• El médico pediatra Alejandro Crespo Freytes explicó para El Diario que lo ideal es que los ciudadanos acudan voluntariamente al ambulatorio más cercano de su localidad para vacunar a sus hijos, y no tener que asistir a jornadas de vacunación que podrían no cumplir con las normas mínimas de sanidad 

Un bebé de 11 meses falleció y otros 10 menores de edad sufrieron afecciones de salud luego de que les aplicaran las respectivas inyecciones en una jornada de vacunación popular, organizada por el Ministerio de Salud y realizada el 15 de mayo en el municipio Chacao, en Caracas.

En la actividad, de acuerdo con fuentes oficiales, más de 90 niños fueron vacunados como parte del programa ampliado de inmunización (PAI) que organiza el ente del Ejecutivo nacional. 

Tras este hecho, se especuló sobre la posibilidad de que las vacunas, utilizadas en la jornada, se encontraran vencidas, o que quizás el niño haya presentado una reacción alérgica. Por ello, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (SVPP) emitió este lunes 18 de mayo un comunicado en el que pidió a la ciudadanía esperar los resultados de las averiguaciones acerca del caso del niño de 11 meses de nacido. Hasta ahora, se desconocen los resultados de la autopsia al menor de edad.

Expertos en materia de salud alegan que es necesario precisar que los medicamentos, al igual que las vacunas, pueden causar reacciones adversas en el organismo del paciente que las recibe. Esto se le podría atribuir a un ESAVI (Evento Supuestamente Atribuible a Vacunación o Inmunización).

ESAVI

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), un ESAVI se define como cualquier ocurrencia médica adversa que se produce después de la inmunización, pero que no necesariamente está causalmente relacionada con el uso de la vacuna; es decir, que el evento adverso puede ser una señal desfavorable o no planeada, un hallazgo de laboratorio anormal, un síntoma o una enfermedad.

Dada la seguridad de la mayor parte de las vacunas, la aparición de efectos adversos graves a causa de un ESAVI ocurre con una frecuencia muy baja cuando se trata de la población general.  En Estados Unidos, el Vaers (Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas, por sus siglas en inglés) ha registrado al menos 11 EVASI por cada 100.000 dosis de vacunas administradas. Es decir, que de 100.000 niños vacunados, solo 2 o 3 pueden presentar complicaciones tras la inmunización.

A pesar de esto, cada caso particular tiene un impacto altamente relevante y puede comprometer la calidad de vida, el desarrollo normal del paciente e incluso provocar su muerte.

Por ello, la aparición de un ESAVI no implica necesariamente una reacción adversa por vacunas; para establecer la causalidad es necesario un adecuado análisis que tiene como primera fase la notificación al Instituto Nacional de Higiene (INH), organismo que está obligado a identificar y sacar de circulación el lote al que pertenece la vacuna bajo sospecha para prever una situación similar. Esto debido a que todas las vacunas deben tener una verificación del INH antes de ser liberadas al sector salud.

Personas afectadas. Quienes presentan más problemas asociados a esta situación son las personas de 18 a 64 años de edad. En niños solo se reportan 18% de estos eventos adversos.

Alejandro Crespo Freytes, médico pediatra, explicó para El Diario que existen cinco tipos de ESAVI: las reacciones relacionadas directamente con la vacuna, la respuesta al equipo utilizado para administrarla, la dosis que se aplique, el personal que lo haga y hasta las reacciones causadas por la ansiedad de las personas que esperan ser inmunizadas.

“La vigilancia de los posibles eventos adversos de las vacunas es pasiva porque mayormente no se puede hacer seguimiento estricto a las millones de dosis que se administran en el mundo. Por eso se utiliza una medida denominada Tasa de Reporte, que significa cuántos eventos adversos son reportados por cada 100.000 dosis de vacunas administradas”, señaló Crespo.

El especialista recalcó que los eventos adversos graves ocurren en de 2 a 3 niños por cada 100.000 habitantes, y en la mayoría no se han reportado fallecidos. 

Freytes agregó que cuando ocurren estas situaciones, las causas de muerte más comunes son el síndrome de muerte súbita del infante. Los niños menores de dos años, dice el médico, fallecen repentinamente por causas que aún no se pueden determinar. Otras causas pueden ser la neumonía y la septicemia (infección bacteriana diseminada por la sangre).

“Para que una vacuna salga al mercado y se administre a millones de niños y adultos del mundo, pasa por procesos muy rigurosos para evitar que puedan significar algún riesgo para la vida o la salud de la gente. Hay muchos estudios hasta ahora al respecto, pero ninguno ha podido relacionar la muerte de un niño directamente con la administración de alguna vacuna en particular”, afirmó el médico.

¿Cómo se manifiesta una reacción en el cuerpo?

Los síntomas más frecuentes son caracterizados por dolor, tumefacción y enrojecimiento en el lugar de la punción. Los mismos se presentan durante las primeras 48 horas tras la vacunación, y pueden variar de intensidad. Además, ceden espontáneamente en 1 o 2 días. En caso de presentarse un EVASI, los síntomas pueden ser fiebre, lesiones en la piel y edemas.

Sin embargo, el pediatra señaló que en caso de que una persona desarrolle una reacción adversa tras la inmunización, el paciente puede recibir un tratamiento sintomático. “Por eso tras la vacunación siempre explicamos y recalcamos la dosis de acetaminofén o paracetamol en caso de fiebre luego de que se vacunan en el consultorio”, agregó.

Foto: Cortesía

El experto recalcó que lo ideal es que los ciudadanos acudan voluntariamente al ambulatorio más cercano de su localidad para vacunar a sus hijos, o incluso otros miembros de la familia. Sin embargo, en Venezuela, esto no sucede debido a la escasez de vacunas, recursos médicos y hasta personal médico en los centros de salud, por lo que la mayor parte de la población acude a jornadas de vacunación realizadas durante un tiempo determinado y localizado en comunidades.

“Si las metas en la cobertura de vacunación no se alcanzan, especialmente si hay epidemia, como hay en Venezuela de sarampión y difteria, hay que buscar estrategias para vacunar. Aunque la OPS hace vigilancia y supervisión de los planes nacionales como las jornadas de vacunación, son los estados quienes definen las políticas a aplicar. Este organismo internacional tiene conocimiento de lo que hace el gobierno, pero no dicta las órdenes, es un ente supervisor y en muchos casos, apoya con recursos técnicos, económicos y de logística”, dijo Freytes.

Finalmente, el especialista indicó que, un hecho como el fallecimiento de un niño y que ha sido vinculado por la opinión pública con la teoría de que la vacuna se encontraba vencida, podría tener un impacto negativo en los pocos programas de vacunación en el país.

Las vacunas deben ponerse en sitios diseñados para eso como ambulatorios, hospitales o consultorios, quizás puestos ambulantes pueden aumentar el riesgo de ESAVI. Pero vacunar sigue siendo la medida de prevención en salud más costo-efectiva que existe en el mundo”, añadió el médico.

Solo 30% de la población se encontraba vacunada en 2018

La cobertura de vacunas en Venezuela ha disminuido progresivamente los últimos años, especialmente desde 2016 luego de que se desincorporaron del PAI (Programa Ampliado de Inmunizaciones) las vacunas Neumococo, Rotavirus e Influenza Estacional. Aunque oficialmente siguen en el plan, en la práctica no las administran y son inexistentes en los datos de la Organización Mundial de la Salud y la OPS con respecto al país.  

Aumento de casos de Difteria en Venezuela hasta el año 2018 | Fuente: OMS

Además, disminuyó el porcentaje de vacunados de la DTP (Difteria, Tétanos, Pertussis), de Hepatitis B y de Haemophilus influenza Tipo B, las cuales conformaban, juntas, la pentavalente. La aplicación de refuerzos y las vacunas de (Sarampión, Rubeola y Parotiditis) también han disminuido notablemente en los últimos 5 años.

Falta de material. El Ministerio de Salud dejó de enviar desde principios de 2017 las tarjetas de vacunación, indispensables para llevar el control en la aplicación de las dosis

Freytes afirmó que con respecto a la vacuna de Sarampión se han registrado 7.058 casos y 83 defunciones entre los años 2017 y 2019. Cabe recalcar que en 2014 esta enfermedad se encontraba erradicada. En el caso de la difteria, entre 2016 y 2019 se confirmaron 1.785 casos y 291 defunciones.

Huníades Urbina, presidente de la Sociedad Venezolana de Pediatría y Puericultura, denunció en los medios de comunicación que las 317.500 dosis de vacunas disponibles para los niños menores de 5 años no alcanzan ni para cubrir 30% de la demanda, lo que significa que al menos 2,9 millones de niños quedarán expuestos a enfermedades como la difteria, la tuberculosis o el sarampión.

El déficit de material biológico se refleja en la baja tasa de cobertura. En Caracas y Valencia los índices de inmunización alcanzan con dificultad 50%, mientras que en los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro es de 20%.

¿Qué hacer en caso de presentar una reacción adversa a una vacuna?

1. Identificar síntomas recurrentes como fiebre o lesiones en la piel

2. Comunicarse con un médico

3. Acudir al hospital o ambulatorio más cercano de su comunidad

Es importante que la población tenga el conocimiento sobre los efectos adversos luego de vacunar, y que el mismo representa un índice muy bajo de complicaciones. Los rumores de vacunas poco eficientes erosionan la confianza de la población general en las inmunizaciones, por lo que es importante la implementación de programas nacionales que vigilen la cantidad de efectos adversos y, por otro lado, que los ciudadanos acudan a centros de salud que cuenten con las condiciones mínimas de sanidad al momento de recibir una inyección.

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