El Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) pidió este lunes 10 de agosto actualizar las normas sismorresistentes de las edificaciones y la planificación urbana del país, más de un mes después de los terremotos del pasado 24 de junio, que dejó 6.301 fallecidos, 16.740 heridos, 29.479 desaparecidos, 24.477 damnificados y 41.624 hogares afectados.
A través de una nota de prensa, el presidente del colegio, Enzo Betancourt, propuso la creación de una Comisión Nacional Sismorresistente que se encargue de evaluar y emitir “informes públicos sobre las causas de los colapsos; formular recomendaciones para actualizar y fortalecer la normativa sismorresistente nacional”.
Betancourt destacó que dicha comisión servirá “para políticas públicas en materia de reducción de riesgos de desastres, planificación territorial, reconstrucción resiliente, y revisar leyes de ordenamiento urbano y normativas de diseño, construcción, inspección y supervisión de edificación e infraestructura”.
La última actualización de las normas sismorresistentes se hizo en 2019, según la propia asociación.
Desde que ocurrieron los terremotos, el gobierno encargado ha inspeccionado al menos 51.124 edificaciones, según el ministro del Poder Popular para el Transporte, Francisco Garcés, quien dijo que la mayoría de estas infraestructuras no sufrieron daños graves.
De acuerdo con un comunicado de prensa del Grupo Banco Mundial publicado el 23 de julio, se estima en 19,6 millardos de dólares los daños físicos directos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio y advirtió recientemente que una reconstrucción lenta podría frenar la recuperación económica del país petrolero durante la próxima década.
Última actualización de las normas sismorresistentes
Entre el año 2019 y 2020, se promulgó una norma sísmica venezolana, COVENIN 1756-1:2019, que sustituyó totalmente a la norma anterior de 2001.
“Esta versión introduce cambios radicales en el cálculo del espectro sísmico, nuevos factores de importancia, tipologías estructurales más detalladas, y establece tres estados de desempeño sísmico: frecuente, diseño y extremo. Además, incorpora parámetros para la generación del espectro sísmico como la clase de sitio, topografía y profundidad del basamento, siguiendo líneas de normativas internacionales modernas como la ASCE (Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles) y Eurocódigo”, según una nota técnica publicada por la Fundación Instituto de Ingeniería el 10 de octubre de 2025.
Para aquel entonces, la fundación había mostrado inquietud con respecto al cumplimiento de las normas de sismoresistencia en las construcciones en el país.
“Un gran porcentaje de las edificaciones antiguas y las construidas de manera informal (construidas sin control técnico) no cumplen con las normativas vigentes las cuales fueron actualizadas en el año 2020”, explicó.
Sostuvo que la falta de supervisión profesional, errores de diseño y calidad de los materiales incrementa la vulnerabilidad de las edificaciones ante la ocurrencia de sismos.
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