madrugada del viernes algunos se retiraron ante los enfrentamientos con la policía.

Apoyo de la oposición

El proyecto fue aprobado en la Cámara Baja con 202 votos a favor, 37 en contra y 13 abstenciones. La sesión maratoniana se inició a primera hora de la tarde del jueves 10 de marzo y culminó en la madrugada del viernes.

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Además del acompañamiento mayoritario del bloque de Juntos por el Cambio, la iniciativa contó con el respaldo de buena parte del oficialista Frente de Todos. El sector más duro del kirchnerismo, alineado con la vicepresidenta argentina y titular del Senado, Cristina Fernández, votó en contra del acuerdo con el FMI.

acuerdo con el FMI
Los manifestantes incendiaron las siglas del Fondo. Foto: Pablo Cuarterolo / Perfil

En tanto, la izquierda rechazó el nuevo pacto bajo el argumento de que el nuevo programa de facilidades extendidas supondrá un “ajuste” que recaerá en la clase trabajadora. Los libertarios también votaron en contra, alegando que, para cumplir con los compromisos de reducción del déficit fiscal, se castigará al sector privado con mayores impuestos.

Tanto los diputados alineados con el presidente Alberto Fernández, como los de Juntos por el Cambio que apoyaron el proyecto, cuestionaron las políticas que deberán aplicarse a partir del acuerdo, pero coincidieron en que el país quedaría en una situación mucho peor si, por la falta de un acuerdo con el Fondo, cae en cese de pagos.

Tensión en el Kirchnerismo

La tensión por el acuerdo también se expresó en la coalición de gobierno. El diputado Máximo Kirchner, expresidente del bloque oficialista Frente de Todos (renunció en rechazo al acuerdo), se ausentó en el inicio del debate, al igual que otros siete legisladores cercanos al hijo de la vicepresidenta Cristina Fernández.

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El kirchnerismo, al igual que los partidos de izquierda, se opone al acuerdo firmado en Washington. Esto obliga al gobierno argentino, entre otras cosas, a someterse a revisiones trimestrales de las cuentas públicas. En el oficialismo 28 diputados votaron en contra y 13 se abstuvieron.

Congreso de Argentina avaló el acuerdo con el FMI en medio de disturbios de la izquierda
Los partidos de izquierda se movilizaron frente al Congreso. Foto: Perfil

Después de la votación, la vicepresidenta criticó al FMI. “Hoy como nunca recordé las palabras de Néstor (Kirchner, su fallecido esposo y expresidente entre 2003 y 2007) respecto del Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando decía que siempre actuó como promotor y vehículo de políticas que provocaron pobreza y dolor en el pueblo argentino. Otra vez, inmensa pena”, señaló Fernández en un video difundido en redes sociales.

Esto rompe por completo con la línea del presidente Alberto Fernández, quien insiste en la necesidad de sacar adelante el acuerdo por el bien del país y para asentar la recuperación económica tras más de tres años de crisis, asegurando que no conllevará ajustes.

La facción kirchnerista, en cambio, se muestra fuertemente crítica al reiterar que ese nuevo programa va a conllevar recortes sociales.

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Ahora el acuerdo deberá pasar por el Senado, el cual preside Cristina Fernández. De obtener el aval definitivo la próxima semana, el texto tendrá que ser aprobado luego por el directorio del FMI.

Acuerdo para el acuerdo

Para lograr habilitar el debate en la Cámara de Diputados, el gobierno tuvo que ceder ante la exigencia de Juntos por el Cambio de excluir del proyecto de ley inicial todo aquello referente a las políticas económicas y las metas comprometidas con el staff del FMI.

Así, la iniciativa solo autoriza al Ejecutivo a realizar operaciones de crédito con el FMI para poder afrontar los pesados vencimientos con el Fondo entre este año y 2024 derivados del acuerdo stand by firmado en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019).

“Nos preguntamos por qué votamos esta ley si sabemos que el plan es malo, es pésimo e incumplible. Porque sostenemos lo que hemos dicho: Argentina tiene que honrar sus deudas. Vamos a votar para que este país no entre en default”, dijo en el pleno la diputada opositora Paula Omodeo.

El nuevo programa incluye, entre otros aspectos, una reducción gradual del déficit fiscal primario por la vía, entre otras, de recortes a los subsidios energéticos y aumentos tarifarios al consumo de gas y electricidad.

Con información de EFE.

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