• Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Sin embargo, Venezuela parece estar lejos de cumplir con esta meta

El 25 de noviembre de 1960 fueron asesinadas en República Dominicana las hermanas Patria, Minerva y María Teresa (de apellido Mirabal). Sus cuerpos fueron encontrados en un acantilado en la costa de ese país. También conocidas como ‘’Las Mariposas’’, eran activistas políticas que se opusieron enérgicamente a la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, quien dio la orden de ejecutarlas.

En honor a esas tres mujeres, la Organización de las Nacional Unidas (ONU) aprobó en el año 2000 una resolución que designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y, al mismo tiempo, exhortó a gobiernos, organizaciones internacionales y ONG a coordinar actividades anuales durante esta fecha para elevar la conciencia pública sobre este tema.

El lema de la campaña de este 2019 es “Pinta el mundo de naranja: Generación igualdad se opone a la violación”. Se pretende trabajar para lograr la mitigación a este problema que afecta a mujeres y niñas en todo el mundo.

Datos alarmantes. De acuerdo con la ONU, se estima que 35% de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental.

Aunado a esta situación, los hechos han demostrado que las mujeres que han sufrido violencia física o sexual presentan las tasas más altas de depresión y mayores posibilidades de tener un aborto o contraer enfermedades de transmisión sexual, que las que no han experimentado este tipo de violencia.

Si bien en la mayoría de los casos, los hechos de violencia contra la mujer son perpetrados por parejas, ex parejas, cónyuges, ex cónyuges, familiares o individuos cercanos a la víctima, muchas veces ocurre que el victimario no es necesariamente conocido.

Casos de violencia en Venezuela

Tres de cada diez asesinatos de mujeres en el país se produce por violencia de género, mientras que en uno de cada cinco asesinatos el móvil es desconocido, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Las otras causas de mayor incidencia son por robo, venganza, arrollamiento, violencia familiar y ejecuciones extrajudiciales.

El pasado 22 de noviembre, el Centro de Justicia y Paz (Cepaz) — organización sin fines de lucro promueve la defensa de los valores democráticos, los derechos humanos y la cultura de paz en Venezuela — realizó un estudio basado en información publicada en varios medios digitales durante el primer semestre de 2019 para contabilizar el número de femicidios ocurridos en todo el territorio nacional (a falta de estadísticas oficiales), y encontraron que en este período 45 mujeres fueron asesinadas.

Otros hallazgos que realizó esta organización. Durante este año cada cuatro días ocurrió un femicidio en el país y uno de cada cinco de estos asesinatos fue cometido por un miembro de la fuerza de seguridad con su arma reglamentaria.

La falta de registros oficiales convierte a la violencia contra la mujer en una plaga silenciosa que no es enfrentada adecuadamente por las autoridades venezolanas. Pareciera que estos hechos son considerados un problema menor que solo se produce en contextos de pobreza y marginalidad, pero lo cierto es que se trata de algo que afecta a todos los estratos sin ningún tipo de distinción.

Un caso emblemático de violencia contra la mujer en Venezuela fue la violación y mutilación de Linda Loaiza en el año 2001. Las lesiones que sufrió fueron tan graves que pasó más de seis meses hospitalizada y tuvo que someterse a 15 cirugías, entre ella una reconstrucción vaginal.

Además, las fotos de su cara hinchada con los párpados cerrados, quemaduras en la nariz, la boca abierta y rota fueron la portada de los principales diarios del país, luego de ser rescatada por la policía en una urbanización de Los Palos Grandes en la ciudad de Caracas.

Otro caso lamentable es el de Mayell Consuelo Hernández Naranjo, bailarina de la Universidad Experimental de las Artes (Unearte) de 29 años de edad, quien fue asesinada el 3 de septiembre de 2018 en Charallave, estado Miranda. Pese a que la joven denunció en varias oportunidades a su ex pareja por maltrato ante el Ministerio Público, no se le garantizó seguridad frente al homicida.

Incluso luego del suceso, los familiares de Hernández denunciaron al hombre ante las autoridades pertinentes, pero debido a irregularidades cometidas en las investigaciones el agresor fue puesto en libertad sin que la causa por homicidio llegara siquiera a la Fiscalía.

La historia de Ángela Aguirre conmocionó al país. En las redes sociales circuló la denuncia de la desaparición de una adolescente de 16 años de edad que, luego de ser llevada por su madre al Club Ítalo Venezolano de Guayana el 23 de marzo de 2019 para asistir a una fiesta de cumpleaños, fue cruelmente abusada y asesinada.

En el cumpleaños se realizó un paseo en lancha del que Aguirre no regresó. Dos días después su cuerpo fue encontrado en el río Caroní con signos de violencia sexual y fracturas. Los familiares denunciaron extorsión e impunidad, y la sociedad civil se organizó para pronunciarse e imponerse frente a quienes pretendían culpar a los padres de la joven e incluso a ella misma.

El caso de Aguirre fue uno de los pocos en el que se hizo justicia. José Alberto Cedeño, de 18 años de edad, fue imputado por femicidio, abuso sexual, suministro de sustancias ilícitas a una menor de edad, omisión de auxilio y socorro. Mientras que las otras seis personas que se encontraban en la lancha con la adolescente fueron imputadas por cómplices necesarios de femicidio y omisión de socorro.

Estos son solo algunos de los casos que han ocurrido en el país.

¿Por qué se debe eliminar la violencia hacia la mujer en el mundo?

La ONU afirma que la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual. Debido a la impunidad que gozan los perpetradores y la estigmatización, así como la vergüenza que sufren las víctimas, apenas se informa sobre estos casos.

La declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la ONU es definida como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

La organización advierte que los efectos psicológicos producto de la violencia contra las mujeres y niñas, al igual que las consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, las afectan en todas las etapas de sus vidas.

Aunque todas las mujeres, en todas partes del mundo, pueden sufrir violencia de género, algunas son particularmente vulnerables, por ejemplo, las que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o intersex; las migrantes y refugiadas; las de pueblos indígenas o minorías étnicas. De igual forma mujeres y niñas que padecen VIH y tienen discapacidades, incluso aquellas que viven en crisis humanitaria.

La violencia contra la mujer se volvió un obstáculo para poder alcanzar la igualdad, el desarrollo, la paz y el pleno respeto de los derechos humanos en un corto o mediano plazo. Además no permite cumplir a la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que pretenden, entre otras cosas, poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar el bienestar global de las personas.

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