• Aun cuando en Venezuela no hay un número excesivo de muertes por el Covid 19, las empresas del sector funerario se preparan para enfrentar cualquier eventualidad. El cómo trabajar con servicios públicos deficientes es una de las tareas pendientes

Al sector funerario nacional también le afecta la crisis económica que se profundiza en Venezuela luego de casi dos meses de paralización en plena pandemia del coronavirus de Wuhan. Los empresarios de este segmento enfrentan la escasez de combustible, electricidad y gas, además de la muy precaria prestación de servicios de transportación.

“Todo ese cuadro afecta nuestro trabajo en este momento tan crítico. Afortunadamente, en Venezuela no ha habido muertes masivas producto del Covid-19 como en otros países; sin embargo, nos estamos preparando para garantizar el suministro de insumos y equipos que brinden asepsia a nuestros trabajadores y la correcta y segura evacuación de los cadáveres de las personas que hayan fallecido a consecuencia de la enfermedad”, según expresó María Carolina Uzcátegui, ex presidenta de Consecomercio y empresaria del sector funerario.

En entrevista exclusiva para El Diario, la dirigente gremial señaló que funcionarios del régimen de Nicolás Maduro han sostenido reuniones con representantes del sector funerario y han acordado planes que incluyen protocolos de trabajo en morgues, funerarias, crematorios y centros de salud. 

“La orden es cremar los cadáveres de los fallecidos por el Covid-19 como medida de protección a la colectividad. Recordemos que el virus permanece activo mucho tiempo después de contaminada una superficie”, expuso.
Velorio durante la pandemia. Foto: Elizabeth Ostos

“Para poder evacuar el cuerpo coronavirus de Wuhan —prosigue Uzcátegui—, se deben usar unas bolsas de plástico especiales que en este momento no producimos en el país. Nos han ofrecido algunas a costos elevadísimos. Lo ideal es que el Estado permitiera la importación masiva de este material para que puedan ser vendidas a precios razonables entre las funerarias”.

Las bolsas a las cuales hace referencia la empresaria son sacos de un metro de ancho por dos de largo, hechos de polietileno biodegradable en donde se almacenan los cuerpos inertes hasta que se produzca la cremación. Es un material escaso en el mundo en donde hasta el 1° de mayo se habían reportado 233.300 muertes por Covid-19.

Recalcó la ex presidenta de Consecomercio que para que las funerarias presten un servicio de calidad y seguridad, en Venezuela deben cumplirse varias condiciones como «protección para nuestros trabajadores, esto incluye el surtido de guantes, tapabocas y demás insumos que garanticen su cuidado, suministro de combustible, electricidad, transportación y el surtido de bolsas de disposición de cadáveres”.

Crisis de combustible

María Carolina Uzcátegui comentó que la escasez de gasolina en Venezuela, y muy especialmente en el interior del país, ha afectado el trabajo de las funerarias. “En algunos estados se han tenido que trasladar hasta las estaciones de servicio las carrozas fúnebres con el ataúd para poder cargar gasolina e ir a los cementerios. En esos casos ha habido colaboración de los encargados de los bombas, pero esta es una situación que no debiera repetirse”.

Recordó el caso en el estado Barinas, donde hubo protestas de calle de trabajadores funerarios, en demanda de gasolina. “Son situaciones límites a los que llegan los manifestantes; este entorno nacional es complejo y nada fácil de manejar a toda la cadena que trabaja con funerarias, crematorios y cementerios”.

Uzcátegui introdujo otro elemento al debate: el trabajo en los hornos crematorios. 

“Los crematorios de Venezuela requieren electricidad y gas para prestar un buen servicio y garantizar las altas temperaturas que demanda este tipo de procedimiento. Una cremación tarda entre 1 y 4 horas, según las características físicas del fallecido, la calidad del horno y de los insumos que utilizan. No hay suficiente gas industrial o electricidad en algunos estados, lo cual ha retardado los procesos de cremación”, dijo.

—¿Cuánto cuesta un servicio de cremación en Venezuela?

—Eso depende de la tecnología y servicios. Si es una cremación directa en donde hay un pequeño ritual de despedida con los familiares del fallecido que no incluye el costo de un ataúd, velación y la preparación del cadáver, puede estar en 100 dólares (o su equivalente al cambio en bolívares). El precio varía mucho; también hay servicios desde los 200 hasta los 600 dólares. Hay sitios que uno espera un costo más bajo, por ejemplo, un cementerio periférico. Allí se han visto cremaciones más costosas que en otros sitios ubicados en el este de Caracas, por ejemplo.

En relación con otro insumo que necesita la industria funeraria, los ataúdes, María Carolina Uzcátegui señala que “la crisis económica que afecta a Venezuela en los últimos años cambió el modelo de negocio de este recurso. Cuando en el país estaban trabajando las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), estas surtían de metal a la industria fabricante y era lo usual contar con ataúdes de metal. Pero con la desaparición de esa compañía fabricantes artesanales de sillas y mesas de madera migraron a la construcción de ataúdes de madera, había que llevar (cubrir) las necesidades el mercado”.

Los costos de este insumo funerario oscilan entre los 50 y los 600 dólares. Los más caros son los que se fabrican con metales.

Funeraria en Baruta. Foto: Elizabeth Ostos

Crematorios en Venezuela

Caracas 7
Barquisimeto 2
Maracaibo 2
Barcelona 1
Maturín 1
Mérida 1
Valle de la Pascua 1
San Félix 1

Protocolos de seguridad

Para el presidente de la Cámara de Cementerios y Crematorios de Venezuela, Joel Urribarri, la industria local se está adaptando a las metodologías de trabajo sugeridas por el régimen de Maduro en cuanto a la atención de los fallecidos por coronavius de Wuhan.

“En las 235 funerarias afiliadas a la cámara y los 18 hornos crematorios se está cumpliendo con los protocolos de seguridad industrial e higiene recomendados por el Ministerio de Salud. En las funerarias se provee al trabajador de guantes, botas de hule, mascarillas y vestimenta especial, también se fumigan los locales; eso lo estamos haciendo coordinadamente en toda Venezuela”, sostuvo.

Explicó en entrevista para El Diario que “lo fundamental para todos es evitar la propagación del coronavirus mediante la cremación de los fallecidos por esa enfermedad, el aislamiento social y el cumplimiento de normas de seguridad e higiene en las prestadoras de servicio”.

La cámara que preside Urribarri también agrupa a 155 cementerios en Venezuela, de los cuales 25% son privados. 

“No hay hornos crematorios en todos los estados, por lo cual no se puede cumplir con el requisito solicitado por el gobierno, en este caso se inhuma (entierra) al cadáver en fosas que tengan dos metros de profundidad. No está permitida la circulación de cadáveres entre los estados”.

Sobre las bolsas especiales para deponer cadáveres infectados con Covid-19, Urribarri señaló que “ya están llegando al país, mediante algunos proveedores a un costo de entre 12 y 15 dólares por unidad. Sí estamos comprando un lote para tenerlas en nuestros depósitos aun cuando afortunadamente para Venezuela hay pocos casos de fallecimiento por el virus”.

—¿Han detectado retrasos en las cremaciones por falta de electricidad y de gas?

No hemos tenido conocimiento de ese tipo de casos. Pero en la Gran Caracas hay un boom de cremaciones y se presentan muchos más casos que en el resto del país. Los crematorios tienen en resguardo a los cadáveres en cavas especiales que deben ir a los hornos.  Al día siguiente de culminado el procedimiento, se entregan las cenizas a los familiares. 

—¿Se han prohibido velatorios a personas que no hayan fallecido por Covid-19?

—No hay una prohibición expresa, lo que se está activando es un mecanismo de seguridad que implica el mantenimiento del aislamiento social en las funerarias y no se permite más de cierta cantidad de personas reunidas en los velorios. En Maracaibo y en Barquisimeto sí se cambió el protocolo de inhumación y no hay velación para nadie. Solo se organiza una despedida al fallecido con sus parientes.

—¿Cómo manejan la escasez de gasolina?

—Sin dudas nos afecta la falta de combustible. Hemos propuesto en reuniones con las Zodis (plural de Zona Operativa de Defensa Integral) y otros organismos de seguridad la entrega de listas de las carrozas fúnebres por cada estado para que surtan de gasolina a menos cada dos días.  En Caracas, Maracaibo y Barquisimeto hay al menos 85 carrozas y autorizan gasolina a unas 15 o 20 cada dos días; esto no es suficiente y hay quien ha tenido que ir al mercado negro a comprar gasolina a unos costos muy altos. También enfrenamos el hecho de que los trabajadores de las funerarias deben moverse a sus puestos de trabajo y para ellos no hay carga de combustible. 

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