Keir Starmer anunció el 22 de junio su renuncia como líder del Partido Laborista y primer ministro británico tras reconocer que había perdido la confianza de su grupo parlamentario para seguir gobernando.
En una declaración ante la residencia oficial de Downing Street, el jefe del gobierno dijo que ya había comunicado su decisión al rey Carlos III, jefe del Estado británico, y que hará todo lo posible para conseguir una transición ordenada al frente del Ejecutivo.
“Cada decisión que he tomado ha sido anteponiendo el país que quiero. Por eso, renunciaré como líder del Partido Laborista”, dijo Starmer ante las cámaras de televisión y rodeado de sus ministros y el personal que trabaja en Downing Street.
Starmer, quien llegó al poder con mayoría absoluta en julio de 2024, dijo que ha pedido al Comité Nacional Ejecutivo del Partido Laborista que establezca un calendario para la presentación de candidaturas a la sucesión, proceso que quedará completado antes del receso parlamentario a finales del próximo mes.
De esta manera, el primer ministro británico espera que el nuevo líder del Partido Laborista asuma el poder en septiembre, antes de que se reanuden las sesiones del Parlamento británico, o incluso con antelación si solo hay un candidato.
Como es habitual en estos casos para evitar un vacío de poder, Starmer permanecerá en el cargo hasta la elección del nuevo líder, y aseguró que dará todo su apoyo a su sucesor.
Desde la dimisión de David Cameron tras el referéndum del Brexit en 2016, el país ha tenido como primeros ministros a Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y el propio líder laborista. El sucesor de Starmer se convertirá en el séptimo jefe de Gobierno británico en apenas una década, una situación inusual para una de las democracias parlamentarias más estables de Europa.
Crisis en Reino Unido
Starmer comunicó su dimisión después de que recibiera presiones de sus ministros y diputados a raíz del revés electoral sufrido por los laboristas en las elecciones locales inglesas y regionales en Escocia y Gales el 7 de mayo.
En su declaración junto a su esposa, Victoria, el líder laborista dijo que hace dos años el laborismo volvió al poder después de 14 años en la oposición, con lo que inició un nuevo capítulo en la historia del país”.
“Me dijeron una y otra vez que mi partido estaba acabado, que estábamos condenados a la historia, que una mayoría en las elecciones generales, y mucho menos una aplastante, era imposible. Pero les demostramos que estaban equivocados, porque transformamos nuestro partido, erradicando el veneno del antisemitismo, restaurando la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional, y convirtiéndonos de nuevo en un partido”, afirmó.
Reconoció no obstante que la pregunta que su partido le hacía ahora era si él podía dirigir la formación hasta las próximas elecciones generales, previstas para 2029, y había escuchado la respuesta, concluyendo que debía dejar el liderazgo.
Starmer se vio forzado a dejar el poder tras la reciente victoria de su rival político, el exalcalde de Mánchester Andy Burnham, que fue elegido diputado al ganar el 18 de junio el escaño de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra.
¿Qué pasará ahora?
Tras la dimisión de Starmer se abre un proceso para elegir a su sucesor al frente del Partido Laborista y del gobierno, que podría resolverse en cuestión de días o prolongarse hasta septiembre en función de si hay o no una contienda interna.
Estas son las claves del proceso:
El calendario
El Comité Ejecutivo Nacional (NEC), órgano de gobierno del Partido Laborista, será el encargado de fijar el calendario de la sucesión. Starmer ha indicado que espera que el periodo de presentación de candidaturas se abra el próximo 9 de julio y concluya antes del receso parlamentario estival, previsto para el 16 de julio.
Si solo hay un aspirante, el relevo podría resolverse entonces. En caso de concurrir varios candidatos, la elección se prolongaría y se espera que quede cerrada antes de la reanudación de las sesiones parlamentarias en septiembre, a tiempo para el congreso anual del partido a finales de ese mes.
Presentación de candidaturas
Los aspirantes deben contar con el apoyo del 20 % del grupo parlamentario laborista, actualmente 81 diputados. Además, necesitan el respaldo de al menos el 5 % de las agrupaciones locales del partido o de tres organizaciones afiliadas, entre ellas al menos dos sindicatos, que representen en conjunto el 5 % de la afiliación vinculada a la formación.
Votación
Una vez validadas las candidaturas por el NEC, los militantes del Partido Laborista votan mediante un sistema en el que ordenan a los aspirantes según sus preferencias. Si ningún candidato supera el 50 % en la primera ronda, se elimina al menos votado y se redistribuyen los apoyos hasta que uno alcance la mayoría absoluta.
Una ‘coronación’
Si solo un aspirante reúne los apoyos necesarios o no hay rivales, no sería necesaria una votación entre la militancia. En ese caso, el nuevo líder y primer ministro podría ser designado ya en julio sin proceso de elección interno, en lo que los medios británicos describen como una ‘coronación’.
Relevo en Downing Street
El ganador del proceso se convertirá automáticamente en primer ministro, sin necesidad de elecciones generales, ya que el Partido Laborista mantiene la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes que obtuvo en los comicios de 2024. El rey Carlos III le invitará a formar Gobierno tras su elección como líder de la formación.
Posibles aspirantes a primer ministro británico
El exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, confirmó el 22 de junio que se presentará para suceder a Starmer como líder del Partido Laborista y como primer ministro del Reino Unido.
De camino en tren hacia Londres, donde asumirá su escaño como diputado, Burnham dijo que la dimisión de Starmer, que perdió la confianza de su formación, marca el inicio de una transición y es importante que este proceso se lleve a cabo de forma ordenada y responsable.
Burnham ya ha asegurado que cuenta con los avales necesarios, mientras que el exministro Wes Streeting, que se perfilaba como posible aspirante, anunció que apoya al exalcalde de Mánchester.
«Keir ha prestado un enorme servicio a nuestro país y quiero agradecerle su liderazgo y dedicación durante un periodo tan difícil», declaró Burnham, que ya sirvió como ministro en anteriores Administraciones laboristas.
Asimismo, el exministro de Fuerzas Armadas Al Carns ha expresado su disposición a dar un paso al frente, sin que se sepa tampoco si reúne los avales necesarios.
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