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  • La directora de la Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela aseguró que quien necesita un trasplante encuentra más obstáculos que oportunidades en la actualidad | Foto referencial: Pixabay

El 1° de junio del año 2017 se suspendió oficialmente el Sistema de Procura de Órganos y Tejidos (SPOT) en Venezuela. Fue una triste noticia para quienes hacen vida en el sistema de salud público, que ya estaba en deterioro en aquel momento, debido a que limitaría el acceso de miles de pacientes a un trasplante de órganos. 

En ese año la situación de los hospitales también era precaria incluso para hacer trasplantes con donantes vivos, por lo que la cantidad de este tipo de cirugías disminuyó drásticamente. En la actualidad los trasplantes de donante vivo se hacen con más regularidad en el sistema público, especialmente después de que el Estado habilitó la Clínica Popular El Paraíso, en Caracas, como unidad de trasplante y la equipó con lo necesario para las intervenciones. 

Los trasplantes de donante vivo en las clínicas, por su parte, nunca se detuvieron. Sin embargo, esta es solo una alternativa para quienes tienen recursos económicos altos o un seguro capaz de costear ese tipo de operaciones. Actualmente, un trasplante en una clínica ronda entre 80 mil y 100 mil dólares, de acuerdo con la información recabada por la Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela (ONTV). 

Pese a los pequeños avances en el sistema público y las opciones privadas, un trasplante de órganos aún es inviable para quienes no tienen un donante vivo. 

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Miles de afectados 

Lucila Cárdenas de Velutini, directora de la ONTV, indicó que se estima que al menos 7.000 personas se encuentran en diálisis por fallas renales en Venezuela. Asimismo, señaló que entre 500 y 700 podrían ser niños, niñas y adolescentes. 

Un trasplante aún es inviable para quienes no tienen un donante vivo tras 7 años de la suspensión del SPOT
Máquinas de hemodiálisis dañadas | Foto: Cortesia

El trasplante de riñón se puede efectuar tanto con un donador fallecido como con uno vivo, debido a que el cuerpo humano requiere de al menos un riñón sano para funcionar de forma óptima. 

En vista de que la opción de un donante fallecido no es posible en el contexto venezolano actual, estos pacientes dependen de un donante vivo para acceder a un trasplante. 

Pero no basta con que el donador manifieste su intención de ayudar al paciente, porque para alcanzar ese trasplante se requieren una serie de requisitos. De acuerdo con la ley venezolana, el donante debe ser un familiar con hasta un quinto grado de consanguinidad. La única excepción a esta norma se hace con el esposo, esposa o cónyuge del paciente. 

El donante debe tener el mismo tipo de sangre que el paciente y tener un muy buen estado de salud. Si el donador tiene enfermedades como hipertensión o diabetes queda descartado. Asimismo, para verificar la condición del donante se debe someter a una serie de exámenes. 

Una vez pasados todos esos filtros, es necesaria la adquisición de medicamentos inmunosupresores que eviten el rechazo del órgano donado. Los médicos le solicitarán al paciente administrarse un grupo de estás medicinas antes y durante el trasplante. Si la cirugía es un éxito, la persona trasplantada deberá tomar otro tipo de medicamento inmunosupresor de por vida para que el sistema inmune no actúe contra el órgano nuevo. 

Se estima que, de esas más de 7 mil personas que se encuentran en diálisis en Venezuela, apenas 40 % de ellas estarían en condiciones médicas adecuadas para ser trasplantados”, indicó Cárdenas en una entrevista para El Diario. 

La directora de la ONTV explicó que este porcentaje representa a las personas con menor tiempo en diálisis, debido a que este tipo de terapia provoca un deterioro en el organismo. La diálisis es necesaria para sustituir la función renal con ayuda de una máquina que filtra y elimina las toxinas de la sangre.

“Esto deja por fuera también a esta población de pacientes renales que tienen 5, 7 o quizás 10 años en diálisis, porque su salud ha ido empeorando”, agregó. 

Unidad de Hemodiálisis Barquisimeto | Foto: Cortesía

Diálisis de baja calidad 

En Venezuela hay una sobrepoblación de personas en diálisis. Una de las causas es precisamente que la cantidad de trasplantes que se hacen anualmente han bajado. 

Esto significa que en el país hay mucha demanda de tratamiento de hemodiálisis y poca oferta de calidad. Los pacientes de distintas unidades de diálisis denuncian constantemente las pésimas condiciones en las que reciben sus terapias. 

Recientemente, varias personas con falla renal protestaron en el estado Lara por la avería de las máquinas de hemodiálisis en la Unidad de Diálisis Barquisimeto. 

Los pacientes renales hoy se encuentran en situación precaria ya que hay 10 máquinas de diálisis inoperativas y tenemos 27 máquinas con fallas”, señala la denuncia publicada el 22 de mayo. 

Estas averías hacen que se retrasen los horarios de las sesiones de diálisis. Las unidades trabajan por lo general con grupos que asisten lunes, miércoles, viernes o martes, jueves y sábado en dos turnos, uno en la mañana y otro en la tarde. 

Los estándares internacionales sugieren que para que una hemodiálisis sea efectiva debe durar alrededor de cuatro horas cada sesión. Para esto, las unidades deben tener un suministro constante de agua y energía eléctrica para que las máquinas permanezcan activas. 

Un trasplante aún es inviable para quienes no tienen un donante vivo tras 7 años de la suspensión del SPOT
Pacientes renales del estado Lara | Foto: cortesía

Situación de los trasplantes en Venezuela 

El 16 de marzo de 2022 se inauguró una unidad de trasplante renal en la Clínica Popular El Paraíso, en Caracas. Desde entonces la mayoría de los trasplantes de este tipo se han hecho en esa unidad. 

Desde el año pasado y este año también se han venido realizando varios trasplantes, pero de donantes vivos. No sabemos exactamente cuántos, porque el Estado no da cifras oficiales. Lo que sabemos es por pacientes que llegan a nosotros con la buena noticia de que van a trasplante”, explicó Cárdenas. 

Agregó que varias clínicas del país que tradicionalmente hacen trasplantes continúan con sus unidades operativas. Entre ellas mencionó la Clínica Santa Sofía y la Policlínica Metropolitana, ambas en la ciudad de Caracas. 

“Lamentablemente es una opción solo para quienes tienen un donante y recursos económicos. Nosotros creemos que el tener una segunda oportunidad de vida debería ser algo al alcance de todos y por eso mantenemos el llamado a las instituciones encargadas de la salud pública para que reactiven por completo el SPOT”, expresó la vocera de la ONTV. 

Destacó que, a pesar de la amplia población de pacientes con falla renal, también hay personas a la espera de trasplantes de otros órganos.

Foto referencial: Pixabay

Pocos inmunosupresores 

Cárdenas señaló que los medicamentos inmunosupresores deben ser entregados por las farmacias de alto costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), pero que actualmente esa entrega es irregular y la institución no cuenta con una variedad de fármacos suficientes. 

La mayoría de los pacientes toma tacrolimus y micofenolato, los que más se usan, pero hay un grupo de pacientes que tienen varios años trasplantados y necesitan otros medicamentos que no hay en el seguro social”, indicó.

La entrega de tacrolimus y micofenolato no es siempre igual. Los pacientes pasan periodos en los que reciben sus medicamentos con regularidad y a veces duran algunos meses sin poder retirarlos. Este problema se acentúa al salir de la ciudad de Caracas, debido a que en otros estados la distribución es más deficiente. 

“Es importante recalcar que una cosa va de la mano con la otra. Que tanto los trasplantes de vivo a vivo, como la reactivación del SPOT debe ir de la mano con la entrega oportuna de los medicamentos inmunosupresores que todas esas personas deben de tomar de por vida”, agregó.

Luego de 7 años de suspensión, la ONTV insiste en que la reactivación del SPOT debe ser de suma importancia para todos los sectores. “Es un problema de todos los venezolanos, no solo de quienes necesitan un trasplante en este momento, porque nadie sabe cuándo puede pasar por esa situación. Todos debemos alzar la voz para que se retome el programa y más personas puedan acceder a un trasplante”. 

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