Delcy Rodríguez volvió a la plenaria de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) el 23 de septiembre, luego de siete años, esta vez como presidenta encargada de Venezuela. En su discurso de 2019, que ofreció como vicepresidenta de la administración de Nicolás Maduro, mostró un rostro del gobierno muy distinto al actual.
En esta ocasión, como presidenta encargada tras la captura de Maduro por parte de Estados Unidos, Rodríguez no solo reivindicó su cercanía a la administración de Donald Trump, sino que también anunció que Venezuela “ha iniciado un proceso de transformación democrática para su renacer”. Un proceso en el que incluso reconoció que trabaja para garantizar condiciones de participación plena para todas las fuerzas políticas y prometió celebrar elecciones llegado el momento.
Atrás dejó la retórica subversiva y la ideología intransigente, viendo a Venezuela como un disidente que giraba en otro sentido al de la comunidad internacional. Ahora, Rodríguez declaró que pone el diálogo y el entendimiento como bases de su proceso de reconstrucción (post-Maduro), y que “Venezuela está lista para caminar de la mano de quienes crean en una relación internacional respetuosa sin intromisiones ni prejuzgamientos”.
En ese sentido, El Diario presenta las principales diferencias entre el discurso que Delcy Rodríguez dio ante la ONU en 2019 como vicepresidenta de Maduro y su última intervención como presidenta encargada:
Ideología chavista y reconocimiento a Maduro
En 2019, Rodríguez ofreció “saludos bolivarianos en nombre del espíritu de nuestro comandante Hugo Chávez”, un refuerzo a la ideología política chavista y bolivariana en su discurso.
Asimismo, reconoció a Nicolás Maduro como “presidente legítimo” de Venezuela, en contraste con lo que ella denominó “autoproclamación” del entonces presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino en enero de ese año. También criticó al grupo de países que reconoció al parlamentario y calificó a la oposición venezolana como “extremista”, acusándola de intentos de golpes de Estado y magnicidio con la cooperación del gobierno estadounidense.
“Vengo en nombre de la única Venezuela, de la Venezuela digna, la valiente, la que no se arrodilla ante poder imperial alguno. Traigo el saludo del presidente Nicolás Maduro Moros y del pueblo venezolano. Es un saludo bolivariano en nombre también del espíritu de nuestro comandante Hugo Chávez Frías”, dijo.
Pero ahora, en 2026, pese a la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, quienes se encuentran recluidos en una prisión en la misma ciudad de Nueva York donde daba su discurso, Rodríguez no hizo ninguna mención sobre el expresidente derrocado ni pidió públicamente su liberación. Por el contrario, apuntó al fin de los conflictos internos entre venezolanos como parte de la transformación hacia una “nueva república”.
“Durante demasiado tiempo fuimos un dividido entre trincheras donde el color de una bandera partidista pesaba más que el apellido común que todos compartimos, venezolanos y venezolanas. Esta etapa debe cerrarse para dar inicio a un nuevo tiempo político basado en la verdad, la justicia y la capacidad de mirar hacia adelante juntos y encontrar en el diálogo político respetuoso un espacio genuino para dirimir las diferencias que como venezolanos tenemos, buscando siempre un horizonte a favor del país”, dijo.
Críticas a Estados Unidos y a Donald Trump
Desde los primeros minutos de su alocución de 2019, la entonces vicepresidenta hizo fuertes críticas a los gobiernos imperialistas, adjetivo con el que los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro se referían al gobierno de Estados Unidos. Sostuvo que EE UU no es una democracia e hizo un llamado directo a Donald Trump en el contexto de su primer mandato.
Rodríguez cuestionó en 2019 el uso de la fuerza armada y, especialmente, de los bombardeos por parte de los gobiernos de Estados Unidos desde el primer gobierno de George W. Bush, haciendo especial énfasis en la primera administración de Trump. “A los Estados Unidos le pedimos menos arrogancia y más tolerancia y coexistencia con las naciones libres del mundo”, dijo.
La entonces vicepresidenta habló de un intento de “invasión a Venezuela” por parte de EE UU; en ese momento, aseguró que la Organización de Estados Americanos (OEA) servía de instrumento para este objetivo con la aprobación del Tratado Internacional de Asistencia Recíproca (TIAR).
“Venezuela solicita se investiguen todas las infames violaciones de la Carta de las Naciones Unidas por parte de Estados Unidos, que han constituido, sin duda alguna, así lo han confesado, delitos de lesa humanidad contra Venezuela y el mundo”, pidió.
Dijo que el objetivo del gobierno de Estados Unidos era acabar con el “programa de protección social de Venezuela”, porque era una “amenaza para su modelo de supremacismo capitalista” y “monroista”. “Nada dice la mediática mundial sobre el sistema de protección social que existe en Venezuela y que abarca, sin distingo alguno, a casi 19 millones de venezolanos y venezolanas. Este modelo de inclusión, justicia y protección social ha sido determinado como un objetivo a destruir por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. Es la verdadera amenaza a su modelo de supremacismo capitalista”, aseguró.
Ahora, en 2026, el tono con el que Delcy Rodríguez habló sobre Estados Unidos fue completamente distinto. De hecho, agradeció públicamente al presidente Donald Trump, el mismo a quien había dedicado la mayoría de sus reclamos siete años atrás, por su cooperación en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington tras el 3 de enero.
“Hoy trabajamos seriamente para dirimir a través del diálogo las diferencias existentes, pero principalmente para abonar los caminos para el relacionamiento energético, la promoción de seguridad, la lucha común contra el crimen transnacional y la cooperación económica en beneficio de ambos pueblos y de nuestro continente”, resaltó.
Sanciones
Con respecto a las sanciones económicas que pesaban sobre Venezuela en 2019, Rodríguez acusó al Departamento del Tesoro de EE UU de castigar a las naciones y “robarse descaradamente los recursos de los países”.
“Entre el año 2015 y 2019 el gobierno de Estados Unidos ha decretado más de 350 medidas coercitivas unilaterales contra la República Bolivariana de Venezuela, las cuales contemplan apropiación ilícita indebida de todos nuestros recursos y activos en el exterior, bloqueo financiero y comercial total, afectación a la salud, a la educación, a la alimentación, dirigidas principalmente a asfixiar la economía venezolana y someter a nuestro pueblo”, enumeró.
La entonces vicepresidenta indicó que estas medidas tuvieron como consecuencia la “disminución de más de nueve veces el ingreso de Venezuela”. Criticó la extensión de las medidas económicas contra Cuba y Nicaragua. “Es el Departamento del Tesoro, el Pentágono económico, que militariza las relaciones internacionales y castiga a millones de personas inocentes para aplicar doctrinas de cambio de régimen y robarse descaradamente los recursos de las naciones”, apuntó.
En 2026, Rodríguez mantuvo su postura de rechazo a las sanciones económicas, afirmando que “socavan las libertades económicas, financieras y retardan el desarrollo humano”. Sin embargo, prefirió profundizar en otros temas de índole económica, como cuestionar los esquemas supranacionales que rigen el comercio internacional, señalando que desincentivan la producción local, así como las políticas de descarbonización forzada adoptadas por varios países.
Aseguró que dejar de usar drásticamente el petróleo puede provocar un colapso industrial y promovió su acuerdo petrolero con Estados Unidos como una solución para garantizar la estabilidad del mercado energético en el hemisferio occidental, un concepto que antes rechazaba, prefiriendo hablar sobre el “mundo multipolar”.
Posición sobre la situación de Palestina
En 2019, Rodríguez envió un mensaje de solidaridad con Palestina, así como un firme rechazo a las políticas de Estados Unidos e Israel sobre la independencia del pueblo palestino (En ese momento no había una operación militar de Israel en Gaza).
“En el reciente periodo presidido por Donald Trump se han lanzado 44.096 bombas, llevando el récord con 121 bombas por día. Bombas que han causado sufrimiento a poblaciones enteras, a la población civil sin ningún tipo de distingo, niños, niñas, adultos mayores”, comentó.
Adicionalmente, Venezuela mostró su apoyo a naciones como Irán, China y Rusia, a las que Rodríguez denominó como “potencias en desarrollo y constructoras de un nuevo mundo multipolar”.
Para 2026, aunque no profundizó en apoyos incondicionales a ningún país en específico, Rodríguez sostuvo la política de Venezuela de apego a la paz y el diálogo para resolver conflictos. “Venezuela, que hoy sabe lo que es levantar a sus hijos de entre los escombros, extiende su solidaridad más profunda a todos los pueblos que sufren la guerra y reafirma sin ambigüedades que la paz, una paz justa, duradera, con dignidad para todas las partes, no es una aspiración ingenua, sino la única salida verdaderamente humana”, fue su única intervención al respecto.