• La película, dirigida por el surcoreano Bong Joon-Ho, fue galardonada con cuatro premios de la Academia, entre los que figura el galardón a Mejor Película. Esta conmemoración representa un punto importante para el cine de habla no inglesa en la historia del séptimo arte

La noche de este 9 de febrero, en la 92° gala de los premios de la Academia, Bong Joon-ho marcó un hito en la historia del cine mundial. Parasite (Parásitos), película estrenada el 30 de mayo de 2019 por la productora surcoreana CJ Entertainment, fue galardonada como Mejor Película, Mejor Película Internacional, Mejor Guión original y Joon-ho se llevó la estatuilla a Mejor Director.

La película presenta la historia de dos familias, separadas por el aparataje de las clases sociales, pero unidas por la encarnación de un parásito. Cada uno de los personajes necesita de otro para subsistir, creando un ouroboros interminable de dependencia. Además, la consecución de acciones en la trama rompe los límites de los géneros cinematográficos y plantea una película de comedia, thriller y suspenso.

Parasite

Parasite es la primera película de habla no inglesa en ganar la estatuilla como Mejor Película y, para agregar otro bastión a la hazaña realizada por Bong Joon-Ho, se convirtió en la primera en lograr el doblete de Mejor Película Internacional y Mejor Película.  

Otras películas extranjeras nominadas a Mejor Película

La Gran Ilusión, película francesa estrenada en 1937 y nominada a la ceremonia de los Oscar de 1938. El director Jean Renoir, hijo del famoso pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir, llevó a cabo el proyecto en un momento de convulsión histórica por la aproximación de la Segunda Guerra Mundial.

Z, es una película franco-argelina dirigida por Costa Gravas, director de cine franco-griego, y estrenada en 1969. Fue nominada a los premios de la Academia en 1970.

Los emigrantes, por el cineasta sueco Jan Troell, fue nominada en 1972 a Mejor Película. La historia narra los embates que sufren varios emigrantes europeos que van camino a Estados Unidos, a finales del siglo XIX.

Gritos y Susurros, fue una película sueca nominada en 1973. El director de esta producción es el reconocido director de cine Ingmar Bergman. La estética del director sueco se caracteriza por la representación de lo sublime y por la búsqueda, a través del celuloide, de las grandes preguntas filosóficas de la humanidad.

El Último Emperador, una coproducción entre China, Italia, Reino Unido y Francia, ganó el galardón a Mejor Película en 1988. La diferencia del film dirigido por el director italiano Bernardo Bertolucci es que, aunque es una producción extranjera, el lenguaje utilizado es el inglés. No es considerada como una película de habla no inglesa.

El Cartero, fue una producción italiana dirigida por el director inglés Michael Radford y nominada a Mejor Película en 1995.

En el siglo XXI la primera película de habla no inglesa nominada a Mejor Película fue el Tigre y el Dragón en el año 2001. Es una producción china dirigida por el director taiwanés Ang Lee.

Babel, dirigida por el director mexicano Alejandro González Iñárritu, fue nominada a Mejor Película en el 2006. Esta película finaliza “la trilogía de la muerte” del director que comenzó dicho proyecto con Amores Perros (2000) y 21 Gramos (2003).

Amor fue una película francesa, dirigida por el director austriaco Michael Haneke y nominada a los premios de la Academia en 2013.

La última película de habla no inglesa, antes de Parasite, en ser nominada a Mejor Película fue Roma. Una producción de la plataforma de streaming Netflix y dirigida por el laureado director mexicano, Alfonso Cuarón.

Bong Joon-Ho también ganó la Palma de Oro en la 72° edición del Festival de Cannes, convirtiéndose, de esta manera, en el primer director de cine surcoreano galardonado con este premio. 

Desde ese momento, por su gran trabajo cinematográfico, Bong Joon-Ho recorrió las alfombras más importantes de la temporada de premios.

En la ceremonia del Globo de Oro, celebrada el cinco de enero en el hotel Beverly Hilton de California, Estados Unidos, Parasite logró llevarse el premio a Mejor Película Extranjera; en los Premios del Sindicato de Actores, los protagonistas de la producción surcoreana, Song Kang-ho, Lee Sun-kyun, Choi Yeo-jeong, Choi Woo-shik y Park So-dam, ganaron el premio a Mejor Reparto. 

Parasite se ha estrenado en más de 1.000 salas de cine en Estados Unidos y ha recaudado más de 30 millones de dólares en el país norteamericano. La película se posicionó como favorita por encima de las grandes producciones estrenadas en 2019 como Once Upon… A Time in Hollywood (Érase una vez en Hollywood) de Quentin Tarantino; 1917, de Sam Mendes; Joker (El guasón), de Todd Phillips y Little Women (Mujercitas), de Greta Gerwig. 

La fidelidad de Joon-Ho a su lengua, a sus costumbres, a las aristas que se presentan en la sociedad surcoreana y que, en el mundo de la globalización e inmediatez se asemeja con el resto de los países, es un golpe en la mesa en la aceptación de la Academia al cine realizado fuera de Estados Unidos. 

En la ceremonia de los Globos de Oro el también director de El Huésped (2006) exclamó, con el cabello alborotado y en su lenguaje natal, que: “Una vez superada la barrera de los subtítulos, descubrirán películas maravillosas». 

La Academia de Cine de Hollywood se propuso, desde hace cinco años, formar una mesa de votación con mayor peso internacional. Por ende, han ingresado más de 1.500 miembros que no son estadounidenses. Esto ha ocasionado que muchas producciones realizadas en distintos países del mundo como Roma (2018), Dolor y Gloria (2019 y Parasite (2019) hayan encontrado una apreciación en la temporada de premios. 

El mismo Bong Joon-Ho en la rueda de prensa posterior a la ceremonia sentenció: “el streaming y las redes han acostumbrado al público a ver contenido en otros idiomas”. 

Bong Joon-Ho: el hombre del momento 

El director surcoreano finalizó su discurso en los Oscar con la alegría del reconocimiento y con la frase: “Me voy a beber hasta mañana”. 

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Desde el estreno de Parasite, en mayo de 2019, el nombre de Bong Joon-Ho se posicionó en todas las discusiones de cine y, entre la parafernalia de Hollywood, y aseguró un lugar en la historia del cine. Pero la carrera del director nacido en la ciudad metropolitana de Daegu, Corea del Sur, tiene más de 15 años. 

Su primer largometraje fue Barking Dogs Never Bite (2000),  pero fue tres años después cuando estrenó su primera película reconocida internacionalmente: Memorias de un Asesino. Es una historia basada en el primer asesino en serie conocido en la sociedad surcoreana.

Desde su obra prima las críticas fueron consecuentes con el oficio de Bong y la difusión de su obra, tanto en la industria cinematográfica del país asiático como en los festivales internacionales. Fue una sorpresa para muchos. 

En 2006 su filme El Huésped se convirtió en la película más taquillera en la historia de Corea del Sur. El graduado en sociología en 1989, en la Universidad de Yonsei, presentó un estilo único, con una gran conocimiento de la naturaleza social y de los aparatos que construyen la relación humana, con lo que sorprendía a la audiencia. 

Asimismo, se mantiene incursionando en los distintos géneros del cine. Un ejemplo de ello es Okja, estrenada en 2017, donde unifica la crítica al consumismo exacerbado de la sociedad contemporánea con la representación fantástica de un cerdo gigante. El sentido estético de Joon-Ho está intervenido por la crítica social. 

Parasite es un ejemplo de ello: dos familias, de distintos estratos sociales, son configuradas por un ente externo, que vendría a ser la sociedad de consumo y que moldea la relación entre los personajes. Para el director, como lo dejó ver en una entrevista, la película tuvo una receptividad positiva en todo el mundo porque, al parecer, “todos vivimos el mismo país llamado capitalismo”. 

El momento álgido del cine surcoreano 

La historia del cine de Corea del Sur en los últimos 20 años cosechó los frutos de una estética comercial. Parasite ha ganado 180 premios, en los distintos festivales y premiaciones, pero el inicio del blockbuster surcoreano se remonta a 1999 con el estreno de Shiri, un thriller policiaco dirigido Kang Je-gyu, que se caracteriza por plantear la relación conflictiva entre Corea del Norte y Corea del Sur, a través de la historia de dos agentes policiales que tratan de evitar un ataque terrorista. 

La película representó un éxito importante en la industria cinematográfica del país y, al mismo tiempo, inauguró un nuevo producto en el cine surcoreano: la superproducción. Es decir, películas con gran calidad estética, con un trabajo excelso por parte de los directores, que tenían el apoyo monetario de las grandes productoras. 

Esto produjo una asimilación positiva entre el público y el cine surcoreano. Además, al manejar temáticas universales y presentar una difusión de la industria al estilo del cine hollywoodense, el espectador extranjero empezó a mirar lo que se hacía en el país asiático. 

Las primeras obras de Hong Sang-soo, director y guionista, se ganaron un puesto en varios festivales internacionales. El día que un cerdo cayó al pozo (Daijiga umule pajinnal) es un ejemplo de ello. 

Pero el más importante fue Park Chan-wook. En el año 2003 el guionista y director nacido en Seúl, capital de Corea del Sur, estrenó una de las obras más aclamadas por la crítica mundial, llamada Cinco días para vengarse (Oldboy). La película ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes del 2004. 

La industria surcoreana ha tenido un crecimiento considerable en los últimos años y Parasite logró el reconocimiento más grande. La creación de producciones competitivas, con un trabajo estético y escriturario consecuente con las películas de Hollywood ha provocado que en 2020, con el movimiento incesante de las redes, exista un espectador del cine surcoreano en la mayoría de los países del mundo. 


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