• Joshua de Freitas fue seleccionado en el premio principal por su crónica sobre la lucha de un científico venezolano para salvar una especie de líquen en el páramo merideño. Por su parte, Antonio Brito recibió la mención de Responsabilidad Social Empresarial por el testimonio sobre cómo sobrevivió al cáncer y sus conflictos internos

La lucha contra la adversidad puede ser uno de los grandes motores de los que pueden estar hechas las historias. Bajo esta premisa el portal de La Vida de Nos, en alianza con Banesco, reconoció el 29 de septiembre a los ganadores de la quinta edición del Premio Lo Mejor de Nos. Un concurso centrado en la narrativa de no ficción que van desde el relato testimonial, hasta crónicas con enfoque humano.

Este año se recibieron 63 postulaciones, las cuales fueron evaluadas por un jurado conformado por el crítico literario Carlos Sandoval, la escritora Carolina Lozada y el periodista José Baig. 

El ganador fue Joshua de Freitas, estudiante del noveno semestre de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Lo hizo con su trabajo “La resistencia de Vicente y sus Ramalinas”, que explora el trabajo de un biólogo por preservar una especie de líquen autóctono y en peligro de extinción.

Por su parte, Banesco le otorgó el premio en la mención Responsabilidad Social Empresarial al trabajo “Por subidas y bajadas”, de Antonio Brito. Allí, el estudiante de Psicología de la UCV hace un repaso personal por su lucha contra el cáncer y las secuelas físicas y emocionales que dejó una vez superado.

El jurado también reconoció como finalistas a Carenne Ludeña, por su historia “Deep Blue”; Lizandro Samuel, por “Y sigues viviendo”; y a Néstor Mendoza, por “Intermitencias”.

Una idea en el jardín

Dos historias de perseverancia y resiliencia ganaron el Premio Lo Mejor de Nos 2022
Joshua de Freitas. Foto: Cortesía La Vida de Nos

Joshua de Freitas tiene 24 años de edad, y desde niño siempre sintió interés tanto por la ciencia como por la música. En 2020 se convirtió en colaborador del portal La Vida de Nos, luego de formarse en su taller itinerante de narrativa en universidades. Posteriormente escribiría para Cinco8, El Bus TV y actualmente hace pasantías en Runrunes. “El haber recibido la noticia de que la historia ganó, sobre  todo con una temática tan poco explorada en Venezuela como lo es el periodismo científico, me resultó una sorpresa bastante grata”, declaró a El Diario.

El joven relató durante la premiación que el germen de su historia surgió un día mientras regaba su jardín. Vio una especie de champiñón amarillo que había crecido en una de las macetas, por lo que decidió investigar si podía ser perjudicial para sus plantas. Aunque al final era un hongo beneficioso (un Leucocoprinus birnbaumii), despertó un interés en él que lo llevó a indagar más sobre la diversidad 

“Vi que en Venezuela no hay micólogos que estudien la biodiversidad de los hongos y los líquenes. De allí me di a la tarea de reportero de seguir buscando los contactos de los pocos micólogos que quedan hasta que pude conseguir a Vicente, que es el personaje de esta historia”, explicó.

De los dos científicos que contactó, Vicente Marcano era el único que todavía estaba activo haciendo trabajo de campo. El investigador de la Universidad de Los Andes (ULA) descubrió en 2021 un tipo de líquen (simbiosis de un hongo y una alga) en el páramo merideño, al que bautizó como Ramalina victoriana. Sin embargo, el único bosque en el que se podía encontrar esta especie endémica fue talado pocos meses después, lo que la ponía bajo una fuerte amenaza de extinción. Marcano no se rindió, y con las muestras que había tomado previamente reprodujo en su laboratorio para reinsertarlas nuevamente en su hábitat.

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Más allá de lo singular de este panorama, es porque la naturaleza de los propios líquenes que son bastante resistentes en su nivel natural, excepto cuando les cortas los árboles, se parecía bastante a la resistencia que tenía ese biólogo para que no se extinguiera esa especie ni las otras 15 que tiene en su laboratorio”, aportó Freitas.

Universo inexplorado

Freitas señaló a El Diario que el periodismo científico siempre ha existido en Venezuela. Especialmente en temas referentes a la fuente de salud pública y medio ambiente. Sin embargo, en un contexto tan complejo como el venezolano, donde la crisis política, la hiperinflación y la emergencia humanitaria abarcan los titulares en todos los medios de comunicación nacionales. Por eso, reconoce que el periodismo científico pasa cada vez más desapercibido. 

Aun así, indicó que actualmente esta fuente ha servido para dar un enfoque diferente a la situación del país, al explorar temas como las consecuencias el ecocidio en el Arco Minero del Orinoco o la composición bioquímica y el pobre valor nutricional de la leche que se entregaba hace unos años en las bolsas Clap.

“Ese es el reto que tenemos los periodistas que queremos enfocarnos en esta vertiente científica. Es tocar lo puramente cuantitativo y metodológico, y las implicaciones de los descubrimientos. No siempre van a estar ligados con el contexto socioeconómico y político, pero debemos ligarlos por lo menos a nuestra sociedad. Y la mejor forma que he podido conseguir hasta ahora es relacionarlo con los derechos humanos”, razonó.

Nuevas formas de contar

Dos historias de perseverancia y resiliencia ganaron el Premio Lo Mejor de Nos 2022
Foto: Cortesía Banesco

Uno de los retos que tuvo que afrontar Freitas al escribir “La resistencia de Vicente y sus Ramalinas” fue encontrar fuentes para explicar los detalles más técnicos sobre el impacto del ser humano y el cambio climático en la destrucción de estos ecosistemas. Principalmente debido a la escasez de biólogos especializados en liquenología. ”Poco a poco estamos perdiendo la gente que puede hacer un registro sistemático y verídico del panorama medioambiental en Venezuela”, advirtió.

El otro reto fue convertir toda la terminología y datos científicos a un lenguaje que fuera amable con el lector casual. “Normalmente trato de reunir mayor cantidad de información posible y después hablo con los científicos para que expliquen de una forma más pedagógica su visión de estos fenómenos. Ya después queda de mi parte tratar de traducirlo de una forma que no use los tecnicismos normales que se usan allá”, acotó.

En una época donde la información se consume de forma rápida y concisa, Freitas prefiere rescatar el valor del periodismo narrativo. Señaló que fue el mejor formato que concibió para abordar el tema. Quizás con la frialdad y rigurosidad de otros géneros como la noticia, o incluso la entrevista, no habría captado la magnitud de lo que quería contar. Tampoco resultado atractivo para una generación de lectores cada vez más dispersa.

En carne propia

Dos historias de perseverancia y resiliencia ganaron el Premio Lo Mejor de Nos 2022
Antonio Brito. Foto: Cortesía La Vida de Nos

Antonio Brito tiene 23 años de edad y creció en Altagracia de Orituco, estado Guárico. Cuando tenía 16 años de edad le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que afecta a los glóbulos blancos en la sangre. Esto lo llevó a trasladarse a Caracas para comenzar sus ciclos de quimioterapia en el Servicio de Hematología del Hospital José Manuel de Los Ríos.

En su historia, hace un repaso por los problemas de salud que enfrentó durante esa época. Todos los cambios que sufrió su cuerpo, en un año tan crítico como 2016, cuando la escasez general de medicinas y alimentos que padecía el país complicaba su tratamiento. Posteriormente, con el apoyo de la Fundación Amigos del Niño con Cáncer, logró superar con éxito la enfermedad.

Si bien desde su creación el Premio Lo Mejor de Nos ha destacado por su literatura testimonial, este año el jurado buscó una historia que recogiera el corazón del portal, sobre la lucha contra la adversidad. En el caso de “Por subidas y bajadas”, Carolina Lozada resaltó que se trató de un texto sobre el dolor y la enfermedad, pero que no apelaba a la lástima o la ética.

En 2018, cumplió su sueño de estudiar Medicina en la UCV. Sin embargo, en esa etapa descubriría una secuela del cáncer de la que poco se habla: la depresión. Un vacío existencial que superó reconectándose con toda la esencia de lo que había vivido hasta ese momento. Descubrir que muchos sobrevivientes del cáncer suelen atraver por la misma situación lo impulsó a cambiar la carrera de Medicina por la de Psicología. A partir de allí tomó como misión el ayudar a otras personas que estén pasando por lo mismo.

“La escritura ha sido una gran herramienta para resignificar y revalorizar eso que viví”, apuntó durante la ceremonia.

Revivir las palabras

En entrevista a El Diario, Brito contó que una amiga le mostró las bases del concurso, llamándole la atención la oportunidad de poder contar su historia en primera persona. “Eso era algo en lo que ya tenía cierto camino recorrido gracias a un trabajo de autoconocimiento que venía haciendo desde hace cierto tiempo. Fue como recolectar fragmentos de mi historia que ya había anotado por allí o contado en una charla. Fue como armar un rompecabezas”, afirmó.

Describió como difícil el ejercicio de mirar hacia atrás para recapitular todos esos instantes dolorosos de su vida al escribir, aunque también lo reconoció como un ejercicio catártico. “Cuando llegas al punto en el que ya no duele, sino que más bien te enorgullece, te permites hacer un poco más con eso, y tomar el poder de tu historia para hacer cosas extraordinarias”, dijo. Precisamente rememorar todo el camino recorrido, ahora desde la calma de la retrospectiva, le hace sentir agradecido.

“He tenido catarsis en estos últimos años varias veces. Han sido muy necesarias para poder integrar todo lo que pasó, para poder aceptarlo. Y es eso, aceptar e integrar todo lo que viviste, por muy doloroso que haya sido, es lo más importante para poder continuar”, añadió.

Extender la ayuda

Dos historias de perseverancia y resiliencia ganaron el Premio Lo Mejor de Nos 2022
Foto: Cortesía Banesco

Actualmente Brito es becario en la Asociación Venezolano Americana de Amistad (AVAA). También mantiene una movida labor como activista y voluntario, siendo director de su propia fundación llamada Prosuperviviente. La creó en 2021 y se encarga de brindar apoyo psicológico para otras personas que han tenido problemas para sobrellevar la nueva vida que abrió ante ellos al superar el cáncer.

La idea le surgió años antes, al descubrir que si bien existían muchas organizaciones encargadas de apoyar a los pacientes durante la enfermedad, no había ninguna que lo hiciera para lo que venía después. “Fue revelador para mí que no habían iniciativas o proyectos que estuvieran haciendo algo para solucionar estas dificultades que tienen los sobrevivientes de cáncer para continuar con su vida después de la enfermedad”, acotó.

Resalta que tras año y medio operativos ya cuentan con más de 20 personas inscritas a la iniciativa, además de un equipo de voluntarios compuesto principalmente por jóvenes universitarios. Igualmente, a través de sus alianzas con otras organizaciones y hospitales, han llegado a más de 200 sobrevivientes. 

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