- La activista iraní tiene ocho años sin poder ver a sus hijos debido a que cumple una condena de 31 años en aislamiento solitario
La premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi comenzó el 6 de noviembre una huelga de hambre para protestar por la negación de cuidados médicos en prisión y el uso obligatorio del velo islámico en el país.
“Narges Mohammadi informó a su familia, a través de un mensaje, que se declaró en una huelga de hambre”, indicaron en la red social Instagram familiares de la activista, quien además sufre problemas de salud.
Mohammadi, encarcelada en la prisión de Evin de Teherán, comenzó la huelga de hambre para denunciar la política de la República Islámica de retrasar y desatender los cuidados médicos de los prisioneros enfermos.
Esa falta de cuidados médicos se traduce en la pérdida de salud y de vidas, de acuerdo con el comunicado difundido por la familia de Mohammadi.
La activista también quiere denunciar la política de muerte o velo obligatorio para las mujeres iraníes.

Cuidados médicos necesarios
La familia afirmó que Mohammadi necesita cuidados médicos urgentes en un centro especializado en el pulmón y el corazón, algo a lo que se niegan las autoridades del país persa.
“Rehúsan darle acceso a los cuidados médicos que necesita desde hace una semana”, denunciaron los familiares.
Las autoridades iraníes negaron transportar a Mohammadi a un hospital para someterse a una revisión del pulmón y el corazón porque se negó a usar un hiyab.
“Un fiscal ha dado órdenes para que no sea trasladada al hospital bajo ninguna circunstancia si no se cubre con un velo”, denunció entonces la familia de la activista.
La familia expresó su preocupación por la salud de Mohammadi y afirmó que hacen responsable a la República Islámica de lo que le ocurra a Narges.

Premio Nobel 2023
El Comité Nobel noruego concedió en octubre el galardón a Mohammadi por su lucha contra la opresión de las mujeres en Irán y su batalla para promover los derechos humanos y la libertad para todos.
El Nobel vinculó además el activismo de Mohammadi con las protestas desatadas tras la muerte bajo custodia policial de la joven Mahsa Amini, luego de ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico.
El gobierno iraní consideró la concesión del premio a la activista como un acto político y una “medida de presión” de Occidente.
Mohammadi cumple en estos momentos una pena de prisión de 10 años por la difusión de propaganda contra el Estado y lleva años entrando y saliendo de prisiones iraníes.
Su activismo le ha costado 13 detenciones, cinco condenas de 31 años de prisión en total y 154 latigazos.
Mohammdi no ve a sus hijos, que están en París, desde hace ocho años y ha pasado la mayor parte de su condena en confinamiento solitario.
Con información de EFE.