• El mandatario colombiano Iván Duque ha presentado una serie de prueba a organismos internacionales para demostrar la relación entre estos grupos criminales y el régimen de Nicolás Maduro

El 29 de agosto Iván Márquez, uno de los principales referentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en las negociaciones del Acuerdo de Paz realizado en la Habana, anunció el regreso a las armas de una pequeña disidencia del grupo guerrillero. En su extenso discurso — con las imágenes de Jacobo Arenas, Alfonso Cano y Manuel Marulanda a sus espaldas y acompañado por Seuxis Paucias Hernández, alias Jesús Santrich y Hernán Darío Velásquez, alias el Paisa — , proclamó su retorno a la ilegalidad.

“Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia (lugar de nacimiento de las FARC hace más de medio siglo) bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión”, expresó Iván Márquez desde la selva.

La reaparición de las FARC genera preocupación en la sociedad colombiana y en toda la región, pues este grupo se transformó en uno de los protagonistas de las horas más oscuras del pueblo neogranadino.

Ante este escenario, Iván Duque, presidente de Colombia, implementó nuevas medidas para responder ante las amenazas de la disidencia del grupo guerrillero.

El mandatario colombiano anunció la creación de una unidad élite del ejército neogranadino que contará con un entrenamiento especial y con “capacidades reforzadas de inteligencia, investigación y movilidad por todo el territorio”. Además, para procurar la colaboración de la sociedad civil en la captura de estos delincuentes, recompensará con 3000 millones de pesos (aproximadamente 875 mil dólares) a quien le brinde información sobre el paradero de los principales jefes de la guerrilla.

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Iván Duque | Foto cortesía

Además, el gobierno de Duque indicó que el grupo de disidentes será considerado como “una red criminal”, de manera de que queden inhabilitadas las posibilidades de diálogos. La única forma para la salida o entrega de las armas será mediante el sometimiento a la justicia, sin acuerdos ni prerrogativas.

La posición de Venezuela en el conflicto colombiano

El gobierno de Hugo Chávez, en su momento, generó una relación polémica con la guerrilla colombiana por su cercanía ideológica, pero en los últimos años con la consecución del chavismo por Nicolás Maduro, esta relación se ha fortalecido.

Varios grupos disidentes de las FARC, que estuvieron en desacuerdo con el proceso de paz, encontraron refugio en Venezuela, al igual que algunos frentes guerrilleros del Ejercito Liberación Nacional (ELN).

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Hugo Chávez e Iván Márquez | Foto cortesía

La revista colombiana Semana publicó una serie de documentos enviados por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y por el Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb) que demuestran la operatividad conjunta del régimen de Maduro y los disidentes de las FARC.

Además de incluir documentos firmados por Remigio Ceballos, comandante estratégico operacional de las Fuerzas Armadas, en los que solicita a todos los integrantes de la FANB brindarle apoyo y entrenamiento a los “grupos rojos” — forma de categorizar a los grupos guerrilleros en Venezuela — , también existen documentos firmados por Gustavo González López, director general del Sebin, que buscan “recolectar” información estratégica del “país verde”, como es denominado Colombia.

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Remigio Ceballos | Foto cortesía

La alianza entre el régimen de Maduro y los grupos disidentes colombianos podrían suponer un peligro para la soberanía de Colombia y también la intervención de un proceso de violencia voraz en territorio venezolano.

¿Puede ocurrir un conflicto entre Venezuela y Colombia?

El apoyo del régimen de Maduro a las fuerzas criminales de las FARC y ELN puede generar un conflicto diplomático entre ambos países. Para el internacionalista Alejandro Martínez “no se trata solamente de que haya presencia de estos grupos que atentan contra el Estado colombiano en Venezuela, sino que estas fuerzas son protegidas por el gobierno de Maduro”, comentó para El Diario.

Iván Duque, como mandatario colombiano, tiene la posibilidad de optar por distintas medidas para atacar el avance de los grupos disidentes en Venezuela pero, según Martínez, “la más importante en este momento es la participación de Colombia como protagonista en el mecanismo de consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR)”.

La aceptación del TIAR es un avance importante para Colombia, porque le da libertad diplomática para implementar mecanismos de presión al régimen de Maduro y, como último paso, podría realizar un proceso militar contra los grupos terroristas amparados por la cúpula madurista.

Además, el presidente colombiano presentará las pruebas pertinentes el 24 de este mes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para demostrar el peligro para la región de la alianza narco-terrorista entre los grupos disidentes colombianos con la cúpula madurista.

Duque agradeció por su cuenta de Twitter a los 11 países que ayudaron a Colombia para lograr el llamado a consulta para activar del TIAR.

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Además, el mandatario colombiano agregó después del veredicto de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el TIAR que: “Colombia nunca ha agredido a Venezuela y nunca ha estado en una carrera belicista. Nosotros reconocemos a Juan Guaidó, a la Asamblea Nacional y tenemos un excelente diálogo”.

El presidente colombiano está comprometido con la resolución de la crisis venezolana, porque el país vecino se ha convertido en el primer receptor de migrantes, con 1.200.000 de venezolanos en territorio colombiano, según La Agencia de la ONU para Refugiados (Acnur).

Ahora, la problemática entre ambas naciones puede aumentar considerablemente por el amparo de los grupos narco-terroristas, que pretenden desestabilizar a la sociedad colombiana, desde territorio venezolano.

La posibilidad de un conflicto armado entre países vecinos genera preocupación en todo el continente porque la guerra, de cualquier índole, es un proceso perjudicial para cada ser humano. “Es una situación terrible porque ningún conflicto violento es positivo para la región, pero cuando ocurren situaciones como esta el gobierno colombiano tiene que tomar decisiones fuertes porque está haciendo vulnerado”, agrega Martínez.

Las relaciones de ambos países han estado en constante conflicto desde el gobierno de Hugo Chávez y sus declaraciones a favor de la guerrilla, pero en este momento el peligro de un conflicto armado es el resultado de las políticas implementadas por el gobierno de Nicolás Maduro, por el amparo y complicidad de las fuerzas del régimen con los grupos terroristas que pretenden vulnerar el Estado colombiano.

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