• Desde Colombia, pasando por Argentina y llegando a Alemania, los venezolanos en el mundo mantienen vivas sus tradiciones sin importar la distancia que los separa de su tierra

La migración venezolana ha alcanzado todos los continentes. Los connacionales se llevan a sus países de destino los recuerdos de su tierra, las añoranzas de la Venezuela que vivieron y la tristeza de dejar atrás todo lo que conocen. Pero el arraigo a las tradiciones se mantiene en ellos, por lo que sin importar el país en el que se encuentren, los criollos llevaron la costumbre de hacer hallacas en una época como la Navidad, donde los sentimientos y recuerdos están a flor de piel. 

Los países latinoamericanos son el principal destino de los que deciden dejar Venezuela en búsqueda de una mejor vida. Sin embargo, países de Europa y Asia también recibieron las hallacas, que comúnmente es comparada por los extranjeros con un tamal mexicano, a pesar de que el platillo criollo lleva más ingredientes y diferentes formas de preparación. 

En Perú, donde se encuentra la segunda comunidad de migrantes venezolanos más grande de Latinoamérica de acuerdo con cifras de Acnur de 2019, los ingredientes para las hallacas se consiguen fácilmente y a precios accesibles, de acuerdo con Gaetano Coccorese, un venezolano que vive en Lima. 

El criollo explicó para El Diario que “incluso las alcaparras, que no es un ingrediente típico peruano, se consigue con facilidad”. 

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Grupo de personas haciendo hallacas en Perú | Foto: @polancojose997

Sin embargo, las hallacas no llegaron a Perú y a otras partes del mundo solo por el cariño de los venezolanos a sus tradiciones. Realizar este envoltorio con harina de maíz, carne de cerdo, pollo y res, amarrado en una hoja de plátano, fue una buena manera de obtener algo de dinero durante esta época.

En Lima, una hallaca cuesta 5 soles, mientras que un paquete de harina de maíz cuesta 7 soles aproximadamente.

“Muchos venezolanos venden hallacas. Negocios de comida peruanos las ofrecían al igual que el plato navideño de Venezuela. Incluso vi panaderías que vendían pan de jamon”, comentó Coccorese. 

En Ecuador ocurre igual que en Perú, los ingredientes son fáciles de conseguir y a un precio accesible para los que deseen hacer hallacas para la venta o consumo propio. 

“En Ecuador hace un par de días un chico compró todo un carrito de hojas de plátano, posiblemente para hacer hallacas para vender. En este país estas hojas no se usan para platos navideños típicos”, escribió un usuario de Twitter acompañado de la foto del carrito de supermercado lleno de hojas. 

Países del sur como Argentina y Chile también tienen una comunidad muy grande de migrantes venezolanos. Las pasas, el onoto y la harina de maíz se pueden encontrar con facilidad en cualquier supermercado, incluso hay disponibilidad de las hojas de plátano, algo complicado debido a que Argentina no produce plátano, pero sí banano. Sin embargo, el envoltorio de las hallacas debe ser obligatoriamente con hojas de platáno según la tradición. 

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Foto: @BethsabeMagdale

Ante esta demanda, las empresas alimenticias crearon alternativas. Por ejemplo, existe un producto proveniente de Costa Rica de hojas de plátano ya empaquetadas y seleccionadas que se vende en los supermercados argentinos. En Coto Tortuga Open Mall, la harina de maíz Morixe estuvo en oferta. 

“Confiamos en el futuro de Argentina y estamos orgullosos de que los venezolanos nos elijan para venir a vivir aquí”, escribió en su cuenta de twitter el presidente de Morixe y presidente de la Sociedad Comercial del Plata al anunciar la oferta en la harina para que los venezolanos realizaran sus hallacas. 

Otra historia que también se dio a conocer fue la de un joven venezolano al que invitaron a la cena de Navidad del Starbucks en el que trabajó hace algún tiempo en Argentina. Lo que consiguió al entrar a la celebración lo llenó de alegría. “Cuando llegué habían pedido hallacas y tequeños para que tuviera una cena navideña venezolana y no me sintiera tan lejos de casa”, escribió en su cuenta de Twitter. 

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Foto: @gochitoenba

Sharon López, otra venezolana en Argentina, se reunió con un grupo de amigos venezolanos para hacer hallacas en Buenos Aires. “Sale mejor hacerlas que comprarlas”, además comenta que invirtió aproximadamente en pesos lo equivalente a 50 dólares para hacer 60 hallacas. 

“Mientras las hacía extrañaba mucho a mi mamá que está en Venezuela, pero estaba con mis amigos, quienes me hicieron sentir en familia”, contó para El Diario

Los que no son venezolanos generalmente aceptan de buena manera el sabor tropical de las hallacas. No falta el comentario: “Parece un tamal”. “Le di una al vigilante de mi edificio. Me dijo que parecía un tamal. Me dio mucha risa”, comentó López.

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Cena navideña de una familia en Buenos Aires, Argentina. | Foto: @Mata_JoseLuis

Navidad venezolana en Europa 

Aunque la preparación de la hallaca se vio con más frecuencia en Latinoamérica, en Europa también se preparó este plato navideño. 

La familia de Ana María Marrero hizo hallacas este año por primera vez desde que viven en Málaga, España. Su familia de ascendencia española tomó las tradiciones venezolanas. El guiso estuvo a cargo de su papá (según la tradición solo una persona puede prepararlo), pero el resto de la familia cumplió con sus funciones en el complejo y estricto proceso de la preparación del plato navideño. 

El frío alemán no fue un impedimento para que un maracucho que reside en ese país realizara una buena acción en Hamburgo de cara a finalizar el año 2019. Preparó más de 200 hallacas y las donó a dos refugios de venezolanos en Leipzig. 

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Foto cortesía

También en Alemania, pero en otro punto de Berlín, una pareja hizo por primera vez el típico platillo navideño de Venezuela. Al estar las primeras listas, le enviaron las fotos al padre del esposo, quien vive en Venezuela. A pesar de la lejanía, los ingredientes para las hallacas se consiguen con cierta facilidad. “Eso es voluntad” dice al publicar las fotos en su cuenta de Twitter. 

Las hallacas se multiplicaron en diferentes partes del mundo. Desde la Patagonia hasta Canadá, los venezolanos continuaron con sus tradiciones a pesar de las fronteras que los dividen de su tierra. En Brasil, Colombia, México, Costa Rica, Perú, Chile, Panamá, e incluso en Estados Unidos, la hallaca dijo presente con su inigualable sabor y sus siglos de tradición. 

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Foto: @juandelitalia

Los connacionales se regaron por el mundo con la idea de alcanzar un mejor nivel de vida, pero las raíces venezolanas no se desvanecen ni a kilómetros ni mares de distancia. Es por ello que la hallaca y las tradiciones navideñas venezolanas cruzaron las fronteras como una forma de mantener intacto, quizá hasta más cerca, el arraigo criollo de Venezuela.

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