Los hitos que marcaron el cine y la literatura venezolana en 2025

Nuevos libros y películas aparecieron este año, muchos de ellos provenientes del exterior. Sin embargo, mantuvieron viva la llama de un país que persiste en su labor creativa
Jordan Flores
Jordan Flores - Redactor
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La cultura venezolana ha resistido durante años los embates de un país que continuamente hace girar las vistas hacia otros temas como la política o la economía. Los ciudadanos han encontrado un refugio para la desolación de las crisis en ese momento de desconexión que se puede conseguir en una sala de cine o de teatro, en un concierto, una exposición artística o en la intimidad de un buen libro.

Precisamente este año, El Diario se ha centrado en dos aspectos del diverso mundo cultural venezolano que, a pesar de haber mermado considerablemente producto de la situación económica y social del país, se han reinventado para mantenerse activos: el cine y la literatura. Dos formas distintas de contar historias, de ver a lo profundo del alma o a la realidad cruda a su alrededor, y que han encontrado un segundo aire en todos los creadores siguen escribiendo, actuando o dirigiendo desde la diáspora.

Así, el año 2025 trajo novedades en ambas artes, nuevos libros y películas, regresos bienvenidos y puertas cerradas. Un paseo en el que pueden faltar muchos títulos, representando justamente una vastedad de actividades que no se dan abasto en un solo resumen, y sobre todo, un subregistro de voces trabajando desde lo más independiente y con los recursos disponibles. 

Los Andes en la pantalla

Mariposa de papel
Mariposa de papel. Foto: cortesía

El cine venezolano ha pasado por una situación complicada en los últimos años, producto de la situación económica del país, el golpe que supuso la pandemia de covid-19 para la industria y la apatía de las propias audiencias, que prefieren decantarse por blockbusters extranjeros. A pesar de esto, durante 2025 se estrenaron en las salas de cine diferentes producciones como Caimanes de Galaxia, de Ignacio Márquez; No lo escuches, de Alexmir Dordelly; Las dos caras, de Jackson Gutiérrez; o Kueka, memoria ancestral, de María de los Ángeles Peña.

En entrevista para El Diario, el periodista cultural y director del portal El Miope, Humberto Sánchez Amaya, afirmó que en este año los documentales destacaron sobre la ficción con dos obras que, coincidentemente, tienen lugar en la región de los Andes. La primera que menciona es Mariposa de papel, dirigida por Rafael Medina Adalfio, la cual sigue en un viaje en blanco y negro la odisea de los “ferieros”, quienes hacen viajes de más de 30 horas en carretera para llevar vegetales frescos de Mérida a Caracas y otras grandes ciudades.

Páramos de Leyenda
Páramos de Leyenda. Foto: cortesía

“Es una indagación muy íntima en la vida de unos agricultores de verduras y hortalizas, su dinámica diaria y el trajín para traer eso a Caracas. Para esa idea, pareciera ser una historia sencilla, pero hay una cercanía sobre el amor por la profesión, el amor por la labor, por la faena, y cómo vencer los obstáculos”, comenta.

La segunda es Páramos de Leyendas, del veterano documentalista francovenezolano Atahualpa Lichy. El cineasta recorrió 28 pueblos de Mérida, Trujillo y Táchira para recoger los relatos ancestrales en voz de sus arrieros y campesinos, como un catálogo vivo de su cosmovisión, sus mitos y seres sobrenaturales. “Es una indagación en costumbres que nos parecen muy lejanas a los caraqueños, universos que están en los parajes más recónditos de los Andes, visto bajo la óptica de Lichy”, agrega.

Contar desde afuera

Zafari
Zafari. Foto: cortesía

Otro hito que destaca Sánchez Amaya es la llegada a Venezuela de la película Zafari, de Mariana Rondón. Aunque se estrenó en 2024 en el Festival de Cine de San Sebastián, llegó a las salas de cine del país en septiembre de 2025. La cinta de ciencia ficción es un ejemplar digno de un fenómeno actual en el cine venezolano: contar al país desde afuera. Rodada entre República Dominicana, México y Perú, posee una multiculturalidad que enriquece su historia no solo al ser una coproducción de siete países, sino al tener un elenco de diferentes nacionalidades, pero en el que prevalece el acento venezolano.

“Si bien no es una película venezolana y no tiene el certificado de obra nacional, nos habla de la nueva dinámica de los cineastas venezolanos en el extranjero, que pueden hacer películas muy cercanas a nuestra temática, muy cercana a nuestros dolores, a nuestras alegrías, nuestros entusiasmos y nuestros miedos, sin necesidad de calificar luego como películas venezolanas desde el punto de vista más legal”, acota Sánchez Amaya.

Venemos
Imagen promocional del poster de Venecos. Foto: cortesía

El presidente del Círculo de Críticos Cinematográficos de Caracas resalta también el caso de la película Venecos, dirigida por John E. Robertson, un director con nacionalidad colombiana, chilena y venezolana. Grabada en Chile, aborda la travesía de una familia de migrantes venezolanos, soportando desafíos como la xenofobia y la precariedad, desde una mirada cruda inspirada en el neorrealismo italiano.

“Nos muestra ese lado oscuro de nuestra identidad, además de ese lado oscuro que puede salir en momentos de adversidad, en este caso, en momentos de la diáspora. Yo resalto la película Venecos a pesar de las distintas críticas negativas que tuvo la película. Considero que es una obra que busca desentrañar esas sombras de la inmigración venezolana”, opina.

En picada

Cinepic abrió sus puertas en el Sambil La Candelaria: ¿cuáles son los precios?
Foto: X / @RayliLujan

Todavía no hay cifras formales del comportamiento de la taquilla venezolana durante 2025, pero Sánchez Amaya señala que desde hace años se encuentra “en caída libre”. De acuerdo con la Asociación de la Industria del Cine (Asoinci), durante todo el año 2024 las salas de cine recibieron 7,81 millones de espectadores, mientras que en el primer trimestre de 2025 fueron 1,27 millones, una disminución del 5 % respecto al mismo periodo del año anterior. 

Esto considerando que las salas se movieron principalmente con megaproducciones como Minecraft o Superman, pero el panorama luce más desalentador cuando se habla exclusivamente de películas venezolanas. Sánchez Amaya indica que la cinta nacional más taquillera del año fueUn viaje de película, de Carlos Daniel Alvarado, con más de 12 mil entradas vendidas. La periodista Luisa Melo Cardona sumó en su balance de agosto a No lo escuches, con 10.975 espectadores. 

“Si bien ha habido una cierta recuperación en años recientes, no se puede comparar a los 28 millones o 30 millones de espectadores en líneas generales, incluyendo todo tipo de cine, que había hace una década. Yo creo que es un llamado de atención no solamente de distribuidores y exhibidores, sino también a cineastas, de desentrañar al público actual, qué está buscando, qué le llama la atención”, asegura.

Pantalla en negro

Cine venezolano
Festival del Cine Venezolano. Foto: cortesía Crónica Uno

Otro factor que afectó al cine venezolano fue su choque con la realidad política del país. Apenas tres días antes de celebrar su edición número 21 en la isla de Margarita, el Festival del Cine Venezolano anunció su repentina cancelación. Un hecho que no solo impidió ver y reconocer el trabajo cinematográfico de este año en el país, sino que deja su futuro en un terreno incierto.

La organización no dio detalles sobre la causa, aunque coincidió con una demanda interpuesta por un bufete de abogados contra la presidenta del festival, Karina Gómez Franco, por “fraude, estafa e incitación al odio” ante instancias como el Minsterio Público, la Contraloría General de la República, el Ministerio de Cultura y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC). Ninguna de estas instituciones respondió públicamente a la denuncia, aunque diferentes personalidades del gremio recordaron que en el pasado ya habían ocurrido intentos por parte del gobierno para presionar al festival.

Hijos de la revolución
Hijos de la revolución. Foto: cortesía

De hecho, en un reportaje hecho por El Nacional, señala que otra razón por la que el festival fue cancelado fue al incluir en su lista de nominados al documental Una pauta peligrosa, de Juan Andrés Ravell, que habla sobre la investigación del portal Armando.info contra el empresario y actual ministro de Industrias y Producción Nacional, Alex Saab. 

“Las circunstancias en las que se da a mí me parecen típicas de una censura. Siempre tendemos a creer que la censura es una prohibición expresa, clara, pero no siempre es así. La censura también viene de formas muy sutiles”, declaró el cineasta Carlos Caridad Montero al respecto a El Nacional.

Montero también denunció que por esa misma censura el CNAC, dirigido desde agosto por el ministro de Cultura Ernesto Villegas, no le dio el permiso a su película Hijos de la Revolución para estrenarse en Venezuela. La historia sigue el romance de dos jóvenes nacidos el 4 de febrero de 1992 durante el golpe de Estado fallido de Hugo Chávez, y su desarrollo en clases sociales distintas, entrelazadas por los sucesos históricos de las décadas siguientes.

Literatura venezolana

Lucas García: “Pareciera que el fin del mundo no es una cosa que va a pasar, sino más bien algo que sucede constantemente”
Foto: cortesía Círculo Amarillo

La literatura también tuvo un año interesante en cuanto a la publicación de obras de autores venezolanos dentro y fuera del país. A pesar de que la situación económica no ha resultado favorable para las pocas editoriales que aún persisten en Venezuela, durante el año surgieron nuevos espacios para la narrativa con propuestas frescas.

Una de ellas fue Círculo Amarillo, una plataforma creada en 2024 por Lizandro Samuel y Blanca Hurtado Nederr, y la cual ya había lanzado a finales de ese año su sello editorial con los libros El triunfo de los coyotes, de Samuel; y El extraño caso del Elvis veneco, de Elio Casale. Este año continuó ampliando su oferta con dos nuevos libros: La jevita que no encajaba, de Becky Plaza; y ¡Fin del mundo, nena!, una reversión de Lucas Garcías París de su novela deAcabose, de 2013.

Ficción Breve anunció un taller para sumergirse en el género negro de la narrativa
Héctor Torres y Lennis Rojas, creadores de Ficción Breve. Foto: Rodrigo Torres Rojas

También marcó el regreso de Ficción Breve, uno de los archivos digitales más importantes de narrativa venezolana. Tras rediseñar su página web para su 25 aniversario a finales de 2024, este año lanzó una plataforma en la que se pueden adquirir libros en físico de la editorial Libros del Fuego. 

El portal también estrenó su propia línea editorial, que publicó dos obras este año: Los crímenes de la sal, novela de Norma Socorro con la que se inaugura su colección La próxima orilla, destinada a autores contemporáneos. El otro libro es De su propia vida, una compilación que recoge historias de 25 autores venezolanos, previamente publicadas en el portal La Vida de Nos, y que forma parte de su colección Ficción Breve, destinada a antologías y compilaciones de narrativa.

Libros de todas las formas

Victoria de Stefano: la perenne marcha del escritor
Victoria de Stefano. Foto: Vasco Szinetar

En entrevista para El Diario, Héctor Torres, escritor y codirector de Ficción Breve, dio un repaso por las recomendaciones de libros venezolanos más resaltantes de este año a su juicio. Destaca el trabajo de la editorial AB Ediciones, perteneciente a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), y que publicó Dime que me extrañas, la más reciente novela de Rubi Guerra; El suave coro de los repudiados, de Norberto José Olivar; y El dictador, de Ednodio Quintero.

De esta editorial alaba además la publicación de Un grano de polvo se levanta, novela póstuma de la escritora Victoria de Stefano, fallecida en 2023; y la reedición de Las horas claras, de Jacqueline Goldberg, originalmente publicada por la Sociedad Amigos de la Cultura Urbana en 2004. En el campo de la poesía, Goldberg también hizo un repaso a su niñez en Maracaibo con el libro Mata de nervios (OT Editores).

Eduardo Sánchez Rugeles: “Éxigo es una fachada para contar la historia contemporánea de Venezuela”
Éxigo. Foto: Estefanía Pomares

También menciona a Éxigo: el polvo en la garganta, novela de Eduardo Sánchez Rugeles que apunta a crear una saga transmedia. Agregó a otros autores consolidados como Gustavo Valle con El brillo de los niños (editorial Pre-Textos); Juan Carlos Chirinos, con El informe sobre Clara. Nochebosque (editorial La Huerta Grande); y Juan Carlos Méndez Guédez, con Cuando vuelva diciembre (La Pereza Ediciones). Apuntó a Un animal que se deja caer (Lumen), primera novela de Melanie Pérez Arias.

Igualmente, incluye a la novela Desterrados (Editorial Blanca Pantin), de Ana Teresa Torres, así como Haz ruido con mi ataúd (OT Editores), de Manuel Llorens, la cual considera “una mezcla maravillosa e interesantísima de ensayo, poesía y narrativa”. Finaliza con Cartas por si me pierdo (Editorial Eclepsidra), de Gladys Arellano Mayz, que recomienda por su “historia sólida y una prosa con garra, con brío”.

Narrativa corta

Natasha Rangel abraza la herencia de un legado salvaje en su nuevo libro
Foto: Nana Balzán

El 2025 también fue un buen año para la narrativa breve, con varios libros de cuentos que Torres considera importantes de seguir. Uno de ellos es Los escapistas (OT Editores), de Fedosy Santaella, el cual incluye su relato Taxidermia, que en su momento ganó el 68° Concurso de cuentos El Nacional (2012-2013).

Hizo énfasis en Un animal impronunciable (Trazos de aves), primera antología de terror de la escritora radicada en Estados Unidos Natasha Rangel. “Es una de las narradoras más conocidas de las más nuevas generaciones. Su prosa es muy buena, tengo tiempo siguiéndola y está haciendo una carrera interesante y que va a seguir dando de qué hablar en el tiempo”, comenta. 

Por su parte, señala también a Combustión y otros relatos (Eclepsidra), primer libro de cuentos de la periodista y traductora Cristina Raffalli, escrito entre París y Caracas. También está La mordedura tajante (Dospájaros Ediciones), que marca un salto del escritor e ilustrador Ricardo Cie de la literatura infantil a cuentos con temáticas más adultas.  

La escritora y física teórica Alexandra de Castro está en la lista Torres con su antología de ciencia ficciónIrreversible (Lector Cómplice). Justamente la editora de Léctor Cómplice, Lesbia Quintero, también figura con Escalofríos urbanos, que se mueve entre el thriller y la literatura negra.

Premios internacionales

Carmen Verde Arocha
Carmen Verde Arocha. Foto: cortesía

Más allá de los libros, el año 2025 fue un año de reconocimiento internacional para las letras venezolanas. La poeta y directora de la editorial Eclepsidra, Carmen Verde Arocha, ganó el 28 de octubre el Premio Antonio Bouza, otorgado por el Ayuntamiento de Burgos, en España, por su libro Mares y halagos. El jurado consideró su poemario como “discursivo y arriesgado”, con un vanguardismo cargado de matices.

Un mes después, el 17 de noviembre, el libro Lo animal si poema de la poeta y artista plástica Verónica Jaffé también brilló al ganar el XXV Premio Casa de América de Poesía Americana. Se convierte así en la segunda venezolana en recibir este galardón desde Yolanda Pantin en 2017. “El libro ofrece un oportuno entramado de citas que viene a ser como un juego de espejos, mediante el cual los poemas establecen una intensa conversación con algunos grandes autores contemporáneos”, reseñó el jurado.

Verónica Jaffé
Verónica Jaffé. Foto: cortesía Casa de las Américas

Por otro lado, Patricia Schaefer Röder obtuvo un doble reconocimiento en los Premios Internacionales del Libro Latino celebrados el 25 de octubre en California, Estados Unidos. Ganó la Medalla de Plata del Premio Rudolfo Anaya al Mejor Libro de Ficción con Temática Latina en Español por su novela Marina con almendrones; además de la Medalla de Oro al Mejor Poemario por Varios Autores por su participación en la antología Crisol de almas: voces del mundo contra el racismo, la xenofobia y la aporofobia

En Italia, la traductora Mariela Cordero García fue reconocida en el Premio Internacional M’illumino d’immenso 2025, especializado en traducciones de poesía, en la categoría de traducción del italiano al español. 

En cuanto a premios nacionales, el histórico Concurso de Cuentos de El Nacional regresó después de nueve años, con la merideña Federica Consalvi como la ganadora de su 72° edición por su cuento Sangre. Erick Lezama fue el ganador de la segunda edición del Concurso de Crónicas de El Diario por su historiaUn salvavidas en el asfalto. En el 10° Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas se alzó el poema Guasina, de Ezequiel Isaza Bencomo, de 20 años de edad y residente en Mérida. Finalmente, Elohina Guevara Lorenzo ganó el XIX Premio de Cuento Julio Garmendia para Jóvenes Autores porBanquete en el pantanal.

Jordan Flores
Jordan Flores - Redactor
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