• Productores de diversos estados del país coinciden en que las trabas impuestas por el Estado son las causas de la crisis que se vive el en la actualidad

Falta de insumos, trabas a la producción, inseguridad y escaso –o nulo– acceso al financiamiento otorgado por la banca tanto pública como privada son algunos de los factores que los productores del campo venezolano aseguran que resultan imprescindibles corregir en aras de lograr la recuperación integral del sector, lo que permitiría abastecer el consumo interno del país.

Las actuales condiciones en las que se encuentran las tierras productivas del país pueden ser revertidas en un lapso que oscila entre cuatro y nueve años, con políticas adecuadas e inversiones, según estimaciones realizadas por la Asamblea Nacional (AN).

“El Plan País Agroalimentario, en concordancia con el de los otros 14 sectores, marca la ruta de la recuperación del Sistema Agroalimentario venezolano y del crecimiento y el desarrollo económico y social del país”, fue una de las conclusiones de la asamblea anual de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro) realizada el pasado 14 de agosto.

Productores agropecuarios, como el dirigente gremial del estado Guárico Edgar Ramos Marín, concuerdan en la necesidad de propiciar las condiciones para que sea rentable producir en Venezuela, pues en caso contrario asegura que será imposible que el sector privado pueda continuar trabajando.

Considera que el primer paso para que se pueda llevar a cabo el proceso de recuperación es implementar un cambio del modelo económico y político que impera en el país, pues asegura que el actual es incapaz de permitir el desarrollo productivo que necesita Venezuela.

“Hay que acortar la brecha entre el productor y el consumidor. ¿Cómo es posible que la carne llegue a un precio al matadero y en una carnicería del mismo pueblo donde se mata la res valga hasta cinco veces ese precio? ¿Puede un carnicero en dos días ganar cinco veces lo que un productor tarda 4 años?”, cuestiona Marín para El Diario.

Explica que es imperativo que se sinceren de los precios pues actualmente un productor solo recibe en promedio Bs 1.500 por cada litro de leche y Bs 7.500 por kilogramo de carne en pie, montos no rentables para continuar trabajando.

Estos se contraponen con los precios de países vecinos como Colombia, donde, de acuerdo con Marín, el ganado en pie oscila entre 1,4 y 1,7 dólares que al cambio oficial en Venezuela se traduciría en unos Bs 22.500, cifra que triplica lo recibido por los ganaderos venezolanos.

Octavio Páez, vicepresidente de la Asociación de Ganaderos del municipio Piar del estado Bolívar, señala que otro punto focal para la reactivación de la producción agropecuaria es el acceso a mecanismos de financiamiento que les permitan a los productores adquirir la maquinaria e insumos que requieren para trabajar.

Afirma que las máquinas utilizadas para sembrar y cosechar los alimentos que requiere la población están en pésimas condiciones, debido a su antigüedad y la imposibilidad de comprar equipos nuevos como consecuencia de los altos costos.

“Adquirir una maquinaria nueva prácticamente es un sueño para 95% de los productores. Todos tenemos máquinas viejas que en su mayoría están paralizadas por falta de repuestos y las pocas que están activas cuesta una millonada ponerlas a trabajar”, expresa.

Garantías para producir

Los productores del campo venezolano coinciden en señalar la inseguridad, tanto personal como jurídica que impera en Venezuela, como un impedimento para la producción. Reclaman que todo el trabajo que realizan en sus fincas se encuentra a expensas de las decisiones que puedan ser tomadas, bien sea por parte del Estado mediante expropiaciones o por bandas delictivas que roban y exigen “vacunas” a los productores.

“Antes se llevaban un puñado de animales, ahora llegan 10 o más personas y se roban el corral entero o aparecen grupos comando y se llevan gandolas cargadas de ganado”, afirma Marín. Quién agrega que los robos también incluyen equipos y maquinarias agrícolas que afectan gravemente la producción. .

Animales descuartizados en las fincas | Foto: Referencial

La modalidad de robo denunciada por Marín ha sido documentada en diversos estados del país. En dichos casos un grupo de personas ingresa a la finca en la que se encuentran los animales y proceden a matarlos y descuartizarlos en el lugar para posteriormente huir con las piezas de carne.

Rafael Marcano, ganadero del estado Táchira, señala que es fundamental que los cuerpos de seguridad actúen en contra de los grupos delictivos que exigen ─en cada finca─ pagos anuales de hasta tres animales a cambio de no secuestrar o asesinar a los productores.

“Todo lo que pedimos es poder trabajar tranquilos sin el temor a que vengan las bandas a exigirnos animales a cambio de no hacernos daños a nosotros o a nuestros familiares”, afirma.

Páez considera que esta problemática sólo puede ser solucionada si los organismos de seguridad del Estado poseen el personal y las herramientas suficientes para cumplir con sus funciones. Indica que funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y la Guardia Nacional trabajan para combatir los delitos de robo y hurto; sin embargo, no son capaces de enfrentar de manera efectiva a las bandas por no contar con los vehículos ni los equipamientos necesarios.

Un emblema de la inseguridad jurídica a la que están expuestos los productores agropecuarios del país, es el caso de Franklin Brito quien fue despojado de sus tierras por órdenes del fallecido presidente Hugo Chávez.

Brito es recordado por haber realizado una prolongada huelga de hambre durante los casi siete años que luchó contra el Estado para recuperar las tierras que le fueron arrebatadas. Su batalla contra el gobierno finalizó el 30 de agosto del año 2010 luego de que falleciera como consecuencia de complicaciones asociadas a un severo caso de desnutrición provocado por su negativa a ingerir alimentos

Brito tenía 49 años al momento de su fallecimiento | Foto: Referencial

Materia prima al alcance del productor

Poner en la mesa del venezolano el alimento producido en el país requiere cumplir con un conjunto de pasos como la siembra, el cuido, la cosecha y el posterior traslado del producto a su lugar de comercialización. En función de cumplir con esos pasos es necesario una serie de insumos como lo son: semillas, fertilizantes y maquinaria agrícola.

“Tenemos una crisis importante de insumos, solo hay 3% de las semillas de hortalizas que necesitamos y para semillas de maíz no hay ni siquiera 20%”, indicó Aquiles Hopkins durante la última asamblea anual del sector.

Los productores no tienen acceso a las semillas que necesitan durante las épocas de siembra | Foto: Referencial

Al igual que el sector agrario, el pecuario también requiere de insumos tales como el alimento, las medicinas, las vacunas y las vitaminas para que el ganado cumpla con los planes sanitarios que certifiquen la calidad de la carne y su capacidad de ser apta para el consumo.

Como parte de la persistente agresión que ha sufrido el sistema de producción pecuario venezolano, durante las últimas décadas, el acceso a estos insumos veterinarios se ha vuelto deficiente, en el mejor de los casos.

Páez indica que vacunas para enfermedades como la fiebre aftosa y la rabia ─que deben ser administradas dos veces al año a cada animal─ tienen precios que son prohibitivos para la mayoría de los ganaderos, pues prácticamente no se producen en el país y su precio en divisas es calculado a la tasa del dólar paralelo.

“Se nos hace muy cuesta arriba cumplir con el plan sanitario. Para hacerlo muchas veces terminamos adquiriendo las vacunas bachaquedas o en el caso de nosotros los productores del sur de Venezuela tenemos que cruzar la frontera y comprarlas en Brasil, lo que nos cuesta un ojo de la cara”, explica.

Marcano detalla que la calidad y concentración de las pocas medicinas que son producidas en el país son significativamente inferiores a las comercializadas en el exterior. Recuerda que esta situación en el pasado era diametralmente opuesta debido a que el sector farmacéutico veterinario venezolano y sus medicinas eran reconocidos en la región por su excelente calidad.

“En el caso de algunas de las medicinas la diferencia en la concentración actualmente es tanta que tenemos que inyectarle a los animales casi el triple de las dosis prescritas, así sea el mismo producto”, comenta Marcano.

Es por ello que los productores señalan que la recuperación del sector agropecuario debe realizarse de la mano de la industria farmacéutica veterinaria, pues dependen entre sí para la mutua revitalización.

Otro insumo vital para el desarrollo del campo y cuyo acceso actualmente es crítico para los productores es el combustible. Sin este elemento no pueden poner en funcionamiento la poca maquinaria que aún poseen, llegando en algunos casos a perder parte de sus cosechas por no poder transportarlas de las fincas a los comercios.

“Los productores estamos alarmados ya que la situación por la que está pasando nuestro sector atenta contra la agroproducción. Sin seguridad, sin combustibles, sin financiamiento y sin condiciones mínimas se paraliza el campo”, comenta Páez.

Productor al campo y gobierno a la política

Los productores consultados por El Diario afirman que el rol que debe cumplir el Estado es el de ser un generador y fiscalizador de políticas públicas que busquen el desarrollo del país.

Concuerdan que entre las funciones del Estado no debe estar ser un productor de alimentos, pues no tiene la experiencia para tal fin, a diferencia de los productores agrarios cuya vida ha estado dedicada al campo venezolano y la generación de comida.

“El Estado se tiene que enfocar en brindar condiciones mínimas para incentivar al sector y no inmiscuirse en temas de producción de alimentos”, asevera Páez.

Productores consideran que es desacertada la política gubernamental de decretar los precios de los alimentos sin consultar con el sector agropecuario | Foto: Referencial

Marín añade que los únicos dos escenarios en los cuales este debe involucrarse de manera activa en el sector agropecuario es cuando existen problemas sanitarios o en épocas de climas extremos como sequías o inundaciones.

Sostiene que en cualquier otro escenario su accionar será en perjuicio de los intereses tanto de la población como de los productores.

“Los productores no podemos gobernar, y los gobiernos han probado una y otra vez que no pueden producir”, sentencia Marín al definir cuáles deben ser los roles que deben cumplir tanto el Estado venezolano como los productores.

Marcano señala que una de las causas por las que las políticas del actual gobierno han fallado es que al momento de aplicar medidas que tienen un impacto directo en el campo, los productores no son consultados sobre su factibilidad o las posibles consecuencias que estas puedan ocasionar. Apunta que un ejemplo tangible de ello son los “precios justos” decretados a rubros como la carne y la leche, pues estos son insuficientes para cubrir los costos de producción. Se generan pérdidas para cualquier persona que desee . manufacturar

“Hoy tenemos un Estado que pretende ser productor y de eso no sabe nada, un Estado centralista y monopólico que es quien nos ha llevado a esta crisis que hoy en día vivimos”, asegura Hopkins.

Tiempo el factor clave

Según proyecciones climáticas, Venezuela sufrirá de veranos más largos y secos | Foto: Referencial

Nueve años. Ese es el lapso máximo que de acuerdo con el Plan País Agroalimentario sería necesario para lograr la recuperación agropecuaria de Venezuela, lo que redundaría en un 100% de abastecimiento del mercado nacional.

Páez considera que es factible cumplir la meta de aumentar el rebaño bovino en el país de 9,5 a 15 millones de cabezas de ganado si se siguen al pie de la letra los planes sanitarios que existen en la actualidad.

El productor enumera los ítems que son necesarios a corto, mediano y largo plazo para poder cumplir dicho objetivo:

1. Aplicación de Plan Sanitario.

2. Seguridad.

3. Adquisición de maquinaria nueva pues el 90% existente tiene entre 30 y 40 años de vida y en su mayoría están paralizadas por falta de repuestos.

4. Reactivación de las agrotiendas.

5. Financiamiento a mediano y largo plazo.

6. Adquisición de vientres doble propósito.

7. Adquisición de semillas y fertilizantes.

8. Garantizar el suministro de combustible a cada Unidad de Producción.

9. Adecuación de vialidad Rural.

Marín presenta una visión escéptica debido a que considera que los plazos contemplados en el Plan País no tienen en cuenta los modelos climáticos para Venezuela y que proyectan veranos más largos y secos aproximadamente hasta el año 2039.

“La producción no se decreta, la producción se planifica con base en la realidad. Nuestros productores cada vez son menos y uno no se mete la mano en el bolsillo y saca 10.000 ganaderos experimentados”, asegura.

Marcano presenta una visión similar a la de Páez pues cree que una vez se produzca un cambio de gobierno en el país y las condiciones políticas y económicas sean favorables, será posible alcanzar las metas planteadas en el Plan País en los lapsos establecidos. “Si nos dan los insumos y nos dejan trabajar podremos producir todo lo que necesita el país”, afirma.

Los productores coinciden en que la recuperación del campo venezolano solo será posible si se genera un trabajo mancomunado entre el Estado, el sector privado y la banca, tanto pública como privada, con cada actor cumpliendo el rol que le corresponde.

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