• En El Diario consultamos con expertos en diferentes áreas vinculadas a la educación, psicología y análisis de datos para conocer si las medidas de aprendizaje a distancia son verdaderamente factibles en el país

El cierre de las escuelas y universidades debido a la pandemia por el Covid-19 afectó a más de 89% de los estudiantes del mundo, equivalente a 1,54 billones de niños, niñas y jóvenes, según datos recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). 

Casos de Covid-19 en el país

181

contagiados

93

recuperados

9

fallecidos

Venezuela no es la excepción ante este escenario. Delcy Rodríguez anunció la suspensión de clases presenciales a partir del 16 de marzo, en vista de que tres días antes se conocieron los primeros casos confirmados de coronavirus de Wuhan en el país.

El ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, presentó un plan de clases y asignación de tareas online a los estudiantes para no interrumpir los procesos académicos.

Con este mecanismo, escuelas y liceos asignaron guías de actividades para cumplir con las pautas del segundo lapso del año escolar.

En vista del aumento de los casos de Covid-19 en Venezuela, Istúriz anunció que se suspenden las clases presenciales por el resto del año, pero que antes realizarán una encuesta a través del sistema Patria para definir la medida.

Sin embargo, las constantes fallas eléctricas y del servicio de Internet ponen en riesgo que se cumpla con el plan de clases a distancia.

El sábado 11 de abril, Delcy Rodríguez comunicó que se extiende por 30 días más el estado de alarma.

Ante la incertidumbre que pudiesen generar estas medidas, tanto para jóvenes como para representantes, en El Diario conversamos con una docente del Liceo Andrés Eloy Blanco (ubicado en Propatria, al oeste de Caracas).

La licenciada en Educación explicó que no están preparados para implementar clases online, pues muchos docentes no saben manejar las nuevas tecnologías y no cuentan con una computadora. A esto le sumalas fallas de Internet y servicio eléctrico.

Agregó que las Canaimas que les entregó el Ministerio de Educación están dañadas o los profesores no saben emplearlas como herramienta pedagógica. 

Canaimas Educativas

El proyecto surgió en 2008 para brindar de forma gratuita los portátiles a docentes y estudiantes de planteles públicos para garantizar el acceso de los venezolanos a las tecnologías de información libres.

Las laptops han sido distribuidas a estudiantes de los niveles de educación pública primaria, media, media técnica en todo el país. A las universidades se han entregado tablets.

Actualmente, aunque han entregado nuevos lotes de equipos en algunas zonas educativas, muchas de las que han sido entregadas con anterioridad se han dañado, según algunos testimonios que se encuentran en la web.

La profesora indicó que la gran mayoría de los estudiantes y docentes no tienen computadoras o teléfonos inteligentes y tampoco acceso a Internet, por lo que asegura que las clases online serían un fracaso.

Foto cortesía

Detalló que la coordinación de las actividades a distancia ha sido difícil. “La jefa del Departamento de Evaluación, conjuntamente con los coordinadores se encargaron de buscar los expedientes de cada estudiante para llamarlos y comunicarles que debían estar en contacto con los profesores”. 

La docente, quien imparte clases a alumnos de tercero y quinto año, indicó que tiene su plataforma de mensajería Whatsapp congestionada por la cantidad de estudiantes que le escriben para aclarar dudas o enviar las asignaciones.

Tengo 9 secciones, de las cuales cada una tiene 37 estudiantes. Ellos envían los trabajos por el Whatsapp o correo electrónico. Sin embargo, la mala conectividad a Internet impide tener una comunicación constante, puesto que los mensajes pueden tardar horas en llegar”, puntualizó.

Señaló que los estudiantes que no tienen acceso a los equipos tecnológicos se les pidió que buscaran ayuda en familiares o vecinos para enviar las actividades. Aunque se pudo contactar a la mayoría de los alumnos, con un porcentaje menor no se obtuvo contacto.

La comunicación entre los profesores, coordinadores y alumnos se hace mediante el correo, WhatsApp y llamadas, indicó la profesora.

“En varias ocasiones para mantener el contacto con la coordinadora de evaluación y discutir respecto a las evaluaciones, he tenido llamadas largas las cuales resultan costosas. El sueldo es de 325.000 bolívares quincenal y eso no alcanza para cubrir el costo del saldo del teléfono al igual que el de Internet (Bam, de una telefonía móvil)”, detalló.

Foto: Reuters

Concluyó que sin las herramientas necesarias, el aprendizaje a distancia no dará buenos resultados.

La brecha digital en Venezuela 

El director de Venezuela Sin Filtro, Andrés Azpurua, comentó para El Diario que era de esperarse que la conexión a Internet esté mucho más congestionada que de costumbre, debido que las personas se encuentran en sus casas buscando entretenerse. Señaló que el porcentaje de consumo de entretenimiento a través de Internet versus otros medios, cada vez es mayor.

“Venezuela no está preparada para implementar clases online de forma masiva, se va a ver dramáticamente más marcada la brecha digital si se necesita que todos vean clases a través de Internet, porque no todo el mundo tienen acceso a Internet de calidad. Los que tienen conexión suelen ser muy lentos como para ver videos en vivo sin que se detenga”, explicó el defensor de los Derechos Humanos. 

Azpurua mencionó que la infraestructura tecnológica de Venezuela impide que la implementación de clases online sea una política de educación efectiva. “Si se hubiera previsto que Venezuela necesitaba políticas públicas para ofrecer un Internet de calidad y accesible a todos, estaríamos en una condición donde el teletrabajo y la educación a distancia sería mucho más viable hoy en dia”.

Foto cortesía

Precisó que se debe diferenciar quiénes son los que tienen acceso a Internet residencial, que básicamente es ilimitado, y las personas con Internet por datos en sus teléfonos, precisó.

Sostuvo que si se deben ver clases online a través de un celular que es utilizado por varios miembros de la familia, el consumo de megas de esa línea será un limitante importante para esas personas, incluso con la orden de no cortar el servicio de datos.

Puntualizó que si una familia no está generando suficientes ingresos por la cuarentena, no va a priorizar la conexión a Internet. Además que depender exclusivamente de los datos móviles puede resultar muy costoso.

Las fallas de conectividad se deben a que durante muchos años no ha habido suficiente inversión para robustecer la red interna del servicio, detalló. Además indicó que se han visto muchos robos de lo cables por el cobre, e incluso se han robado los cables de fibra óptica, lo que incide en que las compañías que prestan servicios de telecomunicación se vean afectadas.

Agregó que también las radio bases o celdas del celular sufren de estos vandalismos, a veces los roban por cable, por los equipos, plantas o  baterías. Todo eso afecta la conectividad. Además la situación económica de las empresas de telecomunicaciones en Venezuela no es la mejor y no facilita la reinversión para ofrecer servicios de calidad.

Velocidad del Internet. En el mundo la velocidad promedio de las conexiones de Internet móvil es de 32.01 MBPS. En Venezuela es de 8.35 MBPS.

En Venezuela el Internet no es solo extremadamente lento, hasta el punto de quedarse en ciertos usos imposible, como transmitir en vivo por las redes sociales, sino que además es frágil, con cualquier falla puede caerse, con frecuencia hay problemas en zonas específicas y tarda mucho tiempo en arreglarse

Azpurua señaló que las fallas del sistema eléctrico nacional también afectan directamente al servicio de Internet. Sin contar el reciente incendio en la central de Cantv que tuvo afectación importante en varias partes del país, hasta el punto que bajó 50% la conectividad que brinda la empresa en ese momento.

Recalcó que no todos los estudiantes de Venezuela tienen los equipos necesarios para hacer un uso eficaz de la educación a distancia, y aunque el Estado hizo un esfuerzo muy grande con las Canaimas, se ha perdido impulso y esto no continuó masificándose. 

Expuso que se debe considerar recursos comparativos para diseñar los pénsum o el programa educativo que se va a usar para completar el año. El estudiante no necesariamente va a permanecer en la computadora, como estaría en el salón, porque debe compartirlo con el papá o hermanos.

La conexión a Internet en Venezuela sufre los problemas que estamos viviendo los últimos años, pero acentuados. Si antes teníamos la conexión más lenta del mundo, ahora es peor, porque estamos congestionando la red, debido que todo el mundo está buscando usar Internet”, concluyó Azpurua.

Asignaciones a distancia pueden generar ansiedad y estrés

Zena Sleiman, psicólogo clínico, expresó en exclusiva para El Diario que no solo el cambio de rutina escolar afecta a los niños, el estado de confinamiento es una situación que ha afectado a todas las personas por igual. 

En el caso de los más pequeños, estar en casa todo el día y ver que su rutina escolar ha sido interrumpida les causa ansiedad, tristeza, confusión e irritabilidad. Un poco de las mismas emociones que pueden estar sintiendo también los adultos, pero incluso de forma más intensa”, explicó.

Agregó que los niños pueden sentir confusión de la situación y dificultad para procesar sus emociones, por lo que es importante que los padres tengan la capacidad no solo de manejar sus propias emociones, sino que también puedan ayudar a los niños a identificar lo que están sintiendo.

Sleiman, quien también es docente de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), señaló que aunque se implementen las tareas en casa e incluso algunos niños puedan tener acceso a clases online, los estudiantes pueden extrañar a sus compañero, amigos y maestras. Los espacios no son solamente de aprendizaje, sino también de recreación y de crecimiento, lo que es muy importante para su desarrollo motor y social.

Los adultos puedan identificar estas dificultades para que durante la cuarentena puedan sobrellevar o compensar de la mejor manera posible esta situación, agregó.

La psicóloga puntualizó que en el caso de los adolescentes las principales necesidades tienen que ver con el desenvolvimiento social, la necesidad de vincularse con sus pares, de pertenecer a grupos y diferenciarse de los adultos en general. Otras de sus necesidades tiene que ver con la independencia.

La dificultad del acceso a Internet puede detonar más el estrés, pues ya el confinamiento es una situación que no les permite realizar las cosas que solían hacer para sentirse independientes, lo que puede generar rabia, confusión y tristeza, detalló.

Foto cortesía

Sleiman indicó que más allá de cumplir con las actividades académicas en casa, lo importante es que los padres no pierdan de vista cuáles son esas funciones y áreas que sus hijos —de acuerdo con su edad— necesitan desarrollar y tratar de integrar esos contenidos a las tareas diarias del hogar.

Explicó que en casa pueden surgir problemas operativos, puesto que no todos en sus casas tienen Internet, así como problemas económicos, por lo cual los representantes estarían enfocados solo en cubrir con las necesidades básicas como la alimentación.

La idea es poder buscar ayuda dentro de las redes de apoyo principales, es decir, la familia más cercana, vecinos o incluso ayuda profesional, precisó. 

Sleiman, quien junto a una psicopedagoga es creadora de un servicio de psicoterapia online llamado Psiconfío, ha estado brindando recomendaciones para los padres sobre el manejo de los niños en la cuarentena.

“Es normal sentir en estos momentos de la historia que son tan inéditos, que nuestra capacidad no está al cien por ciento y esto le va a pasar a todos en algún momento. Lo importante es poder concientizar que es un momento complejo, y es normal que unos días no se tenga la misma disposición o ánimo”, precisó la docente universitaria.

La psicóloga concluyó que es importante que la familia pueda cooperar para ser empáticos y apoyarse mutuamente en todas las áreas.

La falta de equipos tecnológicos, las fallas eléctricas y el mal funcionamiento del Internet son las dificultades a las que se tienen que seguir enfrentando los estudiantes y padres para poder llevar a cabo la educación a distancia en medio de la cuarentena, la cual se extendió por un mes más. 

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