• Dos expertos advierten que las bandas criminales reclutan a policías y funcionarios públicos para identificar a los empresarios que manejan divisas en grandes cantidades. Entre los más pobres también hay robo de dólares

La dolarización de facto de la economía venezolana es un proceso en marcha desde hace más un año, aproximadamente. Luego de que el país estuviera sin electricidad durante varios días entre marzo y abril de 2019, el comercio comenzó a transar con moneda extranjera ante la ausencia de mecanismos electrónicos de pago y de billetes en efectivo de la moneda de curso legal: el bolívar.

La falla en la prestación de servicios públicos, la hiperinflación y la falta del papel moneda fueron las excusas perfectas para que se oficializara lo que era un secreto a voces: trabajar con el dólar, una moneda dura y apetecida en el comercio y entre los ciudadanos.

Estudios de empresas consultoras como Ecoanalítica señalan que en Venezuela circulan actualmente entre 2.500 y 2.700.000 de dólares en efectivo, en tanto que 64,3% de las operaciones comerciales se pagan con divisas. Estas cifras son antes del freno en la economía que impuso el confinamiento obligatorio ante el Covid-19.

No obstante, la tendencia a utilizar la moneda extranjera seguirá usándose en el circuito comercial de la República, debido a la poca disponibilidad de bolívares en efectivo que maneja la ciudadanía mientras dure el cierre de la actividad económica y a la tendencia irreversible de la dolarización que se profundiza, según avance la hiperinflación.

Dólares vs. Crímenes

A juicio de expertos en temas de seguridad, en los últimos 14 meses, el circulante en divisas ha disparado el número de algunos delitos en el país como el del robo violento y la extorsión, y en menor cuantía el secuestro focalizado a comerciantes empresarios pequeños y grandes. Todo el que maneje dólares es una víctima potencial de las bandas criminales que operan en Venezuela.

Para el director del Observatorio Venezolano de la Violencia- OVV-, Roberto Briceño-León, “ciertamente, hace un año habíamos detectado que la cantidad de robos violentos y los secuestros habían bajado, pero en meses recientes notamos que hay cambios en las formas de cómo se cometen los delitos y este fenómeno se relaciona con la dolarización. En Venezuela, uno de cada cuatro ciudadanos recibe dólares y el hampa ha notado que esto es una oportunidad para delinquir”.

El sociólogo Briceño – León explicó para El Diario que “hay bandas organizadas que buscan a empresarios y comerciantes que manejan grandes cantidades de dólares en efectivo. En alianza con policías y custodios, detectan cuando la víctima es más vulnerable y atacan. En este caso, la delincuencia comienza a tener un rosto uniformado”.

– ¿La dolarización ha incentivado la acción de las bandas delictivas?

—La dolarización le ofrece nuevas oportunidades al delito. Este tiene que tener un bien que pueda ser robable y mientras más fácil y movible mejor: joyas, billetes, etc. Llevarse un auto o robarse una cosecha es más complicado. Esta es una dolarización perversa e incompleta que hace que los empresarios cobren los productos en dólares, para protegerse de la hiperinflación. En cualquier otro país los billetes se depositan en el banco y la gerencia de las empresas giran y pagan a los proveedores. En Venezuela esto no se puede hacer. Solo se deja el dinero en custodia en un par de bancos que ofrecen este servicio. Eso no es garantía de que el gobierno no expropie los dólares.

El especialista considera que los delitos vinculados con la dolarización constituyen nuevas categorías de análisis entre los centros de investigación en materia de criminalística y violencia.

blank
Otra modalidad del delito es la que comienza a relacionar a varios actores: funcionarios públicos y policiales. Se trata de empleados de la autoridad tributaria, registros y notarías quienes informan a terceros quién vende o compra en dólares. También hay policías que filtran esa información privilegiada a grupos delictivos para actuar en contra de la ciudadanía”, dice el director del OVV.

En otros casos —advierte— hay secuestros dirigidos a las personas que ostentan autos, joyas o bienes y que seguramente manejan dólares. “Son menos casos que los reportados como extorsiones, pero están repuntando”, puntualizó.

Roberto Briceño León considera que en el barrio pobre también hay ciudadanos objeto de robo de divisas.

“Antes de este proceso de dolarización, el malandro asaltaba las casas porque la gente tenía bienes: computadoras, televisores, joyas o algo de bolívares. Ahora van por los dólares del mecánico, taxista, masajista, peluquera, o del comercio de la esquina. La sociedad venezolana es víctima de un hampa cada vez más especializada”.

Delitos profesionales

Otro especialista en temas de seguridad, el abogado y criminólogo Fermín Mármol García, considera que el hampa no dará tregua en la Venezuela de 2020.

“Esto lo refuerza el nivel de impunidad en el país. Según datos de organizaciones no gubernamentales, la falta de castigo al crimen está por el orden de 90%. Esto indica que de cada 100 delitos que se comenten en Venezuela, llegan a ser judicializados y sentenciados no más de 10 casos. El gobierno actual no emite cifras en relación con este tema desde hace muchos años, no le conviene”, detalla Mármol García.

En entrevista para El Diario, aseguró que Venezuela es una nación muy débil desde el punto de vista institucional, lo cual ha potenciado la acción de los delincuentes.

Sobre la dolarización Mármol García considera que “es una medida positiva porque se sincera la realidad de la situación económica del país y en un futuro, podría dar paso a la coexistencia de dos monedas, el bolívar y el dólar”.

A su juicio, desde el punto de vista de la seguridad personal del venezolano, sí hay riesgo de ser víctima del hampa, si se manejan grandes cantidades de dólares en efectivo.

“No creo que el secuestro haya aumentado sustancialmente en el país en los últimos meses. Recordemos que la frecuencia de este delito bajó en proporción con la crisis económica. Lo que sí hemos detectado es el aumento de las extorsiones con lo que esto implica: el incremento de la zozobra y el terror entre la sociedad y fundamentalmente entre los que portan grandes cantidades de dólares en efectivo, en sus negocios u oficinas”.

El también docente universitario consideró que el robo agravado (con violencia) “es algo que puede potenciarse en este contexto por lo que los empresarios deben robustecer sus medidas de control y protección. Si el nivel de defensa del industrial o comerciante es bajo, será un blanco fácil de las bandas criminales que son grupos profesionales que manejan información privilegiada de la víctima y que regularmente la proporciona su entorno”, finaliza.

Noticias relacionadas