• Las calles de la capital de Sinaloa, al norte de México, se tiñeron de sangre el pasado jueves por los enfrentamientos entre el Cártel del “Chapo” Guzmán y militares. De acuerdo con periodistas mexicanos consultados por El Diario, el suceso revela el poderío de estos grupos narcotraficantes y la debilidad del Estado

El 17 de octubre a las 3:30 pm la cotidianidad de Culiacán, la capital del estado de Sinaloa en México, se estremeció por el sonido de las balas. “¿Papá, será que nos podemos parar?”, cuestionó una niña con la voz entrecortada. Junto a ella, su hermano y su padre se resguardaban de la balacera que enfrentó a los militares y los sicarios del Cártel de Sinaloa. Las calles de la ciudad del norte de México se llenaron de hombres armados al servicio del crimen organizado.

El papá se mantuvo expectante pero, al mismo tiempo, calmado para sosegar el miedo de sus hijos. Estaban debajo del vehículo, la niña volvió a preguntar, ante la insistencia de su padre de mantenerse en esa posición, “¿Por qué en el piso?”. Después de unos segundos, el padre se quedó sin palabras, los disparos se disiparon y pudieron continuar su tormentoso camino entre explosiones, gritos y el miedo latente de una ciudad dominada por el poder del narcotráfico.

Por más de dos horas la ciudad se mantuvo en vilo ante la humareda de camiones quemados y por el recorrido de los sicarios al servicio de Ovidio Guzmán López, el hijo del Joaquín el “Chapo” Guzmán y jefe operativo del cártel luego del encarcelamiento de su padre. Los restos de la guerra campal entre los sicarios y las fuerzas policiales del Estado mexicano dejaron 8 muertos, 16 heridos y 55 prisioneros que aprovecharon el caos provocado por el cártel para escaparse de una de las cárceles de la ciudad.

“Nos enteramos de que la cárcel abrió sus puertas para permitir la huída de los criminales sin necesidad de ser atacada o presionada por los reos. Simplemente hicieron una llamada, los guardias recordaron que ellos y sus familias han sido protegidos (por el cártel) para decidir dejar en libertad a los 55 presos”, comentó para El Diario Iván Macías, periodista de Univisión residenciado en Sinaloa.

De acuerdo con Cristóbal Castañeda, secretario de Seguridad Pública del estado, de los 55 reos liberados, cuatro se entregaron y otros dos fueron aprehendidos nuevamente por las fuerzas del Estado.

No fue sino hasta las 6:57 pm, hora local, cuando el gobierno de Sinaloa hizo un llamado público a la calma. A través de un comunicado, la autoridad regional pidió a la población no salir a las calles y estar “muy pendientes” de los anuncios oficiales. Finalmente, las ráfagas y las explosiones dieron lugar al silencio y a la soledad en las calles. El grupo delictivo se salió con la suya: el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ordenó el retiro de las tropas y la liberación de Ovidio Guzmán.

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Las calles de Culiacán quedaron desiertas en horas de la noche luego de las detonaciones y enfrentamientos | Foto: Cuartoscuro

El poderío del Cártel de Sinaloa

En el operativo conjunto entre la Guardia Nacional de México y el departamento de la defensa se reportó la detención, una hora antes del enfrentamiento, de Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante Joaquín “Chapo” Guzmán, en una zona residencial de la ciudad de Culiacán. Luego de la aprehensión, Los Antrax, brazo armado del Cártel de Sinaloa, desplegaron 700 hombres armados por toda la ciudad de Sinaloa y realizaron 19 bloqueos en las vías principales.

Ovidio Guzmán controla el cártel junto a Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, luego del encarcelamiento del “Chapo” Guzmán en Estados Unidos, quien fue extraditado a ese país el 20 de enero de 2017 por el delito de narcotráfico. El capo está retenido en el Centro Correccional de New York en esperado de su traslado a ADX Florence, en Colorado, la prisión más segura de Estados Unidos.

El Cártel de Sinaloa no cuenta con una estructura jerárquica, lo que quiere decir que Zambada y Guzmán mantienen sus organizaciones independientes. Ovidio, junto a sus hermanos Joaquín Guzmán López, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo, se encargaron de mantener el legado de su padre en el ámbito delincuencial.

El poder del cártel se distribuye por 57 países del mundo y 17 estados del territorio mexicano. Los tentáculos de la organización criminal nacida en el estado de Sinaloa en los años setenta abarcan todo el territorio americano desde Nueva York hasta Buenos Aires y algunos países del continente europeo. El ex director de operaciones internacionales de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) Mike Vigil mencionó que “el Chapo creó una organización criminal extraordinaria, pensada para que pudiera continuar incluso en su ausencia”.

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El Cártel de Sinaloa en el mundo | Foto: Cortesía

Macías explicó que las organizaciones del narcotráfico en México tienen una relevancia operativa parecida a los partidos políticos, sin la responsabilidad de seguir los lineamientos legales del mismo. “Hay zonas como Culiacán, Mazatlán, en general el estado de Sinaloa y otras regiones del país donde domina el Cártel de Sinaloa”, dijo.

Añadió que la figura del narco, como un símbolo de la organización criminal, es defendida por los gobiernos mexicanos porque participa del conglomerado social. “En la ciudad de Culiacán el narco reparte dinero, construye instalaciones, ayuda a la gente pobre y, en su momento, será defendido por la sociedad”, asevera Macías, quien fue el primer periodista en ingresar al túnel por donde escapó el “Chapo” del penal del Altiplano.

“No ven con malos ojos que la ‘plebe’ — sustantivo que reciben los jóvenes en los estados del norte de México — esté inmersa en estos grupos criminales y que defiendan las causas del ‘patrón’”, añade. Entonces, según Macías, a través de la repartición de dinero y atendiendo las necesidades de la gente, los cárteles mexicanos se adentran en el núcleo social para tener la lealtad de los habitantes de la ciudad en momentos de peligro.

Para Álbaro Sandoval, reportero de la Revista Espejo de Culiacán, en México impera un “poder de facto” liderado por el narcotráfico, superior al poder institucional y mezclado con los empresarios, que lo componen los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

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Vehículos incendiados durante operativo fallido para detener a hijo del Chapo en Culiacán, Sinaloa | Foto: EFE

“El poder de facto, el del narco, es el que reivindicó su supremacía el jueves pasado en Culiacán. Con ese poder convivimos. Todos los ciudadanos de Culiacán y de Sinaloa sabemos que aquí está, con nosotros. Es una convivencia tácita. Y todos sabemos que este poder pacta, acuerda con los otros dos, principalmente con el de las instituciones para operar sin ser molestado”, analizó el periodista para El Diario.

El 17 de agosto de 2018 el gobierno mexicano incautó 50 toneladas de metanfetamina, el mayor cargamento de droga confiscado en territorio mexicano. Este hallazgo, así como la alta producción de metanfetamina y otras drogas sintéticas en la zona, hacen presumir que los responsables del cargamento son los cabecillas del Cártel de Sinaloa. La organización criminal se ha modificado en sus operaciones y en sus escalas de producción para atender la alta demanda de estupefacientes en Estados Unidos.

Además del Cártel de Sinaloa, el poder de los cárteles mexicanos se distribuye en distintas organizaciones, entre las que figuran Los Zetas, el Cártel Jalisco Nueva Generación, la Familia Michoacana y otros. Entre todos han cobrado la vida de más de 800.000 personas en todo México desde el inicio de la “Guerra contra el Narcotráfico” en el año 2006.

Los cárteles mexicanos, según el informe expuesto por la DEA en el año 2017, son los principales exportadores de opioides y manejan el cultivo, la producción, la importación y el traslado de drogas ilegales por cada región de Estados Unidos.

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Sicarios del Cártel de Sinaloa en el momento del ataque | Foto: Reuters

Macías explica que las organizaciones criminales tienen la potestad de “quitar y poner jefes de policía, presidentes, alcaldes, gobernadores, y si alguno de estos no funciona, simple y llanamente son eliminados”.

Para el periodista, los políticos que cumplieron su “pacto” con las organizaciones criminales están sujetos a una presión constante para mantener a salvo los secretos del cártel. “No son pocas las ocasiones en que los cárteles pagan con bala la lealtad de los funcionarios corrompidos, comprados y que trabajaron para el servicio, capricho, gusto y satisfacción de los grupos criminales”, asegura.

La estrategia fallida del Estado

AMLO no ha dado lugar a las críticas en su contra. En “la mañanera” — como le dicen a las conferencias de prensa diarias del gobernante — del pasado viernes 18 de octubre, en lugar de asumir la pasividad del Estado en la operación, el presidente justificó la decisión de liberar a Guzmán. “Estaban en riesgo muchos ciudadanos, muchas personas, muchos seres humanos. Se decidió proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo con eso”, argumentó el mandatario.

“No se trata de masacres, ya eso terminó (…) La decisión se tomó para proteger a los ciudadanos. No se puede apagar el fuego con el fuego”, esgrimió López Obrador, para quien su decisión describe “la diferencia de esta estrategia con la de otros gobiernos”. “No queremos muertos, no queremos la guerra. Esto les cuesta trabajo entenderlo a muchos. La anterior estrategia convirtió al país en un cementerio, lo he dicho una y mil veces. Nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho”, insistió el mandatario que negó que eso implique fragilidad del Estado.

Sin embargo, para Macías la reculada del gobierno mexicano representa “un síntoma serio de debilidad que podría multiplicarse de forma muy rápida en diferentes lugares, a gusto y capricho de estos grupos que están viendo ahí la oportunidad de salirse con la suya”. En cambio, el mandatario repartió la culpa a la prensa, a la que calificó de “adversarios”.

“Usted dice que ya no hay masacres, que ya no hay asesinatos”, refirió un periodista al presidente mexicano en su conferencia de prensa diaria. El mandatario observa y sonríe irónicamente. El periodista continúa y después de unos segundos formula su pregunta: “¿Reconoce usted que hasta ahora su estrategia ha fracasado? Usted criticaba mucho a anteriores gobiernos que no tenían estrategia (…)”. López Obrador interrumpe y devuelve con otra pregunta: “¿De qué periódico es usted?”. Luego de obtener la respuesta, el mandatario continúa con sus ataques al periodismo.

A pesar de la afirmación del presidente mexicano, las versiones del Estado en torno a la situación son discrepantes. El secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, reconoció que el operativo para detener a Guzmán resultó “fallido, deficiente e improvisado”. Sus palabras rectificaron la declaración de Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Ciudadana.

En un principio Durazo informó que una patrulla de la Guardia Nacional, integrada por 30 miembros, realizaba un patrullaje de rutina en la zona de Tres Ríos, en Culiacán, cuando cerca de las 2:45 de la tarde fueron agredidos desde una vivienda. Según el secretario, los militares repelieron el ataque y tomaron el control de la misma. Dentro había cuatro personas. “Se identificó a uno como Ovidio Guzmán”, aseguró.

Tras tomar el control de la casa, varios grupos la rodearon “con una fuerza mayor que la de la patrulla”, explicó Durazo. “Al mismo tiempo, otros grupos realizaron acciones violentas contra la ciudadanía en diversos puntos de la ciudad generando una situación de pánico”, indicó. Ante esta situación, el secretario aseguró que se acordó “suspender acciones” para salvaguardar a la población de Culiacán.

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Un carro baleado en los enfrentamientos entre militares y narcotraficantes | Foto: Getty Images

El alcalde Jesús Estrada Ferreiro, quien pertenece al partido de gobierno Morena, aseguró que la ciudad se encuentra “en paz y en orden”, y que la sociedad respalda la decisión del presidente de ordenar el repliegue de las fuerzas y la liberación de Ovidio Guzmán.

Haber retrocedido en la estrategia le bastó a López Obrador para hacerse con el agradecimiento de la familia del “Chapo”. En una rueda de prensa, Juan Pablo Badillo Soto, abogado del narcotraficante, celebró la decisión del presidente mexicano de no causarle daño a Ovidio Guzmán.

“Tenemos un presidente humano, un presidente cristiano, que finalmente no tomó la decisión de causarle daño a Ovidio, uno de los hijos del ‘Chapo’ Guzmán”, por lo que “la familia agradece que no haya habido abuso de autoridad por parte de los soldados”. Afirmó que la detención del líder del Cártel de Sinaloa fue ilegal, pues se trató de un “trofeo” que se le dio al presidente estadounidense Donald Trump al inicio de su gobierno.

Álbaro Sandoval aseguró que el Estado se comportó de forma “débil y torpe”, mientras cuestionó al presidente mexicano: “Ahora se asume como el salvador de vidas porque ordenó el repliegue. Pero hay trampa, dudas abundan. ¿Ordenó el operativo? Si fue así, entonces por torpe provocó al menos 13 muertes. ¿Se negoció con el grupo delictivo? La estrategia me parece un poco simplista. Lo resumo en dos frases: abrazos no balazos, becarios no sicarios”, aseguró en alusión a las frases usadas por López Obrador.

“Reconocen un operativo fallido, argumentan que el Gabinete de Seguridad Nacional no estaba enterado del operativo. La versión es inverosímil, increíble. Genera mucha suspicacia. ¿Cómo no están enterados de un operativo de esa magnitud? Este personaje tiene una solicitud de extradición del gobierno estadounidense. Se reconoce que es uno de los cabecillas del cártel que durante años encabezó su padre. Una torpeza a esa hora, en Culiacán, en Sinaloa. Vinieron a meterse a la boca del lobo”, añadió Sandoval.

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Los pocos ciudadanos que recorrían las calles horas después del suceso observaban perplejos las huellas de la balacera | Foto: Cuartoscuro

Aunque gran parte del narcotráfico y de la inseguridad es historia heredada, el líder mexicano llegó a la presidencia del país azteca con la promesa de “pacificarlo” y cambiar “balazos por abrazos”. De momento, la realidad es otra. Con 100 muertos diarios (22 cada 100.000 habitantes), México vive los meses más violentos desde la Revolución de 1910, según datos oficiales.

Para paliar la crisis de violencia el gobierno creó la Guardia Nacional y una ley de reciente aprobación que le permite disponer de los soldados para patrullar las calles. De manera exprés, el Ejecutivo formó en pocos meses a 50.000 guardias en materia de procedimientos policiales, perspectiva de género, derecho penal, derechos humanos, entre otros. En un principio, los guardias nacionales serían desplegados en 150 regiones de riesgo, pero la ley no estará 100% operativa hasta el año 2021.

No obstante, López Obrador sigue sin ofrecer políticas de seguridad que brinden resultados en lo inmediato.

“¿Estrategias? No veo ninguna, salvo la que da la inercia de las instituciones: patrullajes, algo de labor preventiva. Llegaron cientos de elementos militares para resguardar a la ciudadanía. Las autoridades han aclarado que no vienen a desplegar ataques contra la delincuencia organizada”, explicó Sandoval.

“Cito textual al alcalde de Culiacán: ‘No estamos en guerra con nadie ni estamos buscando delincuentes en sus casas’. ¿Será mensaje para la sociedad o para que el grupo delincuencial se mantenga en calma? Que cada quien saque sus conclusiones”, finalizó el periodista.

Entretanto, las calles de la ciudad siguen en tensa calma luego de haber sobrevivido a una guerra que podría repetirse.

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