- Las manifestaciones prosiguieron por tercer día consecutivo y se intensificaron luego de que los manifestantes intentaran pasar a la calzada del Congreso. Foto: EFE
Casi una hora y media después de la aprobación del texto en general de la ley ómnibus en el Congreso argentino, se registraron el viernes 2 de febrero incidentes entre las fuerzas de seguridad y quienes se manifestaban contra las políticas de ajuste del presidente de ese país, Javier Milei.
Como ya ocurriera el miércoles y el jueves, los otros dos días en que la Cámara de Diputados debatió sobre la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, el intento de manifestantes de pasar a la calzada —límite establecido por el protocolo ‘antipiquetes’ del Ministerio de Seguridad— llevó a los agentes de las distintas fuerzas federales desplegadas a actuar con dureza.
Gas pimienta, balas de goma y camiones hidrantes volvieron a ser empleados contra los activistas, algunos de los cuales lanzaron botellas contra los efectivos motorizados.
En tanto, los manifestantes, muchos con la cara tapada con pañuelos, rompieron la vereda para usar proyectiles o tiraron palos y botellas a la Policía. También prendieron fuego a un contender de basura, lo que derivó en la presencia de bomberos, y un colchón en la calle.
La tensión es permanente este viernes porque las fuerzas de seguridad -Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval Argentina- no ceden en la defensa del espacio publico, con la presencia de un camión hidrante.
Una experiencia anterior
El recelo del Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich, para defender el Congreso y la libre circulación en las calles mientras se debatía el proyecto remite a la experiencia del expresidente Mauricio Macri (2015-2019) que sufrió fuertes disturbios en 2017, cuando Bullrich también estaba a cargo de esa cartera, mientras se debatía una ley previsional.
«Es difícil ver las imágenes del Congreso y no pensar en las 14 toneladas de piedra con las que nos atacaron en 2017», recordó Macri este viernes en sus redes sociales, y pidió no «volver a caer en la misma trampa, donde los violentos se imponen e impiden a la fuerza que se vote».
Durante los tres días de debate se repitió la tensión entre los manifestantes y los agentes de seguridad, que actuaron siguiendo las estrictas indicaciones del protocolo de seguridad implantado por el gobierno de Milei, deteniendo personas y cargando contra las personas movilizadas y empleando balas de goma, camiones hidrantes y gas pimienta para reprimirlos.
Pero el accionar policial en la Plaza del Congreso durante el debate de la ley ómnibus ha sido ampliamente criticado por la izquierda, por el peronismo y por organismos independientes como la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que pidió que se investigue la posible comisión de delitos por parte de las fuerzas de seguridad intervinientes.
Con información de EFE