• Investigaciones recientes sugieren que las personas que hacen ejercicio tienen una mayor resistencia a las enfermedades infecciosas, incluido el covid-19, pero los expertos dicen que estos hallazgos deben evaluarse más a fondo | Foto: Víctor Moriyama para The New York Times

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota Can Exercise Strengthen Your Immunity?, original de The New York Times.

Probablemente hayas escuchado este consejo: una de las mejores cosas que puedes hacer para mantenerte saludable, especialmente a medida que se acerca la temporada de resfriados y gripe, es estar físicamente activo.

Esa sabiduría popular ha existido durante mucho tiempo, pero hasta hace poco, los investigadores no tenían muchos datos para respaldar la idea. Ahora, los científicos que estudian los factores de riesgo relacionados con el covid-19 han encontrado evidencia preliminar sobre el vínculo entre el ejercicio regular y tener mejores defensas inmunológicas contra las enfermedades.

Cuando los investigadores revisaron 16 estudios de personas que se mantuvieron físicamente activas durante la pandemia, descubrieron que hacer ejercicio estaba asociado con un menor riesgo de infección, así como con una menor probabilidad de covid-19 grave. El análisis, publicado en el British Journal of Sports Medicine, ha generado mucho entusiasmo entre los científicos del ejercicio, quienes dicen que los hallazgos podrían conducir a pautas actualizadas para la actividad física y la política de atención médica que gira en torno al ejercicio como medicina.

Los expertos que estudian inmunología y enfermedades infecciosas son más cautelosos con la interpretación de los resultados, pero coinciden en que el ejercicio puede ayudar a proteger la salud a través de varios mecanismos diferentes.

El ejercicio podría reforzar la inmunidad de varias maneras

Durante décadas, los científicos han observado que las personas que se mantienen en forma y físicamente activas parecen tener tasas más bajas de varias infecciones del tracto respiratorio. Y cuando las personas que hacen ejercicio se enferman, su enfermedad es menos grave, explicó David Nieman, profesor de ciencias de la salud y el ejercicio en la Universidad Estatal de los Apalaches, quien no participó en la reciente revisión de covid-19.

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“El riesgo de resultados graves y mortalidad por resfriado común, influenza, neumonía, todos se reducen bastante”, señaló Nieman. “Yo lo llamo el efecto de vacuna”, agregó.

El nuevo metanálisis, que evaluó estudios entre noviembre de 2019 y marzo de 2022, encontró que este efecto se extiende al covid-19.

Las personas de todo el mundo que hacían ejercicio con regularidad tenían un 36 % menos de riesgo de hospitalización y un 43 % menos de riesgo de muerte por covid-19 en comparación con las personas que no estaban físicamente activas. También tenían una menor probabilidad de contraer covid-19.

Las personas que siguieron las pautas que recomendaban al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad intensa por semana parecían obtener el mayor beneficio. Pero incluso aquellos que hacían menos ejercicio estaban más protegidos contra las enfermedades que los que no hacían nada.

Los investigadores teorizan que el ejercicio puede ayudar a combatir las bacterias y los virus infecciosos al aumentar la circulación de las células inmunitarias en la sangre. En algunos estudios menores, los investigadores también descubrieron que la contracción y el movimiento de los músculos liberan proteínas de señalización conocidas como citoquinas, que ayudan a las células inmunitarias a encontrar y combatir infecciones.

Incluso si los niveles de citocinas y células inmunitarias disminuyen dos o tres horas después de dejar de hacer ejercicio, comentó el doctor Nieman, tu sistema inmunitario se vuelve más receptivo y capaz de atrapar patógenos más rápido con el tiempo si haces ejercicio todos los días. “Tu sistema inmunológico está preparado y está en mejor forma para hacer frente a una carga viral en cualquier momento”, añadió.

En humanos sanos, la actividad física también se ha relacionado con una menor inflamación crónica. La inflamación generalizada puede ser extremadamente dañina, e incluso volver tus propias células inmunitarias contra tu cuerpo. Es un factor de riesgo conocido para el covid-19, dijo Nieman. Por lo tanto, tiene sentido el hecho de que reducir la inflamación podría mejorar las posibilidades de combatir la infección, explicó.

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La investigación también muestra que el ejercicio puede amplificar los beneficios de algunas vacunas. Las personas que hacían ejercicio justo después de recibir la vacuna contra el covid-19, por ejemplo, parecían producir más anticuerpos. Y en estudios de adultos mayores que se vacunaron de primeros durante la temporada de gripe, los que hicieron ejercicio tenían anticuerpos que duraron todo el invierno.

El ejercicio proporciona una serie de beneficios de salud más amplios que pueden ayudar a reducir la incidencia y la gravedad de la enfermedad, comentó el doctor Stuart Ray, especialista en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. 

Se sabe que incluir una caminata, un trote, una ida al gimnasio o el deporte que elijas para tu rutina ayuda a reducir la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas, que son factores de riesgo para la influenza grave y el covid-19. 

Hacer ejercicio puede ayudarte a tener un sueño más reparador, mejorar tu estado de ánimo y mejorar tu metabolismo de la insulina y tu salud cardiovascular, amplificando tus posibilidades contra la gripe y el covid-19. Es difícil saber, reconoce el doctor Ray, si los beneficios provienen de cambios directos en el sistema inmunitario o simplemente de una mejor salud en general.

Hacen falta más datos

El doctor Peter Chin-Hong, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco, estuvo de acuerdo en que se necesitaba más investigación antes de que los científicos pudieran identificar un mecanismo específico o un vínculo causal. Mientras tanto, dijo, es importante no confiar demasiado.

“Por ahora, no puede decir: ‘Iré al gimnasio para poder evitar contraer covid-19’”, señaló Chin-Hong. El problema de estudiar el efecto preciso de la actividad física sobre la inmunidad es que el ejercicio no es algo que los científicos puedan medir fácilmente en una escala lineal, aseveró Ray. “La gente hace ejercicio de muchas maneras diferentes”.

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Los participantes del estudio suelen autoinformar la cantidad y la intensidad de su ejercicio, lo que a menudo puede ser inexacto. Y solo esperar que el ejercicio sea beneficioso puede proporcionar un poderoso efecto placebo. Como resultado, puede ser difícil para los investigadores decir exactamente cuánto ejercicio o qué tipo es el ideal para la función inmunológica. También es muy posible que las personas que hacen ejercicio con regularidad compartan otros atributos que les ayuden a combatir las infecciones, como una dieta variada o un mejor acceso a la atención médica, apuntó Ray.

¿El ejercicio puede fortalecer el sistema inmunitario?
Foto: Charlie Mahoney para The New York Times

Más allá de eso, “existe un gran debate sobre si hacer demasiado ejercicio te hace más susceptible a infecciones y enfermedades”, dijo Richard Simpson, quien estudia fisiología e inmunología del ejercicio en la Universidad de Arizona.

Los corredores de maratón a menudo informan que se enferman después de las carreras, detalló Simpson, y algunos investigadores creen que demasiado ejercicio intenso podría sobreestimular inadvertidamente las citocinas y la inflamación en el cuerpo. Hacer ejercicio sin descanso también agota las reservas de glucógeno del cuerpo, lo que para algunas personas podría provocar un deterioro de la función inmunológica durante unas horas o días, dependiendo de su estado de salud inicial, dijo. Hacer ejercicio en grupos o asistir a campamentos de entrenamiento deportivo intenso podría exponer a los atletas a más patógenos. Otros expertos señalan que las personas que son físicamente activas podrían simplemente hacer un seguimiento más cercano de su salud.

Aun así, para el deportista promedio, la evidencia preliminar sugiere que puede haber un efecto protector contra las enfermedades graves, pero aquellos que tienen problemas para hacer suficiente ejercicio o que no pueden hacer nada, por algún motivo, no deben desesperarse, dijo el doctor Ray. “Lo que ayuda a una persona a mantenerse saludable en comparación con otra es una combinación compleja de factores”.

Traducido por José Silva

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