Negociación tutelada por EE UU despierta expectativas y reclamos de una transición en Venezuela

Ante el inicio de la mesa de trabajo entre los parlamentos de 2015 y 2025, El Diario consultó al politólogo Enderson Sequera y al periodista Pedro Pablo Peñaloza sobre las oportunidades que ofrece el proceso, a pesar de no contar con una representación de las bases chavistas y opositoras
Jordan Flores
Jordan Flores - Redactor
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Un nuevo proceso de negociación entre el chavismo y la oposición inicia este 1° de agosto, ahora con Estados Unidos no solo como su auspiciante, sino como el país que llevará la batuta de las conversaciones para avanzar hacia una potencial reinstitucionalización en Venezuela. Por un lado, estará la comisión delegada de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015, encabezada por Dinorah Figuera. Por el otro, una representación de la actual AN presidida por Jorge Rodríguez.

Aunque ambos parlamentos habían anunciado hace semanas el inicio de esta negociación, la fecha llega en medio de un fuerte hermetismo por parte de sus actores. Si bien algunos nombres de posibles participantes se han filtrado en redes sociales, principalmente de la delegación opositora, hasta el momento no ha habido ninguna confirmación oficial. Por su parte, la comisión del oficialismo es un absoluto misterio. Tampoco se adelantaron detalles sobre cómo se desarrollarán estas reuniones.

Cada uno de los involucrados tiene su propia versión sobre el objetivo de la mesa de diálogo que se instalará este sábado. Para la AN electa en 2025, se trata de una hoja de trabajo conjunta para el “fortalecimiento de la democracia” y promover la “unidad nacional”. La AN 2015, en cambio, afirma que se buscará avanzar en una agenda para la “recuperación” de instituciones clave como el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), así como lograr acuerdos de garantías para unas eventuales elecciones.

La visión de la delegación opositora es compartida por el Departamento de Estado estadounidense, principal promotor de la iniciativa como parte final de su plan de tres fases para Venezuela, bajo los principios de estabilización, recuperación económica y transición. En un comunicado, saludó la negociación como “un importante paso adelante en el proceso de reconciliación política”, y que permitirá “fortalecer las instituciones democráticas, mejorar el sistema electoral y restablecer las garantías de participación política”.

De vuelta a la acción

Dinorah Figuera se reunió con Jorge Rodríguez tras su regreso a Venezuela
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (i), habla con la exdiputada Dinorah Figuera durante una reunión en Caracas (Venezuela) | Foto: EFE/ Ronald Peña R / Archivo

Venezuela ha tenido un largo historial de procesos de diálogo que rara vez cumplieron con su objetivo. En muchas ocasiones por la imposibilidad de las partes de llegar a un acuerdo; en otras, por abandonos unilaterales, el desgaste en debates alejados de su propósito original, o simplemente por el incumplimiento de lo pactado.

Un ejemplo reciente fue el Acuerdo de Barbados de 2023, donde el entonces gobierno de Nicolás Maduro se había comprometido a permitir la participación de la oposición con plenas garantías para las elecciones presidenciales del 2024. Algo que luego se rompió con la inhabilitación política de María Corina Machado, el bloqueo a la postulación de Corina Yoris y la persecución al comando de campaña de Edmundo González.

Por ese motivo, el periodista Pedro Pablo Peñaloza señala en entrevista para El Diario que estos precedentes obligan a tener prudencia frente a este nuevo proceso. Aun así, destaca que el contexto del país tras los hechos del 3 de enero de 2026, y el tutelaje de Estados Unidos sobre la política venezolana hacen que el panorama ahora sea completamente diferente al de los diálogos anteriores.

“Obviamente eso hace que haya una expectativa de que sea posible avanzar en algunos acuerdos que hasta hace muy poco eran imposibles de esperar. Por ejemplo, en temas como la designación de un Consejo Nacional Electoral que sea confiable para todos los actores”, dice

Esta opinión es compartida por el consultor en Estrategia y Comunicación Política Enderson Sequera. Calificó como “una oportunidad histórica” para comenzar la reinstitucionalización del Estado venezolano tras años de crisis política y ruptura del hilo constitucional, además de avanzar hacia unas elecciones transparentes y competitivas.

“En las negociaciones anteriores, con honrosas excepciones, el chavismo ganó tiempo, enfrió la calle y sumó legitimidad internacional. Por eso el venezolano le tiene pavor a la idea de la negociación. Sin embargo, esta iniciativa es diferente. ¿Qué la hace diferente? Que Estados Unidos, el país que se llevó a Maduro el 3 de enero, que tiene soldados en La Guaira y que está gobernando de facto Venezuela, es el garante de este proceso. Estados Unidos no va a invertir su capital político en esta negociación si no estuviera seguro de que va a obtener alguna ganancia a cambio”, señala en entrevista para El Diario.

Cuestión de confianza

Negociación tutelada por EE UU despierta expectativas y reclamos de una transición en Venezuela
Figuera con el subsecretario de Estado Michael Kozak. Foto: Embajada de EE UU en Venezuela.

El anuncio de la mesa de trabajo entre los parlamentos de 2015 y 2025 tomó a muchos sectores políticos por sorpresa cuando se hizo el 14 de julio. Sobre todo porque apenas unos días antes, Jorge Rodríguez había desechado la idea de discutir la renovación del CNE y TSJ en el corto plazo, declarando que era un “irrespeto” hablar sobre calendarios electores en medio del luto nacional por los terremotos del 24 de junio.

Sin embargo, este plan ya venía cocinándose en Washington desde hace meses. El 22 de abril, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, recibió en su oficina a Dinorah Figuera, donde hablaron de “vías hacia una transición democrática estable, ordenada y consolidada”. Tiempo después, la diputada regresó a Venezuela el 18 de junio, tras ocho años de exilio, donde sostuvo una reunión con Rodríguez en el Palacio Federal Legislativo, acordando la creación de la comisión mixta entre ambas legislaturas.

La idea ha sido fuertemente cuestionada dentro de los sectores más ortodoxos del chavismo, sobre todo aquellos que en los últimos meses han mostrado diferencias con el gobierno encargado de Delcy Rodríguez. Uno de ellos ha sido el exgobernador de Zulia Francisco Arias Cárdenas, quien denunció que no se tomó en cuenta a las bases del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en esa decisión.

#TeExplicamosElDía | Jueves 18 de junio
Foto: Carlos Bolívar / El Diario

Precisamente uno de los principales retos de este proceso será superar la desconfianza de una ciudadanía que se ha vuelto escéptica ante este tipo de anuncios. Sobre todo, tras confirmarse que la líder opositora María Corina Machado tampoco tenía conocimiento de esta negociación ni formará parte de ella. Al igual que en el caso de Arias Cárdenas, esto ha sido tomado por algunos grupos dentro de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y el partido Vente Venezuela como un desconocimiento a la voluntad del sector mayoritario de la oposición representado por la premio Nobel de la Paz.

“El venezolano siente que, ya sea por complicidad, falta de estrategia o ingenuidad, cada vez que la oposición se ha sentado con el chavismo a un proceso de negociación, el chavismo ha ganado tiempo”, comenta Sequera.

No obstante, Peñaloza acota que buena parte de la legitimidad de este proceso viene del apoyo que ha recibido por parte de Estados Unidos, lo que ha contribuido a generar expectativas positivas, sobre todo del lado opositor. Pero su recepción dependerá justamente de los resultados que presenten en los próximos meses y cómo se ajusten a los deseos de la gente de lograr una salida pacífica y ordenada del chavismo.

“Si se avanza de manera importante hacia una transición democrática, seguramente la gente lo va a recibir con beneplácito. De lo contrario, seguramente veremos cuestionamientos, críticas, pero creo que está todo muy condicionado al resultado del proceso”, agrega.

Fuera de la mesa

En imágenes: miles de venezolanos se reunieron con María Corina Machado en Madrid
María Corina Machado, la líder opositora venezolana, durante un encuentro con la comunidad de su país en España, este sábado en la Puerta del Sol, en Madrid. EFE/ Javier Lizón

La ausencia de Machado de la mesa de negociación fue un tema ampliamente comentado desde el regreso de Figuera a la palestra política en junio. El 23 de julio, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que la líder opositora era “un elemento importante” para la reconciliación en Venezuela, por lo que el sector que representa debía ser parte del proceso. Esto fue secundado por la presidenta de la AN 2015, quien en varias ocasiones ha reconocido el liderazgo de Machado dentro de la oposición.

A pesar de esto, el 26 de julio, Machado y Edmundo González publicaron un comunicado conjunto en el que confirmaron que no participarán en el mecanismo de diálogo, pero tampoco serán un obstáculo para su desarrollo. En cambio, supervisarán desde afuera que cumpla con las exigencias de liberación de presos políticos, renovación del CNE y un cronograma electoral con garantías.

Sequera considera que la razón por la que Estados Unidos decidió excluir a Machado obedece a un intento de investir a la negociación de un velo de legitimidad con la AN 2015 como la única institución venezolana legítima reconocida por Washington. Esto frente al Parlamento 2025, que ostenta actualmente el control del Poder Legislativo dentro del país. Igualmente, sería una forma de obtener la confianza del chavismo con un interlocutor percibido como “más moderado” que la dirigente de Vente Venezuela.

María Corina Machado califica de "excelente" su reunión con Marco Rubio
María Corina Machado en la Casa Blanca junto a Marco Rubio. Foto: EFE/ Freddie Everett/ Departamento de Estado EEUU

“Estados Unidos de esa manera puede tener un mayor control sobre el proceso, incluso sobre la delegación opositora, que claramente llega allí con un guión preestablecido”, aporta Peñaloza al respecto.

El periodista considera que el comunicado de Machado fue “prudente”, y que hace lo esperado al no abrazar por completo un proceso del cual no forma parte, pero sin atreverse a desconocerlo al estar impulsado por Estados Unidos.

“Si la negociación sale bien, María Corina Machado será la próxima presidenta de Venezuela. Si sale mal, habrá probado su punto cuando dice que en la mesa de negociación deben sentarse líderes que estén reconocidos por los venezolanos, que tengan legitimidad para que esta mesa pueda tener éxito”, asegura Sequera sobre ese punto.

Entierro en Panamá

Manifiesto de Panamá, los puntos claves de la hoja de ruta de la oposición para lograr la libertad de Venezuela
Encuentro entre líderes de la Plataforma Unitaria y María Corina Machado en Panamá. EFE/ Aris Mariota

Antes de la reunión entre Dinorah y Figuera, Machado ya había tratado de impulsar su propio proceso de negociación con el chavismo sin éxito. Para ello, convocó a los líderes de todos los partidos de la Plataforma Unitaria en la Ciudad de Panamá, donde el 28 de mayo emitieron un manifiesto con los puntos acordados para ese diálogo que, en teoría, tendría frente a frente a Machado (actualmente fuera del país) y a la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

El denominado “Manifiesto de Panamá” tenía como principales objetivos conseguir el levantamiento de las inhabilitaciones políticas y la devolución de las tarjetas electorales de los partidos intervenidos judicialmente a sus directivas legítimas, así como el nombramiento de un CNE imparcial y con credibilidad. Casi todos estos puntos también aparecen en la agenda que Figuera ha declarado públicamente que llevará su delegación.

Por este motivo, Sequera considera que el objetivo final de esta negociación sigue siendo compatible con lo planteado por Machado. “En la historia, las transiciones se hacen como se puede, con lo que se tiene a la mano y no necesariamente como se quiere o como se desea. El Manifiesto de Panamá planteaba una situación ideal: una negociación entre el régimen y la líder de la oposición venezolana. ¿Qué ha cambiado en este momento? Que hay una negociación entre el régimen y la oposición, pero con otros representantes”, afirma el politólogo.

Manifiesto de Panamá, los puntos claves de la hoja de ruta de la oposición para lograr la libertad de Venezuela
Foto: EFE/ Aris Mariota

Aunque Figuera ha asegurado en entrevistas que llega a la mesa de trabajo sin militancia partidista, como diputada forma parte del partido Primero Justicia (PJ), el cual integra la Plataforma Unitaria y participó en las reuniones en Panamá. Lo mismo pasa con los otros diputados que extraoficialmente se sabe que integrarán la delegación de la AN 2015 y también son militantes de la tolda aurinegra, como Ramón López, Juan Miguel Matheus, Elimar Díaz, Julio César Moreno y Jorge Millán.

Otro partido que también parece estará en la delegación será Voluntad Popular (VP), con Marco Aurelio Quiñones, Sergio Vergara, Desiré Barboza y Macario González. Igualmente, esta organización ha sido una de las firmes en su respaldo a Machado, aunque Peñaloza precisa que esto no significa que haya una sintonía con el Manifiesto de Panamá. Por el contrario, señala que se trata de dos iniciativas completamente distintas, y que eso ha provocado discrepancias dentro de la coalición opositora.

“Hay dos partidos de la Plataforma en la negociación, pero solamente dos de una alianza que tiene ocho partidos. Por eso la Plataforma Unitaria no ha asumido una posición, digamos, un comunicado conjunto de todas sus fuerzas, sino que cada uno por su cuenta ha expresado su postura. La posición de Voluntad Popular y de Primero Justicia es una, otra la expresada por el secretario general de Acción Democrática (AD) y así con los demás”, dice.

De ahí que, mientras figuras como Leopoldo López y Freddy Superlano de VP, o Julio Borges de PJ han apoyado abiertamente el proceso de negociación, otros como Henry Ramos Allup (AD) y Andrés Velásquez (La Causa R) han mostrado fuertes cuestionamientos por la falta de una representación más amplia.

Alianzas insospechadas

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Capriles y Machado durante un acto de respaldoa a las primarias opositoras del año 2023. EFE/ Miguel Gutiérrez

La negociación de este 1° de agosto cambió por completo el tablero político que hasta ese entonces parecía claramente delimitado en piezas blancas y negras, abriendo la ventana a potenciales alianzas que antes sonaban imposibles. Esto quedó evidenciado con el acercamiento de algunos actores de la fracción opositora de la AN 2025, conformada por los partidos Un Nuevo Tiempo (UNT) y Unión y Cambio (Unica) a la Plataforma Unitaria y María Corina Machado, después de años de diferencias y roces.

Henrique Capriles, quien fue expulsado en 2025 de PJ y formó Unica con otros disidentes para participar en las elecciones legislativas de ese año, se ha mostrado abiertamente a favor en redes sociales del regreso de Machado al país, así como de su integración a la mesa de negociación. Por su parte, el líder de UNT, Manuel Rosales, propuso reestructurar a la oposición bajo una “nueva Unidad” que incluya a todas las fuerzas políticas, luego de que su partido también fuera expulsado de la Plataforma Unitaria por las mismas razones que Capriles.

Manuel Rosales: "Nosotros vamos a apoyar el candidato, o la candidata, que escoja la oposición"
Rosales junto a Edmundo González, María Corina Machado y Juan Pablo Guanipa durante un acto de campaña en Maracaibo en 2024. Foto: cortesía

Todo el mundo busca su reacomodo en el tablero, un tablero inestable, que cambió de manera dramática luego del 3 de enero. Era una cosa la posición de Rosales, Capriles, esa corriente digamos antes del 3 de enero, con las perspectivas que había en ese momento, y otra muy distinta después. Yo creo que aquí, al margen de las posiciones o los argumentos públicos que ellos han expresado, hay un tema de nuevo es buscar tu ubicación en el tablero, creo que ellos quedan descolocados”, afirma Peñaloza.

Así, la intención de la UNT y Unica de participar en instancias como la AN 2025 bajo la lógica de buscar reformas democráticas desde los espacios conquistados electoralmente, queda relegada al tener una bancada de apenas 12 diputados sin peso sobre el Parlamento de mayoría oficialista, y ahora además marginados de la agenda política por una instancia como la AN 2015, que hasta hace poco daban por sepultada. “Yo creo que ellos quedan descolocados en ese sentido”, añade el periodista.

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Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez

Igualmente, explica que tanto Capriles como Rosales buscan con este acercamiento prepararse de cara a unas eventuales elecciones, donde podrían tejerse alianzas como ocurrió en 2024 con la candidatura de Edmundo González. De hecho, Rosales ha dicho reiteradas veces que UNT apoyará al abanderado unitario de la oposición, sin importar quien sea, mientras que Capriles ha sido más directo: “Si ella (Machado) es la candidata, vamos a votar por ella”.

“Ellos no han constituido una alternativa distinta, y si mañana hay una elección, en el supuesto de que sea una presidencial , ¿a quién van a apoyar? A María Corina con sus diferencias, porque no tienen de otra, porque ellos están dentro del mundo opositor y vienen de esos partidos, y vienen de esa Plataforma. Entonces hay sus diferencias y discrepancias, pero no se van a lanzar contra quien es la principal referencia de la oposición venezolana”, razona.

Adicionalmente, el periodista señala que en el caso particular de Capriles, los puentes tendidos con Machado serían además una forma de reivindicarse frente PJ y VP, con quienes ha tenido roces y ahora están en una posición si se quiere antagónica. “Más que una defensa argumental a favor de la posición de María Corina, que es bastante lógico en realidad, pero es también responderle a López y a Borges, que son los que están en teoría involucrados con sus partidos en la negociación”, asevera.

Jordan Flores
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