• En el centro comercial, ubicado en pleno corazón de Caracas, jamás se cumplió la promesa de Hugo Chávez de construir una clínica o una universidad. Durante años, el espacio no tuvo un fin claro, pasando de refugio para damnificados a depósito del Ministerio de Comercio. Ahora, la directiva del Sambil aspira convertirlo en el centro comercial que siempre debió ser

El Grupo Sambil informó el 18 de marzo de 2022 que recuperó la propiedad de su centro comercial ubicado en la parroquia La Candelaria de Caracas. Esto tras casi 14 años ocupada por el Estado venezolano. Alfredo Cohen, uno de los directivos de la empresa, compartió un video en redes sociales desde el interior del edificio, donde dijo que comenzarán de inmediato los trabajos para restaurar y terminar su construcción. Después de muchos años, volverá a ser el mall que estaba proyectado desde sus comienzos.

Hemos recibido oficialmente ya la estructura del Sambil La Candelaria, y nos preparamos para trabajar de la mano de nuestros comerciantes, nuestros aliados y contratistas para muy pronto tener este centro comercial abierto, que va a generar más de 3.500 empleos”, declaró Cohen.

Aunque aclaró que ya tienen días haciendo labores de mantenimiento, también aseguró que el espacio se encuentra en buen estado, sin daños mayores. En las imágenes difundidas se aprecian los pisos limpios e iluminados, contrarios a la impresión que pudiera dar un edificio que en más de una década fue refugio de damnificados, depósito de electrodomésticos, y luego quedó en el simple abandono. Si bien esto alivia las preocupaciones de los vecinos, también prueba que en todo este tiempo jamás hubo un plan para utilizar esos espacios, como prometió en su momento el fallecido expresidente Hugo Chávez.

El centro de Caracas

Sambil La Candelaria. Foto: Runrunes

En 1958, el ingeniero sefardí Salomón Cohen Levy fundó la Constructora Sambil, la cual fue responsable de varios proyectos urbanísticos y corporativos. A finales de la década de los noventa incursionó en la construcción de centros comerciales, con la inauguración en 1998 del Centro Lido y el Sambil, siendo este la bandera de su marca. Si bien en Venezuela ya existían espacios inspirados en los shopping mall estadounidenses, como el Ciudad Tamanaco (CCCT) y el Concresa, el Sambil marcó un  antes y después en el concepto de los centros comerciales, con un estilo más grande y moderno. Este precedente influyó en el diseño de otros espacios durante su auge en el nuevo siglo, como El Recreo, el Tolón, Parque Los Aviadores (Maracay) o el Rattan Plaza (Pampatar).

Una vez que el negocio fue asumido por los hijos de Cohen Levy, comenzó su expansión como cadena comercial, con sucursales en diferentes ciudades como Maracaibo, San Cristóbal, Barquisimeto y la isla de Margarita. En este sentido, los hermanos Cohen apuntaron nuevamente a Caracas, específicamente a la parroquia La Candelaria. En pleno centro, desde los años ochenta se había intentado proyectar como el núcleo financiero y comercial de la capital, aunque sin mucho éxito. 

Muchos de los comerciantes que antes trabajaban en el centro se fueron al este de la capital. Esperamos poder traerlos de regreso e incorporarlos al nuevo Sambil, lo cual traerá grandes beneficios para todos. Esa movilización va a generar una serie de patentes e impuestos que favorecerá a la municipalidad”, indicó Salomón Cohen en una nota de prensa sobre el proyecto, en el año 2005.
Nivel Terraza, donde iba a estar la feria de comida. Foto: Cortesía

Para la tarea, el Grupo Sambil se asoció con la compañía Mercantil Servicios Financieros. El banco aportó capital y un terreno de 27.000 metros cuadrados (de los cuales 21.600 se usaron para la obra) ubicado cerca de su sede en la avenida Andrés Bello, y que funcionaba como estacionamiento. La construcción comenzó a principios de 2006 a cargo del arquitecto David Gabay, quien diseñó el Sambil original, así como sus demás franquicias.

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Tomando como referencia a su par del municipio Chacao, contaría con seis niveles comerciales, dos de estacionamiento subterráneo y otro estacionamiento de seis pisos en un anexo sobre la avenida. Igualmente, tendría alrededor de 200 establecimientos entre tiendas, áreas de entretenimiento y cines. Sobre su feria de comida, Garay explicó que buscaba crear algo diferente, que mantuviera el espíritu de las tascas y restaurantes de La Candelaria.

Ni clínica ni universidad

Foto: Cortesía

La inauguración del Sambil La Candelaria estaba programada para 2008. Ya en ese año Caracas era una ciudad distinta. Durante la gestión de Juan Barreto como alcalde metropolitano y Freddy Bernal en el municipio Libertador, se iniciaron una serie de expropiaciones de terrenos y edificios en el centro, con el argumento de erigir escuelas bolivarianas o núcleos de desarrollo endógeno. Sin embargo, el nuevo Sambil no tuvo problema en conseguir todos los permisos necesarios, pasando su construcción sin mayores amenazas. El problema llegó en noviembre de ese año, luego de que Jorge Rodríguez asumió la Alcaldía de Caracas.

El 21 de diciembre de 2008, durante su programa Aló Presidente, Hugo Chávez rechazó la construcción del centro comercial, cuya estructura estaba ya casi terminada. “Ahí en La Candelaria, donde no cabe un alma, están haciendo un Sambil. Eso va a colapsar todo el centro de Caracas, pare eso, señor alcalde”, sentenció. A pesar de que a pocos metros de allí ya existía el Galerías Ávila, otro mall de proporciones similares, Chávez insistió en que la obra aumentaría el tráfico en la ciudad, y ordenó a Rodríguez tomar medidas. Un año después, el 2 de noviembre de 2010, se publicó en Gaceta Oficial el Decreto Nº 7.784, que formalizó la expropiación del Sambil.

En este decreto, todo el inmueble, así como bienhechurías y mobiliario interior pasó a manos del Ministerio de Comercio. Se especificaba que allí debía ejecutarse un desarrollo de la Corporación de Comercio y Suministros Socialistas (Comersso), aunque nunca se aclararon los detalles. Una contradicción, pues el propio Chávez, quien tampoco tenía claro su propósito, había prometido antes allí una clínica popular, una escuela o una universidad. Lo único que se sabía que no quería, era otro centro comercial.

“¿Cómo vamos a hacer el socialismo entregándole los espacios vitales del pueblo al Sambil? A ese comercio desmesurado, consumista (…) Así como andamos recuperando 100.000 hectáreas en Apure para ponerlas a producir, en Caracas una sola hectárea vale oro”, afirmó.

Sin hogar

Foto: Cortesía Espacio Público

A unas cuadras del Sambil La Candelaria, se erige también otro monumento a los proyectos inconclusos: la Torre Confinanzas. Abandonada desde mediados de los años noventa, durante el gobierno de Chávez sufrió múltiples invasiones, llegando a convertirse en un barrio vertical. El centro comercial no se salvó del mismo destino, aunque forzado por situaciones sobrevenidas.

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Entre finales de  2010 y principios de 2011, las fuertes lluvias provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra en gran parte del país. Solamente en Caracas, se estima que 34.000 familias quedaron damnificadas. Ante el colapso de los pocos refugios disponibles, el gobierno habilitó albergues temporales en varios espacios como ministerios y edificios expropiados, siendo el Sambil uno de sus puntos más importantes. Alrededor 256 familias fueron alojadas allí, con la esperanza de recibir pronto un hogar propio de la recién creada Misión Vivienda. Muchas familias llegaron a pasar hasta cuatro años sin ver esa promesa cumplida.

Foto: Cortesía El Estímulo

Aunque la mayoría de las familias sí fueron reubicadas, el proceso fue bastante lento e irregular. Durante ese tiempo, los voceros del refugio denunciaron que otras 40 familias llegaron allí ya no como damnificados, sino como invasores que buscaban ser incluidos en la asignación de apartamentos. También se instalaron colectivos oficialistas como Catedral Combativa y Ejército Popular Parroquial, los cuales sometían a los habitantes para que no protestaran ni permitían la entrada de personas ajenas al edificio. Especialmente de periodistas o activistas que intentaban verificar sus condiciones.

“Cuando llega la comida, ellos se quedan con todo y nos dan las sobras. Mandan más que la policía”, denunció en 2013 a Espacio Público una refugiada de nombre María Villalba.

Las continuas protestas de los damnificados generaron molestias en los vecinos, quienes también experimentaron un aumento de la inseguridad en la zona comprendida entre el centro comercial y la Torre Confinanzas. En 2014, el ministro para la Transformación de Caracas, Ernesto Villegas, anunció el desalojo de ambas estructuras. Para ese momento aún vivían en el Sambil cerca de 44 familias, que se mudaron a un complejo de la Misión Vivienda en la urbanización Santa Mónica. Por su parte, Villegas prometió convertir ambos colosos abandonados en un eje que concentrara hospitales, centros culturales y la nueva sede del sistema VEN 911. 

De refugio a depósito

Foto: Cortesía Luis Guillermo Morillo/Crónica Uno

Sin una utilidad definida desde su expropiación, la estructura del Sambil pasó por varios planes que quedaron más en palabras que en hechos. Ya en 2010, bajo la ambigua administración de la Comersso, se había propuesto convertir el lugar un gran centro de convenciones, algo que tampoco coincidía con el fin social esgrimido por Chávez. La idea fue de la entonces jefa del Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Faría, aunque nunca se concretó ante la contingencia de volverlo un albergue.

Tras su desalojo, la ministra de Comercio, Isabel Delgado, propuso retomar su propósito como centro comercial, pero destinado a la economía popular y a formalizar a los buhoneros de la zona. En una rueda de prensa el 23 de marzo de 2015, informó que habían comenzado un plan para la recuperación del espacio, el cual incluyó la restitución de la iluminación, sistemas de seguridad y reacondicionamiento de los baños. Delgado afirmó que el nuevo centro comercial socialista estaría listo en unos meses, pero nunca se inauguró. Apenas si en los años siguientes se utilizó su planta baja para organizar ferias de hortalizas y mercados comunales.

Protesta para pedir que se revierta la expropiación del Sambil La Candelaria, en 2021. Foto: Cortesía Carlos Julio Rojas

Desde un principio, la asamblea de vecinos de La Candelaria se opuso a la expropiación del Sambil, alegando que jamás se les consultó la medida. Tampoco se les preguntó qué querían hacer con el espacio, el cual se volvió inaccesible. Durante muchos años protestaron para exigir la restitución de sus propietarios, siendo la última manifestación en diciembre de 2021. Para ese momento, el presidente del Frente en Defensa del Norte de Caracas, Carlos Julio Rojas, denunció que el centro comercial se había convertido en un depósito de colchones y electrodomésticos del plan Mi Casa Bien Equipada. Un programa social del que el régimen de Nicolás Maduro no ha vuelto a hacer mención desde 2019, pero que posee varias acusaciones de favorecer a militares y funcionarios.

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Los más de 20.000 metros cuadrados del centro comercial han sido usados desde 2015 como depósito, incluso por algunos comerciantes de la calle. El edificio del estacionamiento también se llegó a usar como taller mecánico y garaje para los vehículos del Ministerio de Comercio. Mientras tanto, su gran cuerpo de ladrillos había quedado como un símbolo de la arbitrariedad de las políticas de expropiación del gobierno de Chávez.

De vuelta a su dueños

Foto: Cortesía

Rojas, quien también es coordinador de la Asamblea de Ciudadanos de La Candelaria, indicó en exclusiva para El Diario que las negociaciones para la devolución del Sambil habían comenzado hace un año. Unos días atrás, durante la presentación del complejo residencial Doral Greco, en la urbanización Macaracuay, Ricardo Cohen, otro de los hermanos directivos del grupo, declaró que la expropiación no tenía validez legal, pues el Estado venezolano jamás los indemnizó por esa adquisición forzosa.

De hecho, Rojas señaló que tampoco se reparó económicamente a los 250 comerciantes que en 2008 habían ya reservado sus locales, y se quedaron sin nada tras la expropiación. Al respecto, Cohen indicó que jamás desistieron en su reclamo ante las autoridades, y aunque no reveló en su momento el fallo, sí adelantó que tenían la intención de recuperar el inmueble como parte de la cadena Sambil. Poco después circuló una foto en redes sociales en la que se vio a los hermanos Cohen en la Procuraduría General de la República, mostrando el documento que les otorgaba la victoria.

De acuerdo con el portal Bloomberg, las conversaciones para negociar la devolución comenzaron en el seno de la Asamblea Nacional electa en 2020. Irónicamente el presidente de este ente es Jorge Rodríguez, quien en 2008 había llamado “adefesio” al centro comercial mientras aplaudía su expropiación. El proceso lo manejó la subcomisión de Diálogo, Paz y Reconciliación Nacional, a cargo de los diputados Francisco Torrealba, Antonio Benavides Torres, José Gregorio Correa y Luis Eduardo Martínez. 

Salomón Cohen Levy falleció el 24 de junio de 2018, viendo su obra sumida en un completo abandono. La expropiación del Sambil La Candelaria redujo considerablemente la fiebre de los shopping mall, sobre todo en el municipio Libertador. Ahora, 13 años después, vuelve al mismo punto en el que quedó, siendo un caso inédito en el que el chavismo ha devuelto un patrimonio a sus legítimos dueños. Y con la aparente apertura del régimen de Maduro a permitir inversiones privadas en el centro de Caracas, parece cumplirse lo dicho por Chavéz en aquel Aló Presidente: “Me tendrán que sacar de Miraflores para que haya un Sambil en La Candelaria”.

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