• En el primer semestre de 2022 se habilitaron balnearios que tenían años descuidados y algunos operadores turísticos retomaron sus actividades, además de que en junio se habilitó un vuelo quincenal a Puerto Ayacucho. Estas son las primeras luces para la actividad turística en la región sur del país. Foto principal: Madelen Simó

En el mercado indígena de Puerto Ayacucho, una visitante habla de Amazonas como si estuviera en otro país. Y es que sus paisajes, su gente y su dinámica económica y social pueden resultar ajenos para las personas que viven en la región central de Venezuela. Tal vez por eso le llaman tierra mágica. Esa magia es la que está tratando de resurgir en medio de la crisis económica que todavía se vive en el país; los emprendedores y operadores turísticos, los pueblos originarios organizados y una intención del gobierno regional buscan abrirle paso al turismo sostenible y eliminar el estigma que tiene Amazonas en los últimos años: un territorio ganado por la minería ilegal y los grupos armados. 

Es por ello que en este 2022 se han recuperado balnearios emblemáticos del estado como el Tobogán de la Selva y Pozo Azul, operadores turísticos como Ika Viajes y Terekay retomaron la prestación de servicios de guías y paquetes turísticos, regresó el vuelo de Conviasa y presuntamente ha mejorado el suministro de combustible. 

La ruta hacia Amazonas

El 6 de agosto un grupo de viajeros comenzó su ruta en carro particular a las 5:00 am desde Caracas para hacer buen tiempo en carretera y tener la suerte de llegar en 12 horas a Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas. 

Al salir de Caracas pasaron por la Encrucijada, en el estado Aragua; luego Villa de Cura, San Juan de los Morros, Los Dos Caminos, Ortiz, Calabozo, San Fernando de Apure, La Macanilla, Puerto Páez, La Chalana y El Burro hasta llegar a Puerto Ayacucho. 

En ese trayecto existen al menos 20 alcabalas militares. En gran parte de ellas detienen a los vehículos, revisan el equipaje e indagan sobre el destino y motivo de viaje. Estas paradas pueden generar una hora más de viaje. 

Para este recorrido en vehículo tipo sedán los 40 litros de gasolina alcanzaron para llegar hasta San Fernando de Apure. En esta ciudad se recorrieron al menos tres estaciones de servicio con precio internacional. Pero ese día no llegó la gasolina, una hora perdida en esa búsqueda. Afortunadamente los compañeros de otro carro que viajaban en caravana tomaron la previsión de llevar combustible en bidones y se logró surtir para poder llegar hasta Amazonas. La lección: tomar esta previsión, porque las fallas de gasolina persisten.  

Eran las 4:15 pm cuando el grupo arribó a Puerto Páez, donde se debe tomar la chalana (embarcación grande que traslada a personas y vehículos por el río Orinoco); la espera depende únicamente de la empresa de chalanas que decide la hora que más le convenga cruzar, no importa si tienen carros suficientes para pasar ni tampoco existe un horario establecido de manera formal para prestar este servicio. El costo por vehículo sedán es de 20 dólares, o al cambio en pesos colombianos. No dan recibo de pago. Esta arbitrariedad es un punto menos para el desarrollo turístico en Amazonas. 

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Sobre este tema se le consultó a la secretaria ejecutiva de la Gobernación de Amazonas, Grisel Silva, quien indicó que sobre el servicio de la chalana el gobierno regional no tiene injerencia. 

Es una empresa privada que tiene sus propias políticas en cuanto al manejo para pasar los vehículos, en la cual no tiene injerencia el gobierno regional directamente”, sostuvo para El Diario.
¿Cómo renace el turismo en Amazonas?
La espera de la chalana depende de la decisión de la empresa. Foto: cortesía de Gisela Rodríguez

Ese día los viajeros no pudieron llegar a las 5:30 pm como tenían previsto. Las cuatro horas de espera para la salida de la chalana no lo permitió. A las 10:00 pm un cartel con el nombre de Puerto Ayacucho los recibió en la entrada de Amazonas. 

Otra ruta 

Hasta mayo de 2022 solo se llegaba al estado Amazonas por vía terrestre, pero desde el mes de junio comenzó a operar nuevamente un vuelo quincenal de Conviasa, los días lunes. Esta opción es funcional para ir y venir si la estadía es por 15 días, pero pocos turistas se toman este tiempo de vacaciones en un solo lugar; la mayoría se queda una semana. 

El pasado 15 de agosto salió de Puerto Ayacucho el vuelo de Conviasa hacia Maiquetía. El valor del boleto para adultos oscila entre 40 y 65 dólares, y para los niños hasta 12 años la mitad de ese precio, según lo informó la empleada de la aerolínea en la oficina del aeropuerto Cacique Aramare de Amazonas. 

Al consultar a los pobladores, operadores turísticos y el gobierno regional, expresaron que valoran el regreso de este vuelo al estado después de tres años sin operar; sin embargo, esperan que mejore la frecuencia. Con esta alternativa se puede llegar en una hora por vía aérea a Amazonas. 

¿Cómo renace el turismo en Amazonas?
La ruta Puerto Ayacucho – Maiquetía de Conviasa se presta los lunes cada 15 días. Foto: Madelen Simó

Turismo en Amazonas: entre lo ancestral y lo natural 

Pese a estas dificultades para llegar al estado Amazonas es valioso conocer este destino, la espiritualidad y la naturaleza única que lo envuelve vale la aventura. La grandeza del río padre -como se le conoce al Orinoco-, la gastronomía, la risa penosa de los niños y los pobladores indígenas, la amabilidad con las que abren las puertas de sus hogares hacen que los turistas se sientan en familia y se lleven un grato recuerdo. 

Los habitantes comentan que agosto es un mes privilegiado por la temporada de pesca para degustar un bocón, bocachico o payarita, en cualquiera de las modalidades autóctonas: frito, asado o el famoso ajicero (caldo de pescado con su toque de ají). También hay lluvia, pero no demasiada para que se puedan visitar los lugares con un clima fresco; claro que hay zancudos, pero nada que un buen repelente no pueda combatir. 

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Es la naturaleza en su máxima expresión y la recomendación es agradecer lo que ofrece, dejar los excesos de la música estruendosa para otros lugares y darse el tiempo de escuchar a la madre tierra, incluso sus silencios.  

Estas son parte de las experiencias que ofrecen los operadores turísticos locales, liderados por personas con ascendencia indígena. Uno de ellos es Ika Viajes, un emprendimiento que surgió justo antes de la pandemia y que este 2022 están haciendo lo que más les gusta: enaltecer sus tradiciones ancestrales, promover el amor por la selva y contribuir a la diversificación de los ingresos en las comunidades indígenas a través del turismo, según lo precisó para El Diario Yensy Franco, fundadora de Ika Viajes

De acuerdo con Franco, buscan que los turistas se conecten con los pueblos originarios a través de experiencias personalizadas y expediciones. Para ello tienen dos planes: el tour chejerü (deidad de la medicina según el pueblo uwotüjja) y el tour ekoneiva (deidad de la naturaleza según el pueblo jivi).

El primero incluye visitas y estadía en el municipio Atures, el traslado es vía terrestre desde Caracas y se pueden conocer lugares como Petroglifos de Pintao, Tobogán de la Selva, Museo Etnológico y hacer un paseo en kayak. El segundo plan incluye traslado terrestre y fluvial al municipio Autana, la estadía es en varios campamentos, se visita el árbol de la vida Autana, el lago Leopoldo y se realiza pesca artesanal. 

¿Cómo renace el turismo en Amazonas?
Tobogán de la Selva recuperado en el primer trimestre de 2022. Foto: Madelen Simó

Para Yensy Franco, estas experiencias permiten que “el turista tenga la posibilidad de sumergirse en la cosmovisión de los pueblos indígenas y participar en las actividades cotidianas de la comunidad como elaborar casabe, ir al conuco, navegar en curiara, escuchar las historias de los abuelos, caminar en la selva”. 

Una vivencia parecida la ofrece el operador turístico Terekay, que cuenta con un local en el aeropuerto Cacique Aramare de Puerto Ayacucho. En la actualidad trabajan con excursiones hacia el municipio Autana, al que se llega vía terrestre y en embarcaciones que recorren el río Orinoco; las preparan para grupos de al menos 10 personas. 

Alejandra Betancourt y Vicente Barletta, miembros de Terekay, consideran que, aunque el turismo en Amazonas es complejo de desarrollar por las distancias y algunas limitaciones, este año contaron con la visita de varios turistas en los primeros meses del año y en agosto estuvieron copados en el servicio que ofrecen. 

Añadieron que como infraestructura al estado Amazonas le falta mucho en comparación con el estado Bolívar y su destino Canaima, pero se está encaminando a tener mayores posibilidades.

Al respecto, Yensy Franco cree que el turismo para Amazonas representa una alternativa de desarrollo sostenible. “Brinda la posibilidad de diversificar los ingresos en las comunidades involucradas y fortalece la identidad”. Agregó que se están ejecutando proyectos para el mejoramiento de infraestructuras; sin embargo, señaló que “se requiere el aporte de todos los actores del sistema turístico de la entidad para lograr resultados de impacto”. 

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Balnearios, senderos y comunidad

El Tobogán de la Selva es uno de los balnearios más emblemáticos de Amazonas. La caída natural de agua que baja por una enorme piedra es el destino seguro que visitan los turistas, tiene churuatas para alquilar y pasar el día en familia o amigos, así como un área para estacionar los vehículos. Las personas de la comunidad jivi que viven alrededor son los encargados de mantener el lugar; por ello se cobra para el uso del estacionamiento 5.000 pesos colombianos por vehículo, por el uso de churuata otros 5.000 pesos y por cada persona visitante 1.000 pesos. 

Desde antes de la pandemia este lugar estuvo abandonado y no se podía visitar, pero a inicios de 2022 el gobierno regional junto con la comunidad de Coromoto se encargaron de recuperar este espacio turístico. 

“Es algo que se recibió de buena manera y se ha visto el impacto a través de las visitas de los turistas. En lo que va de año hemos medido que van al menos 10.000 visitantes y siguen llegando turistas. Además, las mismas personas del estado visitan el balneario semanalmente”, destacó Grisel Silva, secretaria de turismo del estado Amazonas.

En ese mismo eje carretero sur de Amazonas, unos jóvenes de Inparques al pie del Monumento Natural Piedra de la Tortuga estaban trabajando en la recuperación para luego ofrecer senderismo en el lugar. 

“Todavía no están abiertos los senderos, pero cuando se termine la recuperación el recorrido se puede hacer en una caminata de 20 minutos y conocer el bosque encantado y el bosque galería”, detalló el joven de Inparques. 

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En la parte de arriba del Tobogán de la Selva aún faltan espacios por recuperar. Foto: Madelen Simó.

Asimismo, agregó que la parte pequeña de la tortuga conocida como sunilapa mide 80 metros de altura y la parte grande que se llama ataruipe mide 250 metros. Para la actividad de senderismo se tiene proyectado subir hasta la parte más pequeña del monumento Piedra de la Tortuga. 

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Inparques recupera el Monumento Natural Piedra de la Tortuga para ofrecer senderismo. Foto: Madelen Simó

Otro de los espacios recuperados es el balneario de Pozo Azul, vía el eje carretero norte de Amazonas, el cual cuenta con cabañas donde se puede pernoctar, así como churuatas para pasar un rato en familia. El valor del estacionamiento es de 5.000 pesos colombianos por vehículo y las cabañas cuestan 50.000 pesos el día. 

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Entrada al balneario Pozo Azul en el eje carretero norte de Amazonas. Foto: Madelen Simó

Para estos espacios el gobierno local habilitó transporte público para visitarlos en la temporada de Carnavales y Semana Santa; aunque para esta época larga de vacaciones este servicio no se autorizó ni siquiera para los fines de semana. Otro punto menos para la masificación del turismo y mayores posibilidades para todo tipo de turista que quiera visitar la tierra mágica. 

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