La venezolana Dogreika Tovar dio un giro de 180 grados el día que su camino se cruzó con la producción de La muerte no tiene dueño, película venezolana dirigida y escrita por Jorge Thielen Armand y protagonizada por la reconocida actriz italiana Asia Argento. Gracias a esta cinta, la actriz debutante llegó hasta la alfombra roja del Festival de Cine de Cannes de 2026.
“Jamás en mi vida se me pasó por la cabeza ser actriz. Yo soy el alma de la fiesta, estoy en una reunión con mi familia y hago cualquier disparate, pero no tuve ninguna clase de intención de actuar. Me gustó mucho y me gustaría estudiarlo y seguir. Siento que tengo el potencial para esto”, dijo en entrevista exclusiva para El Diario.
La película La muerte no tiene dueño, dirigida por Jorge Thielen Armand y con un reparto conformado por Asia Argento, Dogreika Tovar y Jorge R. Thielen, cuenta la historia de una heredera de una plantación colonial de cacao en Venezuela que viene del extranjero para reclamar su herencia y se ve obligada a enfrentar a los actuales ocupantes de la tierra y a su violento legado. Su estreno está previsto para el 21 de enero de 2027 en los cines de Venezuela.
Desde los jardines de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Tovar explicó con el entusiasmo y la alegría que la caracteriza que no tuvo dificultades para interpretar a Sonia, su personaje en la película, porque, según confesó, tiene “un 80 % de su personalidad”.
La vida de Dogreika Tovar antes del cine
Dogreika Tovar, de 35 años de edad, es madre soltera de dos hijos, de 7 y 8 años respectivamente. Oriunda de Patanemo, estado Carabobo, se dedica a distintos oficios para garantizar el sustento de su familia, desde hacer trenzas y trabajar como mototaxista hasta cultivar una parcela.
“Me dedico a trenzar, hago de todo un poco. Soy esa típica mujer venezolana que no se cae a coba para hacer absolutamente nada: hago trenzados, carreras de mototaxi, tengo una parcela donde siembro, trabajo en lo que sea por el sustento del día a día”, aseguró.
Tovar se encontraba trabajando en su casa cuando la producción de La muerte no tiene dueño la vio y la consideró para su papel en la película, debido a que contaba con la apariencia física que se necesitaba para su personaje.
La actriz venezolana aseguró que nunca imaginó que la producción de una película “iba a llegar a la puerta de su casa”. El 8 de junio de 2025, Tovar se encontraba tranquila, trenzando el pelo de una clienta, cuando pasaron “una serie de carros con cámaras. Un muchacho grita: ‘Ella es’”. Aunque al principio se mostró escéptica porque no tenía experiencia como actriz, decidió compartir sus datos para presentarse al casting, en el que consiguió su papel.
Tovar afirmó que, aunque su vida no es igual, ella sigue siendo la misma persona y que esta experiencia tuvo “altos y bajos”, pero la disfrutó mucho.
“Sigo siendo la misma Dogreika e independientemente de que Dios me siga dando la oportunidad de seguir trabajando en este medio, seguiré siendo la misma. Mi vida sigue continuando tal cual”, agregó.
Una producción que la hizo sentir en familia
Sobre el proceso de producción, Tovar destacó que fue “excelente” trabajar junto a la productora Faena, debido a que la hicieron sentir “en familia y como en casa”. En cuanto al ambiente de trabajo, aseguró que nunca sintió “algún tipo de discriminación o que me hubieran alejado”.
En esta película, Tovar tuvo la oportunidad de coincidir con la actriz internacional Asia Argento, una experiencia que “la llena de orgullo” y que decidió asumir como “un reto profesional”.
“Fue una experiencia chévere saber quién es, aunque obviamente fuimos a lo preciso. No pude interactuar con ella como ser humano como tal, pero sí como Carol, su personaje en la película. Créeme que no me sentí intimidada, fue como un reto para mí y me dije: ‘¿Cómo que no? Yo sí puedo estar a la altura de ella’”, afirmó.
Como madre soltera, le tocó balancear su trabajo como actriz con el cuidado de sus hijos, algo que llegó a chocar con sus responsabilidades familiares y que algunas veces hizo que llegara de madrugada a su casa. Para el cuidado de los niños, contó con el apoyo de su expareja y de una persona a quien conoce de toda la vida y que trabajaba en su casa desde que ella era pequeña, a la que considera su mamá.
“Mis hijos sí hubo un momento en el que sintieron mi ausencia porque ellos constantemente me ven allí y se pusieron un poco tristes o me reprochaban el que yo no estaba, pero no les quedó otra que adaptarse. No me los llevé al rodaje porque yo soy de las que voy enfocada en lo mío y lo de ser mamá lo dejé en casa, pero sé que estaban bien cuidados”, explicó.
El paso de Dogreika Tovar por el Festival de Cannes
Aunque Tovar vivió durante siete años en Colombia, el viaje a Francia representó una experiencia inédita para ella, ya que fue la primera vez que salió de Venezuela en avión y también su primera visita a Europa. La actriz recordó que procuró no dejarse llevar por los nervios durante el trayecto.“‘Mentalmente no me permitía estar nerviosa’”, contó.
“Nunca me imaginé pisar, no tanto Francia, sino Cannes y la alfombra roja. En ese ámbito, había muchas cosas que yo desconocía, pero yo me monto en el avión y pensaba: ‘Voy a Francia, normal’, hasta que choco con la realidad cuando voy con el papá del director Jorge Thielen: ‘¿Sabes a dónde vas? Todos los actores y actrices que te puedas imaginar van allí’”, contó.
Tovar aseguró que cuando cayó en cuenta de que iba a pisar la misma alfombra roja en la que estuvo alguna vez Denzel Washington, uno de sus actores favoritos, entendió el impacto que tuvo su trabajo como actriz.
“Cuando me entrevistaron me decían la venezolana Dogreika Tovar. Les pedí que me llamaran ‘la patanemera Dogreika Tovar’ porque a Venezuela todo el mundo lo conoce, pero a mi pueblo no lo conocían en Francia. Siempre quise que recalcaran que yo soy la resiliencia de mi pueblo Patanemo. El estar allí, representando a mi pueblo, porque siempre salen peloteros, no un talento, eso me llenó demasiado de orgullo y me voy a la tumba con ese orgullo independientemente de que siga o no siga”, agregó.
La noticia de su paso por una de las alfombras rojas más importantes del mundo del séptimo arte también dejó su huella en Patanemo. Tovar cuenta que en su pueblo natal le “echan broma y la llaman ‘la francesa’”. Además, muchas personas de su comunidad se mostraron agradecidas y las publicaciones sobre sus logros como actriz se compartieron “en todos lados”, incluidos grupos de Puerto Cabello y otros espacios donde nunca imaginó ver su nombre.
Tovar señaló que La muerte no tiene dueño le permitió reconectar con personas con las que había perdido el contacto desde hacía muchos años y reencontrarse con viejas amistades.
El camino de La muerte no tiene dueño hacia los Oscar 2027
Dogreika Tovar confirmó en primicia para El Diario que La muerte no tiene dueño fue seleccionada para representar a Venezuela en el proceso de los Oscar 2027.
“Te doy la primicia: no es un rumor, es la realidad que será la candidata para representar a Venezuela en los Oscar. Allí sí te puedo decir que la emoción fue el triple de ir a Cannes. Hay que seguir haciendo procesos y ciertos protocolos, pero para allá vamos”, anunció.
La actriz explicó que recibió la noticia de parte de la directora de casting de la película. El anuncio llegó después de los preestrenos realizados en Caracas y, según Tovar, significó un reconocimiento al trabajo realizado por todo el equipo.
“Tenemos un grupo de WhatsApp donde está el director y la producción y nos estuvimos enviando mensajes de felicitación unos con otros. ¿Sabes lo que significa que esa película vaya hasta allá? Que hicimos un excelente trabajo, todo el equipo”, agregó.
Después de esta experiencia, Tovar espera continuar vinculada a la actuación, aunque reconoce que todavía debe combinar esa aspiración con su realidad como madre soltera y con un trabajo que, hasta ahora, le permite sostener a su familia.
“Vivo del día a día”, recordó, por lo que asegura que seguirá “dándose a conocer y tocando puertas” en busca de nuevas oportunidades.
Dogreika Tovar desde ya dejó su huella en el cine venezolano representando a su pueblo, Patanemo. Considera que, cuando una mujer venezolana decide aprovechar una buena oportunidad, puede lograr grandes cosas con trabajo, esfuerzo y pasión.