A dos meses del terremoto que afectó a la costa del estado Falcón, el sector Cayumar, en la parroquia Boca de Aroa, se observan escombros, viviendas hundidas y campamentos improvisados. De las 74 viviendas afectadas, las cuadrillas del gobierno nacional han demolido cerca de 30 debido a severos daños estructurales.
En el levantamiento de daños realizado en Cayumar por la Alcaldía de Tucacas se contabilizó un total de 74 viviendas afectadas, donde residen 93 familias, para un total de 274 personas (165 adultos, 39 adolescentes y 70 niños). De estas estructuras, en su mayoría construcciones de uno y dos niveles hechas con bloques de concreto trabados, fueron declaradas inhabitables debido a la falta de columnas y vigas de soporte.
Ante la ausencia de refugios temporales habilitados por la administración nacional, las familias pernoctan en carpas donadas por la organización Samaritan’s Purse y otros grupos de la sociedad civil.
Yaderbis Rojas, vecina del sector y madre de dos niños, relata para El Diario que el colapso de las tuberías tras el sismo les ha impedido recibir agua potable, dependiendo exclusivamente de la distribución eventual en cisternas o de la compra de agua embotellada para cocinar y beber. Cuenta que permanece despierta durante la madrugada esperando la llegada del agua por tubería y se ayuda con un bomba de agua. El sismo también provocó el desnivel de su vivienda y el colapso del sistema de aguas servidas, lo que la dejó sin baño. Cuenta que se traslada a diario a casa de su padre para realizar el aseo personal.
Rojas agradece porque su casa sigue en pie y tiene vida, pero recuerda con pesar el impacto de ver a sus vecinos perder sus viviendas. “Tres casas las tumbaron al frente y fue doloroso… mis vecinos ese día estaban triste, lloraban por sus casas porque ellos están ahorita arrimados”, narra.
Incertidumbre por el futuro habitacional
Las críticas hacia el Plan Renace se intensifican entre los habitantes y la propia vocería comunal. Señalan a El Diario que la gestión estatal ha dejado sectores desatendidos y casas a medio demoler, aseguran que existen falta de inspección en inmuebles con grietas graves en las platabandas que amenazan con colapsar.
La mayor incertidumbre radica en la ausencia de un plan concreto de vivienda y reubicación para aquellos que viven en viviendas socavadas, pero no tienen a donde ir. Aunque las autoridades sostienen que el terreno de Cayumar ya no es apto para habitar, los damnificados —incluso aquellos que llevan dos meses viviendo en carpas— denuncian que no existe una propuesta formal que garantice dónde o cuándo serán reubicados. En paralelo, el alcalde Osnel Arnias afirmó que existen conversaciones para construir 260 nuevas casas, pero el equipo periodístico comprobó que el terreno señalado aún no presenta trabajos de preparación ni movimiento de maquinaria.
Pese a que la gobernación proyectó reparar 346 inmuebles en cinco comunidades de Boca de Aroa, los trabajos en Cayumar ignoran fallas de origen. Durante el día se observan cuadrillas de obreros cambiando techos, pintando viviendas y haciendo arreglos menores en paredes o baños. El Diario constató que varios inmuebles rehabilitados registran hundimientos por el movimiento telúrico y vibran al paso de vehículos pesados, obligando a las familias a habitarlas bajo riesgo persistente.
“No hallamos donde quedarnos”
El contraste con los anuncios oficiales la realidad cotidiana la describe Yoendri Pereira, comerciante de 23 años de edad y habitante del sector.
“La pared se me agrietó… las cerámicas se levantaron y el techo se había levantado; caía el agua para adentro (…) En verdad no hallamos para dónde más quedarnos. Queda quedarse ahí, arriesgando la vida, pero uno no sabe en qué momento puede venir otro terremoto”. Pereira declaró que el aporte estatal para su vivienda se limitó a el techo y el cemento para frisar.
A dos meses del sismo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció la entrega de viviendas sismoresistentes y prometió desarrollar urbanismos desde cero, pero los esfuerzos se centran en Caracas y el estado de La Guaira.