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  • La artista Dianora Pérez es la ganadora de la primera edición del Premio de Arte Contemporáneo LAD, el cual sintetiza los ideales del reconocido curador e investigador fallecido en 2019. Igualmente, los trabajos de los 30 finalistas se mantienen en exposición. Fotos: Abrahan David Moncada

El legado de un artista reside en la trascendencia de su mensaje. Para Luis Ángel Duque (1953-2019), el discurso de una vida dedicada al arte florece en cada pieza del primer piso de la Galería Freites, en Caracas. Son las obras que le habría gustado mostrar como artista y curador, además de tocar los diferentes temas que le interesaban: el medio ambiente, los viajes, la condición humana y su relación con lo social, la ciencia y la naturaleza.

Todas las obras pertenecen a la exposición colectiva de los seleccionados en el I Premio de Arte Contemporáneo Luis Ángel Duque (o LAD, como le gustaba firmar), y que se inauguró el 1° de mayo de 2022. La iniciativa surge de la colaboración entre la Galería Freites y la Fundación Cultural Estilo, de la que Duque era parte de su directiva. También integran la alianza las galerías GBG Arts, Beatriz Gil Galería, además de la Escuela Internacional de Diseño Chavón y la Venezuelan American Endowment for the Arts (VAEA).

Del grupo de 30 finalistas, el jurado anunció el 13 de mayo de 2022 a los cuatro galardonados. El primer lugar se lo llevó la artista Dianora Pérez Montilla, por su instalación Tiempo presente. Su premio será una residencia de tres meses en la sede de la VAEA, en Nueva York, Estados Unidos. Todos sus gastos correrán a cargo de la institución salvo el trámite de la visa, aunque recibirá apoyo en su gestión.

¿Quién fue Luis Ángel Duque?

Nació en Barquisimeto, Lara, en 1953. Fue un reconocido curador, artista plástico e investigador, siendo una de las figuras más reconocidas del arte contemporáneo en Venezuela. También fue un apasionado del cine, labor que ocupó como guionista en proyectos como Orinoko, nuevo mundo (1984) de Diego Rísquez.

Como crítico, participó como jurado en más de 18 salones de arte. De acuerdo con la Fundación Cultural Estilo, “introdujo la curaduría moderna en el país y su visión dio cabida a las tendencias que se manejaban en los centros mundiales”. Destacó además como gestor cultural, organizando algunas de las exposiciones más importantes del país. Una de ellas fue el Salón Pirelli de Jóvenes Artistas, en el que se encargó de impulsar la carrera de muchos talentos emergentes.

Entre 2005 y 2011 fue el director del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. En esa época, el entonces presidente Hugo Chávez ordenó por decreto retirar el nombre de su fundadora, Sofía Ímber, del mismo nombre del centro. A pesar de esto, bajo la administración de Duque mantuvo su prestigio internacional, adquiriendo nuevas obras de artistas como Magdalena Fernández, Antonio Briceño y Alexandra Meijer-Werner. Posteriormente fundó la Fundación Calara e integró el consejo editorial de la revista Estilo. Falleció por un infarto el 28 de febrero de 2019 en la isla de Margarita, Nueva Esparta, a los 66 años de edad.

Sobre el papel

Exposicion Premio de Arte Contemporáneo Luis Ángel Duque Galería Freites
Fibras textiles que componen el papel de Tiempo presente. Foto: Abrahan David Moncada

En medio de la sala, está la instalación de Dianora Pérez Montilla. Con Tiempo presente, busca rendir tributo a la capacidad de Luis Ángel Duque de crear historias, bien sea como viajero o como escritor. Lo logra a través de cuatro hojas de papel artesanal con diferentes grosores, que simbolizan el soporte sobre el que está plasmada la historia humana. “El papel te puede hablar de la naturaleza de un espacio geográfico y también de sus elementos culturales, sociales, políticos y económicos”, acota a El Diario.

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Apunta que la incorporación de diferentes códigos lingüísticos es una constante en su obra, teniendo cada hoja también relieves en escritura Braille, como una forma de literalmente tocar las palabras. Cada hoja está hecha con fibras textiles que alguna vez fueron un viejo uniforme militar. Pérez asevera que esto es una crítica a las grandes instituciones, aunque no necesariamente solo de las Fuerzas Armadas. Añade que los hilos podrían ser blancos como las batas de los médicos, o representar incluso a las escuelas y otras entidades.

Galería Freites
Foto: Abrahan David Moncada

Explica que a lo largo de la historia, retazos de tela, especialmente de lino, se han usado para elaborar papel en momentos de crisis. Añade que esto redimensiona su importancia social, en la procura de un material duradero, “que trascienda en el tiempo”. Igualmente, se pueden apreciar el reverso de varias insignias, cuya maraña de hilos dibuja un paisaje distinto al de su forma visible, siendo como una cara oculta.

Pérez Montilla (Caracas, 1980) es egresada en Artes Plásticas del Instituto Pedagógico de Caracas (IPC). En esa misma institución realiza actualmente un doctorado en Cultura y Arte para Latinoamérica y el Caribe. Su arte ha venido creciendo en la última década con múltiples exposiciones colectivas e indivuales, como el I Salón Nacional de Dibujo y Estampa (2013) o la 3ra Bienal de Artes Gráficas, en homenaje a Alirio Palacios (2016). En 2017 obtuvo el primer lugar en el XX Salón Banesco Jóvenes con FIA, así como una mención honorífica en el XIV Premio Eugenio Mendoza. Un año después, en 2018, ganó el premio Arte y sociedad. Jóvenes creadores venezolanos, del Goethe Institut de Caracas. También fue reconocida en 2019 como mejor artista emergente tanto en el Premio de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) en Venezuela, como en el XV Premio Eugenio Mendoza.

Una mirada amplia

Galería Freites
Foto: Abrahan David Moncada

Para participar en el Premio LAD, uno se requirió ser menor de 47 años de edad. También que las obras cumplieran con al menos uno de los temas que en vida interesaron a Duque. Por ejemplo, la biodiversidad, el cuidado del medio ambiente y su amor por la biología, específicamente la botánica y las aves (ornitología). También fue un espíritu explorador, que investigó sobre los artistas viajeros y las culturas ancestrales del Amazonas. En esa misma línea, tuvo interés por las utopías fantásticas, los territorios afectivos y la (des)configuración de la identidad. Por la amplitud de su curiosidad, también buscó un enfoque transversal de la ciencia, el arte y la literatura, siendo todos estos posibles abordajes para las propuestas.

En total, participaron más de 700 aspirantes, de los cuales el jurado filtró un grupo de 30 finalistas. Este mismo equipo conformado por los expertos María Luz Cárdenas, Gabriela Rangel, Víctor Guédez, Caresse Lansberg, Adriana Meneses y Fernando Eseverri se encargará también del veredicto final. 

La muestra de la Galería Freites mantiene el espíritu de Duque en todas sus manifestaciones. Un arte libre, donde el único requisito fue que no superara los 2 metros cuadrados de volumen. Más allá de eso,  destaca la diversidad de formatos que van desde pinturas en diferentes técnicas hasta instalaciones, collage y videoarte. Siguiendo con el leitmotiv del premio, cada obra se convirtió en un testimonio individual sobre alguna causa o inquietud moderna. Un registro del ahora, bajo contextos como el desarraigo de la migración, el ecocidio del Arco Minero del Orinoco o los paisajes de la niñez. Una tarea cumplida por parte de los participantes.

El camino del artista

Exposicion Premio de Arte Contemporáneo Luis Ángel Duque Galería Freites
María Virginia Pineda. Foto: Abrahan David Moncada

En sus vivencias, se destaca que Luis Ángel Duque fue un apasionado viajero. Esta naturaleza errante no solo queda expresada a través de la condición de la diáspora y de los vuelos de avión, sino también desde el propio camino recorrido por los artistas tanto dentro de sus obras como en la realidad.

Por ese motivo, la merideña María Virginia Pineda fue reconocida con el segundo lugar del certamen. Con su obra, Cuadros de la naturaleza: los llanos, los andes, plasmó la visión que siglos atrás tuvieron aquellos que, desde afuera, se deslumbraron por primera vez con los paisajes venezolanos. Es parte de su serie Cuadros de la naturaleza, en donde simplemente muestra una ventana formada no por imágenes, sino por letras. En un cuadro, recoge una cita de los diarios del pintor alemán Ferdinand Bellerman, donde describe su impresión al ver la misma cordillera en la que ella creció. En otra, las palabras del francés Auguste Morisot, quien quedó cautivado con la inmensidad del llano.  

“Mi obra siempre ha estado muy vinculada a la palabra; el sentimiento y el poder que tiene la palabra para configurar realidades. Y gran parte de ese material que utilizo lo tomo del propio material escrito que genera el arte mismo”, explica. Precisamente resalta que su intención al no mostrar más que textos, es sacar a la palabra escrita de la literatura para convertirla en arte, y que conecte con el espectador a través de esa descripción casi poética de ambos artistas. Indica que es además una forma de reconciliación con el país, al verlo desde los ojos de extranjeros en el siglo XIX.

Exposicion Premio de Arte Contemporáneo Luis Ángel Duque Galería Freites
Raúl Herrera. Foto: Abrahan David Moncada

Con Crónicas de otro pais.aje, el barinés Raúl Herrera hace un recorrido por Venezuela a través de las matrículas de sus autos. Su instalación recibió el tercer lugar, y muestra una serie de hojas donde usó la técnica del frottage, que consistió en frotar el papel con carboncillo hasta grabar los relieves de cada placa. Cada hoja posee inscrita la coordenada del estado que representa y en conjunto forman un mapa del país, con su mismo orden geográfico. Para plasmar cada placa, Herrera viajó por todo cada uno de esas entidades, siendo una reflexión sobre la movilidad humana y la cartografía como una representación simbólica del territorio.

De acuerdo con premio, Pineda podrá realiza una residencia de tres meses en los talleres de la Escuela Internacional de Arte y Diseño Chavón, en República Dominicana. Por su parte, Herrera tendrá su propia exposición indivual en la galería GBG Arts, en Caracas.

Reflexión de lo urbano

Galería Freites
Foto: Abrahan David Moncada

El cuarto lugar del premio se lo llevó la fotógrafa documentalista Azalia Licón. Con su obra Los contrasentidos del río, integra fotografía y videoarte en una secuencia donde registra el paso de la corriente del río Guaire en diferentes puntos de Caracas. Esta y otras nueve obras de la artista serán expuestas proximanente en Beatriz Gil Galería.

Mientras las imágenes en la pared muestran a ese cauce que atraviesa la capital y el ecosistema urbano que habita en sus orillas, al escanear el código QR a su lado se accede a un enlace donde el agua cobra vida, al igual que el deterioro y la desidia que fluye con ella.

Existe un punto medio donde la realidad social de Venezuela y el deterioro del medio ambiente se solapan. Constantine Loyd refleja esto con la tala indiscriminada de árboles que parece haberse vuelto cotidiana en Caracas y otras ciudades. Con su escultura Ningún árbol fue lastimado en la realización de esta obra resalta una ironía, pues los troncos usados fueron recogidos naturalmente de árboles ya fallecidos. 

Loyd recibió una mención especial del jurado por su obra, la cual describe como antropomórfico. De la madera brotan clavos como dientes punzantes capaces de devolver el mismo dolor que recibieron. Explica que esto es una metáfora de cómo el ser humano se perjudica a sí mismo al dañar a otros o, en este caso, a la naturaleza.

Desde lo interior

Exposicion Premio de Arte Contemporáneo Luis Ángel Duque Galería Freites
Onai Quiñones. Foto: Abrahan David Moncada

Otro artista merideño es Onai Quiñones, quien también recibió mención honorífica. Hijo del artista Néstor Alí Quiñones, creció en medio de la movida artística y cultural que se manifestó a mediados de los ochenta en la ciudad de Tovar, y que actualmente intenta resurgir. Para la exposición eligió un paisaje de una colina de Santa Cruz de Mora, que es la vista que tiene siempre desde su casa. Indica a El Diario que intenta preservar la tradición del paisajismo, bebiendo de las referencias históricas del género, pero dándole un rasgo más icónico y emocional, al incorporar su propia memoria ante una imagen tan familiar. De hecho, el propio cuadro, más que intentar evocar una clásica estampa andina, la proyecta, al tener entre sus pigmentos arcilla del propio terreno que representa.

“En el nuevo paisaje ya no aparecen esos cuadros idílicos del arte asiático o las praderas de Monet. Ya eso no existe, sino que hay un problema de deforestación que se evidencia en los trazos y las líneas de color”, aclara.

Exposicion Premio de Arte Contemporáneo Luis Ángel Duque Galería Freites
Luis Aberto García. Foto: Abrahan David Moncada

Justo al lado del cuadro de Quiñones, un ángel de metal expande sus alas hechas con cuchillos de madera y recreaciones de pistolas. Luis Alberto “Toto” García se formó como escultor en la Escuela de Artes Cristóbal Rojas y el Instituto Armando Reverón. Asevera que su foco de investigación se centra en crear narrativas a partir de la chatarra y los materiales que encuentra, rescatando su memoria después de su abandono. Con Nuestra historia presente, responde al texto del filósofo alemán Walter Benjamin, sobre el dibujo Angelus Novus pintado por Paul Klee en 1920. Afirma que se trata de una analogía de ese ángel hecho en el periodo de entreguerras, llevado a la modernidad. Un conflicto que no solo pasa por lo bélico, sino también por sus vivencias personales como estudiante y en la violencia de las protestas.

“Es una forma de manifestar desde mi lenguaje ese resentimiento, ese odio, a través de la obra”, comenta. No obstante, ese ángel, que no es más que una representación de sí mismo, también simboliza para Toto sus propias guerras internas y la sanación que no viene desde lo divino, sino por su propio camino. Un ángel terrenal del que espera construir toda una legión en una futura serie.

Postales de un país

Galería Freites
Foto: Abrahan David Moncada

Las realidades de la Venezuela actual fueron otro factor importante para la exposición. Sobre un pedestal, reposa un libro en cuyas páginas se leen ausencias. Bloques negros formados por el vacío de los agujeros marcados en las hojas blancas, superpuestos sobre otras negras. Ellas forman el Registro de cortes eléctricos, del merideño Christiam Múñoz. Consta de 26 gráficos que representan un lapso de 52 semanas. Cada hoja posee a su vez 24 retículas horizontales, que representan las horas del día, y 14 retículas verticales, cada una siendo una jornada, para un total de dos semanas.

Egresado de la Facultad de Arte de la Universidad de los Andes (ULA), posee un diplomado en Antropología Audiovisual. Múñoz considera que esto fue importante para darle un corte etnográfico a su obra, teniendo dos pilares: el dato y el testimonio. El dato lo recopiló él mismo en el transcurso de un año, donde se dedicó a apuntar la hora a la que se iba y regresaba el servicio eléctrico en el sector Pozo Hondo de la ciudad de Ejido. El testimonio, asegura, sirve para darle humanidad a su registro, trascendiendo de las cifras insensibles para mostrar de forma palpable el racionamiento eléctrico al que sigue sometida la población.

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Foto: Abrahan David Moncada
Lo interesante de esta pieza es que la composición gráfica la hace el mismo caos, que es el de la ausencia del servicio. Tal vez en la búsqueda principal de encontrar una especie de patrón dentro de los cortes, te encuentras que no hay ninguno, que todo es incertidumbre y completamente impredecible”, agrega.

Cerca del libro de Múñoz, una pantalla reproduce en bucle un collage de vitrinas azules y concreto armado. Su autor es Jonathan Lara, oriundo de Maracaibo (Zulia), pero quien vivió toda la pandemia en el complejo Parque Central de Caracas. En ese período recogió varios videos e imágenes con el fin de vivir en un símbolo urbano en comparación con la situación actual del país. “Para este proyecto me planteé identificar signos de invasión. Desde hace miles de años las invasiones generan cambios, e intento hacer una compilación sobre el desgaste”, acota. 

Una invasión que no necesariamente se expresa en el sentido de las ocupaciones forzosas de viviendas popularizadas en los últimos años, pero sí en elementos como la toma de espacios públicos, la inseguridad y el desplazamiento de los vecinos de su patrimonio.

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Jonathan Lara. Foto: Abrahan David Moncada

Bomba de tiempo

El impacto del ser humano sobre el planeta y el cambio climático fue una de las mayores preocupaciones de esta generación de artistas. Intentar alertar desde el arte los efectos que ya las Naciones Unidas reconocen que son irreversibles, y de los que apenas nos queda una década para reparar antes de una inminente catástrofe ambiental.

Una de las piezas más explícitas sobre esto es el cuadro Ecocidio, el grito de un ave, de Rosa Salazar. En él se aprecia una playa bajo un hermoso atardecer, pero que contrasta con un grupo de pájaros que mueren y agonizan por ingerir la basura dejada sobre la arena. Egresada de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), Salazar ya posee una larga trayectoria en la escultura, aunque esta es la primera vez que expone sus incursiones en la pintura. Aun así, mantiene su esencia figurativa, de la que suele trabajar con animales de los que toma sus líneas, formas y expresiones.

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Rosa Salazar. Foto: Abrahan David Moncada

Expresa a El Diario su inquietud por la insensibilidad del ser humano ante la deforestación y la contaminación. Reconoce que actualmente los gobiernos no hacen suficiente por frenar los ecocidios, por lo que asegura que la lucha por el planeta debe comenzar desde acciones individuales que promuevan el cambio. “No podemos parar la destrucción del Amazonas, pero sí podemos evitar lanzar basura que le puede provocar la muerte a otro ser vivo”, afirma.

Un interés similar posee Roberto Camprovín. Con Naturaleza fantástica hace una alusión de lo efímero de la belleza, y del poco tiempo que nos queda. Expuesto en la sala solo luce una mancha de colores, que representa una huella de lo que alguna vez fue. Sin embargo, al escanear el código QR de la obra, enlaza con un video donde se ve la escultura real de un témpano de hielo que se derrite hasta su resultado final. Indica que su objetivo es representar no solo el efecto de la desglaciación, sino al propio transcurrir del tiempo y la apreciación de un fenómeno que ya no existe.

Destrucción viva

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Malu Valerio. Foto: Abrahan David Moncada

Otra muestra viene de la obra de Malu Valerio. Nacida en Carúpano (Sucre), pero residente en Margarita, relata que tuvo su florecer artístico a través del contacto con movimientos ecofeministas de la isla. Su activismo la llevó al estado Bolívar, donde recogió experiencias de los pueblos indígenas en las cercanías del Arco Minero, así como su resistencia ante su expansión hacia el Parque Nacional Canaima. 

Su propuesta parte de una obra transversal, en la que integra el arte con la denuncia y el performance. Bajo la frase “Yo oro lloro” narra la llegada de un cometa de oro, que se solapa con un libro de ilustraciones que utiliza la pintura y el bordado para mostrar los testimonios de los indígenas e imágenes de manifestaciones de su grupo contra el ecocidio minero, así como rituales de sanación y reconexión con la naturaleza en el Ávila. Señala que su propósito es mostrar que la verdadera riqueza de Bolívar no está en sus yacimientos minerales, sino en la maravilla natural de su selva, y en el legado cultural de sus pueblos.

Presentes

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Al fondo, a la izquieda, Arqueologías para introducción cartográfica al atlas de Venezuela, de Eduardo Vargas Rico. A la derecha, en una pantalla, Mercurio Orinoco, de Santiago Méndez. Foto: Abrahan David Moncada

Además de Loyd y Quiñones, también hubo otras meciones especiales. Una fue para Mercurio Orinoco, de Santiago Méndez. En ella utiliza el modelado en 3D para representar el cauce del río Orinoco y el impacto del vertido de mercurio por la minería ilegal. También Susceptibilidad final, de Siul Rasse. En ella, la artista utilizó las fotografías tomadas por su madre tras la Tragedia de Vargas de 1999 para crear una composición nueva y original, la cual recrea a través del tejido. Finalmente, está Arqueologías para introducción cartográfica al atlas de Venezuela, de Eduardo Vargas Rico. Allí, se exhiben diferentes materiales que, en conjunto, forman su propio museo de la exploración y autodescubrimiento del país.

Las obras de los 30 finalistas del Premio LAD estarán en la Galería Freites hasta el 30 de mayo. Hasta entonces, la sala seguirá abierta al público, con visitas guiadas para visitantes, previo registro en su página web.

De este modo, la Galería Freites es actualmente un avatar del alma de Luis Ángel Duque. Un espíritu que ronda en cada una de las obras. En vida impulsó carreras de artistas que hoy en día están consolidados gracias al Salón Pirelli y sus exposiciones. Ahora, con su nombre, el premio da oxígeno a una próxima generación emergente, proveniente de todos los rincones de Venezuela.

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