• Dos corresponsales venezolanas relataron para El Diario su experiencia al migrar y seguir ejerciendo su profesión desde España y Japón. Ambas coincidieron en que lo más importante es nunca desistir para intentar lograr los sueños que se trazaron desde Venezuela 

Mantener informados a los ciudadanos es la misión que comparten la fotoperiodista Claudia Paparelli y la comunicadora Luza Medina en su profesión. Aunque ambas salieron de Venezuela para hacer su vida en países distintos, coinciden en que es necesario seguir luchando por los sueños que comenzaron en el país: ser corresponsales. 

Como muchos venezolanos, la crisis de Venezuela las empujó a migrar y tener que empezar desde cero en otras latitudes. Claudia empezó a vivir en España, mientras que Luza se estableció en Japón. A pesar de esto, ambas comparten la razón que las llevó a abandonar sus hogares. Y es que no tuvieron otra opción más que migrar para poder ayudar económicamente a sus familias en Venezuela. 

Si bien son parte de los 6 millones de migrantes de Venezuela en todo el mundo, también son un reflejo del gran grupo de venezolanas que han encontrado la manera de sacar adelante sus proyectos periodísticos en sus países de acogida.

Una fotoperiodista en España

Hablar de periodismo llena de orgullo a Claudia, quien explicó en una entrevista para El Diario que encontró el amor por esta profesión tiempo después de haberse graduado como abogada en el país. Ella sintió la necesidad de informar durante el año 2017, cuando comenzó una ola de protestas antigubernamentales en todo el territorio. 

Dos periodistas venezolanas migraron y trabajan por cumplir sus sueños: estas son sus historias desde España y Japón 
Foto: Claudia Paparelli | @cpaparelli_s

Claudia comenta que empezó a cubrir las manifestaciones porque, a su juicio, tomar fotografías era la única manera de dejar un registro para que algún día existiera justicia en el país. Para ella, el periodismo tiene el poder de darle visibilidad a problemas que corren el riesgo de ser normalizados por la sociedad. Para Claudia, ser periodista es ser la persona que le da voz a esas que no la tienen. Es quien tiene la posibilidad de registrar la realidad, lo que representa responsabilidad. Fue esa su motivación para salir a la calle todos los días. 

Durante los meses de protesta se desempeñó como de El Estímulo y el medio internacional NTN24. En este sentido, Claudia siempre se ha inclinado por cubrir temas relacionados con la crisis, la misma que la obligó a salir de Venezuela. Migró a España en el año 2017 debido a que quería ayudar económicamente a sus padres. Allí tuvo la oportunidad de comenzar un máster en Periodismo Multimedia en la Universidad Complutense de Madrid. Expresa que siempre quiso salir a la calle por la necesidad de querer documentar las crisis en otras fronteras. Y es que Claudia ha tenido la oportunidad de viajar a la ciudad fronteriza de Lesbos (Grecia) para dejar un registro de los cientos de migrantes que llegan a ese territorio y, en los últimos meses, viajó a Ucrania para cubrir la invasión rusa a ese país. 

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Claudia viajó a Polonia y aunque quería estar en Kiev, la falta de equipos de protección le impidieron hacer la cobertura. Sin embargo, en Leópolis (Lviv) pudo encontrar el testimonio de cientos de ciudadanos que no se rinden a pesar de los ataques.

También señaló que lo que más la marcó durante su visita a Ucrania fue ver la capacidad de adaptación de las mujeres que huían de ese país solas con los niños y con maletas pesadas. Gente que, cuenta, salió con lo que pudo.

“Yo traté de hablar con todos los que pude. Me decían: ‘Todo esto va a pasar’. Todos estaban ahí aguantando”, narró.

Claudia, quien actualmente está terminando su máster de periodismo en España, resaltó que lo más importante de su profesión es entender cuál es la misión que hay que cumplir: hacerle llegar a la gente la realidad que los gobiernos no quieren revelar. Actualmente está orgullosa de contribuir con el periodismo venezolano desde el extranjero. Y es que en cada cobertura periodística siempre lleva presente dejar en alto su país. 

“Aunque Venezuela me marcó y siempre me llevo el aprendizaje de las protestas conmigo, quiero contar muchas historias de lo que está pasando en el mundo. Ojalá más venezolanos pudieran unirse a esta increíble labor. Yo sé que es complicado, pero todo es cuestión de logística para que sea posible. Y es que a veces lo mejor es seguir tu intuición. Así lo hice en Venezuela, lo hice en Ucrania, y estoy muy orgullosa de ello”, comentó.

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Una corresponsal en Japón

Luza Medina tuvo que emigrar de Venezuela en el año 2018. Su hermano ya vivía en Japón y era su destino predilecto. Desde muy pequeña sintió una atracción especial por el periodismo. “Siempre ha sido una labor muy gratificante”, comenta en exclusiva para El Diario. Nunca quiso dejar su país, tampoco el amanecer en su Caracas entrañable, pero las circunstancias la llevaron a otro continente junto con su familia. 

Luego de muchos años en distintos trabajos, esperanzada por encontrar, nuevamente, una oportunidad tras el escenario del acontecer mundial, halló un lugar que hoy menciona con orgullo: es una de las organizadoras del Festival de cine venezolano en Japón y ha tenido la oportunidad de ser corresponsal para distintos medios de comunicación desde su llegada a ese país.  

La joven venezolana lleva cuatro años viviendo en ese país y es licenciada en Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Es community manager y tiene un espacio llamado Hasso Podcast. En cuanto a su experiencia laboral, a Luza siempre le interesó el área de marketing y publicidad, fue allí donde consiguió su primer trabajo con un cliente japonés. Actualmente es periodista freelance y fue corresponsal de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. 

Es especialista en periodismo digital y desarrolla temas sobre cine, marketing, tecnología, entre otros. Poco a poco fue innovando y hoy está orgullosa de su trabajo. Luza insiste que su camino no ha sido fácil, pero nunca se quiso dar por vencida solo por recibir un “no” como respuesta. Y es que la periodista venezolana ha trabajado contra los estereotipos a pesar de tener muy poco tiempo en Japón. El volumen de mujeres en cargos altos es limitado, pues estos suelen ser reservados para hombres, sin embargo, eso no le impidió luchar para crear el Festival de Cine Venezolano en Japón. 

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Dos periodistas venezolanas migraron y trabajan por cumplir sus sueños: estas son sus historias desde España y Japón 
Foto: Luza Medina | @jemluza

Los primeros años fueron difíciles porque se tuvo que alejar de su trabajo periodístico para aprender el idioma. “Es un idioma difícil, con tres sistemas de escritura, pero es primordial entender para desenvolverse. Un error muy común es pensar que puedes depender del inglés, pero los japoneses casi no hablan este idioma”, dijo. Ella aprendió el japonés en solo un año, pero comenta que nunca ha dejado de estudiar. También sostiene que tuvo que aprender muchas costumbres y normas de la cultura japonesa que no puedes encontrar en un portal de Internet. Aunque señaló que fue sencillo conseguir su primer empleo, comenta que siempre consideró que era muy difícil llegar a ser corresponsal en ese país debido a la barrera del idioma. 

“Por más que estudie mucho, mi nivel de japonés nunca podrá ser comparado con el de un periodista nativo. Al final las áreas periodísticas y de relaciones públicas prefieren a un japonés que maneje dos o tres idiomas. Ese siempre es el perfil y por eso lo veía tan difícil. Pensaba que no se me podía dar la oportunidad, pero finalmente lo pude lograr”, dijo. 

Dos periodistas venezolanas migraron y trabajan por cumplir sus sueños: estas son sus historias desde España y Japón 
Foto: Luza Medina | @jemluza

Para Luza, es necesario continuar abriendo espacios para el periodismo en el exterior sin importar los altos y bajos. En su camino, comenta, muchas veces le negaron oportunidades, pero la clave está en nunca desmotivarse por lo que realmente se quiere lograr. “Cuando se emigra hay días buenos y otros malos, y esos días no pueden condicionar a abandonar todos tus sueños”, añade. Hoy en día, junto a la organización del Instituto Cervantes, es la encargada de planificar las funciones de cine venezolano que atraen a cientos de japoneses y turistas. En su primera edición fue un sold out. 

“Yo soy una persona que insiste mucho y no importa el país en el que te encuentres, alguna oportunidad se te va a dar. Hoy estoy muy agradecida. Cuando uno tiene una buena idea y está convencido de que puede funcionar lo más importante es buscar todas las maneras para hacerlo posible. Es así cómo se construyen los sueños”, concluyó. 

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