• Fedeagro advierte que de no contar con el combustible necesario los productores podrían perder sus cosechas.

La labor que realizan los productores agropecuarios en el campo venezolano se encuentra en riesgo. Quienes se dedican a producir los alimentos que se requieren en el país deben afrontar numerosas trabas para poder realizar su trabajo, desde falta de maquinaria y fertilizante, pasando por imposibilidad de acceso a préstamos, hasta  ser víctimas de bandas delictivas. Sin embargo, en los últimos meses una nueva problemática amenaza la producción de alimentos en el campo venezolano: no tener acceso a combustible.

Esta problemática que está afectado a toda Venezuela debido a la exigua cantidad de gasolina que se refina en el país y que es insuficiente para abastecer el consumo nacional ha tenido un profundo impacto negativo en las condiciones en las que deben laborar.

Celso Fantinel, primer vicepresidente de Fedeagro, sostiene que en las actuales condiciones es imposible trabajar pues al no contar con el combustible que requieren no pueden trasladar su producción para venderla, lo cual implica la pérdida de las cosechas.

Apunta que algunos rubros tales como las hortalizas y vegetales que se están consumiendo actualmente fueron sembradas durante el ciclo norte de verano —ocurrido entre octubre y diciembre— de 2019. 

Nos estamos comiendo los vegetales y las hortalizas que sembramos a finales del año pasado. Las consecuencias de la caída de la producción las vamos a empezar a ver durante el segundo cuatrimestre del año, cuando los mercados estén vacíos», explica Fantinel en exclusiva para El Diario.

Fedeagro ha advertido públicamente que la escasez de gasolina puede conducir al colapso definitivo del sector pues al no poder comercializar sus cosechas gran cantidad de pequeños y medianos productores quebrarán. Ello no solo significará una reducción de la producción nacional, sino que también ocasionará que los empleados y obreros estén en peligro de perder sus puestos de trabajo.

Afirman que es imperativo lograr una solución a la escasez de combustible pues solo así será posible evitar el desabastecimiento de alimentos y el impacto social que este podría conllevar.

La imposibilidad de contar con el combustible necesario para poder transportar las cosechas a ocasionado que algunos productores deban recurrir a animales de carga en un intento para no perder la totalidad de lo producido.

“En las unidades donde no se puede llegar con vehículos todo terreno debido a la falta de combustible la única opción es visitarlas en animales”, expresa.

Fantinel comenta que los estados que se han visto más afectados por la escasez de gasolina son principalmente Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo debido a que incluso antes de la actual coyuntura ya presentaban problemas para el acceso al combustible. Añade que los productores de Lara, Portuguesa y Cojedes también están registrando serios inconvenientes para poder conseguir la gasolina y gasoil que requieren para trabajar.

Una de las cosechas más perjudicadas por la actual situación —aunado a los intempestivos cortes de electricidad— es la de las hortalizas pues según explica estas son muy frágiles y perecederas, motivo por el cual deben permanecer en una cadena de frío durante su almacenaje y transporte. En caso contrario se corre el riesgo de que se descompongan.

Fantinel dice que un ejemplo de lo difícil que se ha convertido para los productores el poder realizar su trabajo es que los productores de naranjas y limones del país perdieron aproximadamente un 80% de su cosecha como consecuencia de no contar con los agroquímicos necesarios para fumigar.

Asegura que la última oportunidad en la que desde Fedeagro pudieron reunirse con el ministro responsable del sector fue en septiembre del año 2018. Desde esa fecha sus solicitudes no han tenido respuesta.

Es tajante en afirmar que en caso de no garantizarse el combustible que necesitan los productores antes del 1 de mayo, en el caso de occidente, y el 1 el junio en oriente, no se podrá cumplir con los ciclos de siembra, lo que luego se traducirá en menos comida para los venezolanos.

Al borde de la quiebra 

Foto cortesía

El primer vicepresidente de Fedeagro explica que gran parte de los productores venden sus cosechas a mayoristas bajo la modalidad de créditos, los cuales son cancelados en bolívares en lapsos que pueden variar entre 7 a 20 días, dependiendo del rubro.Esta situación genera que la constante devaluación que sufre el bolívar impacte de forma directa en las ganancias que reciben los productores agropecuarios.

Las hortalizas y la carne se vende a crédito y ese dinero no lo ven los productores hasta pasados 15 a 20 días. Con las últimas devaluaciones del bolívar muchos productores perdieron las ganancias del último semestre”. Celso Fantinel

Añade que muchas industrias también se están aprovechando de los productores. Pone como ejemplo que en el campo un ganadero recibe 0,85 dólares por un kilogramo de carne en pie (animal vivo); sin embargo, al consumidor final le cobran entre 5,2 y 5,5 dólares por kilogramo.

Sostiene que es comprensible que exista una diferencia en los precios pues eso forma parte de la cadena de costos normal en cualquier industria, sin embargo cree que en el caso actual estas son desproporcionadas y quienes se ven perjudicados son los productores.

A este cúmulo de factores que amenazan la sostenibilidad de la producción nacional se agrega la decisión por parte del régimen de Nicolás Maduro de eliminar todas las barreras arancelarias. Ello genera que los productores nacionales deban competir en inferioridad de condiciones respecto a las importaciones de productos como por ejemplo el azúcar o el café.

Este flexibilización de las importaciones es realizada, según Fantinel, en detrimento de los productores nacionales y las consecuencias de ello ya se están comenzando a ver. Señala que muestra de ello es que actualmente la tasa de desempleo en el sector agropecuario se sitúa aproximadamente en un 50%, cifra que muy probablemente se dispare debido al problema de combustible.

Mi familia siembra maíz desde 1975 y hoy casi 50 años después puedo decir que no sabemos si vamos a poder continuar trabajando este año. Caracas está en una burbuja, el resto del país la está pasando muy mal”, lamenta. Celso Fantinel.

El campo venezolano y sus productores se encuentran en terapia intensiva. De no ocurrir un cambio en el accionar del régimen de Maduro que les permita tener acceso al combustible, que tan urgentemente requieren, la consecuencia será la pérdida de las cosechas de los alimentos que los venezolanos necesitan.

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