• La novena reunión de la cumbre regional se realizó en Los Ángeles con la ausencia de varios países latinoamericanos. Estados Unidos busca recuperar su antigua influencia, mientras se intenta establecer agendas conjuntas en materia de economía, migración y cuidado del medio ambiente

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, inauguró la tarde del miércoles 8 de junio la IX Cumbre de las Américas bajo el lema “Construyendo un futuro sostenible, resiliente y equitativo”. Antes del mandatario, los jefes de Estado, cancilleres y organizaciones más importantes del continente llegaron a la ciudad de Los Ángeles, California, quienes desde los días previos se han reunido con funcionarios estadounidenses para tratar asuntos de interés regional.

El lema de este año no es casual. Precisamente el foco de este encuentro será buscar soluciones a grandes problemas como la migración, el mantenimiento de la democracia y la persistente inequidad social. Igualmente, el medio ambiente será un punto clave, con la búsqueda de implementar energías renovables en América Latina y frenar la deforestación de la selva amazónica.

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, afirmó en una entrevista a la cadena CNN que más de 60 delegaciones están presentes en la cumbre. Entre ellos hay 23 jefes de gobierno, enviados diplomáticos e invitados especiales. También comisiones de negocios y especialistas en derechos humanos, movilidad y desarrollo sostenible.

Esto representa una oportunidad para Estados Unidos para recuperar influencia en un momento en que su liderazgo es cuestionado por las diferentes tendencias ideológicas que hoy existen en Latinoamérica y el Caribe. Si bien la mayoría de los analistas son escépticos de que la cumbre cambie el panorama político y económico, se espera que Washington logre establecer una agenda para los puntos más críticos, así como la creación de la Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica y reformas al Banco Interamericano de Desarrollo.

Los ausentes

Antes de que empezara la cumbre, estalló un verdadero motín luego de que la Casa Blanca negara la invitación a los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua. En una región que atraviesa un resurgimiento de gobiernos de izquierda, esto generó malestar en muchos mandatarios que anunciaron que no viajarían a Los Ángeles.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Calificó como excluyente el evento y envió a su canciller, Marcelo Ebrard. Otra fue la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, quien también mandó a su ministro de Exteriores, Eduardo Enrique Reina. Uno de los mayores aliados del régimen de Nicolás Maduro, Bolivia, tampoco asistió. Su presidente, Luis Arce, directamente dijo que no participaría en la cumbre. Aunque otros países caribeños también amenazaron con boicotear el evento, al final terminaron asistiendo.

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No solo los gobiernos de izquierda estuvieron ausentes. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, fue otro de los grandes ausentes. Esto debido al distanciamiento que su gobierno y Washington han tenido en los últimos meses, por sus constantes denuncias de violación de derechos humanos en su cruzada contra el crimen organizado, además del carácter autoritario de su Administración.

Otro fue el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, quien aludió a problemas de agenda. No obstante, días antes había mostrado su molestia porque Estados Unidos acusó de corrupción a su fiscal general, Consuelo Porras. Finalmente, tampoco pudo asistir el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou. A diferencia de los anteriores, no lo hizo por rencillas contra Washington, sino porque está en cuarentena tras dar positivo para covid-19.

En una alocución, Nicolás Maduro declaró que uno de sus socios regionales, el presidente argentino Alberto Fernández, será el encargado de hablar en la cumbre en representación de Venezuela, Cuba y Nicaragua. A pesar de su boicot, funcionarios de Honduras y México aclararon que todavía desean mantener buenas relaciones con Estados Unidos, y que esto no afectará sus acuerdos comerciales. Por su parte, otros líderes de izquierda como Gabriel Boric (Chile) o Pedro Castillo (Perú) no tuvieron problemas en aceptar sus invitaciones.

La marcha de caminantes

Cumbre de las Américas 2022: las claves del encuentro
Foto: EFE

La migración es uno de los puntos centrales de la Cumbre de las Américas en esta edición. De hecho, mientras los mandatarios se reúnen en California, en México una masiva caravana de más de 15.000 migrantes centroamericanos, haitianos y venezolanos intenta llegar a la frontera para ingresar a Estados Unidos. Por ese motivo, resulta especialmente frustrante para Biden la ausencia de los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, de los cuales parte el grueso de los caminantes.

En su primer día, la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris participó en diferentes mesas técnicas con empresarios. De allí anunció tres proyectos en Centroamérica, para generar oportunidades de empleo y crecimiento económico en la región. Esto con el fin principal de atacar de raíz problemas como la pobreza, la violencia y el desempleo, principales causas de migración en esos países. Todos estos proyectos suman un total de 3.200 millones de dólares de inversión privada.

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El primero, por $1.900 millones, es un plan que abarca más de 10 empresas estadounidenses. Por ejemplo, la empresa Millicom ampliará la red de telefonía celular en Honduras, Guatemala y El Salvador, mientras Visa invertirá 270 millones en promover sistemas de pagos electrónicos. También estima la creación de más de 5.000 puestos de trabajo directos.

De acuerdo con la agencia EFE, el segundo proyecto es el lanzamiento de la iniciativa “In her hands (en manos de ellas)”, que busca brindar capacitación, herramientas y protección a mujeres para su empoderamiento e incorporación al mercado laboral. El tercer proyecto es la creación del Cuerpo de Servicio Centroamericano (CASC), con un propósito similar a “In her hands”, pero orientado a jóvenes.

En su discurso de inauguración, el presidente Biden calificó como “inaceptable” la migración irregular e instó a la caravana a desistir de su plan. “La frontera está cerrada”, dijo. Igualmente, exigió a los países de América Latina a comprometerse en la creación de un plan regional que permita articularse en la atención de los migrantes.”La declaración representará un compromiso de todos para encontrar una solución razonable y mejorar la estabilidad”, afirmó.

Una llamada importante

Aunque Nicolás Maduro no fue invitado a la cumbre, tampoco estuvo presente el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó. En su lugar, Biden sostuvo una llamada de más de 17 minutos con el líder opositor, donde ratificó su reconocimiento por parte de Estados Unidos, así como su compromiso por la causa democrática.

Un comunicado difundido por la Casa Blanca señala que los temas abordados por los mandatarios fueron el apoyo a la Asamblea Nacional electa en 2015, así como a la realización de elecciones libres en Venezuela. Biden reiteró la importancia de retomar las negociaciones en México con el régimen de Maduro como único medio para lograr una restauración pacífica de la institucionalidad democrática venezolana.

“Discutieron el papel que pueden desempeñar los Estados Unidos y otros socios internacionales para apoyar una solución negociada a la crisis de Venezuela. El presidente Biden reafirmó que está dispuesto a calibrar la política de sanciones según lo informado por los resultados de las negociaciones”, afirma el texto.

Compromiso democrático

Actualmente América Latina atraviesa una situación crítica en materia de democracia. Por primera vez desde finales del siglo XX hay tres países reconocidos como dictaduras por la comunidad internacional (Cuba, Nicaragua y Venezuela). Mientras otros como El Salvador, Guatemala o Bolivia se preocupan por la aplicación de regímenes híbridos, donde se mantienen las instituciones, aunque con un tono cada vez más autoritario de sus gobernantes. En este sentido, el presidente Biden llamó el miércoles a defender la democracia como principio fundamental de los países americanos.

Nos reunimos de nuevo hoy, en un momento en el que la democracia está siendo atacada en todo el mundo, y renovamos nuestra convicción de que la democracia no solo es el rasgo definitorio de la historia de América, sino también un ingrediente esencial de su futuro”, dijo.

Aunque no nombró a los regímenes vetados, sí hizo una sútil referencia al boicot hecho por sus países aliados. Reiteró que es necesaria la unidad a pesar de cualquier diferencia ideológica. “Nuestra región es grande y diversa. No siempre estamos de acuerdo en todo”, apuntó.

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La conservación primero

Cumbre de las Américas 2022: las claves del encuentro
Foto: EFE

Durante la llegada de los mandatarios a la cumbre, varios grupos ambientalistas realizaron una protesta para exigir que se frene la deforestación del Amazonas. De hecho, representantes de las comunidades indígenas que habitan en la selva que conecta Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela denunciaron que no fueron invitados para dar testimonio del ecocidio que se comete allí. Esto no solo por la extracción de madera, sino también por la expansión de la agricultura y ganadería, así como las actividades mineras.

Al respecto, el gobierno estadounidense anunció la aprobación de fondos para apoyar la conservación de los bosques en Colombia, Brasil y Ecuador. No obstante, no hubo ningún pronunciamiento contra las políticas del presidente brasileño Jair Bolsonaro, en cuyo gobierno se ha promovido la tala indiscriminada de terrenos para actividades económicas. Por su parte, el ministro de Ambiente de Ecuador, Gustavo Manrique, declaró a CNN que su país ha trabajado para desarrollar un “biocorredor amazónico”, así como medidas para la conservación de los océanos.

El medio ambiente fue un punto clave en la cumbre. La vicepresidente Harris anunció la incorporación de cinco países a la iniciativa Energía Renovable para América Latina y el Caribe (Relac). Esta propuesta, en la que ya formaban parte otros 15 países, busca que para el 2030 el 70 % de la electricidad generada en la región provenga de fuentes de energía renovable.

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