• Ex integrantes de las orquestas más importantes de Venezuela compartieron con El Diario las experiencias que han vivido durante la nueva aventura musical que desarrollan lejos de su tierra natal

La música sinfónica ha salido de Venezuela en búsqueda de nuevos espacios para que sus melodías renazcan lejos del caos cotidiano que envuelve al país. A cientos de kilómetros de los salones de música y salas de conciertos que se van sumergiendo en un silencio abrumador, nació Bolívar Phil, un ejemplo de la música que migra para crecer.

Ex integrantes de las orquestas más importantes del país se unieron en Miami, Estados Unidos, bajo un nuevo nombre y una misma finalidad: seguir haciendo música sinfónica.

El primer concierto de Bolívar Phil se realizó el 30 de junio de 2019 en la sala Herbert and Nicole Wertheim Performing Arts, de la Universidad Internacional de Florida, una de las más importantes de Miami. El ímpetu, el talento y la venezolanidad de los músicos se impusieron y cautivaron al público presente, que los ovacionaron como hace tantos años ocurría en su país natal.

Cuatro integrantes de Bolívar Phil contaron para El Diario las experiencias que han vivido durante diversas etapas de sus vidas como músicos dentro y fuera de Venezuela.

Anthony Pérez, presidente de la agrupación, fue trompetista de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y comenzó a formarse como músico a los 14 años de edad.

En Venezuela fue director del Ensamble Titán y tocó con músicos de la talla de Ronald Borjas y Aquiles Báez. A pesar de ello, decidió emigrar debido a la crisis que atraviesa el país.

“Salí de Venezuela por la inseguridad, la falta de servicios básicos, y en búsqueda de un futuro para mi hija, que fue un punto clave para irme más rápido”, dice Pérez.

Cuando llegó a Estados Unidos comenzó a trabajar en Lyft, una empresa de transporte que funciona a través de una aplicación móvil. Por la flexibilidad del horario del empleo comenzó a relacionarse con gente del medio artístico de la ciudad de Miami, donde abundan los venezolanos.

Así las cosas, Bolívar Phil surgió ante las ganas de más de 100 artistas venezolanos, radicados en Miami, de continuar haciendo música sinfónica profesional.

“Todos reaccionaron de manera muy positiva, por lo que nos propusimos darle forma a todo esto”, expresa.

Entre músicos, técnicos, ingenieros, fotógrafos y colaboradores el equipo de Bolívar Phil está compuesto por más de 200 personas.

Foto cortesía

Para Pérez la música es indispensable en su vida y la experiencia vivida en su primer concierto en Miami es algo que repetiría mil veces. “La energía es impresionante, única. Estamos trabajando fuerte para repetirlo”, precisa.

De su país extraña poder abrazar y besar a su familia para recargarse de energía y continuar su trabajo con Bolívar Phil en Estados Unidos, lugar que se convirtió en su nuevo hogar.

“Bolívar Phil es la antorcha de la esperanza para que nosotros los músicos podamos continuar difundiendo el arte. Es nuestro compromiso con este país que nos abre las puertas, y qué mejor forma de agradecerles que con lo que nos enseñó el maestro Abreu”, expresa Pérez.

Desde el fallecimiento del maestro José Antonio Abreu, fundador del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, hay un vacío en el alma de los músicos de El Sistema y del público que añora los grandes conciertos sinfónicos en Venezuela.

Para Carlos Aragón, vicepresidente de Bolívar Phil y cornista, la partida del creador de El Sistema marcó un antes y un después en la historia de la música sinfónica en Venezuela.

“Hemos vivido momentos increíbles en todo el mundo y ahora la verdadera esencia de El Sistema se reparte entre los músicos que fueron formados por el maestro; solo ellos saben cómo se trabaja para lograr cada meta”, indica.

Aragón comenzó a tocar el corno francés a los 14 años, por influencia familiar, en el núcleo orquestal del estado Táchira. Cuando superó todos los niveles, llegó a Caracas para continuar estudios en el Conservatorio Simón Bolívar.

El cornista dio clases en el núcleo de El Sistema en el Centro Cultural Chacao y la última orquesta en la que tocó en Venezuela fue en la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas.

“Mi vida en Venezuela era perfecta: trabajaba y daba clases, hacía muchísima música de cámara. En nuestro país lo tenemos todo para desarrollarnos como músicos”, señala.

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El vicepresidente de Bolívar Phil decidió salir de su país por la inseguridad y la pérdida del poder adquisitivo. Uno de los eventos que marcó su salida de Venezuela fue el secuestro de sus vecinos dentro del apartamento: allí él y su familia se dieron cuenta de que eran vulnerables a este tipo de hechos.

Aragón sueña con volver a Venezuela junto a su familia y poder aportar al desarrollo del país que lo vio formarse como músico.

“Si dejamos de respirar, morimos. Si dejo de hacer música, pasaría algo similar”, expresa. Es por ello que para mantenerse vivo siempre está involucrado en un nuevo proyecto, que en este caso es Bolívar Phil.

“Bolívar Phil es un sueño hecho realidad con muchísimo trabajo de un equipo exitoso. Hemos creado una gran orquesta que refleja completamente la esencia de lo que es Venezuela y su gente: un país en el que todos podemos convivir en un mismo espacio, pensando diferente pero encaminados hacia una misma dirección de progreso infinito”, destaca.

Eva Moreno es flautista y directora de la orquesta. Para ella Bolívar Phil representa una esperanza, un reencuentro consigo misma y un regalo de la vida.

“Yo no llegué a la orquesta, la orquesta llegó a mí, se metió en mi cabeza y comencé a soñar: visualicé el proceso, los músicos, los ensayos, el concierto y sentí siempre una gran energía”, resalta.

Durante siete años formó parte de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, en la que fue flautista y piccolista. También enseñaba en varios núcleos musicales de todo el país y tocaba en ensambles de cámara.

Comenzó sus estudios musicales a los 9 años de edad en el núcleo de San Juan de Colón, en Táchira, porque era el que quedaba más cerca de Michelena, lugar donde vivía. Actualmente, Michelena cuenta con su propio núcleo orquestal, fundado por el hermano de Moreno.

La flautista vivió por 17 años en Caracas y allí vio nacer a su hija, su principal motivo para emigrar del país y establecerse en un lugar que le permitiera cubrir las necesidades de su bebé.

“Disfruté mucho vivir en Caracas, nunca sentí miedo de vivir allí hasta los dos últimos años, y en ese tiempo nació mi hija. Las olas de inseguridad, escasez de medicinas, vacunas e intolerancia me obligaron a salir”, detalla.

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Moreno asegura que establecerse en un nuevo país implica un proceso de adaptación nada fácil de superar. “Nos vimos presionados a dejar nuestro país y existe una tristeza con la que lidias. No es un camino fácil, pero trato de aprender de cada experiencia y fortalecerme”, indica.

En Bolívar Phil ha encontrado un refugio donde disfruta del presente sin complicaciones, de la paz y la energía que desbordan quienes participan en el proyecto.

“Bolívar Phil es el país que soñamos: todos vamos allí, damos lo mejor de nosotros, aportamos lo que mejor sabemos hacer y cada aporte da un resultado positivo con sabor a éxito y progreso”, dice Moreno.

Son sus padres lo que más extraña de Venezuela, a quienes tiene ya cuatro años viéndolos mediante una pequeña pantalla.

Para Moreno, hacer música en otro país es un sueño a través del que puede continuar expresando sentimientos y emociones. “Eso es lo que los artistas necesitamos”, resalta.

Al igual que Moreno, Alejandra Alfonso encontró en Bolívar Phil una esperanza y una oportunidad para seguir haciendo lo que más ama.

Ella inició su camino musical a los 4 años de edad, en el kínder del Conservatorio de Música José Luis Paz en Maracaibo, estado Zulia. Allí tocaba el violín, que cambiaría por el fagot a los 15 años.

Cuando se mudó a Caracas, empezó a asistir al Conservatorio de Música Simón Bolívar.

“Mi vida en Venezuela era mi música; todo mi tiempo y mi dedicación estaba en ella: ensayaba y estudiaba todos los días, tenía conciertos casi todas las semanas. Era mi trabajo, y más allá de eso era mi alegría”, expresa.

Poco a poco la música pasó de ser una actividad que ocupaba dos tardes de su semana a una pasión y manera de ser.

Su vida cambió cuando decidió emigrar a Estados Unidos a raíz de la crisis en su país natal. Resaltó que a pesar de que, en líneas generales, El Sistema mantuvo la neutralidad política, terminó cediendo a las directrices segregacionistas del gobierno de Nicolás Maduro.

“Tuvimos un gobierno que llevó a un país rico, hermoso, próspero y emprendedor a la pobreza tanto mental como espiritual y material. No es ningún secreto que tomaban represalias contra las personas que no seguían sus lineamientos. Aunque en un momento fue neutral, El Sistema después se plegó a las políticas gubernamentales”, destaca.

En Estados Unidos ha tenido que adaptarse a la cultura y al idioma, pero en Bolívar Phil se reencuentra con lo que ha hecho durante toda su vida.

Bolívar Phil se prepara para ofrecer un concierto el 27 de septiembre en la sala Herbert and Nicole Performing Arts en Miami, donde presentarán un ensamble de metales que pretende ser referencia en el sur de Florida.

Desde Estados Unidos, los músicos de Bolívar Phil continúan tocando, aprendiendo y enseñando como lo hicieron alguna vez en Venezuela, donde sintieron el calor de un público que aprecia la obra del maestro Abreu y que sueña con ver renacer El Sistema.

A través de su música expresan el deseo de una mejor Venezuela, y así lo sienten emocionados los venezolanos que asisten a sus conciertos, a quienes se les nublan los ojos con lágrimas de emoción mientras anhelan el final de la tormenta que sacude a su país.

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