La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) estima alcanzar una facturación global de 10,5 millardos de dólares en ingresos durante el desarrollo de la Copa Mundial de Fútbol 2026.
El balance financiero de la FIFA fue analizado, el 11 de junio, por el publicista especializado en marketing deportivo Roberto Golding en el programa A Tiempo de Unión Radio.
“Estamos hablando de 10,5 millardos de dólares, es lo que tiene estimado FIFA para este Mundial, como ingreso, como facturación, y esto viene dado por un tema de taquilla, de todo lo que es la venta de boletos, por un tema de derechos televisivos y todo lo que lo rodea”, especificó Golding.
El experto resaltó que el torneo ejerce un impacto macroeconómico inmediato capaz de modificar los indicadores del producto interno bruto (PIB) de las 16 ciudades sedes y de los tres países participantes (EE UU, Canadá y México) a lo largo de sus cinco semanas de competencia.
Asimismo, atribuyó las cifras de ganancia al volumen de capital movilizado por la ampliación del formato de la competición a un régimen de tres países anfitriones y un mayor número de selecciones nacionales clasificadas, ya que genera flujos económicos indirectos que superan las métricas previas de la organización deportiva.
Los componentes de la recaudación de la FIFA
De acuerdo con Golding, el esquema de financiamiento de la FIFA mantiene una estructura de ingresos concentrada en dos renglones comerciales históricos, los cuales han experimentado una revalorización debido a la expansión de los canales de difusión multimedios y las plataformas electrónicas de pago.
La venta de boletería para los encuentros y la distribución de licencias de transmisión audiovisual conforman las bases del presupuesto proyectado para este ciclo organizativo.
Además, resaltó que la evolución en los hábitos de consumo de los espectadores transformó la cobertura del torneo en el evento más mediatizado de la historia, un fenómeno que trasciende los formatos tradicionales de la radiodifusión y la televisión abierta.
Por otra parte, Golding añadió que las agencias de mercadeo registran una migración significativa del debate hacia el ecosistema de las denominadas segundas pantallas, un comportamiento interactivo donde los aficionados sintonizan los partidos en receptores fijos mientras desarrollan conversaciones paralelas y consumos de contenido complementario en aplicaciones digitales como TikTok, Instagram y YouTube.
Impacto del comportamiento de los aficionados
Para el publicista, el auge del Mundial genera una ola de ofertas comerciales parecidas en los establecimientos de consumo, lo que obliga a los comerciantes locales a diseñar estrategias operativas para lograr un factor diferenciador en el mercado.
Por esta razón, destacó que el éxito de los pequeños y medianos establecimientos depende de la reconfiguración de la oferta gastronómica, la comercialización de artículos conmemorativos oficiales, la calidad de la atención al usuario y el establecimiento de alianzas estratégicas con marcas locales para configurar puntos de encuentro que maximicen la experiencia social de los clientes.
Asimismo, Golding puntualizó que las estadísticas de asistencia de público a los estadios universitarios del estado de Alabama demostraron que la movilización de aficionados superó la densidad demográfica de las localidades que albergaron los encuentros amistosos de las selecciones americanas y asiáticas.
“Particularmente, la selección de Argentina en los juegos previos realizados contra Honduras en los últimos 10 días, en un estadio de Alabama, logró meter 80.000 personas, y el segundo juego, creo que fue contra Irán, metieron 76.000. En esa ciudad puntual de Alabama no llegan a 90.000 habitantes, es decir, hubo más personas en el juego que habitantes en el pueblo donde jugaron”, relató el analista para ejemplificar el alcance del flujo turístico asociado al Mundial.