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El mercado laboral ha cambiado. No solo debido a la pandemia de covid-19, que aceleró la transformación digital de las empresas, sino también por la imparable y veloz revolución digital que impacta por igual a negocios y personas. 

Muchos de nosotros hemos adoptado procesos digitales para gestionar nuestras tareas, disfrutando del éxito de realizar actividades de manera más eficiente y sencilla. Esta misma transformación ha ocurrido y sigue ocurriendo en las organizaciones con la incorporación de nuevas tecnologías, entendiendo que es solo el comienzo. Esto hace que los modelos de negocio más digitales y sostenibles requieren nuevos perfiles que respondan a las demandas emergentes. 

En este contexto, es esencial garantizar que la digitalización esté al servicio de las personas, especialmente de los jóvenes, y que sea un mecanismo para lograr una inserción laboral más efectiva. De alguna manera, la inteligencia artificial generativa ha revivido escenas del cómic de Hanna y Barbera, Los Supersónicos, donde las máquinas asumen innumerables tareas humanas. 

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De hecho, el Foro Económico Mundial estima que para 2025, unos 85 millones de puestos de trabajo podrían verse desplazados por el cambio en la división de tareas entre humanos y máquinas, pero lo más relevante es que podrían surgir 97 millones de nuevos roles que atenderán las necesidades digitales de los negocios. 

Estos datos nos permiten cambiar la perspectiva del mito inicial de que “se perderán empleos”. En realidad, los empleos se transformarán. Lo que es indudable es que el futuro demandará nuevas e innovadores skills

Un vistazo rápido a estos nuevos roles y habilidades, según el informe El Futuro de los Trabajos del Foro Económico Mundial, incluye analistas y científicos de datos, especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático, ingenieros en robótica, desarrolladores de software y aplicaciones, así como especialistas en transformación digital, entre otros. Si bien ya estos skills están en el mercado, la masificación será muy diferente a la actual. 

Consideremos a la futura generación de la fuerza laboral. De acuerdo con el Observatorio de Empleabilidad y Procesos Formativos de la Universidad Católica Andrés Bello, 76 % de los adultos entre 22 y 24 años de edad quiere estudiar y trabajar en Venezuela; y, la encuesta Encovi reveló que, 45% de los jóvenes venezolanos quiere estudiar una carrera universitaria, mientras que el 43 % prefiere trabajar para aprender con la práctica o realizar cursos cortos y adquirir conocimientos prácticos. 

Esto hallazgos marcan la ruta y los retos que presenta el mercado laboral en Venezuela, no solo desde el punto de vista de las demandas, sino también de los perfiles que encontraremos.

Estamos en medio de una reconfiguración de lo que necesitan las empresas y de lo que demandan los nuevos profesionales. El punto de convergencia hoy es la tecnología, y el gran reto para el sector privado, el público y la academia es trabajar para minimizar las brechas no solo de acceso, sino también de uso de la tecnología. 

El desarrollo de competencias digitales es fundamental para enriquecer y completar el perfil profesional de cada individuo. No se trata solo de quienes buscan su primer empleo, sino también de los que nos encontramos activos en el mercado laboral. Debemos embarcarnos en un continuo proceso de adopción de nuevas habilidades (en ingles reskilling y upskilling), adoptar tecnologías digitales y adaptarnos a esta nueva realidad. Al hacerlo, no solo garantizamos nuestra relevancia en el mercado laboral, sino que también nos posicionamos como protagonistas de un futuro más innovador y prometedor. 

La verdadera esencia de la transformación digital reside en verla como una oportunidad emocionante para reinventarnos, superar nuestras propias expectativas y alcanzar alturas nunca antes imaginadas. 

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